DIARIO DE MIS LECTURAS: 3.-
1.- Se es culto...
Se es culto, agrega Guglielmini, cuando el Saber ha penetrado y se ha difundido en la totalidad del ser personal, a lo largo, a lo ancho y a lo hondo, transformándose de un modo de saber en un modo de ser, o sea: en esencia de nuestra personalidad.
Ser Cultos es Saber Filosóficamente.
La Felicidad se obtiene mediante la Libertad de Espíritu. “En la meditación nos vamos haciendo tolerantes, ecuánimes, magnánimos, comprensivos”.
Evidentemente “los conceptos imperantes se presentan como un obstáculo ante el hombre que de verdad se propone pensar con sentido crítico”.
Heidegger: “Los pareceres dominantes obstruyen la vista del ente” (lugares comunes, tópicos, estereotipos, prejuicios, que admitimos como verdaderos sin examen crítico previo). Mediante el ejercicio de la reflexión y la meditación constantes acerca de los problemas últimos, el filósofo va suplantando la imagen común y vulgar del mundo por una concepción crítica y filosófica. Se trata de un abismarse en las profundas simas de una escalada a las lejanas cumbres.
Continúa Guglielmini: “En el fondo del temperamento y del pensamiento del filósofo hay un disconformismo latente o expreso con la situación dada. No se resigna a consentir, como lo hace el vulgo, sin examen crítico previo, el mundo de normas, valores y conceptos que hábitos”.
2.- Victoria Ocampo.
Primeramente hay que ser fiel a uno mismo a nuestra propia conciencia.
En la fresca mañana del 28 de enero de 1979 llega “La Nación”: ha muerto Victoria Ocampo. “Sólo en querer y admirar he hallado felicidad. Yo sé que mi obra no es otra cosa, no tiene otro sentido ni otra razón de ser”. Dice “La Prensa”: “La presencia de esta mujer extraordinaria...ha sido...un alto testimonio de esa entrega a todo aquello que quiso y admiró (la cultura, los dones superiores de la inteligencia y la sensibilidad, el reducto inviolable de la dignidad humana) y un ejemplo de real compromiso con los permanentes valores del espíritu”.
Esta síntesis perfecta, significa el contenido de mi amor intelectual por Victoria Ocampo. Estilo cautivante, llamativa Personalidad, singular vida y obra. Sarmientina, claro...
3.- El alumno y la enseñanza.
Estoy leyendo con interés “Didáctica General de la enseñanza media” de Juan Emilio Cassani. Sin autocultura no hay personalidad suficientemente formada. El estudio a solas, como factor de maduración espiritual. El alumno debe estudiar para sí mismo antes de hacerlo para el profesor.
Al educando le es indispensable mantener contactos a solas con los temas de sus aprendizajes. Es lo más importante el aspecto personal de la elaboración y expresión por parte del alumno, de los saberes. El texto debe ser un auxiliar didáctico del profesor, no debe suplirlo. Incitación a la reflexión y al jucio propios, aptitudes para el esfuerzo voluntario.
3.- Shakespeare y sus “Sonetos”.
Soneto V, traducción de Mariano de Vedia y Mitre:
“Las mismas horas que con paso lento
forjaron lo que admira el ojo humano
tiránicas harán que tal portento
decaiga en medio a su esplendor lozano.
El tiempo eterno arrastrará al estío
hasta que en brazos del invierno muera,
no habrá savia ni hojas por el frío;
ha de reinar desolación doquiera.
Si del estío no salváis la gota
entre muros purísimos guardada,
pues la belleza a la belleza agota,
su recuerdo muy pronto será nada;
pero la flor fecunda, aunque el invierno
la deshoje, revive en brote tierno”.
Conciencia angustiante del Tiempo, de su paso destructor de lo Humano. Sentido de la Belleza, y final esperanza en la vida. Poesía de una fineza impar, de sin igual delicadeza filosófica. Según algunos críticos, el sabio Conde Southampton fue el inspirador ilustre de los “Sonetos”. Para otros lo fue el Conde Pembrooke.
Estos primeros 126 sonetos reproducen la filosofía Socrática de la belleza como engrendradora de inmortalidad. Belleza es Bien, Verdad, Felicidad. La Felicidad se halla en la unión del cuerpo y el espíritu por la Belleza. Keats: “Beauty is truth, truth is beauty”.
Constantemente se hallan en los sonetos shakespeareanos, sentimientos de elevación y de pureza. Para Samuel Butler, Shakespeare y su amigo sustentaron un amor más griego que inglés. Según Frazer, es Bacon el autor de los sonetos y el Conde de Southampton, su inspirador, “a ambos atribuye la práctica de la pederastia”. El petrarquismo y la desviación del mismo marcaron deformaciones de mucha cuenta. .
Los sonetos son según de Vedia, “limpios, claros, renacentistas”, son un sonoro eco del Neoplatonismo.
“No aprendí en las estrellas ciencia alguna
pero tengo mi propia astrología
que no predice a nadie la fortuna
ni las plagas ni pestes cada día.
Ignoro de la suerte los matices,
su lluvia a nadie anuncio ni su viento,
ni si han de ser los príncipes felices,
Ni ver quiero en el cielo cada evento.
Mas leo en tus pupilas encendidas,
estrellas fijas en que está mi ciencia,
Que belleza y virtud irán unidas
Si a tiempo guardas de las dos la esencia.
Y si no hicieras tal, también predigo
que belleza y virtud se irán contigo.
Belleza y Virtud. Ética y estética, hermosura y bondad como pilares de la Felicidad y asomo de la Divinidad a los ojos terrenos.
Advierte, moraliza:
“Oye a Natura, pues como es golosa
reclamará su parte hasta en tu fosa”.
Y nuevamente, en otro dístico, con serenidad, en soneto VI:
“No sea tu belleza, por quererte,
botín de los gusanos y la muerte”.
Observa oportunamente de Vedia, el influjo ilustre de Dante, Petrarca, Ronsard y la lírica española en Shakespeare.
Soneto II:
“Cuando cuarenta inviernos en tu frente
con hondos surcos te hayan asediado,
tu juvenil librea hoy reluciente
será un manto andrajoso y depreciado.
Si por entonces te pregunta el mundo
por la belleza de tu edad lozana,
decir que se halla en tu mirar profundo
tan sólo fuera una arrogancia vana.
Mas si sus dones usas desde ahora
podrías contestar: ‘este hijo mío
salda mis cuentas y mi edad decora’,
pues prolongara tu belleza y brío.
Fuera hacerte de nuevo, aun decayendo
y a tu sangre ya fría verla hirviendo”.
Y, la dama morena, y el amor alocado:
Soneto 147:
“Me amor es una fiebre incontenida
a que la causa de mi mal sustenta
y que estando por ella mantenida
la consume la sed que la atormenta.
Médico es la razón que al amor cura,
mas dolióse no cumpla sus preceptos
y me dejó, y hoy pienso en mi locura
en la muerte, que ofende sus conceptos.
Sin la razón no hay cura, mi demencia
a límites extremos me ha llevado,
y a mi falta de juicio, la evidencia
de la verdad, en vano le ha dictado,
Pues juré que eres blanca y eres pura,
tú, negra como infierno y noche oscura”.
Soberbia la imagen del Sol en el soneto VII, magnífico:
“Cuando se alza graciosa en el Oriente
su cabeza, allá va nuestra mirada
en homenaje a ese nacer fulgente,
rendida así a su majestad sagrada.
Y al alcanzar del cielo la alta cima,
cual fuerte joven en su edad de gloria,
a los mortales ojos los anima
y siguen su dorada trayectoria.
Mas cuando al fin en su pesado carro
claudicante desciende con el día,
la mirada al no ver su ardor bizarro
en dirección opuesta se extravía.
Así tras tu esplendor te habrás hundido,
si en un hijo no te has reproducido”.
Soneto XVII:
“¿Quién me creería en una edad futura
si en mis versos tu gracia describiera?
Lo sabe el cielo, son la sepultura
en que no hay la mitad de ti siquiera.
Si describir pudiere tu fulgente
mirada, y hacer cuenta de tus dones,
todos dirían: tal poeta miente,
no son de un ser terreno esos blasones.
Por cháchara de viejo se tendría
a mis versos, gastados y amarillos,
y a su verdad por loca fantasía
o de antigua canción los estribillos;
Pero habrás de vivir, si un hijo animas