Rubens Colalille, en el tren de la bondad y la acción.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
Valentía. Memoria. Inteligencia. Sensibilidad. Carácter. Fuerza de convicciones. Solidaridad.
Son varios, más numerosos aún, los calificativos que traducen la humanidad, especial e intensa, de este líder ferroviario.
Integrante singular de la Asociación del Personal Directivo de Ferrocarriles Argentinos, A.P.D.F.A. y su ilustre representante gremial ante la Obra Social Ferroviaria, ambas sedes en esta Capital Federal.
Ampliamente dotado en las características mencionadas. Ejemplar por su dedicación a los afiliados del riel, sin distinciones ni banderías, políticas, gremiales, etc. Servir, ayudar, era su lema.
Amaba la inteligencia, el arte, la política. Impartía, ostentaba, una fortaleza moral convocante.
Nació en el ’28, murió un 28 de diciembre, en 2006, (el número simbólico de los Santos Inocentes según la evocación bíblica, clave de su rica y valiosa existencia): es evidente que una cierta pureza de miras, una ética incorruptible, una normativa kantiana de acción, una rectitud impar en la conducta, lo guiaba e impartía su luz.
Entre socrático y platónico: el diálogo, la conciencia luminosa, los ideales auténticamente sentidos y practicados, lo ubicaban en un sitial privilegiado.
Júpiter a lo porteño, también su ira resplandecía, hiriente, a veces hilarante. Era entonces cuando lanzaba sus rayos, inocentes aunque tronantes, de indignación y crítica. Siempre pungente, vertical en sus objetivos hacia el bien común.
Excepcional en su bondad y su grandeza de perspectivas. A veces, la decepción, una nube levemente gris, solía dificultar esa visión y esa marcha siempre positiva, rápida: una locomotora veloz y eficiente.
El optimismo, el bien plenamente operante, eran las vías de este potente ferrocarril de carne, hueso y sangre. Incansable, laborioso hasta el asombro. Memorioso como pocos. Una frescura mental increíble, que causaba curiosidad aun en los más jóvenes.
Irrepetible, muy difícil igualarlo, así era su talento. Un temperamento de alto voltaje. Personalista y nietzscheano, vitalísimo. Sentimientos de un grande prevalecían en su humanidad superior.
De altas visiones, integralmente abarcativas, en los problemas laborales y sociales. Definitivamente paradigmático, inolvidable.
Sentimos hondamente su ausencia física. Pero redoblamos nuestra fe en el modelo de su acción y pensamiento en el ámbito gremial ferroviario.-