DIARIO DE MIS LECTURAS: 4.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
1. Smiles, M. Denevi, la Cultura.
Samuel Smiles (1812-1904): “... no hay elevación moral, perfeccionamiento espiritual y mejoramiento social sin cultura”. Que el Hombre aspire a mejorarse, a elevarse, a humanizarse.
En “Clarín” 15-3-1979, Marco Denevi escribe en su artículo: “Puntos de vista sobre el valor de la individualidad humana. Reivindicación de la Literatura”, sobre la importancia, para una Nación, de la existencia de hombres preparados culturalmente. La Poesía tiene mucho que hacer en la Cultura de un pueblo. “mucho que hacer. Porque, por empezar, siempre habrá un distingo en el comportamiento entre el hombre leído y el no leído y siempre favor del hombre leído. Y según sea la conducta de cada uno de sus habitantes, será la conducta del país todo. Pues bien: la mayor parte de los hombres leídos adquirieron esa condición a partir y gracias a la lectura de un buen libro de literatura”. “Tenía razón el doctor Smiles. A todos los programas de reivindicaciones sociales les falta un verso”.
2. Banchs y la Poesía.
Discurso de Enrique Banchs (1888-1968) al recibir el Premio Vaccaro en 1958: “Un poeta ni siquiera sabe qué es poesía. No hace más que intentar el descubrimiento de su alma y, como todo navegante de regreso a sus lares, quiere luego narrar con la ingenuidad fabulativa de quien ha visto las cosas por primera vez, los hallazgos sólo maravillosos porque no se han desprendido por entero del misterio en que yace todo lo que existe”.
3. Nietzsche: vitalismo y rebeldía.
Casi todo lo escrito y pensado por Friedrich Nietzsche (1844-1900) es sorprendente, sacude. “Cuando se vive entre los hombres, se desconoce a los hombres. Hay mucha fachada en los hombres”. Su enfoque y prédica es radicalmente vitalista, critica acerbamente.
Ezequiel Martínez Estrada, en su “Heraldos de la Verdad”, expresa que es la mejor prosa escrita desde Platón. Odia los hombres vacilantes, indecisos, todo lo mixto. Odia, al lacayo, al sumiso, quiere al valiente y al de voluntad de león: propugna un egoísmo sano. Que el jardín del matrimonio ayude no sólo a multiplicarse, sino a elevarse”. “Quiere destapar toda la miopía y las cegueras de la Historia Humana”.
“El que da, el que crea, el que enseña: he aquí los precursores del que domina”. Para
el soberano pensador y filólogo de Sils-María, el Cristianismo es una conjura contra la bondad, la salud, la bravura, la belleza y el espíritu. Opina Martínez Estrada: “es un campeón de la verdad, de la honradez del pensamiento, de la pureza del alma”.
4. Rilke: la Gran Poesía.
Escribe Rilke: “...Pues lo bello no es más que el comienzo / de lo terrible, que todavía soportamos / y admiramos tanto, porque, sereno, desdeña / destrozarnos. Todo ángel es terrible”.
La poesía rilkeana presenta evidentes dificultades a nuestro entender.
“Sólo quien comió con los muertos / su propia adormidera / no volverá a perder jamás / el más leve sonido”.
Epitafio para su tumba: “Rosa, oh contradicción pura, alegría / de ser sueño de nadie bajo tantos / párpados”.
El ilustre Poeta vivió entre 1875 y 1926. Manifiesta Lieselott Delfiner-Leopoldo: “Un acontecimiento marcó toda mi vida. Fue la toma de contacto con la obra de R. M. Rilke”, “...es el consejero que en todo momento me ayuda en mis luchas más penosas y mis pruebas más dolorosas”. Suma espiritualidad, despojada descripción, absoluto arte.
“A veces, en lo más hondo de la noche, / el viento despierta como un niño. /Solo, avanza por el camino, / despacio, muy despacio hacia la aldea. / A tientas, llega hasta el estanque / y allí tiende el oído. / Las casas son todas blancas, / y los robles están dormidos”.
“Habría que esperar y atesorar experiencia durante toda una vida, y mejor durante toda una larga vida para escribir, al cabo, diez líneas que fueran realmente buenas. Y es que los versos reflejan (...) experiencia”.
Tenía “un alma provista de millares de antenas que partían en todas las direcciones”. “Las Elegías representan la quinta esencia de toda su existencia como filosofía y experiencia; la obra, la creación se compone o, mejor dicho, es la suma de todos sus cambios de ánimo...”.
Lieselott D.-Leopold, continúa reflexionando: “Rilke deplora que las personas no experimenten el deseo de encerrarse en sí mismas y permanecer encerradas, en lugar de dejarse tentar por atracciones exteriores”. “Los humanos ven a un enemigo en todo el que se aísla, sin darse verdadera cuenta de lo que es, y le arrojan piedras para que se aleje”.
Poesía meditativa, extraña, solitaria y vibrante, interior.
“Señor, da a cada hombre su muerte propia, / que sea una muerte brotada de su vida / en la que él encontró el amor, un sentido y su dolor./ Pues no somos más que hojas y corteza. / La gran muerte que cada uno lleva en sí / es el fruto que hace cambiar todo”.
“Durante toda nuestra vida construimos nuestra muerte”. La muerte golpea rudamente al que está muriendo, “ruda y vivamente, y esencialmente”. “Vida no quiere decir ruido, resplandor o estrépito, sino la facultad de sentir la belleza de las cosas, de poseer la paz del espíritu”.
“Lo que se necesita es poder sentir, intensamente, y hacer que nuestra alma busque esparcimiento en un ámbito superior; aunque viviendo en este mundo, saber alcanzar la belleza tanto en el orden psíquico como en el físico, tratar de alcanzar la perfección en todo”.
“La muerte es grande. / Le pertenecemos, / boca risueña. / Cuando en el corazón de la vida nos creemos / ella se atreve, de pronto, / a llorar en nosotros”.
“Días de Otoño”, “Herbshag”: “Señor, es tiempo. Enorme fue el verano. / Pon ya sobre el reloj de sol tu sombra / y deja suelto el viento en las llanuras./ Manda a los frutos últimos henchirse, / dales dos días más de sur caliente, / a plenitud empújales, y mete / el último dulzor en vino recio. / El que hoy sin casa está, ya no la funda. / El que está solo, mucho habrá de estarlo; / velará, leerá, escribirá cartas, / y por las alamedas irá, inquieto, / mientras las hojas van a la deriva”. .
5.- Menéndez y Pelayo, y los libros.
Leo la “Carta a mis amigos de Santander –con motivo de haberme regalado la Bibliotheca Graeca de Fermín Didot” del ilustrísimo bibliógrafo: “¡Qué dicha, qué placer, cuánto tesoro! / ¿Gracias, amigos! Ya mi estante oprimen / volúmenes sin cuento: ¡qué delicia / es recorrer sus animadas hojas!...”. Escritura algo farragosa, grandilocuente, erudita.
Observa Pedro Laín Entralgo: “Toda la vida de don Marcelino estuvo colmada por la ‘infinita cupiditas’..., ‘gemela de aquélla que señoreó el espíritu de Escalígero o de Pico de la Mirándola’. ‘Curiosidad y crítica. Esto es: pasión permanente de saber y libertad para contrastar personalmente lo que se sabe”.. Don Marcelino, apasionante su bibliofilia, su erudición y talento. Español acendradamente católico, historiador y esteta. Filósofo intolerante.