DIARIO DE MIS LECTURAS: 9.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
1.- El Espíritu en nuestra época. Valor de la Filosofía. Derisi y Romero.
El que quiere alcanzar el Bien y la Verdad, debe apartarse de la Multitud: lo leí, entre otros, en James Joyce, es un pensamiento de Giordano Bruno (1548-1600).
“El espíritu se presenta abierto a la trascendencia, consciente del ser o de la verdad. Es una luz inmaterial que de-vela e ilumina al ser, que lo hace visible a sus ojos. El ser, oculto y opaco en sí mismo, sumergido en la obscuridad de la materia, se des-cubre, se hace patente en la luminosidad espiritual del acto de la Inteligencia, que lo saca de sus tinieblas y lo hace comenzar como a ser de nuevo” (O. N. Derisi, “Vida del Espíritu”, p. 15).
“La Inteligencia, manifestación suprema y primera del espíritu, se enriquece con el ser de las cosas: en el seno lúcido de su acto, los seres son iluminados y acogidos en su verdad o formalidad de ser: recobra una nueva existencia, en su mismidad de ser, superior a la que tienen en sí mismos en la materia, donde son sin saber que son”. “La palabra o verbo del intelecto humano reconquista luminosamente el ser o palabra que el Verbo depositó en ellos, como su constitutivo esencial”: “El hombre es un ser finito, pero hecho para lograr su plenitud en el Ser inferior”.
Advierte Derisi: “Es menester tomar conciencia de la maravilla de la inteligencia”. “la luz del espíritu ... hace patente en el mismo acto el ser del objeto y el ser del sujeto”.
Diagnostica nuestro “tiempo nublado”: “En esta época materialista y hedonista, en que el orden espiritual se ha debilitado y obscurecido, y en que un irracionalismo ha conducido a la Humanidad al desconocimiento de los fines y valores trascendentes que dan sentido a la vida humana y al consiguiente desorden y caos, es menester redoblar los esfuerzos para reconquistar el instrumento indispensable de la inteligencia y de su valor trascendente”.
“La pureza y la castidad, la modestia y el pudor, la sobriedad y la mortificación, el cuidado de la inocencia de los niños y las buenas costumbres de los adolescentes, el respeto a los padres y a los mayores, el cumplimiento de la justicia en sus múltiples formas, la humildad y la sencillez, el trabajo y el deber abnegado y silenciosamente cumplido y otras virtudes y valores morales, no cuentan ya mucho para una gran parte de la humanidad...”.
Francisco Romero, escritor y pensador argentino, nacido en España (1891-1962), docente, académico, observa, muy inteligente, que “La ignorancia es una limitación, una coacción, un muro que ante nosotros se levanta, una cárcel que nos aprisiona” (“Lógica e Introducción a la problemática filosófica&rdquo
. “...hay indudablemente en nosotros, en cuanto personas, además de un inmediato afán de saber, un imperativo moral que nos obliga a saber”.
La Filosofía, sostiene Romero, consiste en un repensar la cultura. ”La filosofía, desde cierto respecto, es sencillamente la conciencia de la cultura, la cultura humana pensándose a sí misma”.
“El hombre (...) crea un mundo especial para sí que extrae de su propio ser y es como su prolongación objetiva, inventa y produce el mundo de la Cultura, sin el cual ni hay humanidad ni siquiera la vida humana es pensable, porque hombre y cultura, constituyen una unidad superior...” (en su “Filósofos y problemas”, Losada, 1957, 2° ed., p. 122 y 123). “Todo tiempo de crisis es tiempo de confusión, y toda confusión reclama aclaraciones. En nuestra época, que cada vez se perfila más como una de las grandes encrucijadas del destino humano, la filosofía es siempre una forma superior de conciencia, tiene que asumir una faena especial e ineludible, la de convertirse en la conciencia de la hora, en la reflexión continua e incansable de lo que va sucediendo y en el conato de adelantarse a lo que sucederá”.
La Filosofía por lo tanto, debe “propender a que el hombre se posea a sí mismo, ilumine su ser propio y sea, por lo tanto, cada vez más dueño de sí y de su contorno cultural y natural”.
2.- Elytis. Huxley. Ungaretti. Quasimodo...
Odiseo Elytis (1911-1996), Premio Nobel de Literatura 1979: “Ahora yace sobre el capote chamuscado / con una brisa detenida en sus cabellos quietos / con una ramita de olivo en su oreja izquierda / parece un jardín al que le quitaron de pronto los pájaros / parece una canción que la amordazaron en la oscuridad / parece un reloj angelical que se detuvo / apenas dijeron las pestañas “Hasta luego, amigos” y el asombro se petrificó...”.
En “Ciego en Gaza” expresa Aldous Huxley (1894-1963): “El mal es la consecuencia de la división. El bien es todo lo que nos une con los restantes seres creados. El orgullo, el odio y la cólera son sentimientos esencialmente malos, porque intensifican la realidad de la separación, acentúan la división de la unidad y niegan toda comunión posible con los otros seres... Entre tanto, tenemos el amor y la compasión. Su camino es muy duro...Paso a paso hacia una experiencia de profunda unidad con las otras vidas y los restantes seres creados”.
“...el paralelismo entre religión y dieta. Los cristianos comen carne, beben alcohol y fuman tabaco...Y el cristianismo exalta la personalidad e insiste en el valor de la oración petitoria. Lo mismo les sucede a los judíos y a los musulmanes. Sacrifican carne ritualmente y creen en un Jehová terrible. Observe, en cambio, a los budistas. Comen vegetales y beben agua y ¿cuál es su filosofía?. No exaltan la personalidad, intentan trascenderla. No pueden imaginar a Dios como un ser enojado. Lo creen compasivo. Cuando no han sido iluminados creen que sólo existe como mente impersonal del universo. De acuerdo con estos principios no practican la oración petitoria y se dedican a meditar, es decir, a confundir sus mentes individuales con la mente universal. Por último no admiten una providencia especial para los individuos, sino un orden moral, en el cual cada acontecimiento tiene una causa y produce un efecto”. “...¿Es Dios persona o no lo es?. ¿Quién sabe?. Sólo la revelación puede responder a esta cuestión metafísica”.
Giuseppe Ungaretti (1888-1970) , poesía ajustada, desgarrada. Así su “Vigilia” (de “La alegría&rdquo
: “Una entera velada / tendido al costado de un compañero / masacreado / con su boca desencajada / vuelta al plenilunio, / con la congestión / de sus manos / penetrada / en mi silencio / he escrito / cartas llenas de amor. / No me he sentido nunca, / tan / aferrado a la vida”.
Su “San Martín del Carso”: “De estas cosas / no ha quedado / más que algún / fragmento de muro. De tantos / que me amaban / no ha quedado / ni eso siquiera. / Pero en el corazón / ninguna cruz ya falta. / Mi corazón / es el país más desgarrado”.
En otro impresionante poema, conmovido, vibrante, sensitivo: “Nessuna violenza supera quella che ha aspetti silenziosi e freddi”. Escribe Horacio Armani, su pulcro traductor, y devoto, también eximio poeta, discreto y hondo: “fue el iniciador de una nueva aventura en la poesía italiana: el valor de la palabra como elemento puro en su más extrema síntesis”. Creó poemas intensos, concibió trozos de humanidad versificados bellamente.
“Estar vivos y basta / no es tarea pequeña” (Eugenio Montale).
Quasimodo (1901-1968): “Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra / traspasado por un rayo de sol: / y de pronto anochece” (“Acque e terre&rdquo
. En “A tu lumbre náufraga”: “Tú me has mirado dentro, / en la oscuridad de las vísceras; / ninguno tiene mi desesperación / en su alma: / soy un hombre solo, / un solo infierno” (“Erato o Apóllion&rdquo
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3.- La Reforma, etapa de la Historia Humana.
“La Reforma supone una tremenda sacudida religiosa, una puesta en marcha de fuerzas espirituales”. Es el fin de Medioevo, se resquebraja el Feudalismo, el poder eclesiástico, la omnipotencia del Papa, la exterioridad de la Religión. “La Reforma es, en buena medida, el drama de una conciencia angustiada”. La Duda. “El Racionalismo religioso escolástico resultaba demasiado seco para un corazón tumultuoso como Lutero, y poco convincente para su sentido crítico”. Pero...”no hay que olvidar que la Reforma supone una cerrada intolerancia”, en este sentido nos encontramos, en un paso atrás, en plena Edad Media. “La Reforma vino a curar a la Iglesia de muchos de sus males seculares”.
El Prólogo a “La Reforma”, tomo II de la “Historia del Mundo Moderno”, es excelente, claro, luminoso en conceptos y síntesis. Interesante y esclarecedora es la imagen que nos da de Carlos V, primer Moderno, gran Cristiano unificador, Felipe II, hombre de estado , y el paralelo Maquiavelo / Erasmo. Para aquél, “la guerra, como instrumento del príncipe”, para éste, “la paz como único anhelo al que debe esperar el soberano cristiano”..
Hermosa es también la imagen que nos brinda, de Francisco de Vitoria (1486-1546, dominico español, fundador del Derecho Internacional), maestro al modo socrático; sus enseñanzas adquirieron trascendencia. El autor de este sustancioso y elegante
Prólogo es Manuel Fernández Álvarez, profesor de Salamanca..
“...cuán importante es la historia de un hombre singular, como Lutero, dentro de la historia del mundo, y, por ende, cuán grande es la fuerza operante de las personalidades máximas sobre el fluir de los acontecimientos. No es cierto que los hombres sean solo hijos de su tiempo. En ocasiones son también los que, por el magnetismo especial que emanan de sus recias personalidades, contribuyen decisivamente a provocar los grandes virajes de la Historia”. Acentúa el excepcional influjo de Lutero (1483-1546), el vigoroso teólogo alemán, educador y escritor.
En el Prefacio de la obra se observa que el origen del Humanismo Reformista o erasmianismo no ha sido tanto un resentimiento contra la autoridad tradicional o el surgimiento de nuevas formas de riqueza, sino “el descontento espiritual y la búsqueda de la paz del alma”.