jueves, 16 de abril de 2009

                                    DIARIO  DE  MIS  LECTURAS: 11.-

 

                                                                        Por G. R. Gagliardi.

 

 

1.- Raul Ballbé: “Miradas al hombre contemporáneo” (1965).

 

Julien Green: “Estamos en la descomposición. El fin del mundo se halla en quienes carecen de esperanza...Lo que para mí sobrepasa el cataclismo es la zozobra de lo interior”. 

Ballbé, psiquiatra, psicoterapeuta, autor también de “Vida, tiempo y libertad” (2002).: “En el mundo actual el filósofo, como profesional, se desvirtúa fatalmente porque entrega casi todo su tiempo a tareas que le impiden luego meditar. Sólo le queda el recurso, para ser fiel a su vocación, de huir del mundo y refugiarse en el ascetismo”.  “La aplicación de la Técnica al Hombre lo despersonaliza fatalmente”.

“La pragmatización general de la vida que, como observa Marcel, es consecuencia de tal concepción del mundo y de las relaciones humanas, ya ha dado pruebas de los estragos que causa en los países jóvenes. En ellos cunde las neurosis”.

 

“A esta víctima de la técnica se opone el hombre concreto, caracterizado por el espíritu, es decir, por la intimidad, libertad y capacidad de creación y amor. El Espíritu es inspiración y acto creador”.

“El hombre está actualmente obligado a vivir bajo el imperio de la superstición del número y de la negación de la cualidad”.

“América y Rusia se han constituido en la cuna de la inmoralidad..., esta degradación de la democracia... obedece a que el hombre ha desdeñado la sabiduría, es decir, a la virtud tradicional por excelencia”.

 

En estas precisas denuncias de los males de nuestro tiempo Ballbé explica que se ha desmonetizado la idea de servicio y de jerarquía, hay un derrumbe catastrófico de los Valores.

André Gide, “Journal”: “Señor, ten piedad de mí; los únicos bienes verdaderos son los que tú das”...

 

 

2.- Hollenbach, “El hombre del futuro”.

 

“La torturante soledad lleva al hombre a la sociabilidad”.

“Desinteriorización, despersonalización, desilusión del sentimiento de vida y mala conciencia, todo eso junto constituye verdaderamente una amarga venganza de la naturaleza técnicamente transformada. El Hombre de hoy, a causa del mundo de vida transformado por él, se halla poco que menos arrojado en una creciente enajenación. Casi podríamos decir que se halla en el punto cero, más que nada si pensamos que la desaparición de  la fe religiosa permite suponer un total desarraigo de la trascendencia”.

 

Este cambio de la experiencia del mundo en el hombre moderno, “hace imposible ver al mundo como inmediata revelación de la gloria de Dios. El hombre moderno, que por la práctica de la vida tecnificada transformó el mundo material en  instrumento de poder y de placer, no puede descubrir allí un sentido independiente de sí mismo, ni maravillarse de la inmediata cercanía de Dios”.

 

Avanza el imperio de la Insignificancia, de la Intrascendencia y Materialismo salvaje.  El resultado es el Desencantamiento del Mundo Material.  Reparemos en los conceptos que desarrolla Hollenbach:  despersonalización, desarraigo,  soledad existencial, desinteriorización, despersonalización, ceguera ante la gloria de Dios... Ausencia de Metafísica, predominio del placer y halago de los sentidos, superficialidad pasmosa, mito de la racionalidad en perjuicio de lo metafísico...

 

Un verdadero Drama existencial y esencial del Hombre Moderno: “la fascinación comenzó a trocarse en torturadora soledad, en tedio, en resignación conformística, en desengaño, en tremenda agitación y angustia, en compensada conciencia de culpa”. Reino soberbio de la Physis en detrimento del Mytos....

 

Hoy ha desaparecido el “mundo íntimo” en su hondura, su necesidad... La deshumanización y la desesperanza descripta se traduce, ya lo observó, entre otros, Ortega y Gasset, en “la desolación, la desnudez, el desamparo y la miseria del hombre actual” como fundamentos de su creación artística, como  base de su expresión.: decadencia, pesimismo, amoralismo o inmoralismo, desintegración de la personalidad, psicopatología evidente en definitiva.

 

Y...el mundo exclusivista y deshumanizador del Trabajo tecnificado: “El hombre está dominado por la tensión del standard de vida, las oportunidades económicas, el dominio del tráfico, etc. La seriedad de la obligación moral parece traducida a una absolutizada seriedad del trabajo. Lo único necesario parece ser la puntualidad, el cumplimiento del trabajo. No se necesita ni sensibilidad, ni conciencia para tener éxito”.

 

 

2.- Expresiones  inmortales de Tagore.

 

“La luz que juguetea, feliz, como un niño desnudo, entre las hojas verdes, es ignorante de la mentira del hombre”.

 

“¡Sea hermosa la vida como la flor del verano, hermosa la muerte como la hoja del otoño!”.

 

“La vida hace muchos de uno; la muerte, uno de muchos. La Religión será una cuando mueran los nombres de Dios”.

 

“¡Cómo escarnece este ruido del instante la música de lo eterno!”

 

“El que se ocupa demasiado en hacer el bien, no tiene tiempo de ser bueno”.

 

“Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo hoja solo, que hiere la mano de su dueño”.

 

“Canto del grillo, golpe de la lluvia; ¡venís a mí, a través de la sombra, como el murmullo de los sueños de mi juventud!”.

“El día, con el ruido de esta tierrecilla  nuestra, ahoga el silencio de todos los mundos”.

 

“¡Qué suave la mano derecha de Dios, y qué terrible la izquierda!”.

 

“Nuestros nombres son como luz que fosforece de noche sobre el mar, que muere luego sin dejar huella”.

 

“Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo”.

 

“No digas ‘La mañana’, y la dejes pasar con nombre de ayer. Mírala y llámala, cada día, por vez primera, como a un niño reciénnacido, aún sin nombre”.

 

“¡No temáis, tímidos pensamientos, que soy poeta!”.

 

“El canto del pájaro es el eco de la luz del alba en la tierra”.

 

“El hombre, cuando es animal, es peor que el animal”.

 

“Día y noche, la canción sin fin de la muerte se levanta, como un mar, en torno de la isla soleada de la vida”.

 

“En este mundo mío tan pequeño, ¡qué miedo de disminuir, en un átomo, lo más mínimo! ¡Levántame tú hasta el centro de tu mundo ¡concédeme la libertad de darlo todo alegremente!”.

 

“¡Qué largo arder el de la lámpara del buscarse; y cómo se apaga, en un punto, en la despedida!”.

 

“Vivimos en el mundo cuando lo amamos”.

 

“Que vivan, los que así lo quieran, entre sus silbadores fuegos de artificio. Mi corazón, Dios mío, prefiere tus estrellas”.

 

“La noche callada es hermosa como una madre; el día alborotador, bello como un niño”.

 

“¡Eterno caminante, busca por mis canciones y encontrarás la huella de tus pasos!”.

 

“Cuando llueve, el olor de la tierra mojada se levanta como el canto inmenso de alabanza de la multitud silenciosa de lo insignificante”.

 

“Dios viene a mí en mi anochecer, con las flores de mi pasado frescas en su cesto”.

 

“Hay, Señor, que yo viva en la verdad, para que se me haga verdad la muerte”.

 

“Escalé  la cima de la fama y no hallé albergue alguno en su altura estéril. ¡Llévame tú, Guía mío, antes que muera el día, al valle de la quietud, donde grana la mies en dorada sabiduría!”.

 

“Y yo ofrezco a Dios mi oración para que Él nos lleve de todo lo que es trivial, sin sentido, inconexo  y extraño, a la verdad del amor".

 

 

3.- El Saber y la Inteligencia en Jacques Maritain.-

 

El Poeta y el Metafísico. Maritain  (1882-1973) en su “Los grados del saber”: “En el nacimiento del  metafísico como en el del poeta hay una cierta gracia de orden natural. El uno que sumerge su corazón en las cosas como un dardo encendido, ve por adivinación en lo sensible mismo –del cual no puede separarlo- el resplandor de una  luz espiritual donde una mirada de Dios brilla a sus ojos. . El otro, desviándose de lo sensible, ve por ciencia en lo inteligible, y desprendida de las cosas perecederas, esa misma luz espiritual captado en alguna idea”.

 

Siempre el Espíritu, Dios, la Inteligencia Divina, iluminan, guían la actividad de uno y otro. La fundamentan, la coronan. Porque sostiene hermosamente que el Espíritu es la base de nuestra Grandeza. Instaura un orden de la Eternidad. La inteligencia especulativa, lo suprarracional,  “le descubre en toda la extensión del ser los valores auténticos y su jerarquía”, redime y salva al hombre.

 

El ámbito seguro de la razón, de lo Eterno y Absoluto, sostiene al Ser. “La Metafísica no es un medio, es un fin, un fruto; un bien honesto y deleitable, un saber de hombre libre, el saber más libre y más naturalmente real”.

En esta escala, “la inteligencia respira a sus anchas, colocada sobre la cima de las causas”. Leyendo a Maritain, aun en la traducción del francés al español, nos sentimos en esa “cima”, del pensamiento, de la reflexión iluminada, de la auténtica filosofía, refugio y alimento para el espíritu.

 

“La metafísica exige una cierta purificación de la Inteligencia; supone también una cierta purificación  del querer y que se tenga el valor de adherirse a lo que no sirve, a la verdad inútil”.  Expresa inmejorablemente en cuanto a estilo y significación: “A causa de la prevaricación del Occidente, que ha abusado de las gracias divinas y dejado perder los dones que para Dios debió hacer fructificar, fácil es comprobar que el orden de la razón, por no haber sabido someterse al de la caridad, se ha corrompido en todas partes y para nada sirve”.

 

El primer capítulo del libro de Maritain es bello y sabio, deslumbra, rige nuestro pensar: “Grandeza y miseria de la Metafísica”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 18:16
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