sábado, 18 de abril de 2009

                                  LA  “SINFONÍA Nº 9, CORAL”  DE  BEETHOVEN.

 

                                                                                    Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

  • Se prepara, un Ejército en marcha ascendente. Anábasis sonora.

 

  • Hay un objetivo, la garra leonina. Anuncia a Wagner. Primeramente se resume a sí mismo.

 

  • El Sol asoma, Dios... la comprensión. También la niebla inicial de una angustia, una amenaza, en el “Maestoso”, el primero.

 

  • En Beethoven, siempre la Ira, y entre ella, la  Paz insinuada.

 

  • Lo Marcial aunado, perfectamente, con lo eglógico. El violín, el tambor, el oboe. Los pastores virgilianos, los soldados del César. También Napoleón y Virgilio.

 

  • Droga excitante y simultáneamente dulce.  La batuta se agita y los violines..

 

  • El “Andante” nos sumerge en una órbita cordial, cuerda preferida y definitoria del Genio musical.

 

  • El Director parece levitar. El Espíritu se estremece ante la plenitud de esa hermosura, de ese Manto del Bien. Y se libera de lo pedestre y mezquino.

 

  • Máxima tensión en las notas. Organiza, ordena las almas para recibir a la Belleza, al Bien, a Dios, claro, finalmente.

 

  • Exige y nos exige preparación, una propedéutica artística y álmica. Esfuerzo para acceder a otro nivel, otro Aire, más ransparente y a su vez dorado...

 

  • El “Presto” introduce, presagia, al Coro Schiller-Beethoven, que corona esa Magnificencia musical.

 

  • Prólogo de un pentagrama sensitivo que posee la consistencia y arquitectura del mármol monumental de los Antiguos.

 

  • El Coro es el Mensaje, el decisivo Milagro para la inmortalidad del autor. Lo consagra.

 

  • Los instrumentos recorren este áureo sendero, luego también las voces en conjunción soberbia.

 

  • El sentido y la sensación: el ritmo y la Plenitud.

 

  • Himno a la Alegría y Beatitud: la Paz y la Fraternidad Cristianas.

 

  • La Suma Dicha en Dios y su Corte Celeste. Canto al Placer en la Luz Divina.  “Todos los Hombres se vuelven Hermanos”.

 

  • Me confirma el origen y fin de la Alegría Suprema,  que emana de  Lo Divino,  La Santidad, Lo Espiritual.

 

  • Los Ángeles, los Seres Superiores le y nos inspiran.

 

  • La Elevación llega a la Cumbre. Hemos subido al Reino esencial.  Principio y Fundamento.

 

  • Suprema Intensidad. Las Alas suaves del Bien nos acogen, nos ascienden.

 

  • Beethoven besa la Humanidad, definitivamente, con este Canto Consagratorio, sublime, puro.

 

  • “Sobre la bóveda estrellada, debe vivir un Padre amoroso”, clama, advierte, canta.

 

  • La Presencia del Creador sella la obra.: el Ideal Puro.

Publicado por Desconocido @ 22:31
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