DIEGO ABAD DE SANTILLÁN Y SU “DICCIONARIO DE ARGENTINISMOS DE AYER Y DE HOY”.
Por Guillermo R. Gagliardi.
Diego Abad de Santillán es el seudónimo de Sinesio Baudilio García Fernández (1897-1983), militante anarquista español, que residió varios años en Argentina, escritor y editor.
Autor de “Bibliografía anarquista argentina” 1938. “El movimiento anarquista en Argentina” 1930, “Estrategia y táctica” 1976, “Contribuciones a la historia del Movimiento Obrero Español (1962-1971)”, “Memorias 1897-1936” 1977.-
Consúltese Jacinto Cimazo: “Santillán” (en su “Recuerdos de un libertario. Setenta relatos de la militancia”, edit. Reconstruir, 1995, p. 82-83).
Este “Diccionario...” , 1° y única edición, Tipográfica Editora Argentina, 1976, en un volumen, tiene su origen en otra de sus obras, también ciclópea, la “Gran Enciclopedia Argentina” 1956-1964, 9 tomos.
Descripción bibliotecológica.
Cuenta con 1.000 páginas, a dos columnas. La ordenación es alfabética. No contiene Índices ni elementos auxiliares (ausencia de ilustraciones, mapas, tablas, cuadros); tampoco lista de Abreviaturas. Usa distintas abreviaturas al comienzo de cada artículo, indica función gramatical de cada vocablo, género y número en que se utiliza. Ej,: “cabezada= f.”, “estirar: v. a.”, “grupo. M...lunf.”, “permisionario-a. s.”, “muralista: u. T. c. s.”.
Su ámbito corresponde al de un Diccionario de la Lengua hablada. Tipografía clara, impresión legible, el formato es grueso, de encuadernación sólida, en papel de calidad resistente. Numeración arábiga. Utiliza en la impresión, distintos caracteres tipográficos: uno para asentar las significaciones de los vocablos, otro para los títulos, para frases y otro para transcripción de textos clásicos literarios y de otros estudiosos e investigadores..
No trae una sección especial de Bibliografía, sino que está en la mayoría de los artículos, con cita de autoridades y transcripciones de textos: Ej.: “lueguito: Zeballos, ‘Relmí’”, “murriña: Fray Mocho, Obra Completa, p. 448...”. Amplia bibliografía en el artículo “Argentinismos”, o “Lunfardo”, “Adivinanzas: R. L. Nitsche – I. Moya, etc.”. También cita diarios y revistas, por ej. en “punta: ‘La Nación’, 8-5-56”, “Last Reason: ‘La maestra churrasca’, en ‘Caras y Caretas’, 13-2-37”. “racha: ‘Noticias Gráficas’, 18-2-57”.
Cuando cita obras, libros, no indica edición consultada, ni fecha, ni editor. En el “Prólogo” también agrega citas: v.gr. “Erize: Dicc. Mapuche”, “Clemente: ‘El idioma de Bs. As.’”.
Incluye Referencias y llamadas: entre otras, “Cara, ver ‘caracha’”, “kalisay: calisay (ver esta voz)”, “remolinear: ‘vueltear’, ver esta voz”.
Temáticamente, abarca Voces, Americanismos, Giros y Frases modernas y arcaicas o en desuso, indigenismos, vulgarismos, modismos, regionalismos, galicismos y brasileñismos que influyeron en el habla argentina. Por ejemplo: “póquer”, “perrero: ‘la gran perra’”, “perro: / Como perro en cancha de bochas’”, “no te metás”, “adelante con los faroles”...
Algunos vocablos extranjeros están traducidos, Nombres y Obras. A veces no (criterio no uniforme). Así: “apero: William Mac Cann: ‘Two thousand miles ride...’”, “doma. Juan Parish”.
En muchos casos indica etimologías. Así: “llakllani – etim.= L. Quevedo considera...”, “descocado.- etim.- De coca, cabeza...”, “link= etim.- es voz inglesa”.
Las citas de autores y transcripciones son de escritores clásicos de nuestra Literatura: Hernández, Obligado, Güiraldes, Lugones, Sarmiento; de obras técnicas (en “barra= Torcuato Di Tella” p. ej., o en “martillero. E. Lapa: ‘Manual del martillero público’&rdquo
; de documentos históricos (Azara, Cartas de Gaboto); Cancioneros (Carrizo, Draghi Lucero): de autores populares (C. Flores, Yupanki, J. Centeya, C. Castillo, de la Púa, en las voces “acullicador”, “agujerear&rdquo
; de autores modernos y contemporáneos al autor (Borges, Elvira Orphée en art. “acomodo”, Daniel Giribaldi en “anafar”, Bernardo Verbitsky en “baldío&rdquo
; Letras de Tango (“El Ciruja” en “machado&rdquo
; Coplas salteñas o riojanas, etc.
También cita autoridades de la Real Academia Española de la Lengua, de la Academia Argentina de Letras (dictámenes, resoluciones, comunicaciones). Asimismo, crónicas periodísticas de Conferencias (en “petitero”, “ombú”, entre otras). Y autores extranjeros: “hierra. Paolo Mantegazza”...
Por otra parte suele incluir términos no contemplados aún en el Diccionario Académico, como “cordobazo” en relación con sucesos argentinos de 1969. O de la Política Nacional del siglo XX, como “contubernio” (utilizado en el sentido de Hipólito Yrigoyen), “peronista”, “cabecita negra”, “vida Mitre” (tajo hecho en el rostro en tiempos de diferencias políticas entre Mitre y Alsina).
Tal como reza el Título de la obra, trata, trascribe y comenta y documenta Argentinismos antiguos y hodiernos, con un criterio amplio: vocablos gauchescos primitivos, regionalismos, habla porteña, etc.
Este laborioso repertorio elaborado y compilado por Santillán, ostenta un concepto Instrumental y Práctico, pues define con precisión los términos, proporciona abundantes sinónimos y testimonios de Periodismo y Literatura, de uso en la Lengua Coloquial o artística.
Asienta los nombres científicos de especies vegetales y animales: “boyero”, “culen. Bot. Psoralea glandulosa&rdquo
.
En el “Prólogo” cita Colaboradores: Amaro Villanueva para Filología y Lingüística (“valioso colaborador”, “revisó nuestras fichas sobre el lenguaje ... y las enriqueció a veces con citas....Además acrecentó considerablemente voces y modismos...; los litoralismos, con mención de pasajes de escritores de la zona que los han empleado, son en buena parte obra suya”. Lázaro Flury y Marcos Estrada, folklorólogos, con sus “aportes de voces populares”. José Gobello, no sólo por sus obras publicadas, sino las “que aún permanecen inéditas y puso a nuestra disposición con admirable generosidad”. José Barcia, “al cual debemos no pocas sugerencias y aclaraciones.
Expone en el Prólogo y en el enfoque de cada artículo, su concepto particularmente anti-académico, anti-purista, de la Lengua: es ésta un organismo vivo en constante transformación y en continuo enriquecimiento y cambio, siempre en desarrollo, “no una momia ni un código sagrado, pero también en constante envejecimiento esclerótico”.
Semejante al criterio de Ernesto Sábato (1911) en diversos escritos y reportajes, y especialmente en su Carta de Rechazo del nombramiento como Académico de la Academia Argentina de Letras. Epístola densa y doctrinaria dirigida a Leonidas de Vedia, reproducida en la Revista “Pájaro de Fuego”, a. I, nro. 5, marzo 1978: “Encuentro con Sábato” por Carlos A. Garramuño).
Se inscribe Santillán, como el autor de “Sobre héroes y tumbas” en la línea anti-conservadora, popular y tradicional, pero anti-recalcitrante, de Sarmiento, Larra y Alberdi. “Un idioma no pierde su vigor por la incorporación de neologismos y expresiones del genio popular, sino por su encierro y su resistencia a tomar contacto permanente con la vida, que es la misma y es otra en todo instante de la Historia”. “...nuestra lengua es algo vivo y activo y capaz de ajustarse a todo progreso y a todo cambio. No podemos reconocer a ningún poder, a ninguna autoridad...”.
En algunas entradas aparecen datos cronológicos sobre la aparición primera de determinados vocablos en documentos públicos u obras científicas o literarias. Ej.: “estancia= f., aparece en 1514, en el ‘Repartimiento...’”.
“Gaucho” constituye un artículo monográfico, con indicaciones bibliográficas al final. También “Tango”, “Pampa”, con explicación lingüística e histórica; “cajetilla. Carta de Rosas”.
Algunos asuntos son explicados con transcripción de textos pertenecientes a otros investigadores, como en “Mapuche”, “Yegua madrina”, etc.
Se desliza alguna vez, una errata, o error: así en “Mononería”: “L. M. López”, debe decir “L. V. López”, el autor de “La Gran aldea” (1884, subtitulada “Costumbres bonaerenses&rdquo
.
Suele comparar el uso de vocablos en Argentina y en España. Así en “corajudo. En España dicen ‘corajoso’”, “panza. En España ‘molleja’”, “papirola –pajarita de papel de Unamuno”, “librillo. En España ‘libro’”, “carnudo: no decimos nunca ‘carnoso’, que es la forma adjetiva más usual en España”, “zonzo, zoncera. Su uso en Cervantes y en Guillén de Castro”, “carcamán= // En España es nombre dado a ...”, “desapercibido: en España equivale a...”.
Esta obra no incluye, entre otros, estos términos de nuestra lengua: borgiano, verdolaga, vivir de ojito, zonda, gañete, más conocido que la ruda, salamín, escarpín, cacuy, característica (telefónica), discar, chubutense, boncha, dea (por dé
, dijieron (por dijeron), enriedo (por enredo), con una mano adelante y otra atrás, llanta, mamboretá, esperemen (por espérenme), vino patero, vicuña, tener la papa, vestir santos, hijo’e porra, etc.
Contiene explicación sobre movimientos artísticos universales que incluyeron en Argentina, como “Impresionismo”, etc.
No ahonda en las etimologías. No guarda un sistema estable en la microestructura del artículo. ( Véase: Pedro Luis Barcia, “Los diccionarios del español de la Argentina”, ed. Academia Argentina de Letras, 2004, p. 180-181).