EL DICCIONARIO DE LA ACADEMIA FRANCESA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
"Dictionnaire de l‘Académie Française", Librairie Hachette, Paris, 8ª ed. Tomo 1: "A-G" 1932, Tomo 2: "H-Z" 1935.
Tiene ordenación alfabética. Sin índices. En t. 1: "Abreviations", p. 1. El tomo 2 no las incluye. No presenta la evolución histórica de los vocablos.
No registra tampoco citas de autoridades ni etimologías, ni bibliografías, ni ilustraciones. La actualización, irregular.
Tipografía legible, en letra grande. Paginación en arábigos, independiente en cada tomo.
Tomo 1: 1932 . Abreviaturas (1 pág.).
Prefacio (4 págs.). )
A – G (a 3 columnas). ) págs. 1-622.
Tomo 2: 1935. H – Z (a 3 columnas). = p. 1-743.
Fue publicado por primera vez en 1694.
La Enciclopedia Universal Espasa-Calpe, t. 1 (1908), p. 855-856, informa que en Francia existen 5 Academias principales, agrupadas bajo el nombre común de Instituto. Su origen data de 1629, en que se formó una sociedad privada para el estudio de la Lengua Francesa, en casa de Valentin Conrart, Secretario del Rey; desde 1634 se discutía en esas reuniones sobre Literatura, Ciencias y Artes.
En ese año, por influjo de "L’Eminence Rouge", el Duque de Richelieu (1585-1642), Armand-Jean du Plessis, Cardenal desde 1622 y luego Primer Ministro del Rey Luis XIII desde 1624, se constituyó esa Sociedad en categoría de Academia, reconocida oficialmente por el Parlamento tres años después.
En sus Estatutos, los artículos 24, 25 y 26 ordenaban expresamente la elaboración de un Diccionario, una Retórica y un Arte Poética. Luego de 50 años de labor, se publicará el Diccionario.
"L’objet précis du Dictionnaire est de présenter l’état actuel de la meilleure langue française et de fixer un moment de son histoire".
Consigna las funciones gramaticales de los términos: v. tr. (verbo transitivo), n. m. (nombre masculino), adjetivo, etc.
Indica a qué rama del saber pertenece determinado vocablo. Ej:: "Abaque . n. m. T. d’Architecture", "Diviseur. N. m. T. d’Arithmétique", etc.
Cuando una palabra tiene más de un significado, explica primero el real y concreto, el habitual, luego el figurado, , con ejemplos de frases de uso común en la lengua oral y/o escrita, y después las locuciones adverbiales o construcciones especiales. Ej. en "Abandon", "Avant".
En los verbos, primero explica el significado habitual, luego las expresiones figuradas y finalmente las acepciones técnicas, con ejemplos: "Accorder... En termes de Peinture...En termes de Musique....Prov. et fig.:...- Par extension...".
Ejemplos de referencias y llamadas: "Balsamite – Voyez Tanaisie", "Charge – V. Cahier...".
No tiene citas de Autoridades ni referencias etimológicas o históricas de los vocablos.
También contiene términos eruditos, usuales en Ciencias o Humanidades, del latín: "Delirium Tremens", "De profundis", y aclara entre paréntesis la fonética respectiva.
Incluye tanto palabras cultas, como de la Lengua vulgar y Popular: "de’livre", "bruler". Explica términos de Jurisprudencia, Medicina, Teología y Política: "diastase", "Delit", "Catalepsie", "douce-amére"...
En las definiciones es preciso en delimitar el campo semántico de cada vocablo. Escueto y claro en asignar la diversidad de acepciones y exacto en los ejemplos.
Detalla siempre los diversos usos gramaticales de los verbos, las conjugaciones irregulares y los matices de las expresiones figuradas y locuciones familiares ("Corps", "Diable", entre otras)., siendo así una excelente fuente de información minuciosa y precisa y un invalorable auxiliar didáctico para la enseñanza práctica del idioma.
Así, v.gr., organiza la exposición del término "Bibliothéque":
"Lieu oú l’on tient un grand nombre de livres rangés en ordre (1|°= definición general). Faire bâtir une bibliothéque... La B. de’ Alexandrie...La B. d’un collége... ( 2°= ejemplos de su uso general). Il se dit aussi d’un meuble...Il se dit encordes Livres memes...C’est une B. vivante (3°= distintas significaciones, explicadas y ejemplificadas). Par extension, il s’emploie aussi pour de’signer soit des Traites contenant... "(4°= usos figurados y familiares, también explicados y ejemplificados).
"
La vulgaridad triunfa en la Academia. ¿Dónde no triunfa?. ¿Es acaso menos poderosa en los Parlamentos y en los Consejos del rey (...). ¿Deben ser hombres eminentes los redactores de un Diccionario donde se proponen modificar las costumbres y se ven obligados a seguirlas?.
Los academistas o académicos fueron instituidos, ya lo sabéis, para que fijaran el uso conveniente de las palabras en lo que se refiere al discurso, para limpiar el idioma de toda antigua y popular impureza (...). Con este objeto reunieron a varios aristócratas conocedores del buen uso de las palabras y a varios escritores deseosos de conocerlo. Esto hizo temer que la Academia reformara tiránicamente la Lengua Francesa; pero pronto se vio que aquellos temores eran infundados y que los academistas obedecían al uso en vez de imponerlo (...). La Academia
hubo de resignarse a mencionar los progresos del uso en un voluminoso Diccionario. Es la única ocupación de los Inmortales, y una vez terminada, quedan ociosos...".
(
cito por "Obras Escogidas" de A. F., traducción y prólogo de Luis Ruiz Contreras, Edit. Aguilar, Madrid, 1979, p. 809-810).
Mientras que la obra magna del Dr. Émile Littré (1801-1881, médico, pensador, político y filólogo) ofrece de cada vocablo: la definición, el significado propio y figurado, la etimología, los datos históricos del antiguo y medio francés, con numerosos ejemplos de los escritores galos, y sinónimos.
Littré advirtió tres momentos en el Léxico de las Lenguas vivientes: el Uso Actual propio de cada período, el Uso Arcaico que fue actual en su día, y el Neologismo, que es el uso del futuro de la Lengua (ver "Diccionario Literario", González Porto-Bompiani, Barcelona, 1967,. 2ª ed., tomo 4, p. 85-1ª columna).
Esta nueva versión se enriquece con 10.000 nuevas palabras, de 35.000 que contenía la 8ª ed. de 1935, pasa a atesorar 45.000.
El artículo citado aclara que la Academia acoge más libremente ahora, términos populares y la abundante Lista de Vocablos de origen anglosajón: es el llamado "franglés", "conformado por la mezcla de palabras francesas e inglesas, es muy combatido por los académicos y se preocupan por señalarlo cuando la prensa de este país los utiliza. Sin embargo, ahora se ha admitido hasta el término ‘blujean’, que parece fue uno de los más duros de asimilar".
Sólo se daba validez consagratoria al uso de la gente culta. Se llamó el "Diccionario de los Cuarenta", aristocrático por sus objetivos. "A excepción de los términos de caza, de heráldica y de guerra, que indican el carácter aristocrático de aquella sociedad, los vocablos técnicos faltan en absoluto. El empobrecimiento de la Lengua es evidente" enjuicia el ilustre crítico Gustave Lanson.
Conservaba las palabras abstractas, que trasmitían ideas generales y universales, en detrimento de las "palabras concretas, coloridas, pintorescas y sabrosas" del pueblo común (según refiere el citado estudioso en su conocido "Manual de Historia de la Literatura Francesa", G. Lanson-P. Tuffrau, Labor, Barcelona, 1956, p. 145-146).
En este sentido, la Academia continuaba la obra rigurosa y disciplinada de François de Malherbe (1555-1628), quien, según ajustado juicio de Lanson, "ejerció en las Letras una acción análoga a la que Richelieu ejercía en el Estado" (ob. cit., p. 139 y ss.), de unificación y fortalecimiento.