EL “DICCIONARIO IDEOLÓGICO DE LA LENGUA” DE JULIO CASARES.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
ü “Diccionario ideológico de la Lengua Española- Desde la Idea a la Palabra; desde la palabra a la idea”. Por Julio Casares. Consulto la 2ª edición, “puesta al día, 5ª tirada”. Gustavo Gili ed., Barcelona, 1959.
La primera edición, en 1942. De la 2ª. ya se sucedieron más de 20 tiradas.
No incluye: índices, evolución histórica de los vocablos, citas de autoridades, etimologías, bibliografías, ni ilustraciones, ni mapas.
Obra cumbre de su autor, impar en la Ciencia Lingüística hispánica, sólo comparable al “Thesaurus de Peter Roget, del Ingles (1852) y al del Francés, de Boissiére (1862).
Don Julio Casares Sánchez fue un laborioso lexicógrafo español, que vivió entre 1877 y 1964. Autor prolífico de “Gramática completa de la Lengua Inglesa”, “Diccionario francés-español, español-francés” y de Inglés, “Crítica profana”, “Crítica efímera” y numerosos estudios críticos, filológicos y lingüísticos.
Miembro de la Real Academia Española de la Lengua desde 1919, y su Secretario Perpetuo a partir de 1948, fecha en que fundó el Seminario de Lexicografía para la elaboración del “Diccionario Histórico de la Lengua” que él mismo dirigió y planificó.
Personalidad artística e intelectual reconocida, fue también violinista y estudioso de la música japonesa en su juventud. Autor asimismo de “Nuevo concepto del Diccionario de la Lengua”, “Introducción a la Lexicografía Moderna” (1950, reimpreso en 1969 como “Novedades en el Diccionario Académico”, y traducido al ruso), “El idioma como instrumento y el diccionario como símbolo”.
ü La monumental obra se divide en 3 partes:
1. Sinóptica, expositiva: brinda el Plan.
2. Analógica: se agrupan las familias de palabras, con 38 divisiones básicas.
3. Alfabética: las acepciones de cada vocablo, con 100.000 referencias.
A partir de la ed. de 1959 se ajustó en errores y defectos, enriqueciéndose en sucesivas ediciones, con tecnicismos, neologismos y abarcando además locuciones, modismos, frases, proverbios.
La bibliotecóloga Josefa E. Sabor la juzga, en su “Manual de fuentes de Información”, 1978, 3ª. Ed., p. 105-106): “obra de seriedad y méritos”, “es el único diccionario ideológico de la lengua Española que tiene valores y que puede utilizarse”.
Luis Alfonso, filólogo argentino, par de Casares en nuestra Academia Argentina de Letras, destacó en 1964, su personalidad ética y su gran vocación de investigador: “supo vivir y realizar, sin alardes ni vacua pedantería, una obra inmensa y perenne, con esa humildad de espíritu y esa bondad de corazón, tan poco frecuentes, que caracterizan al verdadero maestro” (en “Homenaje a Don J. Casares” por Rafael Lapesa, Luis Alfonso, en “IV Congreso de Academias de la Lengua Española”, Academia Arg. de Letras, 1966, p. 689-699).
Lapesa observa que Casares poseía una grandiosa capacidad organizativa “empujada por una voluntad enérgica y flexible a la vez”. “Cascada la voz, duro el oído y arrastrando los pies, seguía viniendo a nuestras juntas para traer papeletas de voces y acepciones”.
Estudioso de las Lenguas Occidentales y Orientales, traductor en 18 idiomas, se desempeñó en la Embajada Española en Japón durante su juventud. Precoz músico, temprano y exitoso diplomático, de familia numerosa y humilde, se abrió paso con su total dedicación y esfuerzo.
Le interesa especialmente el estudio del Lenguaje como “reflejo de peculiares estilos de vida y privativas concepciones del mundo”.
Cuando ingresa a la Academia Española propone su idea de un Diccionario agrupado por áreas de significación y no por la ordenación alfabética tradicional.
A pesar de diversas dificultades, de la destrucción de sus ficheros por los revolucionarios de 1936, publicó su “Diccionario” magnífico seis años después. Los especialistas señalaron desde ese momento, la importancia, utilidad y modernidad de tal obra, que parte de una concepción del Lenguaje como “forma interior” (Humboldt, von Wartburg, Ullmann): “se trata de la primera obra que presenta el caudal léxico de una Lengua viva en toda su plenitud a partir de una concepción de conjunto” (“Homenaje”, cit., p. 692).
Explica también Lapesa (loc. cit.): “la serie alfabética tradicional, enriquecida y con definiciones revisadas, es el complemento de la clasificación ideológica”.
Cada palabra figura agrupada con sus sinónimos, antónimos y demás vocablos de igual zona conceptual, “pero también figura con todas sus acepciones dentro del orden alfabético general, con remisión al grupo ideológico correspondiente”. “Por primera vez la totalidad del Vocabulario español aparecía como un cosmos ordenado, a disposición de quienes quisieran indagar su organización interna, su peculiar estructura”.
Significa un Corte Trasversal, Analógico, Sincrónica de la Lengua. Que se completaría con el Diccionario Histórico que preparó y en el que colaboro activamente, y que es un corte Diacrónico, Longitudinal, del vocabulario. Véase al respecto: sus “Ante el proyecto de un Diccionario Histórico” (Boletín de la Real Academia Española, XXVII, 1948, 7-25, p. 177-224) y “El Diccionario Histórico de la Lengua española” (íd., XL, 1960, 141-143).
En el “Homenaje” referido, alude Luis Alfonso a la concepción de dicha obra: trabajó Casares durante 30 años, más de 12 horas diarias compartidas con sus funciones en el Ministerio y en las Cortes españolas. “ en una habitación alquilada en la calle de Esparteros, cerca del Ministerio de Estado, instaló ‘sus modestos trebejos’”.
Relata el propio autor: “Eran una máquina de escribir, diccionarios, libros de consulta, ficheros de cartón y unas bateas de madera, cruzadas con alambre, instrumento de mi invención, para la criba de papeletas. Para mayor economía de tiempo suprimí la comida del mediodía;...”. “¡Gran ejemplo –valora Alfonso- para nuestra juventud, supuestamente deportista, el de este magnífico anciano, que ignoraba la fatiga y el desaliento!”.
En las honras por su fallecimiento (1964), Luis A. Lezcano (lingüista paraguayo: “Unidad y defensa del idioma español”, op. cit., p. 66) lo justipreció “honra de la Cultura Universal”...
ü El Diccionario contiene en sus páginas preliminares: “Advertencia” (pág. V), “Prólogo” (p. VII-X), “Plan de la obra e Instrucciones para su manejo” (p. XI-XXVIII) y “Abreviaturas” (p. XXIX-XXXI).
Acoge toda la información más reciente en Ciencia y Técnica, “que no es ya patrimonio exclusivo de los respetables especialistas, sino que trasciende a las columnas de la prensa diaria y anda en boca de las gentes de mediana cultura”..
Si bien es obra firmada por un solo autor, en la “Advertencia” señala la cooperación del “valioso equipo de colaboradores técnicos con que cuenta la Editorial G. Gili” y también los lectores, que “han tenido parte muy principal” en “la revisión y enriquecimiento del Diccionario”. Apela a la colaboración de los lectores interesados o especializados, incluyendo además en hojas finales, fichas con datos que los mismos puedan aportar.
En el “Prólogo” menciona los antecedentes en trabajos de Léxico Ideológico, que hemos citado ab initio, “Thesaurus of English Words” de P. M. Roget y el “Dictionnaire Analogique de la langue française” de Boissiére.
Puede leerse: Esther Forgas Berdet: “Lengua, sociedad y diccionario: la ideología”, en rev. “Especulo”, n° 17- Íd.: E. F. N., coord., “Léxico y diccionario”, Tarragona, Univ. Rovira i Virgili, 1996, 71-97. También: I. Ambrogio, “Ideologías y técnicas literarias”, Akal, 1975; Edmon Cros: “Literatura, ideología y sociedad” Gredos, 1986. T. A. Van Duk: “Algunas notas sobre la Ideología y la teoría del Discurso” en “Semiosis”, 5, Xalapa, 1980, p. 37-53. I. Ahumada ed., “Diccionarios Españoles: conocimiento y aplicación”, Univ. Jaén, 1991.
En su obra “Nuevo concepto del diccionario de la Lengua y otros problemas de Lexicografía y Gramática” (Obras Completas, tomo V, Espasa, 1941) escribe el autor que “Lo verdaderamente necesario, lo que todos echamos menos a cada paso es un procedimiento mediante el cual se faciliten las operaciones activas del lenguaje, algo que, cuando llegue el caso, nos ayude a hablar, a escribir y también a pensar...”.
Su utilidad radica, según su concepto, en “que cada nueva palabra definida sea, no sólo un artículo más que va a sepultarse en las páginas de un infolio, sino una realidad viviente incorporada al comercio de las ideas y a los medios de comunicación del pensamiento”.
Diccionario dinámico, “orgánico, viviente, sugeridor de imágenes y asociaciones”, de analogías, antítesis, sinonimias, ideas afines y referencias, y no el “actual registro por abecé, archivo hermético y desarticulado”.
Continúa en el “Prólogo”, enunciando su propósito: “poner a disposición del pensamiento y del lenguaje hispánicos el inmenso caudal expresivo, hasta ahora soterrado en gran parte, con que se ha ido enriqueciendo nuestra lengua en su curso glorioso por ambos mundos”. Califica a esta obra como “la empresa más importante de mi vida”.
El diccionario “sistematiza” el vocabulario, “reuniendo en grupos conceptualmente homogéneos, cuantas palabras guardan relación con una idea determinada”,
La define como una obra de índole exclusivamente Lexicográfica, no es un Diccionario Enciclopédico, sino un Repertorio del lenguaje Literario y Vulgar.
ü En la Parte Sinóptica presenta primero un “Plan general de la Clasificación Ideológica”: Dios. El Universo (Mundo inorgánico – m. orgánico: reino animal /irracionales. El hombre / el individuo- la sociedad/, etc. Las materias en letra cursiva tienen un número que remite, es una referencia a su desarrollo. Ej:: “Religión, culto, etc. (1), remite al “Cuadro 1”, en el que se detallan los temas concomitantes.
Estos enunciados corresponden a los títulos o encabezamientos de los grupos de la “Parte Analógica”, cuando no es así, entre ( ) y con un asterisco * figura el enunciado que se desarrolla, como una referencia: “Providencia. (V. Destino). Los 38 cuadros sinópticos abarcan: Físico / Química. Vivienda. Anatomía, etc.
En los cuadros que se refieren a ideas abstractas, contrapone a dos columnas los conceptos antagónicos. Ej.: “Cristianismos.----------Herejía, secta.
Protestantismo.
Islamismo, etc.
No enfrenta estrictamente antónimos, sino que son “rutas complementarias” de las que ofrece la asociación de conceptos.
ü La Parte Analógica, a 6 columnas, comprende pág. 1-458 y “Apéndice de nombres gentilicios” (p. 459-482).
También aquí hay abundantes y útiles referencias. Ej.; “Abajo (V. Inferioridad)”.
Aparece cada palabra encabezadora de su familia respectiva, con letra destacada y entre paréntesis el número del cuadro sinóptico correspondiente.
Ej.;
Abandono (27) (27 es una referencia,
remite al cuadro sinóptico
de la 1ª. Parte).
abandono
abandonamiento
desamparo
desarrimo
------------- etc.
En ordenación alfabética. Los vocablos encabezadores son preferentemente sustantivos. Cuando en esta Lista alguna palabra está en negrita, remite a su encabezamiento como palabra de una familia. Así en:
Adelantamiento (19) Aquí, la letra “aumento” en caracteres
adelantamiento especiales, es una referencia: remite a
delantera AUMENTO (22) donde se amplía tal
-------------- concepto.
aumento
------------- etc.
Las analogías enunciadas son palabras y también frases. Como en: enaltecimiento - levantar de punto – sacar de los rastrojos, .... etc.
Primero consigna los sustantivos, luego los adjetivos, aumentativos – diminutivos – despectivos, luego verbos y frases verbales. V. gr.:
bondad
virtud
---------
ser bueno
no tener pero
bonico
bonísimo
-----------
mejor que mejor
etc.
Divide los verbos en transitivos, luego incluye los intransitivos, reflexivos y frases. Separa los verbos cuyo sujeto es una persona de aquellos cuyo sujeto es una cosa. Así en:
Equitación
--------------
cabalgar referentes al
subir “caballero”.
-------------
amansar
picar en otro grupo, junta
-----etc. los referentes al “caballo”.
ü La Parte Alfabética abarca págs. 1-887 y un Breve “Suplemento”, en pág. 887 – A 3 columnas.
Indica verbos y su clasificación: v. tr., intr., reflex., las categorías morfo-gramaticales (gén. núm., m., fem., sg., pl.), las clases funcionales (sust., ad., part...).
Señala la materia a que pertenece el vocablo: “abalizamiento – m.* - Mar. – Acción y efecto de ...”.
Registra 80.000 voces. Nos remite a la parte Analógica, para buscar la familia de palabras respectiva. Si la explicación abarca dos o más palabras que se pueden buscar en ésa u otra de las partes del Diccionario, hay dos asteriscos usados como referencia, uno adelante y otro detrás: “Templario= * orden de caballería *”.
- Ejemplo: LIBRO.
En Parte Alfa