miércoles, 12 de agosto de 2009

  TEMAS   DE  BIBLIOLOGÍA.-

 

                                                                       Por  Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

  1. Samuel Smiles,  “Sociedad de los libros”.-

 

Escritor y Pensador escocés (1812-1904). Autor de “El carácter”, cuyo capítulo X tiene como título el del epígrafe.

 

“Debemos buscar siempre la mejor compañía, sea de libros o de hombres”.

Es el más paciente y alegre de todos los amigos, sentencia el autor.

William Hazlitt (1778-1830), crítico y escritor inglés: “Los libros penetran en el corazón; los versos del poeta se deslizan en la sangre de nuestras venas”.

Observa Smiles que  “Los libros poseen una esencia de Inmortalidad. Son los productos más duraderos de los esfuerzos humanos”. 

“..nos introducen en la mejor sociedad, nos ponen en presencia de los más grandes espíritus que han vivido”. 

Levantan, enaltecen nuestra condición, nos mejoran y elevan:

 

  • “El libro es una voz viviente, es una inteligencia que se escucha con gusto, y por los libros quedamos siempre bajo la influencia de los grandes hombres del pasado”.

 

  • “Los buenos libros son, pues, los mejores compañeros; y al elevar nuestros pensamientos y nuestras aspiraciones, obran como un preservativo contra la mala sociedad”.

 

Enfatiza Smiles el valor moralizador y socializante de la buena lectura:

 

“Se ha dicho con verdad que los mejores libros son aquellos que se parecen más a las buenas acciones. Purifican, elevan y sostienen, ensanchan y  liberalizan el espíritu; lo preservan contra una vulgar vanidad mundana; tienden a producir una alegría digna, un carácter igual; labran, forman y humanizan las almas”.

 

Han sido los Libros la fuerza motriz más considerable de la Humanidad. Por ellos sobrevive, eterna, la Inteligencia Humana.

“Las palabras son las únicas cosas que pueden durar siempre” (según Hazlitt en su “Conversaciones de sobremesa”&hellipGuiño.

Sólo la Inteligencia, las Ideas, los Sentimientos y por obra del Libro, de la palabra impresa, adquieren  carácter sagrado, permanente.

 

2.-  Francisco  Umbral   y “la muerte de los libros”.-

 

  • “La  Cultura, sólo la cultura, nos salvará del número ominoso”. Antes, en el mismo texto-discurso al recibir el Premio Principado de Asturias (1996), expresó:

 

 

 

  • “Sólo la cultura, ese saber del hombre sobre el hombre, puede salvar el mundo, y aún salvarnos de la barbarie técnica o guerrera, de la tecnología beligerante, como en un cuento de hadas cibernéticas…”.

 

Grita, quiere “dejar aviso  de lo que está pasando, la muerte de los libros  y la herida en la idea, filósofos burlados con pensamiento débil y las ciencias sutiles…”…

Anuncia el Peligro: “Estamos rodeados, no me asusta decirlo, los robots, los misiles y los dioses antiguos han armado su guerra contra la vieja Europa”.

Anuncia su propuesta: legítimamente humanista, su  ‘propositio’ de “eternización”, diría Unamuno (y nuestro Castellani):

 

“Seamos los hombres/libro del avezado Bradbury, digamos de memoria las venganzas de Orestes, acudamos a Ortega, el vigía de Occidente, aprendamos gramática como párvulos griegos y muramos despacio conjugando la rosa”.

 

El Mundo Clásico, las  Humanidades, el Libro, los Libros: solución bibliólatra de Umbral. Saber de Salvación para  los que “se fijan por libros”.  En definitiva, insta a la Milicia de la Cultura: el cultivo de la Filosofía, la práctica de la Gramática, el afinamiento del Lenguaje, el recorrido de la Historia,…la compañía amorosa y fructuosa de los libros…

 

 

3.- William Roscoe  se despide de sus Libros.

 

Roscoe (1753-1831)   lució como  un preclaro historiador inglés, botánico y banquero, precursor de los estudios Italianos en Inglaterra.

Coleccionista, poeta y traductor,  escribió una sentida y conceptuosa composición sobre  su  bibliofilia, su amistad y amor al libro, titulada “A mis libros”:

 

                        Como aquél que condenado a separarse de sus amigos

                        lamenta perderlos, pero espera algún día

                        volver a compartir sus charlas y disfrutar  sus sonrisas,

                        calmando en lo posible  su punzante aflicción.

 

                        Así, queridos camaradas, cumbres del arte antiguo,

                        Maestros de Sabiduría, que alguna vez supieron

                        distraer mis horas de hastío  y atemperar  toda fatiga,

                        ahora  me despido, pero con el corazón atribulado,

 

                        porque en pocos y breves años, o días, u horas

                        un tiempo más feliz desplegará  sus  amaneceres

                        restaurando  con plenitud esa amistad sagrada.

 

                        Cuando libre de todo lazo terrenal y con poderes ilimitados,

                        entre la mente en directa comunión con otras mentes

                        y  las almas afines se encuentren para no separase más.

Aúna sentido filosófico, meditación sobre el mundo y la vida, a un sentido espiritualista de la Cultura, un hedonismo elevado,  y una  reflexión  sobre los efectos de la lectura en la vida anímica y  circunstancias de la vida (en la esfera distractiva y  moral, compensatoria de la fatiga del tráfago mundano).

Fe en la vida ultraterrena, en su  belleza contemplativa y convivencia con la esencia del Pensamiento y la Idea para siempre, en el más Allá.

Bello panegírico de la  “sagrada amistad”  libresca, de su permanencia más allá del tiempo, en un “tiempo más feliz”, restaurador y luminoso como un amanecer…

 

 

4.- Algunas precisiones  bibliológicas.-

 

  • El fascinante cosmos bibliográfico está integrado por cuatro  niveles decisivos: los autores (productores),  los lectores (son los destinatarios),  las bibliotecas (almacenamiento de los  materiales, de la bibliografía) y el editor y el librero (los distribuidores).

Caracterizamos  al libro como un instrumento de Cultura esencial. Como un Instrumento de Libertad: ‘Liber liberat’. Un  singular alimento espiritual. Objetivación de la Memoria de la Humanidad. Vehículo inestimable de emoción artística. Arma inigualable contra  la Barbarie, la ignorancia, el oscurantismo. Objeto de una profesión y de un culto.

 

  • Vivimos hoy una acuciante Crisis del Libro, de la Cultura y de la Lectura.  Se olvida frecuentemente la “condición sinfrónica” de la Lectura: que consiste en un lugar de encuentro emotivo-intelectual, extra-temporal y extra-geográfico.

 

  • El término  “libro”  reconoce una prestigiosa etimología. Un  múltiple origen Báquico: “Libación”: derrama sabiduría; “Libero”: enseñaba a preparar el zumo y gustar de la uva; “Liberalia”: juegos en honor de Diónisos-Baco.

Otros vocablos relacionados: libre-carta-estilográfica (‘styles’: columna)-abolir (‘ab-olere’: borrar con aceite)-  rúbrica (‘ruber’: rojo)- miniatura (‘minio’:  sobre esta base se elaboraba el rojo), explicar (desenrollar)- páginas.

 

  • El libro como  entidad  muestra dos condiciones definitorias: constituye un decir ejemplar, fijado, escrito; que otro ser reviva el contenido, emoción e ideas,            perpetuándolo, proyectándolo en el tiempo, y en el espacio.

 

  • El libro es el vehículo de integración de la Cultura y la  Técnica, que deben ser rutas, convergentes en la educación moderna.

 

  • Distinguimos la Cultura Manuscrita de la Libresca:

 

La primera, manuscrita=  Enciclopedismo, posee una relativa unidad,  corresponde a la Lectura Oral ante un auditorio, la divulgación de ideas en discusiones públicas, el estudio y consecuentemente el flujo informativo eran lentos. Primaba la rareza e inaccesibilidad de los manuscritos.

Coincide con la importancia política y social del Erudito, el conocedor de  todos los autores.

 

La Cultura del Libro=      adquiere menor trascendencia  el Erudito. Se privilegia la Especializaciòn, una Aceleraciòn del flujo informativo, la fragmentaciòn  y diversidad cultural.  El auge de los Nacionalismos y el Individualismo. La Lectura Silenciosa. Se estandariza la enseñanza de la Lectura. Ésta  sobresale como función  de ‘tiempo completo’,  y también en la esfera recoleta, íntima.

El Yo se expande en el Renacimiento:  cunde la tendencia al autoanálisis, el retrato. El Ojo organiza la suma total de los conocimientos.

 

  • También es pertinente señalar la diferenciación entre:

 

= La época pre-alfabética: artesanal, corresponde la Cultura Primitiva.  Señalamos una evolución rectilínea y unidireccional de la Historia de la Escritura: la Logografía, luego la Silabografía y después la Alfabetografía.  Escritura completa: Fonografía. Se adscribe a un signo, un valor fonético independiente del significado que este signo posee como palabra, “Jeroglífico”.

 

En la escritura logo-silábica (sumerios, egipcios, chinos, hititas) se elegía un signo para una palabra:  signos léxicos  + signos silábicos + signos auxiliares. Monosílabos o bisílabos acabados en vocal o consonante, o en vocal sin diferenciarlas: ta-at-tam-ata-,  tx, tx mx.-

En la escritura silábica:  período semítico-occidental (fenicios, hebreos, chipriotas, japonés). Una progresiva simplificación (eliminación del pesado aparato logográfico): rechaza signos léxicos y  signos con más de una consonante y su limitación a un pequeño  número de signos silábicos abiertos.

 

=La Cultura Alfabética: - griego, latín, indio. El Alfabeto es una escritur que expresa los sonidos individuales de un idioma.  Invención de la Imprenta por Gutenberg. Los Griegos crean un completo sistema alfabético, desarrollan un sistema de vocales.Cultura visual, abstracta, mecánica. La Historia  del Alfabeto registra la Historia del Progreso Humano. Nace la Historia  Documental, reciben un valioso instrumento de expresión las Comunicaciones y el Desarrollo: la Aceleración de la Historia.

 

=Cultura pos-alfabética: era de la Electrónica, los medios masivos de información. La “Global Village”, una vuelta al Hombre Sensorial y la información multidireccional.-

 

 

5.- Evolución hacia el Libro.-

 

 Papiro primero. Rollo como forma dominante hasta nuestros días: signo de lo Tradicional, solemnidad, diplomas, títulos. Constituyen antecedentes del Libro.

También el Pergamino: para notas escolares, ediciones baratas (se escribía en ambas caras).

El Códex, durante los primeros tiempos del Imperio Romano, de formato reducido.  Se pagina el anverso.  Antecedente: las tablas de madera, ‘diptycha’, unidas como un cuaderno, con breves notas.

Rol de reclutamiento: documentos arrollados, paginación en columna.  Control/contra-rol: un rollo que las autoridades oficiales llevaban, junto con la lista original de Contribuciones.

 

El Margen exterior de la hoja era más amplio, con el título  al final. Recién en el  siglo V, título al principio. Los comienzos de los capítulos  se trazaban con letras más grandes, e iluminadas. Se escribía con la parte hueca del cañón de una pluma grande.

 

La lectura de los libros dio origen a  las Universidades,  la Jerarquización del Conocimiento.  La adquisición de bienes económicos junto con el conocimiento de los libros se transformaron en las verdaderas vías de movilidad y de progreso social.

Durante la Revolución Francesa (1789)  se acentuó la  Fuerza Salvadora del  libro. El gran movimiento revolucionario, ideológico-político-social, significó un Acto de Fe en la Palabra Escrita. Se entendía que el Mal y la Corrupción existían por desconocimiento de los Deberes y Derechos del Ciudadano, por lo cual debían publicarse, divulgarse…

En la Reforma luterana los Folletos adquieren gran poder educador,  de difusión  y promoción de las Ideas, y una gran trascendencia para los escritos religiosos.

 

El Marxismo  consagró la santidad del “Corpus Librorum”. Sus comentarios canónicos fundamentan la  Ideología escolástica Comunista.

En la Edad Actual, de predominio e imposición de la Cultura Laica,  el Libro es interpretado como signo o símbolo de prestigio social. También en el Renacimiento  existió una beatería o seudo-sacralización, con la adquisición de manuscritos por los Humanistas del siglo XV: por vanidad personal, por ambición y/ o intereses políticos.


Publicado por Desconocido @ 17:52
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