DILTHEY Y SU CONCEPCIÓN SOBRE LA VIDA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Filósofo, historiador, psicólogo, sociólogo, profesor. Alemán. Brillante “hermeneuta”, de portentoso influjo intelectual en su época. Nació en 1833, murió en 1911.
Es decir la capacidad de captación del sentido del Texto complementario del Contexto. Las contrapone a las “Ciencias de la Naturaleza”, ‘Objetivas’...
Concluyentemente la Filosofía es expresión de la Vida. Ésta no en sentido biológico sino como específicamente humana,
“la relación íntima de las actividades psíquicas en la interconexión de la persona”.
“Lo primero y lo siempre presente; lo que nos es inmediatamente accesible a nosotros mismos desde dentro”.
Constituye el hecho fundamental que debe subrayar el punto de partida de la Filosofía.
Configura un enigma, ante la cual la Razón es impotente..
“La vida es pluralidad de aspectos, marcha en contraposiciones reales, lucha de fuerzas”.
Se ofrece, siempre, en forma fragmentaria, polifacética, plena de oposiciones.
Discípulo hispánico prominente ha sido José Ortega y Gasset (1883-1955). Autor de “Guillermo Dilthey y la idea de la Vida” 1942: “la vida es una misteriosa trama de azar, destino y carácter”. (En Argentina, entre otros, Francisco Romero, 1891-1962. autor de “Teoría del Hombre”, “El hombre y la cultura”, “G. Dilthey”...).
“Y mientras el enigma de la vida nos mira con ésta su doble faz, como vitalidad y como ley, el espíritu humano trabaja sin descanso buscando soluciones.
Para ello se ve incitado por la diversidad de aspectos de la vida, que se le impone desde un principio, y que se revela precisamente como enigma, como algo supinamente contradictorio.
Lo más terrible y, a la vez, lo más fecundo de este enigma es que el vivo contempla a la muerte sin poderla comprender, que la muerte sigue siendo para la vida algo inaprensible y espantosamente extraño”.
La vida es ante todo emoción, impulsividad y afectividad.
El trabajo capital de la vida consiste en acercarnos a nuestra meta: al conocimiento de aquello que verdaderamente es valioso para nosotros.
“La vida es una estructura unitaria que se encuentra en continuo cambio”.
Los diversos modos de comportamiento manifiestan la constante de su Variabilidad.
La vida, conexión entre el Yo y el Mundo, no se agota en el Individuo. Constituye el conjunto de todas las relaciones humanas.
“La vida es el nexo de los efectos recíprocos entre las personas, constituidos bajo las condiciones del mundo exterior”.
a) la acción del cuerpo,
b) la acción del medio, y
c) la conexión en que la Vida se halla con el Mundo Humano en que vive.
La Vida no es mera individualidad, sino Historicidad.
Léase Adolfo P. Carpio, “El historicismo: II) Dilthey. 10. La vida” (en su “El sentido de la historia de la Filosofía”, Eudeba, 1977, p. 141-146). También: J. C. Torchia Estrada: “F. Romero. Tres lecciones sobre G. Dilthey en su Centenario”, en “Cuyo. Anuario de Filosofía Argentina y Americana”, v. 20, 2003, p. 177-238.
_ la imagen del mundo (“Weltbild&rdquo
,
_ la experiencia vital, y
_ los principios del obrar o Ideal de Vida.
Esta discriminación acusa una determinación espacial y temporal. La experiencia de la vida deja un sedimento: es la “Weltanschauung” o concepción del mundo.
Interviene la vivencia del valor y sentido, y la realización de los fines:
“el fin para la acción voluntaria y la regla para la sujeción de la voluntad”.
a) el recuerdo y la espera,
b) el presente entre
b- 1) el pasado (experiencias vividas y su meditación sobre las mismas) y
b-2) el futuro (fines, teleología de la acción, voluntad tensa y ejecutiva hacia la realización de los Valores elegidos.
Tener “experiencia de la vida” es entonces pensar constante y crecientemente sobre ella.
Establecemos, consecuentemente, que los rasgos característicos del viviente son: el crecimiento, la evolución la totalidad, la estructura, la integración, la tendencia a la autoconservación, la comunicación y adaptación, la autoactividad, la temporalidad, el comportamiento, la reproducción, la herencia.
Marcamos como sus operaciones típicas: el crecer, el alimentarse, el sentir, florecer, fructificar, pensar, engendrar, apetecer, moverse...
(Léase Phillipe Lersch, “La esctructura de la personalidad”, Scientia, Madrid, 1958; también H. D. Mandrioni, “introducción a la Filosofía”, Kapelusz, div. eds., cap. V: ‘Los seres vivientes’.-
“La filosofía se halla ínsita en la estructura del hombre, todo hombre, sea cualquiera el lugar que ocupe, se halla en vías de alguna aproximación a ella, y toda actividad humana tiende a llegar a la reflexión filosófica”.