miércoles, 07 de octubre de 2009

                                    ÉMILE FAGUET SOBRE   LA   LECTURA.-

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

 

1.      Saber leer es un arte.

 

“Saber leer es un arte y hay un arte de leer. En ello pensaba Sainte Beuve cuando decía: ‘El crítico no es más que un hombre que sabe leer y que enseña a leer a los demás’.

 

Estas reflexiones pertenecen a Auguste   Émile Faguet (1847-1916), escritor, crítico y prof. universitario francés, de su “L’art de lire” 1912. Cito por la traducción de Luis A. Hourcade, El Ateneo, 1950.

 

Para leer como crítico, enseña Faguet en el “Prefacio” del libro, habrá que leer muy lentamente, tomar notas e incluso anotar en papeletas, relativas a la disposición, al plan, a la manera cómo el autor conduce sus ideas o su relato, o mezcla sus ideas con éste. Sobre el estilo, sobre la lengua, discusiones sobre “las ideas del autor comparadas con las vuestras, acerca de su gusto comparado con el que vosotros tenéis”.

 

 

2.-  La lectura del crítico.

 

Observa que esta lectura es “crítica”, no una actividad  “para gozar con su lectura”. El crítico enseña a leer como tal, “desde cierto punto de vista”. Categóricamente afirma que “el crítico  es un hombre que no sabe leer sino como crítico y que no enseña a leer sino como crítico, que no enseña más que la lectura crítica”...

 

Más adelante, cap. VIII y IX (p. 147-148, p. 161 y ss.) piensa: “¿Quién ha gozado más vivamente, más apasionadamente de las bellas cosas que Sainte.Beuve?, ¿Y por qué?. Porque había afinado su gusto crítico por una inmensa lectura meditada, porque había leído siempre como crítico. La crítica no es otra cosa que un ejercicio continuo del espíritu, por medio del cual lo hacemos apto para comprender dónde está lo falso, lo débil, lo mediocre, lo malo”...

(Léase mi “Sainte-Beuve o la Religión de las Letras” I, II y III, 2 y 3-12-2008, en mi blog “sarmientisimo” o “Retratos literarios e D. . Sarmiento y Ch. A. de S.-Beuve”, ídem, 11-7-2009).

 

 

3.- Mandamientos sobre la lectura.

 

Su primer mandamiento, “leer con lentitud, tanto para deleitarse como para instruirse o criticar, preguntándose siempre si se ha comprendido bien”. (cap. I).

 

Leer sin pereza ni precipitación, con atención y desconfianza, postula.  Y dependiendo del género del libro. Así en los libros de ensayos, de exposición de ideas, se requiere “un arte de comparación y de aproximación continua” (Cap. II), una lectura íntegra, completa.

 

“Sentirse frente a un pensador, siempre en lucha cortés y benévola; sentir que tiene razón y no convenir en ello sino a último extremo, pero hacerlo francamente, sentir que está equivocado y estar satisfecho por sentirlo...”.

 

 

4.-  La lectura de poesía.

 

En relación con los libros de Poesía “deben leerse primero en voz baja y luego en voz alta”. Lo primero, para comprender el pensamiento del autor. Lo último, claro, “para que el oído se dé cuenta del número y de la armonía, sin que esta vez el espíritu deje escapar el sentido, puesto que se habrá llenado previamente de él”.  (Cap. V).

 

 

5.-  Método de lectura.

 

Desnuda y examina los Enemigos de la Lectura: el amor propio, la timidez, la pasión, el espíritu de crítica.

 

El “buen método de lectura y de relectura” consiste según Faguet en  leer al historiador literario (impersonal, informativo) en primer lugar. Luego  “leed siempre al autor primero y sólo después al crítico”, “sólo después  que os hayáis formado del autor una idea, sea la que fuese, que sea vuestra”.

 

“El crítico comienza donde el historiador de la literatura acaba”.

“No leer nunca al crítico de un autor antes que al autor mismo”.

“no  releer  nunca a un autor sino después de haber leído uno o varios críticos de ese autor” (cap. IX).

 

Sólo después de estas operaciones de información, lectura y valoración

Personal, después de  la comparación de los juicios de diversos críticos, recién después, Releer, para comprender mejor y para gozar de los pormenores, para gozar del estilo...(cap. X).

 

 

   Conclusión.

 

Arturo Marasso (1890-1970) ha escrito, también magistralmente, y como sintetizando esta contribución de Faguet que hemos intentado reseñar:

 

“En innumerables pueblos personas abnegadas se consagran a crear, enriquecer y conservar bibliotecas particulares o públicas.

Tratan de limar la aspereza de las pasiones con la serenidad de la inteligencia,; la ambición instintiva con el deseo de alcanzar nobles virtudes, de apagar el odio con la amistad en el estudio.

 

Difunden la ciencia de leer y releer obras insignes, el don de apreciar y de admirar, la virtud de entender y de aprender, y pueblan los estantes con libros que son una invitación a penetrar con amor en la nobleza del espíritu enaltecido donde persiste el descubrimiento y la duración del hombre  en las Letras”.

(cons. su  “La vida de los libros” 1927 o “La lectura” 1940, según detalle en mi “Bibliografía  sobre el libro y la lectura: ‘M’”, blog “sarmientísimo”, 15-9-2009).

 


Publicado por leonino1950 @ 21:03
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