jueves, 08 de octubre de 2009

                                    KARL JASPERS:   La   Enfermedad y los Médicos.-

 

                                                                                    Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

 

  • El  insigne psiquiatra y pensador  alemán  (1883-1969) ha reflexionado  de manera destacada, por su hondura y alcance,  sobre la postura del Hombre ante la Enfermedad,  sobre el profesional y su diálogo con el paciente en diversos escritos, entre otros: “Die Idee des Arztes” 1952, de su “Filosofía y Mundo” 1958 y en su  “Entre el Destino y la Voluntad”, ‘Schicksal und Wille. Autobiographusche Schriften” R. Piper Verlag, Munich, 1967, edición española, Guadarrama, Madrid, 1969, con Prólogo de Hans Saner.

 

Se refiere en los trabajos citados  a la postura del Hombre ante la Enfermedad, a las valoraciones que tienen las personas sanas respecto de las enfermas.

 

  • Así desde esta perspectiva lee “La República” (‘Politeia&rsquoGuiño, Libro III de Platón (427-428 a. C / 347 a. C.).

 

El sabio  ateniense alaba la Sabiduría de Asclepios. Y sostiene que la Medicina ha de estar destinada para los enfermos pasajeros, de buena complexión, curables.

No debe curarse, afirma, a los radicalmente enfermizos; no es conveniente para él ni para el Estado.

 

En una Sociedad Organizada, no hay lugar para el Enfermo.

Critica a Heródico, quien llegó a la vejez llevando una vida de muerto, de enfermo.

En cuanto al obrero enfermo o se cura en el trabajo o debe morir.

Le repugna el “cuidado artificial de la salud”.

 

  • Cita a Thomas B. Macaulay  (1800-1859) el poeta e historiador británico, político del partido whig, autor de los célebres “Critical and Historical Essays”, quien sostuvo  una óptica antitética a la platónica.

 

El poeta  y crítico piensa como  Francis Bacon (1561-1626) el Canciller  de Inglaterra y filósofo, en el sentido de que la Filosofía existe en interés del Hombre. En cuanto a la Medicina, tiene su razón de ser en tanto alivia y cura al enfermo y procura la felicidad humana.

 

  • Para Jaspers la Concepción Platónica “es verdadera”, pues “no merece la pena una vida que sea una vida para la enfermedad”...

 

Todo enfermo, es, como tal, un hombre que vive para sí, aislado, al margen de las categorías humanas.  Cuando entra en las mismas,  cuenta ya con una vida interior, es Sano.

Cada enfermo tiene que pensar lo que  debe hacer de sí como si estuviera sano.

A cada uno, en su situación y como ser único, se le ha confiado la tarea de encontrar con su enfermedad y en su mundo una forma de vida..

 

Este mundo lo  rechaza y no le deja ningún lugar.

Pero también en él, existen Deberes y exigencias éticas y de dignidad humana. Ha de encontrar su camino y puede  hallar relativo éxito..

 

  • Sostiene Jaspers que existen dos elementos para juzgar a un Médico, a un Profesional:

a.- sus conocimientos específicos, su preparación y experiencia.

                                   

                              b.-  la categoría de su personalidad humana.

 

En cuanto al Enfermo, debe ayudar al médico, reflexionar, no sólo obedecer. Hemos de otorgar relieve a  su propia opinión crítica sobre los medios terapéuticos.

Hemos de comprender los límites de ese conocimiento especial, las determinantes epocales.

Sólo libre de temores, podrá esperar un tratamiento adecuado y eficiente.

 

Debe concretarse indefectiblemente un Diálogo Paciente-Profesional: no obediencia ciega ni prescripción irreflexiva.

 

  • En el primer trabajo citado ab initio, Jaspers eleva al Dr. Frankel como prototipo del Médico. Éste lo ayudó a comportarse como Sano, estando Enfermo y le enseñó  la conducta a adoptar con los médicos.

 

Este Ideal del Médico se configura con estos rasgos:

 

- adaptación al paciente,

- prudencia de  su palabra,

-  concepción amplia y humanística de su tarea profesional,

- inteligencia clara y realista.

- Bondad, unión afectiva, ética personal con el enfermo.

- Amor a la vida del Espíritu, a las fuentes del Conocimiento (la    - Universidad, la Investigación) y las instituciones médicas (clínicas, seguridad social, etc.).

 

  • El paciente, para hacerse dueño de la enfermedad, debe integrar su patología a su vida. Ha de buscar su propio camino.

 

Configura una “experiencia del límite”: la enfermedad, inseparable de la propia biografía, de nuestra existencia particular.


Publicado por leonino1950 @ 21:56
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