KARL JASPERS: La Enfermedad y los Médicos.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Se refiere en los trabajos citados a la postura del Hombre ante la Enfermedad, a las valoraciones que tienen las personas sanas respecto de las enfermas.
, Libro III de Platón (427-428 a. C / 347 a. C.).
El sabio ateniense alaba la Sabiduría de Asclepios. Y sostiene que la Medicina ha de estar destinada para los enfermos pasajeros, de buena complexión, curables.
No debe curarse, afirma, a los radicalmente enfermizos; no es conveniente para él ni para el Estado.
En una Sociedad Organizada, no hay lugar para el Enfermo.
Critica a Heródico, quien llegó a la vejez llevando una vida de muerto, de enfermo.
En cuanto al obrero enfermo o se cura en el trabajo o debe morir.
Le repugna el “cuidado artificial de la salud”.
El poeta y crítico piensa como Francis Bacon (1561-1626) el Canciller de Inglaterra y filósofo, en el sentido de que la Filosofía existe en interés del Hombre. En cuanto a la Medicina, tiene su razón de ser en tanto alivia y cura al enfermo y procura la felicidad humana.
Todo enfermo, es, como tal, un hombre que vive para sí, aislado, al margen de las categorías humanas. Cuando entra en las mismas, cuenta ya con una vida interior, es Sano.
Cada enfermo tiene que pensar lo que debe hacer de sí como si estuviera sano.
A cada uno, en su situación y como ser único, se le ha confiado la tarea de encontrar con su enfermedad y en su mundo una forma de vida..
Este mundo lo rechaza y no le deja ningún lugar.
Pero también en él, existen Deberes y exigencias éticas y de dignidad humana. Ha de encontrar su camino y puede hallar relativo éxito..
a.- sus conocimientos específicos, su preparación y experiencia.
b.- la categoría de su personalidad humana.
En cuanto al Enfermo, debe ayudar al médico, reflexionar, no sólo obedecer. Hemos de otorgar relieve a su propia opinión crítica sobre los medios terapéuticos.
Hemos de comprender los límites de ese conocimiento especial, las determinantes epocales.
Sólo libre de temores, podrá esperar un tratamiento adecuado y eficiente.
Debe concretarse indefectiblemente un Diálogo Paciente-Profesional: no obediencia ciega ni prescripción irreflexiva.
Este Ideal del Médico se configura con estos rasgos:
- adaptación al paciente,
- prudencia de su palabra,
- concepción amplia y humanística de su tarea profesional,
- inteligencia clara y realista.
- Bondad, unión afectiva, ética personal con el enfermo.
- Amor a la vida del Espíritu, a las fuentes del Conocimiento (la - Universidad, la Investigación) y las instituciones médicas (clínicas, seguridad social, etc.).
Configura una “experiencia del límite”: la enfermedad, inseparable de la propia biografía, de nuestra existencia particular.