sábado, 10 de octubre de 2009

                          EILEEN POWER, historiadora. Su “Gente de la Edad Media”.

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

El comienzo del Medioevo se inicia con el Caos, la mezcla de Lo Romano y Lo Bárbaro, opuesto a la elegancia, euritmia y  serenidad de Lo Clásico.

 

Según asienta el historiador y crítico Valdemar  Vedel (1865-1942) , en su “Ideales culturales de la Edad Media” (ed. española, Labor, 1929-1931),  predomina la vida Guerrera, la Institución Caballeresca-Cortesana, el Régimen Eclesiástico y la Burguesía de las Ciudades fortificadas.

 

El Hombre Antiguo es impersonalista, existe en cuanto miembro de la “polis”, se dirige al Espíritu.

El Hombre Medieval es personalista (fuerza de la herencia).

 

Ortega y Gasset (1883-1955) diferencia Helenismo (estatua como belleza en sí, genérica, de proporción divina) y Gotismo (individualidad, fluencia lírica, alma). Léase, p. ej., su “Historia como sistema” 1935.

 

La expresión “Edad Media” fue usada por primera vez en el siglo XVII por Cristóbal Kellner al distinguir  Historia Antigua, Historia Media e Historia Nueva.

 

El Fin del Medioevo coincide con la caída del Imperio Romano de Oriente, en 1453.

El Fin del Mundo Antiguo, en el 395, con la muerte de Teodosio, la división del Imperio entre sus dos hijos: Arcadio en el Oriente, y Honorio en Constantinopla.

En 1453 cae Constantinopla en poder de los Turcos Otomanos.

 

La Sociedad Feudal es esencialmente agrícola: aldeanos que trabajan la tierra y deben fidelidad al señor, militares y eclesiásticos (propietarios, administradores de justicia y cobradores de impuestos).

 

Eileen Edna LePoer Power, 1889-1940 fue una elocuente  y seductora intelectual británica. Historiadora y profesora Universitaria en Londres y en Cambridge. Prolífica y reconocida  historiadora de la Economía y ensayista, autora de la obra que nos ocupa, publicada en 1924, y póstumamente “The Wool Trade in English Medieval History” 1941, “Medieval Women” 1975, etc.

 

Para esta autora brillante y vital, la Historia es valiosa sólo en la medida en que trasciende a Humanidad, a Vida Humana.

En  esta obra magistral intenta esbozar la vida de la Sociedad Medieval. Retrata  con naturalidad y acopio formidable de información, en interesante prosa,  a las personas comunes, sin afanes épicos y trágicos, sino en la autenticidad de sus días y horas...

 

 

 

1.- El campesino Bodo.-

 

Nos explica naturalmente cómo se vivía en un fundo campesino en tiempos de Carlomagno.  Este Carlos I fue Rey de los Francos entre el 768 y su muerte en el 814. Sentó las bases de  la Europa Occidental.

 

El personaje historiado ejemplifica la vida rural de la época. Parte la autora de la premisa sabia de que en la Historia participaron no sólo los individuos notables, Magnos, sino también el pueblo en su totalidad, la masa anónima e indiferenciada, que descansa en tumbas ignoradas.

 

Utiliza como fuente un catastro  de la Abadía de Saint-Germain des Pres, una finca de campo a principios del siglo IX.

La tierra estaba dividida en “fics”, es decir en tierras señoriales y t. tributarias (éstas, a su vez comprendían ‘mansos’, alquerías con una o más familias).

Casas de piedra, con tres o cuatro habitaciones y un grupo de casas de madera para siervas, con huertas y viñedos..

Trabajaban allí los “coloni”, libres,  pero no podían abandonar las tierras. Ejercían una labor de campo, manual: debían  regalar una parte de la producción de labranza en  las tierras señoriales y también ayudar  en tareas que exigía el Administrador (“villicus”, intendente), también en tributos para el Ejército.

 

Hombres y mujeres trabajaban duro por igual y todo el día.  Eran Cristianos, pero supersticiosos.En los días feriados cantaban y bailaban antiguas canciones paganas, escuchaban composiciones de juglares vagabundos.

 

Anualmente los Jueces ambulantes del Rey pasaban por la comarca y administraban Justicia, Alguna vez recibían la visita del Emperador, “Carolus Magnus” era un Rey Viajero.

En la Feria de San Dionisio, un mercado, se vendía lujosos productos orientales, danzaban malabaristas y titiriteros.

 

 

2.- Marco Polo.-

 

Era un viajero veneciano del siglo XIII, 1254-1324. Mercader y explorador renombrado.

 

El año 1268 fue singularmente próspero para Venecia. Convergían las rutas comerciales europeas y orientales, se enriquece también con las Cruzadas. Allí el “Dux” oficiaba casi como un Emperador de Roma.

 

Occidentales y orientales eran apasionados por el amor y las conquistas, y serenos para planear y comerciar. .

En ese año significativo había asumido un nuevo “dux”, Lorenzo Tiépolo. Hubo desfile en la Plaza San Marcos. Para esa época fungía en Asia una ciudad rica, grande y hermosa: Kinsai.

 

Marco Polo era un joven que en los muelles deseaba saber cada vez más sobre los tártaros, donde había ido su padre, comerciante de joyas y asimismo viajero.  Eran los dominios del gran Kublai Kan.

 

Nuestro pasional personaje, es el primer viajero que trazó una ruta a través de toda Asia, describiendo reinos. El primero que habla de China y su vida y cultura, de pueblos limítrofes, como el Tibet, los birmanos, Laos, Siam.

 

3.-  Madame Eglentyne.-

 

Priora de Geoffrey Chaucen (escritor y diplomático inglés, ca. 1343-1400, precursor del arte literario británico con sus “Canterbury Tales” y uno de los observadores más extraordinarias de las Letras  en la vida real.

 

Este relato histórico se refiere con gracia e interés a la vida monástica de la época, El Obispo visitaba periódicamente  las abadías, interrogaba a la priora y monjas sobre la marcha de la misma, asentaba su inspección y los chismes de las mismas en Libros especiales.

 

La vida en la abadía consistía en rezar cada tres  horas aproximadamente, comían tres veces, con lectura. Se ocupaban de labores manuales, la mayor parte del día en silencio, se comunicaban por señas. En la Baja Edad Media se registraban negligencias en los oficios divinos.

 

Mme. Eglentyne era noble y graciosa. Ser priora requería ser buena administradora, controlar  la disciplina interna, el pago de los diezmos, el trabajo en las alquerías y los tributos.

 

Había pensionistas ricas, que introducían frivolidades. Tres cosas eran la perdición de las monjas: la danza, los perros y los vestidos. 

 

La priora  era de maneras cortesanas, mundanas. Hacía viajes y relaciones sociales.

 

 

4.- La esposa del Ménagier.-

 

Es la cautivante historia de un ama de casa parisiense en el siglo XIV.

Esboza atrayentemente la vida hogareña de la clase media. El concepto medieval de la Mujer. 

 

El Señor de París escribe un manual para instruir a su esposa, 1392-1394. Cuenta 60 años de edad, ella 15.

En la primera parte del libro señala los deberes morales y religiosos. Salvar el alma, confortar al marido. En el matrimonio debe lograrse paz. Cómo debe orar y confesarse.

Cariñosa, reflexiva y humilde, prudente,  esos son los caracteres deseables. Silenciar sus secretos (ilustra con “exempla” bíblicos).

 

En la segunda parte trata el tema del manejo doméstico, el gobierno de los servidores, los enseres de la casa, los detalles de la limpieza, las recetas culinarias.

 

En la última parte, la tercera, se refiere a los juegos para entretenerse en la casa, una disertación sobre la caza de halcones y acertijos aritméticos. La mujer ha de ser compañera del esposo, administradora prudente, dulce y recatada, más bien sencilla que elevada en un altar.

 

 

5.- Thomas Betson.-

 

Fue  un mercader de lanas y algodón del siglo XV. Desde estas labores fue erigida la grandeza británica.  Thomas realiza el dorado viaje a Samarcanda.

 

“Staple” era la corporación medieval de dichos mercaderes. Sus miembros alcanzaban un  señalado poder político.  Vendían la lana en Calais, en ferias y mercados, cobraban a sus clientes...

 

 

6.-  Thomas Paycocke de Coggeshall.-

 

Un pañero de Essex en la época de Enrique VII (1457-1509).

El comercio de telas fue un fundamento del poderío comercial inglés. A fines del siglo XIV los pañeros  británicos rivalizan con los de los Países Bajos en la manufactura de telas finas.

 

Distintos operarios participaban en la manufactura de una tela: el tejedor, el hilador, el  fundidor, el tintorero.. Todos lo pasaban al pañero, agente industrial y  éste al “draper”, agente mercantil.

Se enriquecían y fueron la espina dorsal de la clase media.. Desarrollaban su tarea en poblaciones campesinas, para rehuir los impuestos de las ciudades.

La Revolución Industrial (segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX) terminó con este  trabajo a domicilio y los trasladó a las fábricas.

 

Recurre la autora a diversos testimonios para caracterizar la vida histórica: las casas (arquitectura como documento), los testamentos (nos ofrecen una vívida imagen de su vida diaria) y  los “laudes” (la lápida sepulcral).

 

Representaron una nueva clase media cuya riqueza no provenía de la posesión de la tierra, sino de la industria y comercio.  La casa del nuevo rico era espaciosa, con adornos barrocos. Su marca comercial estaba en toda la casa, como un blasón de noble.

 

En el Testamento se dejaba no sólo legados a su familia, sino también a su vecindario. Además era un empleador generoso, benevolente, piadoso, con un sostenido orgullo familiar...

 

 

 

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 20:39
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