LOS HEBREOS EN MI BIBLIOTECA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Antes estuvieron en esa zona los Cananeos y luego los Filisteos. “Hebreos” significa “los que vienen de más allá del río” (del Éufrates).
Bosquejo Histórico del pueblo Judío:
1) Época Patriarcal: origen del pueblo hebreo. Abraham lleva a su tribu a la Tierra Prometida (Canaán): vida agrícola, pastoril.
2) 1.700 a. C.: se instalan en Egipto, invasión de los hicsos; al ser éstos expulsados, el pueblo israelita sufre opresión y persecución por los gobernantes egipcios.
3) Siglo XIII a. C.: Éxodo de Egipto, dirigidos por Moisés. Se asientan en el Sinaí. Recibe de Jehová las Tablas de la Ley o Diez Mandamientos, depositados en el Arca de la Alianza. (Puede leerse mi “Sarmiento, nuestro Moisés”, en mi blog “sarmientisimo”, 26-08-2008).-
4) Período de los Jueces: Doce Tribus, lucha contra los Filisteos., Juez: jefe militar y religioso, de gran autonomía moral.
5) Monarquía: Saúl, Primer Rey, David, el ambicioso: Jerusalén, Salomón (no cumple con las pautas religiosas: tiene 700 esposas y 300 concubinas).
6) 932 a. C.: en el Norte, el Reino de Israel, con su capital, Samaria; en el Sur, el Reino de Judá, tradicionalmente más religioso, con Jerusalén como capital. Integran ambos las Doce Tribus.
7) Israel es conquistado por asirios. Judá, por los babilonios.
8) 537 a. C.: el rey persa Ciro los libera, les permite regresar a Jerusalén, les prohíbe organizarse políticamente.
9) La Diáspora: dispersión del pueblo por todo el Mundo.
Los Romanos fueron los dueños del Mundo Antiguo. Esa fuerza será quebrada por los pueblos Hebreos: que proclaman la superioridad de lo Sagrado sobre lo Profano.
Es el único pueblo que en los albores de la historia se pone a pensar en Un Solo Dios. Pueblo itinerante, no se une.
El pueblo de Judea siempre hace la guerra de guerrillas. Pueblo beduino: criador de camellos, carneros y ovejas. Pueblo de gran Cualidad Espiritual, gran Capacidad de Recepción y Gran Aptitud para no perder su íntimo y propio ser peculiar.
(Leer Alfred Weber, “Los judíos” en su “Historia de la Cultura”, Fondo de Cultura Económica, 8ª. Ed., 1965, p. 70-81; también, André Aymard: “Israel”, en “Historia general de las Civilizaciones”, M. Crouzet, dir., edit. Destino, Barcelona, 5ª. ed., 1977, t. 1, p. 295-309; asimismo el Número 254, de la Revista ‘Sur’, “Israel”, setiembre-octubre 1958, con excelentes colaboraciones de J. L. Borges, J. Mejía, J. L. Romero, S. J. Agnón, J. Fijman, entre otros).
Jorge Luis Borges: “Podríamos decir que Israel no sólo es una entonación,
un exilio, unos rasgos faciales; una ironía, una fatigada dulzura, una voluntad, un fuego y un canto; es también una humillación y una exaltación, un haber dialogado con Dios, un sentir de un modo patético la tierra y el agua, el pan, el tiempo, la soledad, la misteriosa culpa, las tardes y el hecho de ser padre o ser hijo...”.
No hubo en el viejo Israel desarrollo de la Teoría ni de las Artes espacio-visuales, sino que fue El Pueblo que supo oír, escuchar, la Palabra.
Los Profetas fueron historiadores al revés, creadores del Tiempo. Se anticiparon a los acontecimientos. Hablaron en nombre de otro.
Fueron Intérpretes, Anunciadores y Transmisores de la Palabra.
Fe-Intelecto-Pasión-Lucidez-Lenguaje sencillo y a la vez elevado- Monoteísmo- Un Dios- Único, Universal, Personal, Inmaterial- Libertad Individual – Trascendencia, configuran su Humanismo característico.
El tiempo histórico no es Cíclico para ellos, sino Lineal, pleno de Creación y Esperanza, no de eterno retorno.
Hay, según ellos, una Ley Moral Universal, para todos igual.
Occidente es el lugar donde el sol se pone, el poniente. Se cultiva, piensa por el Logos, la Razón, la Ciencia. El Homo Sapiens cultiva un Saber crítico, fundamentado, metódico.
Como claramente lo explica García Venturini en su “El espíritu de Occidente” (capítulo de su “Politeia”, Troquel, 1978, p. 253-268), es una sumatoria de la “Episteme”, Atenas, y de la Fe, de Jerusalén. El hombre posee un Destino Trascendente, es un Ser Único, Personal. Cree en la Revelación, en la Ley de Dios (Iusnaturalismo).
Se opone a todo racismo, inmanentismo, nacionalismo, tribalismo, cercenamiento de la Libertad Interior y de la Ciudadanía, autoritarismo, Irracionalismo, indignidad.
Este Espíritu Occidental ha fundado para siempre una Ética, una Antropología, una Metafísica, una Política y una Teología Humanista y Liberal.
En su tercera edición nombrada, el libro abarca 4 capítulos: El judío según la Teología Católica. El Judío y los pueblos cristianos – El judío y los pueblos descristianizados y Los judíos en el misterio de la Historia y la Escatología.
En prosa caliente, fundamentada y polémica, expresa que desde el Nacimiento de Cristo, la Historia de la Humanidad se rige por una Ley Fundamental, de índole Teológica, una oposición entre Iglesia y Sinagoga (“irreconciliable&rdquo
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Ésta, de acuerdo con su visión militante, agresivamente antitética, representa la lucha eterna, la pugna permanente de Dios contra Lucifer, de la Mujer contra la Serpiente, de la Luz contra las Tinieblas, del Espíritu contra la Carne, de Cristo contra los Judíos...
Basa esta oposición irritante en que “después de Cristo no son posibles para el hombre sino dos caminos: la Cristianización o la Judaización”. Dos caminos de vida y dos modos de conducta, dos creencias, dos políticas y dos economías en colisión constante.
Considera que los hijos de Abraham, Isaac e Ismael, prefiguran los dos pueblos. Ismael es hijo de Abraham y su esclava Agar, hijo de la Carne: simboliza a los Judíos que se “glorían de venir de la carne de Abraham”.
Isaac, nace milagrosamente de Abraham y su esposa Sara, estéril: sintetiza a la Iglesia que “ha surgido (...) por la fe en la Promesa de Cristo”.
El mismo misterio simbolizan los dos hijos de Isaac: Jacob, el mayor y Esaú, el menor. Ambos hermanos se odian; según los testimonios de la Antigüedad hebrea, también sucedió con Caín y Abel, Jacob y Esaú, uno persiguiendo al otro.
Según el pensamiento de Meinvielle, el hebreo busca siempre la anulación y el menoscabo del espíritu cristiano.. El Judío encarna, para su concepción absolutista y crítica, al Anti Cristo, el Espíritu Maligno, contra los designios divinos. Representa la avaricia, la usura, la inescrupulosidad y el cruel interés.
Interpreta el proceso evolutivo del Mundo como una Judaización creciente, alarmante, desde el Renacimiento Humanista hasta el Comunismo, pasando por la Revolución Francesa, el Iluminismo Francmasón y el movimiento Bolchevique...
Proceso de Descristianización lo denomina, es decir, de Secularización, Desacralización, de retroceso del Espíritu Divino y nietzscheano avance del Espíritu de la Tierra.
Alegato crítico, denso, vibrante, contra el Judaísmo. El pueblo hebreo “desempeña el papel de Ismael, que perseguía a Isaac; de Esaú, que buscaba matar a Jacob, de Caín, que dio muerte a Abel”.
Trae al recuerdo y la cita la “Primera Carta a los Tesalonicenses” (año 52), obra inaugural de la Literatura Cristiana, de San Pablo, Saulo de Tarso (ca. 5-10 d. C. / 67): “Los judíos son enemigos de todos los pueblos”.
La Ley Judaica está contenida en el “Talmud” (es la tradición oral, así como el “Pentateuco” es considerado la tradición escrita): despreciar y odiar a todos los pueblos; en el ‘Talmud’ están expuestas singulares violencias contra Cristo y los Cristianos.
Termina acusando violentamente a los judíos, que “con el Capitalismo, se apoderan de las riquezas de todos los pueblos”, “Con el Liberalismo y el Socialismo envenenan a todos los pueblos, pervirtiendo su inteligencia y corrompiendo su corazón” “Con el Comunismo, exterminan a sus opositores y sujetan a los cristianos a un yugo de esclavos imposible de romper”.
Y concluye, más piadosa y equilibradamente, que debe promoverse un “catolicismo interior y profundo de Fe y Caridad; restaurando el sentido cristiano en la vida pública y privada”....
Puede leerse, en otro sentido, la magistral “Historia cultural de la Enfermedad” de Marcel Sendrail, Espasa-Calpe, 1983, p. 77-95 y 171-185, caps.: “El Dios celoso, el Dios Salvador” y “El Buen Pastor”.