domingo, 18 de octubre de 2009

 

 

                                   D’ANNUNZIO:  ENFERMEDAD  Y   LITERATURA.-

 

 

                                                                                  Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

 

Estoy leyendo a Furio Lilli, filósofo y  ensayista, en su “Gabriele D’Annunzio” (ed. castellana, La Mandrágora, 1954), especialmente para el tema del título, p. 87-93.

 

  • Para el escritor de Pescara (1863-1938), las Enfermedades constituyen un medio de “Superación Espiritual” o  “un estímulo, un incentivo en pro de la transfiguración y de la trascendencia”. Tanto en distintos personajes de su obra como en los acontecimientos particulares de su propia vida.

 

Ante ellas, el poeta itálico toma en general dos actitudes:

 

1)      en la línea conceptual estoica y cristiana,

2)      otra, en  la teorética, característica del Romanticismo.

                 

        A través de las Enfermedades, el Hombre se afina, se espiritualiza, se perfecciona.                                “Debilitando y alterando el estado físico, ponen a prueba y convocan las energías         psíquicas”, que siempre terminan por triunfar.

 

  • “Las energías psíquicas, puestas a prueba y llamadas a reunión por el Enfermo, tratando de infundir orden en el desorden, interviniendo, oponiéndose y cohibiendo, mientras por un lado se adueñan del campo y del espacio vital del Paciente, por el otro se esfuerzan por imponerle una adecuada conducta”.

 

El Espíritu de tal modo se sobrepone a la Materia, y la guía acostumbrándola al Sufrimiento y al Dolor, a su resignación o superación.

Sucede en los seres fuertes que aceptan la Enfermedad como un Hecho Humano “o como necesidad al servicio de un fin o de un bien mayor”...

                

  • Como los Románticos, por otra parte, el italiano coincide en considerar a la Enfermedad como un Instrumento del Devenir, “un estímulo hacia la reflexión moral  y religiosa”.

 

Adquiere en este caso  una característica de Sublimación, se proyecta para transformarse en Fuerza Superior.

 

  • Las diversas Patologías pueden generar poder y cualidades –virtudes, inéditas, en la persona: la Bondad, la Belleza, la Fe.... Tal como una Purificación, una expurgación, espiritualizadoras (“un bienvenido y benéfico proceso” de mejoramiento individual).

 

Menciona Lulli a Friedrich Schlegel  (1772-1829), crítico y pensador alemán estudioso de la Poesía Griega y autor de una “Historia de la Literatura Antigua y Moderna”, y uno de los Fundadores del Romanticismo (1798),  para quien la Patología indica una “desarmonía por la cual todo deviene y es”.

 

 Por su parte, el autor  dramático de “La figlia di Jorio” y los “Laudi del cielo, del mare, della terra e degli eroi” (1903-1912), encuentra en el Sufrimiento, “la más eficaz energía estimuladora” que, transformada, “engendra y conserva el porvenir”.

 

Por ello entiende el estado de Convalecencia, “después de haber tocado la orilla de la muerte”, un verdadero “Estado de Gracia”, “una auténtica fuente de felicidad”, una sensación “sublimada e inefable entre el Ser y el No Ser”...

 

Lo explica el poeta:

 

                       “La convalecencia es una purificación y un renacimiento”.

 

Constituye el placer de volver a la Vida, de revivir.  Evoca un estado Adánico, “la más dulce sensación de reencontrarse nuevo y virgen como en la alborada del mundo, antes del pecado”.

 

  • D’Annunzio se aproxima  a la concepción del  místico y poeta, del Primer Romanticismo, alemán,  Friedrich von Hardenberg, “Novalis” (1772-1801), el fino y cristiano autor de los “Himnos a la noche” y los “Cánticos espirituales”.

 

Novalis esbozó una “Poetik des Übels”, una magia y espiritualidad elevadas, relacionándola con la enfermedad, como una “Síntesis superior”, un “nuevo y original método terapéutico para la elevación del Espíritu”.

 

Suprema posibilidad de perfeccionamiento del Hombre, de elevación y mejora del género humano a través del Dolor...

 

(Pueden leerse mi “’Fedra’ de D’Annunzio”, en mi blog “sarmientisimo” 22-1-2009, sobre todo

el primer capítulo: ‘El Arte de D’A.’ y la Bibliografía citada; también mi “La mística de Novalis y Sarmiento”, ídem, 11-8-2008).

 

 


Publicado por leonino1950 @ 21:14
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