“EL GENIO” , según los escritos de Alberto Palcos.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Con Alberto Palcos (1894-1965) hemos sellado una relación intelectual especial, producto de nuestra lectura frecuente de sus obras de historia argentina fundamentalmente.
Y sobre todo, por su fervoroso sarmientismo: “Sarmiento. La vida- La obra- Las ideas- El genio”” (1929, 1938, última edición, Emecé, 1962), “Páginas confidenciales de Sarmiento” (1944), “El Facundo. Rasgos de Sarmiento” (1934). La edición crítica y documentada del “Facundo” en 1938, ed. ampliada en 1962 (Ediciones Culturales Argentinas), toda su bibliografía sobre el prócer, que detallé en mi “Testimonios del Hacedor. Bibliografía sarmientina”, incluida en mi blog “sarmientísimo”.
También los innumerables folletos con la edición de sus conferencias, los incontables artículos en el diario “La Prensa”, los trabajos sobre “Rivadavia, ejecutor del pensamiento de Mayo”, en 2 ts. (1960, anteriormente “La visión de R.” 1936) , “Nuestra ciencia y F. J. Muñiz. El sabio- El héroe” (1943), “Hechos y glorias del Gral. San Martín” (1950), Echeverría (la biografía “Echeverría y la democracia argentina” de 1941, reeditada como “Historia de Echeverría”, 1960), la edición crítica del “Dogma Socialista” en 1940 por la Univ. Nac. de La Plata, donde fungió como docente activísimo, Director de su Biblioteca Pública (desde 1930 a 1946), su meritorio trabajo académico, p. ej., como Miembro de la Academia Nacional de la Historia, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación platense, y sobre todo en el Instituto Sarmiento, etc. .
Un serio investigador, dueño de una prosa amical, un amor entrañable hacia el saber en general. Tarea nobilísima en las actividades políticas, en el Partido Socialista Argentino (“Deberes y derechos de la Inteligencia Argentina”, Instituto Popular de Conferencias, 1931)...
Una acción cultural brillante, docencia, labor directiva en instituciones culturales (p. ej., la fundación del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia en 1945 y que dirigió activamente hasta su muerte en 1965, dictando una conferencia sobre el gran sanjuanino, compilación y conducción de colecciones editoriales (Clásicos Jackson, Grandes Escritores Argentinos de Ediciones El Ateneo, Edit. Elevación, etc.).
Toda esta ingente labor de promoción cultural, de pensamiento y elevación espiritual ha sido analizada v.gr. por Mauricio Rosenthal en “La Prensa”: “A.Palcos: un arquetipo de sapiencia y humildad”, 1969; por Alberto G. Mosquera (en su “Sarmiento: alma y varonía” 1997), Juan C. Ghiano en su “Palcos y los grandes modelos de pensamiento civil” (Prensa, 19-8-1990), etc.
Asimismo cultivó y enseñó las Ciencias en sus diversos aspectos (“Ciencia y Pedagogía”, en Cuadernos de la Facultad de Humanidades, La Plata, 1929; “Lugar de la Ciencia en la historia del Pensamiento” 1929; “La Ciencia en Goethe” 1930), en sus relaciones profundas con las Humanidades, su historia en el área argentina y universal, con enjundiosos trabajos sobre la psicología de las Emociones y la vida afectiva en general, “La vida emotiva” (Gleizer, 1925) , que mereció un estudio de Alejandro Korn (“Ensayos críticos” y en “Obras Completas”, ed. Claridad), “Fundamentos de los Emociones” (Américalee, 1943), “Ingenieros psicólogo” (en revista “Nosotros”, 1925), el pensamiento de Descartes (“D., psicólogo de lo afectivo”, 1937), Emerson, Darwin, Holmberg, Filosofía e Historia de las Ideas, Pedagogía y Estética, las características de los Grandes Oradores de la Humanidad, y, lo que hoy estoy leyendo, el estudio sobre “El Genio”, ed Gleizer, 1926 (1ª. ed., 1920, fue su primera obra publicada), seria y elogiosamente comentado por los críticos especializados de su época, entre otros por el psiquiatra, escritor y legislador Nerio Rojas. De éste, el mismo Palcos analizó su “Psicología de Sarmiento” (1916, reedición en 1961, Kraft), en su escrito “El fenómeno de la Genialidad” (‘La Prensa’, del mismo año).
Según Aristóteles (384-322 a. C.) no hay ningún gran Genio sin una mezcla de Demencia. “El talento y el genio siempre son más vecinos de las singularidades, de la irregularidad de costumbres, de la exaltación de la locura que el común de los hombres”.
Arthur Schopenhauer (1788-1860), el filósofo alemán nacido en Danzig, Gdansk, en su “El Mundo como Voluntad y representación”, había notado que tanto el Genio como el Loco “buscan en las cosas únicamente sus Ideas”.
El psiquiatra galo Jacques-Joseph Moreau de Tours (1804-1884) consideró al Genio como una suma especial de Talento y de Neurosis: El primero, una gran capacidad emotiva, una atención acentuada asociada a una voluntad tenaz e implacable. La segunda, una gran exaltación nerviosa.
José M. Ramos Mejía en nuestro medio, estudió entre los primeros, las ideas del célebre galeno, en su “Las neurosis de los hombres célebres en la historia argentina, 1878-1882”, Ia. parte: ‘Los progresos de la Psiquiatría Moderna’.-
Benedict A. Morel (1809-1873), médico francés, nacido en Viena, célebre por su “Traité des maladies mentales” 2 vs., estudia a los Degenerados clasificándolos en dos niveles, los Inferiores y los Superiores. Entre estos últimos ubica científicamente al Genio (“De la formation des types dans les variétés degeneres” vol. I, 1864). Palcos critica este concepto, por erróneo, pues idiotas, débiles y degenerados son insuficientes intelectuales, mientras el Genio es “el multimillonario de la Inteligencia”.
Toda degeneración implica detención del desarrollo (función “regresiva&rdquo
, mientras que el Genio posee una función Progresiva, está por encima de lo Normal.
Se ha dicho que el Genio desciende de familias taradas, pero en realidad desciende de familias dotadas de extraordinaria vitalidad. Y dos de sus manifestaciones inequívocas son la Precocidad y la Longevidad.
El Genio experimenta con mayor agudeza tanto el sentimiento de felicidad como el de infelicidad, el placer como el dolor, porque está dotado de una sensibilidad delicada y exquisita en grado extraordinario.
Si agudiza como nadie el sufrimiento, también ahonda el placer, se debate entre tremendos dolores y profundas alegrías. En el trabajo halla la fuente, siempre renovada, de su felicidad. Es gigante su capacidad de trabajo.
La nota dominante en el Genio se resuelve en una lección de Bondad y de Sabiduría.
Su “dinamismo psicológico” es puesto en juego por una percepción, una idea, un sentimiento, una pasión,supranormales
Denis Diderot (1713-1784), impulsor y editor de “L’Encyclopédie”, la primera universal publicada en Francia, en 28 volúmenes, desde 1751 a 1771: “Sólo las pasiones y las grandes pasiones pueden elevar el alma a las grandes cosas”.
Está dotado de fuerte imaginación creadora, concentra al máximo la capacidad de atender, de abstraer.
Destaca que no debemos hablar de “manía” en el Genio: la manía es un desorden de las facultades intelectuales y afectivas. En el Genio hay una Idea Fija: monoideísmo: un mecanismo psicológico elevado a su mayor tensión, por el juego de una idea central poderosa.
El Genio es el máximum de Coordinación y de coherencia lógicas.
También les es frecuente la Melancolía, a ella les predispone la fina sensibilidad nerviosa; pero en realidad se inclina más por la Risa, la Hilaridad, la “la ciencia del gay vivir” nietzscheana.
2.- Concurren a determinar su formación, circunstancias históricas y
sociales peculiares, grandes aptitudes personales, hijas de condiciones biológicas y mentales altamente desenvueltas.
Vitalidad prodigiosa.
El más alto grado de equilibrio, en desarrollo y funcionamiento, del sistema glandular endocrino y nervioso.
Provienen generalmente de una familia antigua y vigorosa.
Pertenecen a un pueblo pleno de energía y de salud, engendrados en la hora auspiciosa de su apogeo histórico.
Frecuentemente nace el Genio de uniones personales en las cuales la nota dominante ha sido el Amor, cosa frecuente entre clases inferiores y medias, de las que provienen la mayoría de estos seres de excepción.
Siempre es un ser apartado, heterodoxo, a fin de vivir la propia vida, en plenitud, y cimentar su obra grandiosa, apartándose de los cánones vigentes, con mirada intensa y larga.
Más que nadie encuentra y Vive su Vocación, el llamado a su realización total en este mundo y como legado a la posteridad..
Siempre trasuntan una perenne juventud, una frescura mental prolongada, acompañada frecuentemente con una duradera juventud física.
En suma, encarna una manifestación extraordinaria de potencialidad vital. (Bain: “Un gran hombre son muchos hombres en uno solo”: éste es el secreto del Genio).
3. Literalmente “Genio” significa “engendrar·, “procrear mentalmente” (de la raíz sánscrita “gen”, engendrar).
Los romanos decían “ingenio”; los franceses, solían usar el vocablo “sprit”; los alemanes, carecían del término.
Pero el Genio posee una medida Universal. Se mide por la Perdurabilidad.
Su fenómeno sintetiza varios factores: fina sensibilidad, fondo pasional, exuberante imaginación y creación, potente elemento reflexivo y crítico (cerebral).
Los cerebros geniales constituyen verdaderas fábricas en constante actividad: transforman rápidamente la cosecha de experiencias recogidas y por suerte, de no sabemos qué prodigiosa alquimia mental, transmiten cualquier partícula de carbón en precioso diamante.
El Genio se desenvuelve sobre un fondo afectivo. Hay en él un candor sublime, una exaltación, una ingenuidad que hace de él un eterno niño grande.
4.- Distinguimos una serie de condiciones que favorecen la eclosión del Genio: la libertad de Pensamiento e Investigación, la descentralización cultural, el factor étnico y educacional, el medio inmediato y el económico.
Friedrich Engels (1820-1895), filósofo y revolucionario germano, colaborador y coautor con Karl Marx, en “la Sagrada Familia”, “La Ideología Alemana” y el “Manifiesto Comunista” (1848), ha señalado que la verdadera función social del Genio consiste en ser no un dominador violento, sino un Incitador y un Precursor.
EL Genio, definitivamente posee una función específica: Crear, Intensamente, Abrir Nuevas Rutas al Pensamiento y a la Actividad Humana, Remover el medio en que se desenvuelve, Superarlo, suscitar un Nuevo Mundo.
Nota complementaria: “Tratado del Genio” de Juan Montalvo.
“Genio es inteligencia, conciencia, sabiduría; Genio es voluntad incontrastable, tesón invencible, poder inrestricto /sic/...”
“...genio es don rarísimo, virtud que constituye el alto privilegio con que Dios mejora a los predestinados de su amor, esos hombres-águilas...”.
“el Genio es sublime, siempre sublime; y sublimidad no existe sin grandioso atrevimiento, fuerza incontrastable, ímpetu irresistible”.
“el Genio se agita en una como demencia celestial, bate las alas impetuosamente y, encendidos los ojos, se dispara...”.
“el grano de Locura...no puede faltarle al Genio... El Genio es Musa enfurecida: el hombre de Genio, si piensa, piensa con profundidad; si padece, padece con intensión; si ora, ora con violencia...El Genio es loco; empero de su locura corre la sabiduría en raudales que bañan e iluminan la tierra”.
“Genio es facultad múltiple, compuesta de facultades muchas y muy grandes. El carácter entra en el Genio,...: valor, audacia, don de profecía, entendimiento excelso, voluntad poderosa, sensibilidad exquisita, ímpetu, orgullo, tesón, partes del Genio: incompleto sería éste si le faltasen las principales. Sin audacia, no acometiera las obras que acomete: sin valor, su audacia fuera alevosía. Sin don profético, sus aciertos fueran acasos; sus vaticinios, fallidos casi siempre. Sin elevado entendimiento, no anduviera recogiendo por el mundo su gran caudal de ideas. Sin fuerte voluntad, le faltara empuje: sin tesón nada concluyera. Sin sensibilidad extraordinaria, no sintiera esas cosas que siente, tan terribles unas veces, tan agradables otras. Sin orgullo, no mirara de hito en hito al sol, como el águila; no sacudiera la greña en majestuosa fiereza, como el león: el Genio es león, águila, tórtola apasionada, viento encendido del desierto, tempestad del océano, sensitiva que se encoge y oculta al menor ruido de la atmósfera, volcán que vomita fuego, trueno que revienta y va rodando de un extremo al otro de la bóveda celeste...”. “..En el Genio hay mucho de irregular y salvaje...”.
Juan María Montalvo Fiallos, ecuatoriano, 1833-1889. Ensayista y novelista. Liberal romántico. Polemista temible. Gran lector y estilista. Fecundo periodista. De su “Siete Tratados” son éstos fragmentos muy bellos del capítulo sobre el Genio...