BALMES Y HOUSSAY SOBRE EDUCACIÓN .-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
1.- JAIME BALMES (Jaume Llucià Antoni Balmes i Urpià
.-
Filósofo y teólogo catalán, 1810-1848. Leemos con provecho su “El Criterio”, 1845, cap. XVII: ‘La enseñanza’:
- “La enseñanza tiene dos objetos: primero, instruir a los alumnos en los elementos de la ciencia; segundo, desenvolver su talento para que al salir de la escuela puedan hacer los adelantos proporcionados a su capacidad”.
- “…Al primero alcanzan todos los profesores que poseen medianamente la ciencia; al segundo no llegan sino los de un mérito sobresaliente”.
- “La clara explicación de los términos, la exposición llana de los principios en que se funda la ciencia, la metódica coordinación de los teoremas y sus corolarios: he aquí el objeto de quien no se propone más que instruir en los elementos”.
- “Pero al que extienda más allá sus miradas y considere que los jóvenes no son únicamente tablas donde se hayan de tirar algunas líneas que permanezcan allí inalterables para siempre, sino campos que se han de fecundar con preciosa semilla, a éste le incumben tareas más elevadas y más difíciles”.
- “Conciliar la claridad con la profundidad, hermanar la sencillez con la combinación, conducir por camino llano y amaestrar al propio tiempo en andar por senderos escabrosos, mostrando las angostas y enmarañadas veredas por donde pasaron los primeros inventores, inspirar vivo entusiasmo, despertar en el talento la conciencia de las propias fuerzas, sin dañarlo con temeraria presunción: he aquí las atribuciones del profesor que considera la enseñanza elemental no como fruto, sino como semilla”.
- “Las cátedras son miradas a lo más como un hincapié para subir más arriba; con las arduas tareas que ellas imponen se unen mil y mil de un orden diferente, y se desempeña corriendo y a manera de distracción lo que debería absorber al hombre entero”.
- “La carrera de la enseñanza debiera ser una profesión en que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente, no sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña como a la aventura y sólo mientras se espera otra colocación mejor. El origen del mal no está en los profesores, sino en las leyes, que no los protegen lo bastante y no cuidan de brindarles con el aliciente y estímulo que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es capaz, en algunos años, de producir beneficios inmensos a un país; él trabaja en una modesta cátedra, sin más testigos que unos pocos jóvenes; pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia y a la vuelta de algunos años ocupan los destinos más importantes de la sociedad”.
2.- BERNARDO HOUSSAY.-
Médico y profesor, 1887-1971, argentino, Premio Nobel de Medicina y Fisiología 1947. Léanse mis “Sarmiento y Houssay, la inteligencia argentina” (en blog ‘BibliotecaSarmiento.org’, y en mi ‘sarmientisimo’, 21-1-2009) y “Educación, Ciencia y Nación en Sarmiento y Houssay” (en este último citado).
De sus “Escritos” (EUDEBA) seleccionamos estos pensamientos pedagógicos fundamentales y de rigurosa vigencia:
- “Es necesario organizar la enseñanza de tal manera que el alumno sienta que estudia para saber buscar la verdad y encarar debidamente los problemas. Para aprender y no para dar examen”.
- “La Escuela debe enseñar los métodos de aprender, pues está universalmente aceptado que un hombre vale más por lo que puede y está preparado para hacer, que por lo que dice o repite”.
- “Cada uno llega hasta donde alcanzan a llevarlo sus propios esfuerzos. El profesor puede dar estímulos, consejos y dirección, pero el alumno deberá desarrollar luego sus aptitudes y satisfacer su curiosidad”.
- “La educación pasiva y con vista a calificaciones o exámenes acostumbra a la sumisión intelectual y al deseo de congraciarse con los profesores, perdiendo toda autonomía y sacrificando el sagrado afán de la veracidad”.
- “La cultura general básica es indispensable y debe adquirirse a su debido tiempo, a fin de desarrollar la aptitud mental para pensar, comprender y raciocinar”.
- “La formación mental deficiente trae como consecuencia grave la ausencia de objetivos e ideales superiores: amor al prójimo, noción del deber social, amor a la ciencia y a la profesión, gusto por el arte”.