LA MONOGRAFÍA: qué, cómo, cuánto…
Por Guillermo R. Gagliardi.
- Es una descripción y tratado especial de determinada parte de una ciencia o de un asunto en particular.
- Obliga al estudio profundo de los Temas y a una provechosa utilización de las Fuentes de Información. Y a extremar el cuidado en la Exposición clara y concisa de los resultados del trabajo realizado.
- No es una copia, es fruto de la elaboración personal, de una búsqueda inteligente y ordenada. Implica lectura de textos afines al tema propuesto, selección y comprobación de datos, fichajes, resúmenes, exposición lógica, didáctica y objetiva.
- El tema elegido debe ser concreto, no muy amplio. Confeccionar un plan al cual debe ajustarse la tarea, elegir la bibliografía por utilizar; evitar las repeticiones y contradicciones; cuidar la armonía del conjunto.
- El Plan General abarca: Introducción (planteo del tema, intenciones); Desarrollo (resultado de la búsqueda e investigación, reflexión, citas); Conclusión (demostración del planteo de la introducción) y Bibliografía (autor, título, edición, páginas, capítulos). Además se compone de la Portada y el Título adecuado, una Declaración de Propósitos que sirve como Prólogo, el Índice que puede figurar al principio o final, el Cuerpo de la Obra, un probable Apéndice, Ilustraciones y las Notas.
- En la Portada o a modo de Título, deben detallarse los datos del autor, el título del trabajo (en lo posible, nunca muy extenso o complicado) y la denominación de la institución a la que se lo presenta o que lo auspicia, junto con el lugar y fecha de redacción. Las páginas correctamente numeradas; deben respetarse márgenes y espacios, lo que ayuda a una más rápida y fácil lectura y comprensión.
- Todas las citas textuales han de estar numeradas, para validarlas correctamente en la sección de Notas. Toda Tabla, Lista o Figuras que se intercalen en el texto, debe también ser numerada y aclarada.
- Por supuesto que el interés por el tema elegido debe ser Genuino, pues ello implica mayor curiosidad intelectual, una actitud crítica y alerta, una persistencia en el esfuerzo para terminar felizmente la tarea. El tema ha de limitarse, definirlo y plantearse los subtemas, jerarquizados, es decir, ordenados según la importancia, el interés o la utilidad. Esta indicación es esencial y previa para todo tipo de informe oral o escrito: tener claros los objetivos y el tema a desarrollar, el qué y el cómo se va a exponer.
- Cuidar el Lenguaje: evitar uso de vocablos foráneos, no abusar de adjetivos y adverbios, evitar los gerundios, cuidar la correspondencia de tiempos verbales, usar hábilmente los signos de puntuación, releer varias veces lo escrito.
- Fichaje: la elaboración y manejo de fichas es un valioso recurso para recordar lo leído, ordenado, facilita el trabajo de síntesis y elaborar bibliografías. Pueden ser bibliográficas (citas de fuentes), temáticas (ayudan una exposición), de documentación (transcriben párrafos significativos) y de resumen (contienen lo más importante de un texto o capítulo).
Pueden consultarse, entre otros: Carlos A. Llanos, “Metodología del trabajo intelectual y orientación universitaria” (1981) / Sergio Pérez Álvarez, “Metodología para la elaboración de monografías y tesis” (1980, Programa Eudeba-CEA) / Armando Asti Vera, “Metodología de la investigación” (Kapelusz, 1968) / Jean Guitton, “Aprender a vivir y a pensar” (Criterio, 1960) / Emilio Mira y López, “Cómo estudiar y cómo aprender” / Abelardo Manzo, “Manual para la preparación de monografías” / Meenes, “Cómo estudiar para aprender” (Paidós, 1977) / G. Obiols, “Cómo estudiar”, etc.
- Redacción de informes y monografías: la presentación y redacción deben ser uniformes y precisos, un trabajo inadecuadamente presentado puede llevar a suponer un modo de pensar desordenado y descuidado.
- Luego de la delimitación y elección clara de la cuestión a desarrollar, es recomendable una lectura precisa y determinada de las Fuentes Informativas (libros, revistas, notas periodísticas, informes en Internet, etc.). Lectura que ha de estar acompañada imprescindiblemente de notas y fichas, compilaciones de datos. Concomitantemente se aprende a resumir un texto, es decir a establecer el Esquema del mismo, destacando las ideas fundamentales en primer nivel.
- Estamos en el plano de la Lengua Discursiva, en que lo esencial es la objetividad del estilo, el rigor de la exposición o discurso (ensayos, memorias, comentarios científicos, disertaciones técnicas), siempre con intención informativa.
- Cuando componemos por el contrario una descripción literaria de un paisaje, un cuento, un retrato artístico y una poesía, nos hallamos en el nivel de la Lengua Expresiva: comunicamos un sentimiento o emoción, es la lengua literaria, donde lo primordial es la subjetividad, el punto de vista íntimo, el enfoque individual y la originalidad en el uso de los vocablos o en la elección del ritmo narrativo o poético, con la intención de producir un placer estético.
- Otro tipo de lengua, dependiente también de la actitud del hablante, es la Activa, de discursos y sermones, con la intención de persuadir e incitar: disertaciones e informes orales, en que se debe tener en cuenta el auditorio al que está dirigido, en consonancia con la temática y el tiempo disponible.
- Se evitará “volcar el diccionario” en el papel, es decir, el rebuscamiento o el exceso en la jerga profesional, sin caer en lo vulgar. Elúdase el cambio de tiempos verbales en el curso del texto oral o escrito o el uso de frases laudatorias o enjuiciadoras sin su correlativa demostración, como asimismo los párrafos largos con oraciones incidentales acumuladas.
- Para emprender una monografía o un análisis de texto hace falta Interés, sentir placer y vocación por la tarea de investigación o hermenéutica que se realiza y Calificación Intelectual, dominio de los conocimientos en extensión e intensidad.
- Han de evitarse las digresiones inútiles y el caer en vaguedades o estériles verbalismos.