OTROS CONCEPTOS DE CULTURA .-
Por Guillermo R. Gagliardi.
. Ser cultos es saber filosóficamente.
La cultura llena la vida, cualifica el ser, ayuda a vivir, endulza nuestra existencia; nos consuela del dolor, la pena, las heridas, las tristezas y angustias de estos tiempos.
“La vida es un caos, una selva salvaje, una confusión. El hombre se pierde en ella. Pero su mente reacciona ante esa sensación de naufragio y perdimiento: trabaja por encontrar en la selva ‘vías’, ‘caminos’; es decir: ideas claras y firmes sobre el Universo, convicciones positivas sobre lo que son las cosas y el mundo. El conjunto, el sistema de ellas, es la Cultura en el sentido verdadero de la palabra; todo lo contrario, pues, que ornamento. Cultura es lo que salva del naufragio vital, lo que permite al hombre vivir sin que su vida sea tragedia sin sentido o radical envilecimiento” (José Ortega y Gasset).
El pensamiento de una época adopta dos actitudes ante lo pensado anteriormente: una postura “pacífica” (continuación y desarrollo de ideas germinadas anteriormente, épocas cumulativas) y una actitud “beligerante”, urgencia de reformar el pasado desde la raíz, época eliminatoria (en su “El tema de nuestro tiempo&rdquo
.
En la Historia, las minorías son la avanzada, el vulgo retardatario no ve más allá de lo ya establecido ni adopta una actitud polémica ante lo que le dicen; los individuos más enérgicos son los que configuran a las masas.
Las Generaciones se determinan por la variación de la sensibilidad vital, por medio de la historia intentamos la comprensión de las variaciones que sobrevienen en el espíritu humano, las ideologías, la moralidad.
En la Filosofía de la Historia se han delineado dos tendencias: la colectivista (el proceso histórico como obra de la masa difusa) y la individualista, en que los agentes históricos son exclusivamente los individuos.
Una generación es una comunidad social, un cuerpo, con una minoría selecta y una muchedumbre.
Las Vida es un proceso interno en que se cumple una Ley de Desarrollo.
La Ciencia es el esfuerzo que hacemos para comprender algo.
Pensar es poner ante nuestra individualidad las cosas tal como ellas son.
Pensar es pensar la Verdad, es una necesidad vital del individuo.
El pensar, el sentimiento estético, la voluntad, la emoción religiosa, toda una serie de fenómenos vitales están dotas de doble dinamicidad:
1.- son producto espontáneo del sujeto viviente y tienen su causa dentro del individuo orgánico,
2.- necesidad de someterse a un régimen o ley objetiva.
La Vida Humana es el fenómeno en el que ciertas actividades inmanentes al organismo trascienden de él.
La Cultura es un repertorio de funciones vitales (hechos subjetivos, intraorgánicos) que cumplen leyes objetivas que en sí mismas llevan la condición de amoldarse a un régimen transvital (emoción religiosa, sentir estético, pensamiento geométrico), la cultura consiste, pues, en actividades biológicas, con cualidades de espiritualidad, de existir por sí mismas.
No hay Cultura sin Vida, no hay Espiritualidad sin Vitalidad.
La Vida debe ser Culta, pero la Cultura tiene que ser Vital. Aquélla presenta pues dos dimensiones, la Cultura y la Espontaneidad.
El fenómeno vital humano tiene dos planos:
lo biológico y lo espiritual, y dos imperativos:
de objetividad (las cosas de por sí
y de subjetividad (lealtad con nosotros mismos).
En el mundo hay, hoy, un ensanchamiento colosal del ámbito fenoménico, pero son saltos operados en el plano material, que no tienen la potencia como para poder hacer dar un paso cualitativo en el mundo del espíritu.
El Optimismo y la Euforia que resultan de la visión de los éxitos de la Ciencia, sólo producen angustia cuando se practica el diagnóstico espiritual del hombre actual.
La pérdida de los valores superiores y las desgracias colectivas de las guerras, han creado un tipo humano que persigue el goce epidérmico mientras en el fondo de su alma se hace el vacío metafísico.
Se han invertido los valores: los medios fueron convertidos en fines.
El saber técnico debe ser salvífico, debe salvar al hombre. Ineficacia de los medios técnicos para establecer una convivencia pacífica; este aparato técnico sirve más para la opresión que para la redención.
Espíritu: ser extraespacial y extratemporal, capaz de abrirse a la totalidad del mundo. Por él, el hombre se diferencia del animal, se funda la posibilidad de un conocimiento sensitivo-espiritual, es posible la autorrealización de los actos, se da la indivisibilidad personal y la responsabilidad moral, junto con la propia individualidad personal. Inmaterialidad, interioridad, trascendencia.
(Léase Jaime Eyzaguirre, “Perspectivas de una nueva cultura cristiana”, en rev. ‘Estudios’, Chile, agosto 1941; Mario Llerena, “El concepto cristiano de la Cultura” en rev. ‘La nueva democracia’, N. York, nov. 1941; José Babini, “Cultura autóctona y cultura universal” Univ. Nac. Litoral, Sta. Fe, Mayo 1941).
La Cultura es una respuesta a tres grandes temas: el Mundo, el Hombre y Dios.
Cultura es una unidad, una convergencia espiritual en la manera de pensar, de sentir y de vivir.
Revolución industrial, maquinismo, división y especialización de los trabajos, masas de obreros, injusticia social, explotaciones, revueltas, 1848: “Manifiesto Comunista”.
Rayos por televisión telefonía, nuevos métodos de exploración industrial, visión telescópica y microscópica. Ampliación de posibilidades para la acción del Capitalismo.
Todo lo sabemos y podemos, se ha opuesto a lo que somos.
La vida moderna trata a los espíritus de tal suerte que razonablemente pueden concebirse grandes temores por la conservación del valor en el orden intelectual.
Intensidad, apresuramiento, aceleración, incoherencia, efectismos, tensión, precipitación: constituyen las notas de la Modernidad.
La libertad del espíritu subordinada a la doctrina del Estado.
La Revolución Industrial conmovió la estructura del Mundo Occidental, abrió margen al proceso de masificación y a la estructuración de las clases bajas. Cierta Religiosidad por el Progreso.