APUNTES SOBRE HISTORIA DE LAS BIBLIOTECAS. 3ra. Parte.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Luego, en el siglo VII, el Libro Cerrado, objeto de Veneración para la masa analfabeta.
Prescribe la Lectura Pública y Privada de pocos textos, religiosos. Y el trabajo de algunos monjes, “copistas”, al principio varios de ellos analfabetos (el Papa Gregorio Magno prohibiría la ordenación de estos monjes).
En el siglo VI brilla la obra cultural benedictina. Casiodoro (485-580, político y escritor latino), en Calabria, funda el “Vivarium”, institución para los estudios Literarios.
Los monjes sólo rescataron los autores Clásicos que se avenían a las Alegorías Católicas, e ignoraron a escritores teatrales e historiadores.
De la Cultura Grecolatina sólo tuvieron en cuenta la orientada a la Doctrina Cristiana.
Reina una evidente Clericalización del Saber, una Cultura Cerrada, que excluía a las masas.
La Cultura del Libro estaba destinada a las clases sociales pudientes, superiores (tanto en la Antigüedad como en el Medioevo).
Rollos ilustrados, texto al revés de la imagen, para que el público las viera mientras se leía el texto (siglos X y XI, en Italia Meridional).
Desde el siglo VIII al XII prevalece la Cultura Monástica.
Desde el siglo XII, surgen las Ciudades / Universidades.
(Véase Isabel Berceiro Pita y Alfonso Franco Silva, “Cultura Nobiliaria y Bibliotecas”, en ‘Historia-Instituciones-Documentos’, nº 12, 1988, p. 277-371, España).
Distintas Universidades desarrollan una labor trascendente, como en Paris, la Sorbonne, la de Bolonia, etc.. Actúan los “stationarri”, los libreros, bajo vigilancia universitaria.
Se oficia una Laicización del Saber. Prevalencia de los estudios del Derecho (luchas entre Papado-Imperio), una actividad editorial profunda y se expanden los ya referidos “pecia”: fascículos que se copiaban para estudiar los escolares.
Proliferan diversas órdenes, Mendicantes (como los franciscanos y dominicos), los Cluniacenses (Canterbury), los Carmelitas.
En la España Musulmana (invasión árabe, año 711), Córdoba, Toledo, Granada, Valencia.
Se organizan cuerpos de Traductores, del griego al árabe, luego al latín (escritos de Hipócrates, Galeno, Aristóteles).
Destácase la Bibliofilia de Abderramán III y sus hijos. En su alcázar trabajaban encuadernadores, copistas, iluminadores y dibujantes.
Carlos V era rey bibliófilo. Su hijo J. de Berry es el autor de las famosas “Horas”.
Los Humanistas exhuman los manuscritos de las Bibliotecas Monásticas. En el siglo XIV: Francesco Petrarca, Giovanni Boccaccio, Coluccio Salutati.
En el siguiente, Poggio Bracciolini. En Venecia en Florencia, se destaca Vespasiano de Bisticci en el siglo XV, ya nombrado anteriormente, un librero, y Consejero Real de Cosme de Médicis.
Plantino es el gran editor, en Bélgica, Amberes, en el siglo XVI. Su lema “Labore et Constantia”. Se edita la “Biblia Políglota” (Benito Arias Montano). Su continuador fue Moretus.
Mantuvieron una empresa rica, que subsiste hasta 1876. (Véase Colin Clair: “Cristóbal Plantino, editor del Humanismo”, trad. y est. prel. de Fco. Sanabria, ed. Rialp).
En el siglo XVI: la Biblioteca Mediceo-Laurenziana (Florencia), la Ambrosiana de Milán (1609, el Cardenal Borromeo) y la Vaticana, fundada por Sixto V.
1537: Francisco I de Francia, la Biblioteca Real, instaura el “Depósito Legal”: ingreso de un ejemplar de cada libro publicado en el país.
En 1530 Geoffroy Tory es el “impresor real”.
En el Sur alemán, en Estrasburgo, Augsburgo (segunda capital del arte libresco en el renacimiento teutón), Basilea: arte del Grabado en Madera. Albert Durero: en Nuremberg, 1498, imprime el “Apocalipsis”, con 15 grabados, con juegos de luz y sombra y hondo sentimiento religioso.
En Basilea, Suiza alemana, en 1494 S. Brandt, “La nave de los locos” (sátira popular). Es el Humanismo germano (Erasmo, H. Holbein, Froben), orlas iniciales, la tipografía, la Ilustración de “La danza de la Muerte” en 1538.
Se cultiva, aprox. en 1524 la letra “fraktur” (roto: “trompa de elefante” en mayúsculas).
Había surgido un tipo de encuadernación rápida y fácil, de libros, “a la rueda” (1469), en que el ornamento se graba en el borde un disco, se lo gira con presión sobre el cuero húmedo.
Asimismo la “Garamond romana”, de “typi regii”; la “civilité” ya nombrada, una cursiva de cancillería gótica.; la “bordada” (con hilo de oro o seda de color, en Inglaterra).
Se registra un proceso de degeneración de la vida monacal, de la actividad religiosa, bibliográfica, de la copia, la lectura y los estudios.
Se destaca Richard de Bury (1287-1345), diplomático, obispo, bibliófilo. Se edita el famoso “Philobiblion” (1473), himno de alabanza del libro, , de los métodos del Coleccionista y de crítica a la desprolijidad en el uso de los libros.
Con la Secularización del arte de Escribir, se practica la literatura no por deber de disciplina interior, sino por lucro.
La Biblioteca como medio de información y estudios laicos. Deja de ser el libro, patrimonio de los centros eclesiásticos, se desplaza a los medios laicos, universitarios, cortes y mansiones.
La Encuadernación se independiza de los Monasterios.
En cuanto al uso del Papel, en 1276 se levanta, en Italia, el primer molino de ese elemento. El “papel de tina”: masa en una tina, moldeada con un molde con alambres (filigranas).
“Encuadernación de bolsa”: el cuero de las tapas se alarga en el borde inferior y se ata en un nudo, para ir colgado del cinturón.
Lutero (1483-1546) organiza Bibliotecas Municipales con la confiscación de esos libros.
Aparecen folletos didácticos y literatura en lengua nacional, himnos religiosos protestantes, etc. Se brega por la Educación Popular. El comercio librero se centra en Leipzig y en Francfort.
El “sarmientesco agustino” Martín lucha en 1517 contra la Iglesia de Roma. Surgen catálogos de libreros, ferias, catecismos, vendedores ambulantes. Disminuye la calidad editorial, se difunde la cultura y la educación.
En el siglo XVII en Francia: estilo recargado, pomposo, barroco, es el que predomina: “a la fanfare”, con espirales y dorados y el “puntillado”, con filetes o líneas con puntos, rosetones y adornos en abanico.
En Oxford funciona la Biblioteca Boldleiana, la del Trinity College en Cambridge, la Mazarina en Paris.
En el siglo XVIII, el “Rococó”, “a la dentelle” (Luis XIV), rocalla, acanto clásico abarrocado. Le Gascon, Padeloup, Ruette, Derome. Y el “Neoclásico” (en Inglaterra), notas de sencillez, simetría, guardas, monotonía, también durante el imperio napoleónico.
Fines del siglo: “rústica”, con forro de papel color.
En el Romanticismo, “catedral” (Thouvenin), encuadernaciones interpretativas del texto.
Braille: sistema de lectura y escritura en relieve. Requiere papel grueso y muchos volúmenes.
Louis Braille (1802-1852) lo ideó a sus 15 años. Anteriormente, Valentin Haüy.
El primer libro francés en Braille se editó en 1829.
La Literatura Francesa se difunde gracias a las ediciones fraudulentas holandesas.
La Bibliofilia francesa fue siempre lujosa. Luis XIV, XV y XVI fueron bibliófilos al modo Imperio Romano, sin interés literario. El interés auténtico estaba representado por Colbert, Richelieu, Mazarino.
La primera forma de Biblioteca en sala es la de El Escorial (próxima a Madrid), bajo el reinado de Felipe II, en 1565. También en España funciona la Biblioteca de Sevilla, establecida por Fernando Colón.