ENSEÑANZAS DE Mons. Dr. OCTAVIO NICOLÁS DERISI.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
1. La vida y la obra.
Amo la perfecta estructuración y la lógica. La rotundez de pensamiento y expresión.
Compruebo mis ideas en los textos de Monseñor Octavio Nicolás Derisi (1907-2002), Sacerdote, Profesor de Psicología, de Filosofía y de Teología.
Docto expositor, considerado en el Vaticano como uno de los más autorizados especialistas en Santo Tomás de Aquino y el Tomismo.
Rector y Orientador brillante de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, U. C. A. (1858-1980).
Por supuesto, una honda vocación religiosa y estudiosa.
Ejemplo para la Juventud, por su rotunda vocación y profesión, su Magisterio, como rotundo su físico al modo típico del itálico, del romano, y su voz y ademanes fortísimos.
Premiado abundantemente. De honrosa trayectoria intelectual. Académico, conferenciante, traductor. Doctorado con su tesis, laureada, renombrada y re-editada: “Los fundamentos metafísicos de la moral”. Fundó y dirigió importantes publicaciones como “Sapientia”, “Revista Filosófica de la Universidad Nacional de La Plata”, etc.
Ha escrito con igual prestancia estilística y coherencia de significados: “La persona humana”, “Vida del Espíritu”, “Esencia y ámbito de la Cultura”, “La Palabra”, “San Agustín”, “Naturaleza y organización de la Universidad”, “El último Heidegger”, “Ontología de la Historia”, etc., etc...
Profusa y meritoria bibliografía. Útil y didáctica. Apta para la enseñanza, sobre todo en el nivel universitario, por la altura y organización del Saber.
2. Filosofía y Enseñanza.-
Todos sus libros, magistrales. Siempre he instado a mis alumnos a abordar su seguramente beneficiosa lectura.
Además de la amplitud e intensidad de todo lo que enseñan, explican, motivan a profundizar, motivan a Pensar, a Razonar.
Siempre nos advierte Derisi, sobre la Religación del Hombre con Dios, la necesidad de la dimensión Trascendente, que completa y fundamente la vida humana, integralmente. La realización del ser Humano en la vida material y en la del Espíritu.
En sus diversos ensayos escritos hace un llamado caluroso a abrazar los Valores Morales y Religiosos, por sobre los de utilidad inmediata.
A través de la Luz Espiritual, de la actividad Inteligente, el Hombre ha de descubrir al Ser, a la Verdad.
Su escritura Filosófica es un claro y nítido “vocare” a la Luz, a las Esencias y a la Interioridad. El ser encarnado trasciende el determinismo causal, por el ejercicio de la Libertad: actitud definitoria, basamental:
“El hombre, sólo él por el espíritu, está en posesión lúcida del ser trascendente e inmanente por la Inteligencia, y en posesión de este mismo ser por su Libertad.”.
Por la actividad de la Inteligencia y de la Voluntad Libre, el Hombre accede al mundo de la Cultura. Humaniza los entes materiales y su propio ser espiritual. Y cursa el camino ascendente hacia la consecución de su Bien Supremo, en la Vida Inmortal, más allá de la Muerte...Entonces el ser humano transforma y perfecciona las cosas y su propio espíritu y crea o constituye la Cultura o Humanismo, en sus diversos sector y en su unidad jerárquica.
3. Humanismo Cristiano.
En su recepción en la Academia Argentina de Letras, Ángel J. Battistessa afirmó que “La actividad docente de este hombre de disciplina y entusiasmo es infatigable. Mons. Derisi no sabe de desfallecimientos, menos de pausas. Para enseñar cosas de sustancia a este colega, todas las horas le son buenas. Nada se diga de las que consagra al estudio o a la composición de los trabajos escritos”.
Entiende a la Cultura como Humanismo, “pues el fin es transformar el mundo y así mismo con intención espiritual”, “y por eso lo impregna de Humanidad”.
En su habitual tono vital y concluyente, sólido y meridiano, expresa:
“Cuando se niega o desconoce la realidad del espíritu y se pretende reducir al hombre a un ser puramente material, (...) desaparece y se diluye esta magnífica realidad de la interioridad iluminada del ser y del bien; del orden moral y social y del orden jurídico natural y positivo; el orden económico y cultural.
Sólo queda la materia opaca y oscura, sin ser ni verdad ni bien; la materia sujeta al determinismo, sin libertad para organizar el orden humano desde la interioridad.
Sólo queda la necesidad de los instintos y de la fuerza, el erotismo, el egoísmo y la violencia. En esta situación sólo cabe un orden puramente exterior y que se impone por la fuerza; sin limitación moral, porque no hay obligaciones ni derechos; una organización totalitaria sin respeto posible a la conciencia, a los derechos y a la dignidad de la persona humana”.
Predicador de la Dignidad Cristiana. Encarnó en “Homo Conditor” según el modelo Latino: Fundador, Constructor. Hombre de Pensamiento y de Gobierno.
4.- “Santo Tomás de Aquino y la filosofía actual”.-
Esta obra derisiana fue publicada por la Universidad Católica Argentina en 1978.
Viene a enseñarnos, a incitarnos a pensar y analizar.
La desaparición del Ser, Verdad y Bien trascendente, aparejada con el desconocimiento de la Inteligencia y de su valor, conducen al Desorden y al Caos en todos los sectores de la vida humana.
Consiguientemente, las pasiones y el Hedonismo más radical, con el Erotismo más exasperado en su ápice, dominan al hombre, desprovisto de Ley Moral objetiva.
La Libertad Absoluta en las relaciones sexuales, el robo, el secuestro, el sometimiento de los pobres y de los desvalidos, la vejación y la esclavitud de la Mujer, la privación arbitraria de los Derechos de la Persona, la violencia física y moral (el desinterés palmario de las clases gobernantes...) y el mismo asesinato impune y porque sí, son la conclusión lógica –si tiene cabida la Lógica, en esta posición- de esta Libertad, desprovista de Responsabilidad, de Ley Moral y de todo freno interior, que únicamente puede fundarse, con solidez sobre el Ser y Deber-ser Trascendentes o, en otros términos, sobre el Orden Ontológico Natural.
Por este proceso crudo de Inmanentismo o Subjetivismo, agravado por el Irracionalismo existencialista, que lo priva del Ser y Deber ser y Valores o Bienes Trascendentes, sin Verdad que lo ilumine y sin Fin que lo guíe, el hombre actual se hunde en un mundo y vida sin sentido.
Se debate en un entenebrecido Irracionalismo, abandonado exclusivamente a su libertad irresponsable y sin Normas.
En un mundo configurado (desfigurado) por el Absurdo y el Sin Sentido, se ha perdido el Orden Moral, que desde la Interioridad de la Conciencia y la Libertad, organiza la Perfección de la Persona, de la Familia y de la Sociedad.