LA CULTURA EN LA POSMODERNIDAD.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
El Posmodernismo corresponde a la Crisis de la Utopía de la Modernización en el Mundo. La Noción de Progreso, procedente de la Ciencia, del siglo XIX, pierde vigencia.
Se busca modificar la Sociedad por medio de fenómenos nuevos. Es la era de la Interdependencia entre las Naciones. Justamente, Kostas Axelos, filósofo griego contemporáneo, estudia el “Pensamiento Planetario”.
Corresponde a la década de los ’60 en el Arte, el apogeo de los Medios Masivos de Comunicación, que modifican la percepción de la realidad.
Se provoca una aceleración del Tiempo histórico. Impera la Percepción simultánea, global.
Se enfatiza el valor del Pensamiento conjetural, las hipótesis.
Como consecuencia, un nuevo Comportamiento Cultural y una Nueva Percepción de la Vida.
El Hombre pierde su sitio Tradicional. Crisis de las Ideologías.
Se desabsolutizan los Valores y las Perspectivas.
Con el Pensamiento Desacralizador, se relativizan los Modelos.
América nace bajo el signo de la Modernidad: lo Nuevo, la Conquista, el Renacimiento, la Ilustración.
Antes primaba el Fundamento religioso, ahora, el principio de la Soberanía Popular.
Modernidad implica un desencantamiento de la Organización Religiosa del Mundo (un principio divino como garantía inviolable del orden). Max Weber: Racionalización.
(V. Hal Foster ed., “La posmodernidad”, Kairos, Barcelona, 1985).
La Modernidad significó una ruptura con la absolutización de ese Fundamento Trascendente y la reivindicación de la Realidad Social como un Orden Humano.
Secularización: de un Orden recibido a un Orden Producido. Sobre la Tradición y la Ley absoluta, prevalecen la voluntad humana individual y concreta.
El Nuevo Orden es Político: articulación de Pluralidad y Colectividad.
La Posmodernidad relativiza toda Norma. Detrás del Saber, está el Poder.
Se rechaza la Razón, admite una Racionalidad diferente.
Ante la visión monista del Capitalismo, se observa un irresistible avance del Mercado y la Burocracia.
Asúmese la Heterogeneidad social como un valor y nos interrogamos por su articulación como Orden Colectiva.
Al perderse la Fe en el Progreso, se confiere dignidad propia al Presente.
El Porvenir es visto como resultado de los efectos no deseados de la acción humana, y no como construcción deliberada.
Crisis de Proyecto: se desdibujaron nuestras imágenes del Orden Deseado.
Se desmorona la Idea de Futuro y de la Historia misma (Post Historia).
Los resultados son la Precariedad y el Desconcierto.
La Modernidad había efectuado una operación de destrascendentalización. Las Utopías eran enfocadas como metas factibles.
Cunde una dimensión innovadora y experimental de la Política.
Hemos de renovar el impulso de la Modernidad….
El hombre posmoderno aparece como menos pasional, menos intenso y más irónico.
En esta era de la generalización de la circulación Informativa, ocurre una menor Intelectualización, una Erotización vital (L. Marcuse), una “diseminación de los sentimientos”.
El gran Tema Posmoderno lo constituye la Informática: recoger y distribuir la Información.
Cambia la actitud crítica y apocalíptica de la Sociedad Industrial que profesaba la Filosofía Moderna (tecnología del motor o de la alienante organización del Trabajo).
Hoy, la tendencia es el Pensamiento Débil o Pensamiento Dulce: búsqueda de conciliación, de enriquecimiento de la propia subjetividad, disminuir la agresividad frente a la naturaleza, recuperar la armonía ecológica.
Este “pensiero dolce” plantea la multiplicidad de códigos y modelos de arte y Belleza. La Belleza no como una estructura cerrada y una cualidad objetiva y exclusiva e impuesta.
Un Arte Humanizado, menos fetichista, más inserto en la comunidad social; recupera su función ornamental (v. Vattimo, “El fin de la modernidad” 1985).
Corresponde a una era de pérdida de la Unión entre Religión y Metafísica.
Los distintos campos sociales se diferencian cada cual desarrollándose según su lógica específica.
Ha desaparecido el Optimismo Iluminista sobre la Unificación de la Ciencia, Moral y Arte para lograr el progreso y la felicidad humanos.
Se verifica un elogio de la Heterogeneidad; conciencia de la anterior ilusoria certidumbre y aceleración de los cambios.
Se valora el pluralismo étnico y cultural, la diversidad de las estructuras económicas y la tolerancia político-ideológica.
Se desconfía del Estado, es percibido como un aparato de Dominación, totalitario: es el “Ogro Filantrópico”.
Pierde la imagen de Colectividad, por una imagen de Maquinaria Burocrática; no es “res publica”, sino racionalidad formal-instrumental.
La Cultura es hoy “mamotreto” (“Mammetrectus”, voluminoso comentario gramatical del siglo XV, usado como manual escolar).
En vez de ser un claro y sobrio repertorio de soluciones vitales, la Cultura se ha hecho abrumadora…. (Hans Freyer: “Prometeo. Ideas para la Filosofía de la Cultura” 1923; José Isaacson: “Notaqs para una Teoría de la Cultura”, en “Pensar la Argentina”, Vs. Autores, Plus Ultra, 1986, p. 9-25).
Evidénciase un desencanto con la Política, incapaz de crear una Identidad Colectiva.
Un rechazo de la falsa homogeneización que impone la Racionalidad formal.
Una privatización de la Vida Subjetiva y Formalización de la esfera Pública.