martes, 15 de diciembre de 2009

                                                ERASMO  EN MI BIBLIOTECA.

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.-

 

 

Afirma León-E. Halkin en su  monografía sobre el sabio neerlandés (edición Fondo de Cultura Económica, 1991)   que éste tomó su concepción de la Religión Cristiana, del escritor y monje   alemán,  ‘beato’ católico Thomas  van  Kempen   del siglo XV, “Imitación de Cristo”: “su sentido de una religión interior, afectiva, simple, no intelectualista, no formalista, viene de ahí”. Debemos agregar desde ya la base formativa de la Orden Agustiniana.

 

ü      Por su parte, el “Manual del Caballero Cristiano” (‘Enchiridion Militiis Christiani’, 1503) constituye un verdadero Manifiesto del Cristianismo Interior.

 

Jesucristo es el modelo pleno, impecable.

Toda la conducta del ser humano bautizado no puede ser otra que la de imitar a Jesús de Nazareth para parecérsele.

 

El humanista quería una Iglesia simple, “Evangélica” como la Primitiva.

Aníbal Ponce (1898-1938), el psicólogo y escritor argentino,  en su “Humanismo burgués y humanismo proletario: De Erasmo a Romain Rolland”  lo califica como el “primer humanista burgués”, “el menos creyente de los teólogos y el más sarcástico enemigo de los Pontífices y de los nobles”. “El ‘Elogio de la Locura’ (‘Encomiae Moriae seu laus stultitiae’, 1511)  es  el grito de guerra del Humanismo”.

 

Llama a los monjes de su época, caracterizada por la polémica religiosa y la decadencia eclesiástica: “Raza detestable, que con su suciedad, su ignorancia, su grosería y su desvergüenza pretende ser una imagen de los Apóstoles”.

 

Critica acerbamente la piedad popular y el culto por los santos. Cree fervorosamente, como auténtico cristiano, que el sentido de la Devoción a los santos está en leer sus obras e imitar su vida (“Paráclesis o exhortación al estudio de las Letras Divinas&rdquoGuiño.

Se ha dicho con cierta justeza, que Erasmo fue “un pequeño sacerdote que no nació de rodillas y que cree que “la filosofía de Cristo se refugia en los impulsos del corazón”.

 

ü      Desiderius Erasmus Rotterdamus, Gerrit Geerstszoon, “Gerardo hijo de Gerardo”, Erasmo de Rotterdam (1466/69 – 1536) fue llamado  “el hombre más sabio del mundo”. Su cultura fue inmensa, como incitante su amor a los libros, a las ideas y al Libro. 

 

La vida sólo le fue  agradable por el Estudio, las Lecturas, el trato con los otros hombres Sabios del Mundo...

 

Por ello Ponce en el libro referido escribe que nuestro Desiderio

 

“hizo de los libros el culto de la vida; odiaba a la guerra como el peor de de los crímenes; se burló de la Iglesia como nadie hasta entonces lo había hecho; y defendió hasta el fin de sus días con una tenacidad increíble, esa ‘fraternización de los grandes espíritus’ que fue tal vez el único ideal en que creyó con  fe”.

 

 Esencialmente nos admira en él, su espíritu independiente, su radical libertad de Vida y Pensamiento y la Amplitud de sus intereses intelectuales.

 

Siempre sería un buscador, un estudiante eterno. Hijo bastardo de un monje, “vivió toda su vida en una especie de embriaguez de sabiduría” (Halkin).

Poseso de una  inextinguible sed de Saber, de abarcar las disciplinas más variadas de las Letras, Humanas y Divinas.

 

Ponce,  lo evalúa como la encarnación de

 

“la sabiduría alejada del convento, la cultura antigua al servicio de la vida, la ironía burguesa que hincaba su diente en la gravedad del teólogo, la doblez del obispo, la corrupción del señor” (ob. cit.).

 

Asombrosa fue asimismo su formación Clásica, su amor por la Cultura Griega y Latina, sus preocupaciones pedagógicas y su capacidad de burla y crítica.

 

ü      Consagró su vida a su Vocación Mayor, las “Bellas Letras”. A través de la Cultura nos ofrece un Ideal  Apolíneo de Serenidad y un horizonte  mirífico  de Armonía.

 

El Humanismo Renacentista  se vuelve contra la educación Escolástica Medieval (la retórica y cultura superficial y verbalista). 

Brega por una vuelta a las Fuentes, al conocimiento directo de los Textos, a “la experiencia personal  del saber”.

 

“Que se estudie el Latín y el Griego en los mejores autores –los antiguos-, y en los mejores textos de esos autores.

 

Los Clásicos “son sus amigos más fieles”, a quienes lee, copia y escudriña, “oye con los ojos”, encerrado “en su rinconcito y, huyendo de la multitud inconstante”. “Tales son los amigos con los que me encierro en el retiro. ¿Por qué riquezas, qué reinos cambiaría yo esas horas de útil ocio?”. “In angulo, cum libro”: suprema felicidad.

 

ü      Erasmo puede parecernos anti-moderno y conservador por su preferencia exclusivista del Latín, doctísimo redactor en la  ilustre  lengua, y su desconocimiento intencional de las lenguas y literaturas modernas.

 

Dentro de sus preferencias, se encuentra Cicerón (106-43 a. C.), paradigma de Elocuencia, buen gusto, “el valor seguro de las Humanidades Clásicas”.

 

“Este hombre –observa Halkin- a quien no le gusta enseñar, no trabaja sino para los maestros y, por consiguiente, para sus alumnos. Una de las fuentes de su verdadera grandeza está ahí...”.

 

ü      Los “Coloquios”,  (compuesto por  Erasmo en 1517 y corregido y ampliado constantemente por el autor hasta 1530), es un libro de imperecederas enseñanzas para todos los hombres de cualquier época, nación, edad y condición.

 

“Son lecciones de espíritu crítico al mismo tiempo que un manual de sabiduría amable”. Constituyóse en un valiosísimo ‘best seller’ del siglo XVI.

 

También ostentan tal jerarquía didáctica y literaria, los famosos “Adagios”, compuestos, compilados por su afamado autor desde 1500 hasta su muerte; suman 4.000 proverbios antiguos.

 

ü      En su  opúsculo “Del Menosprecio del Mundo” dice Erasmo:

 

“Debe , pues, alabarse la soledad, pero en un hombre alabado; y al contrario, no hay cosa más dañina para los malos que la soledad”.

 

Observa agudamente que los hombres de mundo sienten aborrecimiento de la vida de los solitarios: la consideran aburrida, inhumana, “destituida de todo contentamiento”.

 

Enemigo declarado de todo estrecho Dogmatismo, su campo de acción fue la Universidad de Basilea y su mayor aspiración, renovar la vida de Occidente, inspirado en la ética Cristiana y en la Nobleza Clásica.

 

            “No se puede considerar hombre a quien carezca de Letras”.

 

“Un hombre no instruido en la Filosofía u otras disciplinas es un animal inferior incluso a los brutos”.

 

“El hombre si no está formado por la Literatura y la Filosofía es presa de pasiones inferiores a las de las fieras”.

 

Evidentemente el que se recluye hambriento de serenidad y saber, es visto con ojos malévolos, es excluido cruelmente de la sociedad, enemigo de la moral de la colmena.

 

“Disfrutar de este ocio tranquilo”, es estar “en soberana libertad”.

 

ü      Bibliófilo, filólogo  y moralista excepcional, el teólogo  holandés ha inspirado esa corriente de pensamiento de tan marcada influencia, que fue el Erasmismo.

 

Este movimiento intelectual penetró en España, dándole  brillo y progreso a las ideas: el “Quijote”, el “Diálogo de la Lengua”, el “Lazarillo de Tormes”, etc.

Lo han estudiado con singular dedicación y ejemplaridad, entre otros, Américo Castro (1885-1972, filólogo e historiador español)  y Marcel Bataillon (crítico  e investigador francés, 1895-1977): aquél en “El pensamiento de Cervantes”, éste en “Erasmo y España”( “Érasme et l’Espagne, recherches sur l’histoire spirituelle du XVIe siécle”, 1935, 1950) : “Si España no hubiese pasado por el erasmismo, no hubiera producido el Quijote”.

 

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 20:42
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