viernes, 08 de enero de 2010

 

 

 

                        SOBRE  “MÉDICO Y ENFERMO”  DE   MARIANO  CASTEX.-

 

                                                                                  Por Guillermo R. Gagliardi

 

 

 

 

                                               “Al médico no le está éticamente permitido improvisar

                                                su actitud profunda y ejercer su profesión, sin haber

                                               meditado con hondura sobre las actitudes del ser

                                                humano frente a su vida y a su muerte y frente a la

                                               vida y a la muerte de sus prójimos amados”.

 

                                               Florencio Escardó: ‘Historia de la Medicina y estudios

                                                Médicos’ (en Revista de la Universidad Nacional de

                                               Buenos Aires, Vta. Época, año IV, nº 2).

 

 

 

 

 

Castex, Prestigioso Médico Forense, Docente Superior de Psicopatología y Delito. Este clarificador y conceptuoso libro fue publicado  en 1949 con prólogo del Dr. Egidio Mazzei, reeditado en varias oportunidades.

 

Relación existencial=

 

  • El acto médico es un acto humano: un actuar de dos hombres, médico y enfermo, que se enfrentan y se requieren el uno del otro.

 

  • El término Medicina implica una relación, un contacto entre personas humanas. Relación entre Médico y Paciente. Correlación. El Paciente4 “recibe” y “da” (experiencia  al médico).

 

  • El Hombre, o vive plenamente y en todo sentido su propia esencia, o se contenta con corretear superficialmente por el curso de un mero existir, sin solidez, sin fundamento, como encantado o hipnotizado por las “cosas” del mundo, sin entrar en sí.

 

  • El médico es una persona humana, que, al pensar, al sentir y al querer con libertad, asume una Responsabilidad, se liga a un servicio de por vida, a una entrega total de su ser entero a otro que sufre y que en su alarma y angustia pone en el profesional elegido toda su confianza y hasta su vida entera.

 

 

 

El Médico=

 

  • Medita y se apoya sobre Lo Absoluto,  volcado al servicio de su Dios, del prójimo, con el corazón abierto a la comprensión, con ansias de perfección.

 

  • El enfermo espera del médico un auxilio, una solución pronta a sus males y sufrimientos. Desea que el médico penetre su mundo personal y lo comprenda.

 

  • La Medicina mecanizada, convierte  al enfermo en una ficha. Mundo de vértigos, serie y número, masificado, despersonalizado. El enfermo de hospital, p. ej.,  como “cosa”, “objeto de estudio y experimentación”, como “caso”.

      El médico ya no está ante el enfermo. Al especializarse, se desnaturaliza,        parcializa su función y la visión del enfermo es incompleta, insuficiente.            Prescinde la Unidad Psicosomática del ser humano.

      La especialización debe        ser añadidura, luego de una sólida formación.

 

      El enfermo como “negocio”. El valor “persona” se  reemplaza cínicamente,     por el valor     “dinero”.

 

  • Enriquece y profundiza su ser en la medida que penetra en la miseria humana, el dolor y la muerte. Entra en sí, en la medida en que sale de sí y olvida sus cosas. Profundiza su visión del mundo y del hombre.

      No debe ser superficial ni abstractamente científico. Son los peligros de              la Deshumanización: socialización, especialización y tecnificación exclusivistas, empequeñecedoras de la entidad Enfermo, Médico y Medicina.

 

El enfermo=

 

  • El contacto de la alarma repercute en el hombre todo. Es la enfermedad, que puede conducir al hombre a la perfección de su esencia, a su realización y hallazgo de su fundamento. O puede sumirlo en la desesperación y la angustia, la nada.

 

  • La enfermedad se presenta condicionada por la personalidad que la recibe. Es una alarma, una ruptura del silencio, típico del sano. Estamos ante el hombre que ve interrumpido con relativa brusquedad su equilibrio en el existir personal.

 

  • El hombre, contingente y limitado, camina inexorablemente hacia la Muerte.

 

  • Ante la Muerte, el enfermo o la acepta estoicamente, o huye cobardemente ante tal realidad, o permanece indiferente como toda su vida, o se rebela considerándola un sinsentido o será un acto de amor, de caridad con Dios, aceptado y vivido con plena responsabilidad y libertad.

 

  • Para algunos enfermos el Sufrimiento es una consagración que despierta maravillas de vigor, virtud. En el toque con la muerte reconocen a Dios, a su Salvador, en un instante llenan su vida entera de claridad, de significado y de luz.

 

  • Algunos, destrozados, claman por la muerte, la desean, se arrojan en ella, como una liberación.

 

 

Otras reflexiones (conclusiones) existenciales=

 

  •  La satisfacción y verdadera felicidad debe hallarla el médico en la  del prójimo y en mejorar la condición humana.

 

  • No debe el profesional caer en la Vanidad, la Intolerancia ni la Incomprensión. El Enfermo , unidad orgánica psicosomática y humana, en circunstancias desfavorables y ante un estado de agresión y amenaza, implora auxilio y comprensión.

 

  • El Enfermo es un Sujeto, hombre que pide y recibe. El Médico es un sujeto Hombre que da y recibe; se enriquece en ese coloquio singular que es la relación y correlación del Acto Médico. Entrega su capacidad técnica, su persona, en estado de profunda comprensión, nunca superficial ni deshumana o inconcreta.

 

  • El Enfermo necesita conversar, que lo escuchen, que lo entiendan, que lo alivien o sanen, confianza y amor.

 

  • Si el Médico comulga con el paciente, lo va madurando, lo hace crecer en ciencia, conciencia y sensibilidad humana.

 

  • Sólo vivirá con lealtad y sinceridad su Profesión, aquel médico que, tomando con conciencia su vida toda, la vuelque al servicio ajeno, como un sacerdote, en una atmósfera de mutuo respeto y prudencia.

 

Puede consultarse también, ‘inter alia’:  “Existencialismo y Medicina” Armando M. Travi (en ‘Symposium sobre Existencialismo’, Instituto de Filosofía, Rosario, p. 191-208), “Filosofía y Medicina” por Osvaldo Loudet, Emecé, 1977, etc.


Publicado por Desconocido @ 10:41
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