EL INCA GARCILASO DE LA VEGA, Sol de la Literatura Americana.
Por Guillermo R. Gagliardi.
En la España Medieval convivieron la Cultura Clásica (representada por los eclesiásticos) y la Oriental (helenistas, alejandrinos, musulmanes).
Luego fue evidente el estancamiento filosófico y científico en la España de los siglos XVI, XVII y XVIII; no se conectó con el Renacimiento Moderno.
Ello se reflejó en la Cultura de la Colonia, en América.
La Imprenta, introducida en España en 1474, penetró en América durante los 3 siglos siguientes. En Méjico, en 1535, en Venezuela en 1808, en Argentina en 1766. Con la impresión de Devocionarios, Misales, Laudatorias, Gramáticas Indígenas, Libros de Biología.
La “Santa” Inquisición significó una neta cerrazón mental. No obstante se registró abundante contrabando de libros, sobre todo franceses, de ideas enciclopedistas, liberales. También versificadores, Teatro español del siglo XVI (con cantos, danzas, temas religiosos).
Castilla fue el centro de la vida política y cultural de la Península.
Revélase una sociedad extremadamente violenta, envenenada de pasiones e intrigas individuales.
Asimismo hubo una Literatura Administrativa profusa (Actas, Protocolos, Cartas, Memoriales, Relaciones).
Según M. Menéndez Pelayo, los dos verdaderos clásicos nacionales en América fueron Ruiz de Alarcón y el Inca Garcilaso (“como prosista es el mayor nombre de la literatura americana colonial&rdquo
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Aurelio Miró Quesada evalúa a éste como “el iniciador en el Perú de la crítica histórica, de la literatura en lengua castellana y de las especulaciones filosóficas”, “el primer natural del Nuevo Mundo que aborda el problema del lenguaje como un instrumento de comunicación y como una expresión del alma humana y de las esencias de la personalidad”.
De acuerdo con el crítico Luis Alberto Sánchez, es un Romántico, por el estilo trémulo de melancolía, la añoranza de las ruinas y los tiempos pasados. En España corresponde históricamente a la época de Felipe II.
Renacentista, de sólida cultura (ansia de gloria, humanista, con voluntad de estilo). Tal lo califica Dardo Cúneo en su “Aventura y letra en América Latina”.
Leyó a los historiadores Clásicos, en latín, italiano y francés.
Profesó una concepción metafísica aristocratizante del mundo y del arte, por el Amor y la Belleza.
Su lengua se desplegó concreta, precisa, sin perífrasis: “Diálogos de Amor”, “La Florida del Inca” (sobre el viaje de Hernando de Soto). Manifestó un propósito claramente verista.
Poseyó el arte de narrar y el primor descriptivo, la gracia del detalle. Lo indio más lo español. Con influjo neoplatónico, según entiende Ricardo Rojas en su “Eurindia”: sumatoria su arte literario de lo Pagano y lo Cristiano, “narró las tradiciones de su raza con un acento emocionado que le viene del atavismo y de la cuna”, “el dulce Cervantes y el dulce Garcilaso americano, -dos espíritus sin duda gemelos por la pureza de sus almas doloridas, y por el platonismo universal de su amor”.
“Comentarios Reales”=
Se publica en 1609, en Lisboa, Portugal. Primero una Dedicatoria, un Proemio, una Advertencia sobre la Lengua Inca y 9 Libros.
Mz. Pelayo: “es el libro más genuinamente americano que en tiempo alguno se ha escrito y quizás el único en que verdaderamente ha quedado un reflejo del alma de las razas vencidas”.
Desde lo socio-cultural, comprende una visión del mundo Incaico. Con el propósito de agradar, intercala cuentos y anécdotas breves, con fino humor (antecedente del sabroso arte de Ricardo Palma, “Tradiciones Peruanas&rdquo
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Fuentes: testimonios orales, textos de los Cronistas (C. de León, Ercilla, L. de Gómara). Retratos psicológicos (Huáscar, Atahualpa). Genealogías. Datos autobiográficos. Papeles para una historia de Perú en latín por el P. Blas Valera. Influjo de los “quipucamayus”, analistas quechuas que suprimían en sus cuentas los reinados de los malos soberanos, manifiesto ejemplo asimismo de la ética de la Historiografía greco-romana y renacentista, de intención enaltecedora.
Actitud Clásica: orden, equilibrio y armonía defiende la pureza lingüística, el cuidado del estilo. Elabora comentarios marginales a L. de Gómara, la fonética, semántica y morfología. Estudia la Lengua de los nobles, “sermo nobilis”, de la corte, y la lengua de las Provincias.
Concibe, claro, el lenguaje como instrumento esencial de la Historia. Lo entiende como una clave para la fijación del hecho histórico, y con él de las áreas geográficas, las ideas, las costumbres, usos, secretos del alma y la estructura mental de los pueblos.
Actitud romántica también, según anticipé ab initio: melancolía y nostalgia por la Patria perdida. Providencialismo: intervención divina en las guerras. Concepción pasional de la Historia, al modo de Maquiavelo y Guicciardini p. ej.
Concepto didáctico: adorna con sentencias, moralejas, consideraciones filosóficas. Apología y laudatoria de los hechos del pasado, que quiera sacar del olvido, desde la Idealización.
Estudia la lengua quechua en los planos semántico, fonético y morfológico. La lengua Culta de mediados del siglo XVI es la que utiliza: juego con palabras de igual raíz (“jugadores de todos los juegos”=, adjetivación reiterativa, polisíndeton (“Gloria y fama”, “obligan y fuerzan&rdquo
, el verbo al final según la sintaxis latina, hipérbaton, uso de gerundio precedido de preposición “en” (“en empezando&rdquo
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Historiador con alma de Poeta (según J. de la Riva Agüero), “un aire de pastoral majestuosa palpita en sus páginas”.
“Sostenida emoción del recuerdo, amenas galas literarias de la plasticidad y el colorido” (según Miró Quesada).
Don criollo de la simpatía. Lector de Picco della Mirándola, J. de Ávila, Marsilio Ficino: humanismo platonizante.
Busca “dar gusto y contento” al lector. Gusto por los retratos psicológicos. Interés por la Genealogía.
Sintaxis y léxico arcaizantes. Adjetivación monótona, juego con palabras: subordinadas sin nexo, leísmo, doble acusativo, anticipo del pronombre enclítico.
La Historiografía Indiana=
Presentó como motivos, la novedad del escenario, el exotismo de las costumbres, lo portentoso de los hechos. El valor novelesco, descriptivo e histórico. La espontaneidad, testigos presenciales.
La falta de sentido crítico para separar lo legendario de lo auténtico. Influjo de los Libros de Caballería.
En Colón observamos la exaltación de Iluminado, no retórica, con sencillez.
El primer historiador: P. M. de Anglería, “Orbe Novo”, un milanés residente en España.
Cortés, “Cartas de relación”, son 5. Comparación con Julio César: alterna fragmentos descriptivos con narración de sucesos, escribe sencillamente.
Gonzalo Fernández de Oviedo, “Historia General y Natural de las Indias”, en 20 libros; gran vitalidad, asistemático, político práctico, no idealista. Fue el primer historiador de la colonización española.
Bartolomé de las Casas, “Historia General de las Indias”, “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” (ataca a los conquistadores); dictado de las Nuevas Leyes de Indias, contra los abusos de los encomenderos). Fanático intemperante, exaltado.
López de Gómara: gran cultura literaria. Concepción humanista e imperial, idealiza la Conquista, exalta la misión providencial de España, “Historia General de las Indias”.
Bernal Díaz del Castillo, “Historia verdadera de la Conquista de Nueva España”. Prosa ruda, enérgica, sincera. Revive los sucesos, visión plástica y luminosa, emoción épica, cuadros vivos.
Francisco de Jerez-Pedro Cieza de León, “La guerra de Quito”, “Crónica del Perú”, “Conquista del Perú”.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca, “Naufragios”. Fray Reginaldo de Lizárraga, “Historia de la conquista de Chile, Perú y Argentina”.
Antonio de Herrera, “Historia General de las Indias Occidentales”, “Décadas”, utiliza el método cronológico.
Cronistas religiosos: Fray Diego de Córdoba Salinas, Fray Juan Meléndez, en Perú. Ingenuidad legendaria. Juan Castellanos, “Varones ilustres de Indias”. Sucesos fantásticos.
Literatura Jurídica: Solórzano, “Política Indiana”, Juan de Matienzo, “Gobierno del Perú”.
Crónicas de convento: repetición de milagros. “Vidas de Evangelizadores” (Peramás, Machón). Prosa conceptista.
Montoya, “Tesoro de la lengua guaraní”.
Misticismo vibrante. Oratoria y Didáctica.
R. Rojas estima: “En mi sentir, constituimos con los estados americanos una sola nacionalidad...”.
Entre 1492 y 1810, América española presenta elementos comunes: suelo, religión, gobierno, idioma.
Estas Crónicas Indianas se regionalizan: Crónicas guerreras= l.- Perú-Pacífico (Chile, Panamá, Ecuador), 2.- México-Caribe (Florida, Nicaragua), 3.- Argentina, el Plata. 4.- Janeiro-Atlántico. Crónicas religiosas= conquista espiritual, evangelización de los indios.
Germán Arciniegas distingue: literatura de América del Este (conservadora, colonial, escolástica) y del Oeste (renovadora, liberal).
España: Austria, Dictadores, Absolutistas, Santo Oficio, Inquisición. Persecución de árabes, judíos y heterodoxos, Compañía de Jesús, Centralismo administrativo. Prohibición de novelas de Caballería: mantener la Fe, la Propaganda. “Leyes de Indias”. Prohibición de la literatura de Imaginación.
El clero católico ejerció la policía del pensamiento. Hay versificadores, abundancia retórica, adulación cortesana, facundia teológica.
Carlos V crea el cargo de “Cronista”: temporal / religioso.
Descripción de la ciudad, barrios, clima, vocablos. Móvil de su obra, insistencia: conservar el recuerdo del Imperio.
Templo / lujo interior, sencillez exterior= renacentista.
Poesías con acompañamiento musical. Versos sueltos. Temas amorosos, y filosofía (cosmos, fenómenos atmosféricos). Quechua, Latín y Castellano.
Nudos: forma de escribir y retener memoria de hechos del pasado.
La segunda parte de los “Comentarios...” se titula “Historia General del Perú”, de 1617.
También escribió una “Genealogía de Garci Pérez de Vargas”, 1596, su familia paterna, “Florida”, 1605, de llaneza sublime, antecedente: Herodoto, heroico candor de un Cantar de Gesta.
Los “Comentarios Reales”, indica precisamente Miró Quesada “son el mejor retrato espiritual del perdido Imperio de los Incas”, Tahuantinsuyo, las Ruinas de Tiahuanaco, traslucen sus bellas páginas, con el influjo de César, Plutarco, Nebrija, Ariosto..., según Rojas, un “profundo sentimiento de Hispanidad en cuanto a la cultura, y de Americanidad en cuanto al asunto y la raza”.-