MITOLOGÍA GRIEGA Y ROMANA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Leo “Mitología Griega y Romana” de Hermann Steuding 1850-1917, ed. española, Labor, 1927.
Tienen base naturalista e histórica. Difieren de las Fábulas, puras creaciones de la imaginación poética.
Se acostumbraba a colocar bebidas y comidas, pues se creía que el Cuerpo seguía viviendo, en los onomásticos y las fiestas funerarias que habían instituido.
En Atenas se celebraban algunas fiestas en septiembre: las Necisia o
Nemesia.
En especial en los pueblos marinos se interpretaba que la tumba debía
ser en forma de nave, simbolizando así el viaje que las almas debían
realizar a la tierra de los Bienaventurados. Se representaba a las almas
como pájaros negros, culebras, murciélagos y mariposas.
El hombre imaginaba los poderes sobrenaturales como seres espirituales activos, como animales o como monstruos semihumanos, los consideraba
enemigos y trataba de defenderse de ellos. Cuando estos seres adquieren
forma personal, intenta ganar su benevolencia: los adora acercándose a
ellos en actitud humilde, con el espíritu purificado y con vestiduras
limpias. Ruega para obtener su clemencia: purificación, oración y
sacrificios. La Purificación: con agua de fuente o mar, o saltando sobre
el fuego, recorriendo con antorchas el espacio que se quiere purificar.
“Religio” significa unión, la atadura, la obligación y el deber que obligan al hombre con la divinidad. Es derivada de la raíz “lig”, que luego pasó a “ligare”, y a “lictor”, el “carcelero”.
En épocas posteriores a Homero y por el deseo de creer en una vida mejor después de la muerte, se imaginó el “Elíseo”, campiña de la llegada o del reposo, que se halla no en un mundo subterráneo, sino en el Océano, al fin de la Tierra: allí había muchas personas, en especial amadas de los dioses, ya por haber sido engendradas por ellos en su unión con mortales, ya por s
ser Héroes o Heroínas, etc. Alcanzaban una vida de Beatitud y de goce análoga a la de los Dioses.
Desde el siglo V a. C. se desarrolla la idea de un juicio de los muertos: “Minos”, “Radamanto” y “Eacos” determinaban el sitio que le correspondía según su vida terrena: unos el Elíseo, otros en el lóbrego lugar de castigo llamado “Tártaro”.
Como devoradores de cadáveres y por tanto como animales fúnebres fueron considerados el perro y las aves de rapiña. Perseguían éstas a los asesinos fugitivos en figura de mujeres negras y aladas, alrededor de cuya cabeza se arrollaban serpientes; en las manos llevaban un látigo o antorchas encendidas.
Otra forma posterior de tales seres espirituales, son las “Harpías”, diosas de los muertos, que durante la tempestad se llevan las almas: se representaban aladas y en figura de caballo, o como mujeres con alas de corneja o buitres o como seres con pecho y cabeza de mujer pero con cuerpo de pájaro.
Entre algunos Héroes o Dioses estaba “Asclepios”: sus adoradores y sacerdotes cuidaban de la salud con su ciencia secreta. Su culto se extendió ampliamente, por Atenas, Roma y España, donde su nombre se transformó en el de “Esculapio”. Se lo ha representado con un bastón en que lleva enrollada una serpiente. Otro ser fue “Hades”, invisible.
Las figuras de los Dioses son dignificadas y embellecidas por el Arte, pero tienen los mismos defectos y faltas de los hombres. Más tarde, a causa de la emancipación de las clases oprimidas, se introduce el culto a Dionisos (Baco). Así la religión degeneró en cierto sentido en la embriaguez sensual.
Se creía que el árbol en que moraba era la encina (en sus pies brotaba una fuente sagrada), que era buena conductora de la electricidad.
Fue especialmente adorado en el Olimpo, donde se erigió el santuario nacional de Grecia, famoso por los juegos, celebrados cada 4 años (las “Olimpíadas&rdquo
. Desde esas alturas imperaba como Dios supremo. Protegía a los justos y piadosos y castigaba toda forma de injusticia.
Hera= su matrimonio con Zeus era celebrado en primavera. Protectora del matrimonio y celosa defensora de las mujeres y sus derechos. De su matrimonio habían nacido Hebe, la floreciente juventud, Ares (dios de la guerra) y Hefaístos, dios de las forjas.
Entre las representaciones de Hera, está la denominada “Ludovisi” (rostro serenamente altivo y amable, tiene dignidad y gracia). Cetro y diadema, velo (signo de mujer casada), granada (símbolo del amor) y el pavo real o ganso (símbolo de la primavera). Esa representación artística fue atribuida a Policleto, pero se descubrió que la obra de este artista es la Hera Farnesia.
Zeus fue representado por Fidias, pero no se conoce el paradero de esta estatua. La única imitación del Zeus de Olimpia es la de dos monedas de la Élida (la disposición de los cabellos presta a la cara un aspecto leonino, y la fisonomía posee una vigorosa expresión de energía concentrada). Quizás la obra de Fidias hubiera sido de mejor expresión y dinamismo, de severa sencillez.
En Homero éstas son las encargadas de abrir y cerrar las puertas del cielo; esto es, de cubrir el cielo de nubes y de despejarlo luego. Comúnmente se las llama “Eunomia”, legalidad, “Diké”, Derecho; y Eirene, Paz. La madre es Themis, la Ley: mujer rígida, con un cuero (abundancia) y la balanza como símbolo de la exacta Justicia.
“Deméter”: diosa protectora de los cereales. Su padre era Cronos, que como Dios solar lleva madurez a los frutos de los campos. En Homero es considerada como diosa de los trabajos agrícolas, por cuya razón no vive en el Olimpo, sino en los campos sembrados.
“Core”: hija suya y de Zeus. “Triptolemo”: fue adorado como primer representante de los Agricultores y fundador de los cultos de “Eleusis”.
Deméter residía en Eleusis (en Atenas), donde con Core y con Baco era venerada en fiestas públicas y secretas (“Misterios&rdquo
. Todos los años, entre setiembre y octubre, iba el pueblo de Atenas, por las rutas sagradas, en procesión a Eleusis, para dar gracias por el levantamiento de la cosecha. Se destacaba en estos “misterios eleusinos”, el sentimiento de que después de la vida terrena había la seguridad de otra, feliz. En los “misterios órficos” se hablaba en especial del tránsito de la esencia humana a la divina.
“Artemis”: una doncella esbelta, grácil. Acompañada del cervatillo. Sus principales atributos:l arco, el carcaj y la lanza. Igual que la Luna, podía cambiar su forma. En los tiempos más antiguos fue considerada como figura vestida y con dos antorchas en la mano.
También existía una figura triforme: la de la izquierda representaba la Luna creciente, la de la derecha la Luna menguante y la del centro la Luna llena.
Los Sátiros conservan del tránsito desde el grado de animalidad a la forma humana, las orejas de macho cabrío y una pequeña cola, así como su afición al vino.
Según las creencias de los pastores arcadios, Pan puede convertirse en una figura divina de pastor, siendo, como antes, el demonio de la fecundidad. Los filósofos lo consideraron señor todopoderoso y espíritu vital de la Naturaleza, cuya muerte significa el término de toda vida.
Los poderes destructores que amenazan en el mar a los navegantes se personificaban en las horrorosas “Escila” y “Caribdis”. Escila aparecía como una joven de cuyo cuerpo salían seis largos cuellos con cabezas de perro, los cuales extraían a los remeros de los barcos que pasaban a su alrededor.
Caribdis, según Homero, era un monstruo inmenso, que sorbía los flujos del mar tres veces al día.
Como representante de la humedad fecundante, emanada de fuentes y ríos, se le consideraba también como Dios protector de las plantas, relacionado con Demeter y Artemis.
El animal más comúnmente empleado para su sacrificio era el caballo, imagen de la ola tormentosa. Junto a éste, está el Delfín, que sólo aparece en los mares tranquilos. Los grandes ríos, por su fuerza indomable y por sus salvajes estruendos, se representaban como Toros.
Los “Silenos” son dioses jónico-frigios de los ríos y de las fuentes: representado en forma mezclada de caballo hombre. Principal representante: Marsias, fue inventor de la flauta frigia, así como Apolo fue de la lira.
Luna: la divinidad era Selene. Se le atribuía la distribución del rocío nocturno. Hermana de ambos era “Eos”, la Aurora.
Iris fue el símbolo de la velocidad y la mensajera de los dioses. Los dioses de los vientos se consideraban como hombres desaforados, barbados, con alas en los hombros. En los tiempos más antiguos se distinguían Boreas, Céfiro, Notos y Euros. Eran hijos de Astreo, el cielo estrellado, y de Eos. Eolo era el señor de todos los vientos, el veloz.
“Afrodita”: Diosa del Amor y la Belleza. Su origen está en Chipre, y no en Grecia. A Chipre perteneció la leyenda de Hermafroditos, el de doble sexo. “Afrodita de Melos”, de Praxíteles, cabeza altiva, maravillosa proporción de sus miembros. “Eros”: representante masculino del Amor. Hesíodo habla de él como la fuerza primitiva productora del mundo. De él se derivan “Himeros” (impetuosa solicitud de amar) y “Pothos”, el ansia de amar.
Sus almas abandonaban a los cuerpos por la fuerza de las Plegarias y se mezclaban con la multitud de espíritus que acompañaban al dios, o imaginaban que el dios mismo entraba en sus cuerpos, saturándolas de su esencia.
El alma, al separarse del cuerpo, puede entrar en el cuerpo de un niño y de esta manera volver a nacer a una nueva vida terrena o bien continuar la vida espiritual en otras esferas. A este Dios estaba unido la figura de serpiente. Sus adoradores para purificarse, destrozaban y devoraban culebras y otros animales, terneras o machos cabríos, bebiendo la sangre considerada como fuente de la vida y cubriéndose después con sus frescas pieles. Invocaban al dios con sonoros gritos.
Se creía también que Dionisos se había casado con Ariadna, diosa cretense muy afín a Afrodita: tienen como hijos a Oinopión, hijo del dios de los vinos rojos, Stafilos, racimo y Euantes, la floreciente. El símbolo más antiguo del culto a Dionisos fue un pilar o columna, al que se añadía una máscara y vestidos formando las imágenes del culto.
Desde Hesíodo se distinguieron tres Moiras: “Cloto”, hiladora del hilo de la vida; “Laquesis”, otorgadora de la felicidad, y “Atropos”, la invariable e insobornable, que enviaba la muerte. Se las representaba con el uso y el hijo de la vida. “Nemesis”, la asignadora, rectitud y justicia. “Tiche”, la Fortuna, regidora de los destinos humanos. Como atributos llevaba el cuerno de la abundancia y el timón. Con una gran rueda o esfera para mostrar la invariabilidad de la suerte.