sábado, 30 de enero de 2010

           MANUEL PUIG- M. J. DE LELLIS-E. CARPENA, 3 escritores.

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

1.- Manuel Puig, 1932-1990.

 

Este reconocido escritor reinauguró nuestra Literatura.

Instaló nuevos tópicos.

Tenía una declarada adoración cinéfila. Viajero. Hombre muy amado y amador.

 

De gran trascendencia en su vida y obra han sido los años ’40 en su pueblo, Gral. Villegas, Prov. Bs. As. (nombre literario: General Vallejos) , donde vivió hasta los 13 años.   “Gay”, escandaloso para su  ámbito pueblerino.

 

Estudió Cine,   muy joven en Italia.

Dio un lugar importante en su  escritura a la experimentación, al ejercicio político de la  lengua.

Rompe con  el arte Borgiano. Escribe con un agudo sentido del Humor.

 

Muy ocupado de sí mismo. No le interesaba la Literatura. No consideraba las fronteras entre la Literatura, el Cine y la Vida.

 

Trabajó la lengua hablada y la estructura narrativa, los géneros menores como el folletín, el radioteatro y la telenovela. 

 

Su arte es “Pop”, capta la fragmentación  del mundo coetáneo.

 

Ver G. Speranza, “M.P. Después del fin de la literatura” (ed. Norma).

 

Utilizó el Chisme, el desplazamiento, en textos heterogéneos, en diversos planos, lo bajo, lo alto.

 

Leer A. Pauls: “La traición de R. Hayworth”. / “Encuentro internacional M. Puig” de José Amícola y G. Speranza.

 

La narración puigiana es no lineal. Prima lo “cursi”, lo “kitch”.

 Él deseaba ser un “escritor popular” y se había formado en ese tipo de Cultura.

 

Su itinerario es semejante al de P. Almodóvar, el gay que huye de su pueblo.

 

Entre sus obras más conocidos: “Buenos Aires Affair” 1973, “La traición de Rita Hayworth” 1968, “El beso de la mujer araña” (1976, teatralizada en 1983), “Boquitas pintadas” (1969, llevada al cine en 1974), “Pubis angelical” (1979, también llevada al cine,  texto en el que abundan las notas de vulgaridad, desmesura, disparate y audacia), “Maldición a quien lea estas páginas”, “Sangre de amor correspondido” 1982, “Cae la noche tropical”1988.-

 

 

 

2.- Mario Jorge De Lellis, 1922-1967.-

 

Corta vida, en el amado Barrio de Almagro.

 

Su literatura es solemne, triste, con un especial sentido del humor.

 

El fondo es de la Poesía Clásica. Sentimental y con un marcado poder de musicalidad y versificación.

 

Su  formación, autodidáctica. Gran versatilidad humana y artística.

 

En 2001 se publicó  una “Antología Esencial” de su escritura (edit. L. Vinciguerra).

 

Porteñísimo. El tema ciudadano prevalece, antecedente de Poesía Coloquial, aire popular, junto con una firme preparación poética.

 

“Flores del silencio”, “Cantos de la tecla negra”, “Siglo rojo”, “Tiempo aparte”, “Calles de marzo”, “Ortigal de Almagro”...

 

Posee su arte una peculiar magia: da vuelta al revés las cosas y pensamientos.

 

“Radiografía de Almagro”=

 

                        Tú me quisiste siempre

                        como a un gorrión que juega.

                        Y eso de andar, Almagro, cobijándome,

                        es gaje de tu oficio centinela.

 

                        Para poder decirte enteramente

                        habría que beber, por ti, jugo de estrellas.

                        Habría que charlar de cosas  inocentes

                        como hacen tus niños al borde de la siesta.

 

                        O habría acaso que inventar un himno

                        más simple que la marcha de una escuela.

 

 

3.- Elias Carpena, 1897-1988.-

 

Frases cortas, estilo cuidado y limpio, vocabulario rural, temáticas zonales. Literatura argentina genuina, por los nombres, los topos, las acciones, ello representa la gran obra de Carpena.

 

Personajes rústicos. Muchos, infantiles. Delineados con precisión, tienen vida personal.

 

Uso de verbos concretizadores. Precisión descriptiva. Protagonistas vitales, no intelectuales, con auténtica entidad artística. 

Dibuja éticas, definitorias de nuestra nacionalidad. Según épocas y zonas de nuestros campos. Y también ahonda en caracteres humanos en general.:

 

                        “El hombre que es pícaro y ve algo de lo que los otros no ven, y además

                        conoce el alma de sus  semejantes, lleva una ventaja de más de tiro y

                       medio de lazo...”.

 

Patronímicos, comparaciones y ambientes camperos abundan en sus escritos.

 

                        “Las coronas platinadas de los álamos se abatían al peso del rocío

                        escarchado. Soplaba un aire leve, sedoso y frío: hería la carne...”.

                        (de su “El Doradillo”, 1949).

 

Prosa maestra, ejemplar. Construye los diálogos naturalmente, expresando el habla típica, cortada, con silencios sugerentes, signos exclamativos y suspensiones...

 

Una sintaxis ajustada.  Exactitud en el uso de adjetivos y verbos. Oraciones cortas. Literatura “didáctica” por la gramática, los asuntos, la Argentinidad, la historicidad, la Humanidad.

También es una obra apta para la enseñanza, por los personajes, algunos, que son adolescentes. Y nos pinta ese mundo juvenil, cerril, en su naturaleza y su psicología.

 

En el Prólogo a una feliz colectánea, selección de textos carpeanos, Alberto O. Blase define:

 

                        “corazón de palabras el de ,. Carpena, que supo remediar la injusticia

                        del tiempo. Se asombró ante tanto cosa bella y sobreviviente que se le

                        daba a la mano, cubierta de pelo, escama, pluma, o tensa de savia, o

                        bendecida de humanidad; salvó ese asombro, salvó y preservó,  

                        comunicó y trajo. Aquí se lo advierte. La fiesta de palabras fue

                        cumplida”.

 

Escribió, entre otros “Chicos cazadores”, “Ese negro es un hombre”, “Fortín Matanza”, “Los trotadores”, “El Doradillo”, “El potrillo Corinto”, “Romancero del Coronel Dorrego”, etc.

 

Conversé y conocí  personalmente a don Elías en la Biblioteca de la Escuela Normal Mariano Acosta, la agudeza acerada de sus ojos, el brillo de su sabiduría ecléctica,  su experiencia vital, la elegancia de su eterno  traje azul.., sus anécdotas de la vida rural y ciudadana, su humildad y gloriosa ancianidad...

 

 


Publicado por Desconocido @ 14:01
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