domingo, 31 de enero de 2010

                             SILVINA OCAMPO,  ESCRITORA EXTRAORDINARIA.-

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Su vida y obra estuvieron caracterizadas por la travesura, la ironía creativa.

Personalidad tímida y recoleta, 1903-1994.

 

Comienza con la pintura y el dibujo.

 

Integró una pareja mítica, con Adolfo Bioy Casares.

 

Su grandiosa y sorprendente obra literaria es inclasificable.

En 1937 publica “Viaje olvidado”, a la que se refiere su hermana, también gigantesca escritora y mujer de la Cultura, pero en otros sentidos, en la revista “Sur”.

 

Escribió Poesía, Cuento, Narración infantil, teatro. Fue la escritora argentina más importante de su siglo.

 

Su escritura aparenta sencillez, pero construye un irreverente juego con el exceso, escribe desde el margen, conservando una peculiar “mirada infantil”, pues era una “niña grande”...

 

Original en extremo. Predominan en sus escritos los temas del Amor, la Pasión y el Padecimiento.  La Magia, el Erotismo, desde un sutil trabajo de “deformación”.

 

Burla particular a la cursilería, la vulgaridad, las “gramatiquerías”.

Ha sido relacionada sabiamente con  el arte narrativo de Manuel Puig, Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik.

 

Por su anti-convencionalismo, su Libertad creadora y vital, su desparpajo, su audacia moderna. Apasionada hasta el paroxismo.

 

También fue una feroz crítica de su propia clase social.  Tiene una pregnancia afectiva con la clase de la servidumbre. Una crueldad inocente, fantástica.

 

  • Leo “Silvina Ocampo: la exageración como lenguaje” por Silvia Molloy (en revista “Sur”, nº 320, setiembre-octubre 1969, p. 15-24)=

 

Molloy comienza trazando una diferencia entre

 

a)      textos en que “lo que no se dice” es más valioso que lo dicho, en que las sugerencias dejan al lector la  misión de colaborar,  y

b)      aquellos en que se evita la tensión entre lo verbalizado y lo sugerido.

 

Entre estos últimos, los cuentos ocampianos. Por ej., “Carta perdida en un cajón”, en el cual verbaliza exhaustivamente el odio y la repulsión, “suerte de denuncia aparentemente catártica que dirige una narradora desdibujada a una antigua compañera de colegio”:

                       

“Recuerdo siempre tus manos levemente rojas, y la piel de tus brazos

                        oscura en los pliegues del codo o en el cuello como arena húmeda.

                        ¿Será suciedad?...”.

 

Todo el texto expresa, de manera acumulativa y fervorosamente, la repulsión, en forma repetitiva, con excesividad de detalles, sin dejar lugar para la sugerencia. Transcurre en el plano de la “exageración”.

 

Es frecuente la narración en primera persona. “...el yo de S. Ocampo ignora las convenciones del relato, enuncia lo que el tú ya sabe, lo que podría captar por sugerencias y sobreentendidos”.

 

Sus protagonistas son ejemplo de “comportamientos extremos”.

Aparecen con frecuencia los niños, pero en sus cuentos no puede hablarse de lo que se conoce como “mundo infantil”.

Sus niños son “algo monstruosos porque se los ha despojado de los inocuos atributos de la niñez”.

 

Exageración corrosiva, sistemática, denuncia las estructuras tradicionales.

 

Usa un “lenguaje paródico”, burlón, que respalda sus relatos y las conductas...

 

 

  • Leo “La nena terrible”  por Blas Matamoro (en su “Oligarquía y literatura” Ediciones del Sol, 1975, p. 193-221)=

 

Uno de los temas sobresalientes en los cuentos ocampianos es la Infancia y la Paternidad terribles.

 

Por ejemplo, en “Las fotografías”: una niña, convaleciente, que acaba de salir del hospital, muere por el agobio de la fiesta que le organizaron sus padres:

 

                        “Fulgencia era única hija, por eso sus padres la mataban de cuidados

                        que transformados en penitencias involuntarias despertaban venganzas

                        aviesas”.

 

Expresamente, cuestiona esta ambigüedad afectiva de los padres  terribles:

 

                        “La pucha que son raros los padres que uno tiene; parece que lo

                        odiaran a uno de puro cariño”.

 

 

En “El retrato mal hecho”: la institutriz odia y luego mata  a su alumno:

 

                        “La señorita Domicia no me quería: me lavaba las manos en agua

                        hirviendo; me ponía las medias torciendo mis dedos; me pasaba un

                        pañuelo, aplastando mi nariz,  hasta hacer saltar mis lágrimas”.

 

En “Fuera de las jaulas”: unos niños abren las jaulas del Zoológico para que las fieras invadan la ciudad; se presentan aquí varios temas: el del niño terrible, la complicidad entre niño / animal, entre seres “dominados; ataque a la Cultura (la ciudad es símbolo de la actitud represora de la Cultura; sus habitantes son las víctimas).

 

Los niños cuestionan y ponen en tela de juicio las ideas de los adultos, abominan de ese poder represor de los padres. En “Las invitadas”, reflexiona y  habla un niño:

 

                        “He dudado de la existencia de Dios; las personas grandes siempre

                        mienten y ellas me hablaron de la existencia de Dios”...

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 9:32
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