domingo, 31 de enero de 2010

                               JUAN MARÍA GUTIÉRREZ. Tres aspectos de su obra.

 

                                                                        Por  Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

1.      Evocación de R. Sáenz Hayes.

 

Como expresa Ricardo Sáenz Hayes (1888-1976), Echeverría, Alberdi y Gutiérrez (1806-1878)  fueron almas afines, “amigos dilectos”, merecían integrar un capítulo de su “De la amistad en la vida y los libros” (1942).

 

“Desde que se conocen traban esa amistad superior que se adiamantina  en la relación cotidiana, se fortalece en el infortunio y no  sufre mengua ninguna con la ausencia que empalidece los afectos superficiales. La ausencia disminuye las pasiones mediocres y aumenta las grandes, ‘comme le vent éteint les bougies et allume le fe’” (cita de La Rochefoucauld).

 

(en “Historia de la Literatura Argentina”, R. A. Arrieta, dir., edit. Peuser, t. II, 1958, p. 269-307).

 

El autor del “Dogma Socialista” y Gutiérrez “gustan de permanecer fieles a la manera clásica de expresión. Alberdi, menos virtuoso en el arte de escribir...”. Gutiérrez es el más culto, fino y pulcro, el más castizo.

 

Semejante concepto profesaba Menéndez y Pelayo en su “Historia de la poesía hispanoamericana” (1911):

 

                        “fue el más completo hombre de Letras que hasta ahora ha

                        producido aquella parte del  nuevo Continente”.

 

Escribió  el forjador de las “Bases:

 

“Talento incisivo y picante”. “Buena o mala, yo soy una de sus obras. Él fue, en más de un sentido, el autor de las ‘Bases’ de organización americana”,

 

Destaca Sáenz Hayes dos cualidades  predilectas de Gutiérrez:

 

                        “el  no aborrecer a nadie y el desear la paz en la unión fraterna”.

 

Liberal, positivista, panteísta, obstinado, pesimista y tímido, conversador interesante. Gutiérrez es diferente a sus contemporáneos, prefiere su casa “que es donde se encierra únicamente la verdadera dicha”;  opta por ser Poeta, Crítico, recolector y exhumador de viejos papeles, evocador de “sus antiguos amigos, los clásicos de las más diversas lenguas”:

 

                        “Eso es  lo bueno, lo perdurable, lo que acerca a la perfección, lo que

                        hermosea el alma. Nada le acompaña con más lealtad que los libros,

                        los únicos que jamás se ausentan y que siempre aguardan”.

 

Como Montaigne, de juicios firmes, reflexivo y moderado por naturaleza.

 

                        “El drama intelectual de Gutiérrez, muy profundo y conmovedor,

consistió en tocarle vivir en una época inferior a su cultura y en no tener a su disposición, una gran literatura para estudiarla y juzgarla con  la sagacidad que era capaz”.

 

 

2.- Gutiérrez y la Literatura Española.-

 

Los Hombres de Mayo y los de Rivadavia, escribieron vibrantes Cantos por las victorias de Maipú y de Junín. Su odio a España es de raíz histórica, sin necesidad de justificativos teóricos.

 

Luego los Hombres del ’37 tienen una posición diferente, frente a España: de raíz más ideológica que histórica. Nos memoran la poesía “Ogaño et antaño” de Juan de Mena (poeta pre.renacentista español, 1411-1456), con su odio a la tiranía nacional y José de Espronceda (el vate romántico, 1808-1842) con su “Canción del Pirata” y su “Canción del grumete”..

 

En el Salón Literario, Marcos Sastre (1809-1887)  llama a las fuentes del Ser Nacional, hasta ahora error de plagio político, científico y literario:

 

                        “nada sublime, nada grande, nada importante, se ve resaltar en

                        todos los campos de la inteligencia española”.

 

El anti-españolismo de Gutiérrez es de  base histórica (postal de Mayo) y de formación cultural (liberalismo ideológico, estudios franceses).

Se expresa en:

 

a)      la polémica furibunda  con el español Juan  Martínez Villergas (1816-1894): “Cartas de un Porteño”. Es nombrado Académico de la Lengua en 1872.

b)      Discurso en el Salón Literario: “Fisonomía del saber español”. Compara la actualidad del pensamiento francés o inglés con la monotonía, esterilidad y atraso español, critica el afán restaurador de Schlegel en Alemania.

 

“el genio y la imaginación española pueden compararse a un extendido lago, monótono y sin profundidad”.

 

Quiere fundamentar la Nacionalidad en  caracteres Americanos. A la Emancipación Política debe seguir la Cultural.

 

Meditativo, reflexivo, Gutiérrez tuvo una sólida educación Clásica y una sólida vocación Crítica y de Historiador de la Literatura Nacional.

 

“Como americano, quiere para esta región del mundo una independencia absoluta, material y mental, de su antigua metrópoli”.

 

“No es anti español, es anticolonial. Admira y quiere a España, reconoce sus glorias, tiene gratitud por su gran literatura; detesta, en cambio, el desgobierno y el oscurantismo con que mantuvo por espacio de cuatro siglos aprisionadas a sus colonias”.

(Ernesto Morales).

 

 

3.- Gutiérrez y José de San Martín.

 

El Hombre de Pluma admira al de Acción. Idealista y literato, Patriota.

Amaba en San Martín (1778-1850)  al Libertador, al hombre y al guerrero. Puso su aptitud de ganar batallas. Soldado ejemplar al servicio de su misión.

 

Chacabuco y Maipú emancipan a Chile y consolidan la autonomía de Argentina.

Durante el Tratado  del 9-7-1859, Gutiérrez, Ministro de Relaciones Exteriores, actúa destacadamente, logra la vigencia de este Pacto internacional, España reconoce nuestra Independencia.

 

Es en ese  precioso sentido que Alberdi señala a Gutiérrez como un continuador de San Martín, por su espíritu libertario...

 

El hombre de letras interviene en la inauguración de la Estatua a San Martín en la Plaza de Marte, en 1862. Y escribe una biografía pedagógica sencilla.  Es un maestro, un profesor, director de la enseñanza universitaria, profesional de las Matemáticas, Ingeniería, la Historia...

 

En 1868 reedita este “Bosquejo biográfico” con un paralelo entre San Martín y Simón Bolívar. Su idea principal es que San Martín usó de las armas como obligado a ello, no por amor a la Gloria:

 

                        “San Martín, desdeñoso de la popularidad y del vano ruido”.

 

                        “San Martín fue parco al hablar de sus proezas aún con personas

                        íntimas”.

 

Sus  cenizas son “una reliquia de gloria, de la cual emanarán las virtudes de humanidad, de heroísmo, de amor puro a la Patria, que deben formar la atmósfera moral de un pueblo republicano que aspira a ser grande por el ejercicio de la libertad”.

 

El día más feliz de su vida fue el 25 de Febrero de 1878, en los festejos del Centenario del Nacimiento del  General  argentino.. Muere  como consecuencia de esa gran emoción patriótica...

 

Poeta, antologista, laborioso investigador histórico, narrador y erudito bibliófilo. Publicó “Poesías” en 1869, algunas  patrióticas, otras románticas, y  hasta algunas de tono gauchesco.

 

Rector de la Universidad de Buenos Aires de 1861 a 1873.  Reunió y publicó la primera publicación americana: “América Poética (1846-47)”. Reimprimió el “Arauco Domado” de Oña. Puso en octavas accesibles  “La Argentina” de Martín del Barco Centenera.

 

Escribió unas eruditas y detalladas “Noticias históricas sobre el Origen y desarrollo de la enseñanza superior en Buenos Aires” en 1868, “Estudio sobre las obras y la persona del literato y publicista argentino D. Juan Cruz Varela” en 1871, “Escritores coloniales americanos” (editada por Gregorio Weinberg, Raigal, 1957), etc.

 

Gutiérrez en mi biblioteca:

 

“El Salón Literario” Est. Preliminar de F. Wéinberg (Hachette, 1958).

“Homenaje a J. M. G.” Revista de la Univ. de Bs. As., oct.-dic. 1959.

 

R. A. Arrieta: Estudio preliminar y notas a “Poesías” de J. M. G. (Estrada, 1945).

N. Avellaneda: “G. y los Anales de la Universidad” (en su “Escritos literarios”. Estrada, ed. 1955).

P. L. Barcia: “’Voces usadas en Buenos Aires’ 1877, de J. M. G.” (en su “Los diccionarios del español de la Argentina”, Acad. Arg. de Letras, 2004, p. 133-139 y 249-273).

A. J. Battistessa: “Prólogo” a “Pensamientos” de J. M. G.(Acad. Arg. de Letras, 1980).

A. Cambours Ocampo: “J. M. G.” (en su “Lenguaje y Nación”, Marymar, 1983, p. 43-51).

M. Cané: en su “Charlas literarias” (ed. La Cultura Argentina, 1917).

R. H. Castagnino: “Confrontaciones acerca de J. M. G. y el antihispanismo” (en su “Milicia literaria de Mayo”, Nova, 1960, p. 134-143).

V. De Pedro: en su “América en las Letras Españolas del Siglo de Oro” (Sudamericana, 1954).

J. Fernández: “Intenciones paralelas en la génesis del estudio de las ciencias de la Tierra en la Argentina; Sarmiento, Burmeister y J. M. G.” (Boletín Academia de Ciencias, Córdoba, 1970, t. 48).

J. C. Ghiano: “J. M. G. a 100 años de su muerte” (en Boletín Acad. Arg. de Letras, nº 167-170, en.-dic. 1978, p. 55-65).

J. Gómez Paz: “J. M. G., poeta” y “El Paraná en la poesía...” (en su “El poema y su mundo”, Losada, 1968, p. 103-112 y 113-130).

B. González Arrili: “J. M. G.” (en su “Historia argentina...”, Nobis, 1966, t. 6, p. 2023-2030).

A. Igobone: “Cercanía amistosa de J. M. G. y Moreno” (en su “F. P. Moreno”, Plus Ultra, 2ª  ed., 1995, p. 218-225).

J. Isaacson: “J. M. G. El civilizador” (en su “L. A. Huergo”, 1993).

H. P. Lanfranco: “Una trascendente amistad: Echeverría, Alberdi y G.” (Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, 1981).

J. L. Lanuza: “Echeverría y sus amigos” (Piados, 1967).

O. Loudet: “Alberdi y Gutiérrez. Una amistad fecunda” y “J. M. G. Matemático, poeta, estadista”  (en su “Vocación y vida”, Emecé, 1979, p. 37-48 y 112-124).

J. Mantovani”: en su “Filósofos y educadores” (El Ateneo, 1962).

E. Morales: “Don J. M. G. El Hombre de Mayo”, Prólogo de R. A. Arrieta (El Ateneo, 1937).  Prólogo y Notas  a “Cartas de un Porteño” (Americana, 1942). Selección, liminar y notas a “Estudios histórico-literarios” de J. M. G. (Estrada, 1960).

J. Noé: “J. M. G.” (en su “Escritos de un lector” Univ. Nac. de Bs. As., 1993).

C. Oyuela: “J. M. G.” (en su “Poetas hispanoamericanos”, Acad. Arg. de Letras, t. 1, 1949).

J. P. Ramos: “J. M. G.” (en Boletín Academia Argentina de Letras, t. 2, 1945, p. 236-262).

J. M. Ramos Mejía: “J.M.G.” (en su “A martillo limpio”, 1959).

J. E. Rodó: “J. M. G. y su época” (en su “Obras Completas”, Aguilar, 1967, p. 765-772 y 690-739).

R. Rojas: “J.M.G.” (en su “Historia de la literatura argentina”, ed. Kraft, 1960, t. VI, p. 645-665).

B. Roldán: en sus “Discursos Completos”.

N. Rosa: “J. M. G., crítica e historia” (en su “Los fulgores del simulacro”, Univ. Litoral, 1987, p. 56-77).

Sarlo Sabajanes, B.: “J.M.G., historiador y crítico de nuestra literatura” (Escuela, 1967).

L. A. Sánchez. “J. M. G.” (en su “Historia comparada de las literaturas americanas”, Losada, 1973, t. II, p. 257-258).

M. Schweistein de Reidel: “J. M. G.” (Univ. La Plata, 1940).

J. B. Terán: Prólogo a “Críticas y Narraciones” (El Ateneo, 1928).

A. Villanueva: “Don J. M., poeta” (en su “Crítica y pico”, Plus Ultra, 1972, p. 117-155).

 

 

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 11:33
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