miércoles, 03 de febrero de 2010

 

 

                       

                                                CICERÓN.-

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

                                                “Cicerón es la vida misma”.

                                                  J. Bayet.

 

 

 

El Eclecticismo es la Filosofía más apta para el espíritu práctico de los Romanos.

El pensamiento  de Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C.) se ubica en esa corriente:

 

                        “Puesto que ningún vínculo de una escuela determinada te embaraza, y                         gustas de todas…”.

 

Para él 

 

                        “La filosofía es la madre de todas las buenas acciones y de todas las                                 buenas palabras”.

 

Su método preferido, por supuesto, era el de la discusión de los argumentos de las diversas Escuelas.

Anti-dogmático.

 

  • Piensa que a través de la especulación, de la contemplación, elevamos nuestros espíritu, miramos lo humano desde lo alto.

 

                        “La primera de todas las virtudes, la Sabiduría”. Suprema Virtud.

 

                        “Los estoicos niegan que, excepto el sabio, exista algún hombre que                              sea bueno”.

 

  • Proclama principal el Sentido Común:

 

                        “en todo argumento se debe juzgar ley de la naturaleza, el consenso de                            todas gentes”.

 

  • Repudia el Hedonismo:

 

                        “A aquellos que no se rehúsan nada  a sí mismos, que sirven al cuerpo,                       y que consideran el placer y el dolor como única regla para juzgar                             lo que             debe buscarse o evitar…. Les rogaremos que se alejen”.

 

  • Reflexiona que sólo al Hombre, Dios le dio talla erecta, los ojos “que expresan todos los sentimientos del alma”  y el Lenguaje, “mediadora máxima de la sociedad humana”.

Los griegos, según escribe Cicerón, dieron el nombre de Sabiduría al arte de Pensar y Bien Decir. La Elocuencia, considerada como una de las Primeras Virtudes.

 

  • Construye la Apología de la Razón, don divino:

 

            “¿Qué otra cosa existe… en todo el cielo y la tierra más divino que la                    razón?”.

 

Sostiene que debemos hallarnos en el transcurso de toda nuestra vida siempre de acuerdo con nosotros mismos, con nuestra propia naturaleza y en armonía con el Universo.

 

Hemos nacido para la Justicia, el Derecho se ha constituido por naturaleza, no por convención.

 

La Ley es proceder según la recta razón.

 

  • “Para la virtud no existe teatro más grande que la conciencia”.

 

Abogado y Artista,  Marco Tulio fue un hombre ejemplarmente dotado  por su inteligencia, “meridional”, inquieto y de inteligencia vibrante.

 

Es casi inconcebible la cantidad de trabajo que llevó a cabo, y todo lo hizo siempre con “entera alegría”, gozó con fuerza de todos los aspectos de la vida.

 

Su cuantiosa, prodigiosa, “Correspondencia” es una rara obra de Arte de la Literatura Universal.

 

  • Orador de largas frases, acompasadas   y llenas de dignidad.

 

Condición indispensable para la Oratoria es conocer “las pasiones que la Naturaleza concedió al linaje humano”, “la finura más agraciada y una delicada urbanidad”.

 

  • Típico romano por su amor a los amigos y la familia, la Patria y Estado. Italiano modélico por su gozo de vivir, rica sensibilidad e intelecto amplísimo.

 

  • “Cuando vi brillar un rayo de luz, fui siempre el primero en acudir en defensa de la Libertad” (“IVa. Filípica&rdquoGuiño.

 

 

Cicerón en mi biblioteca (selección):

 

“Obras: Discursos-Diálogos-Sobre la República. De las Leyes-Cuestiones Académicas” Trad. Martínez Herranz, Gayo Arias y Aldo Berti (superv.). Prólogo Concetto Marchesi (E.D.A.F (Clásicos, Madrid, 1973).

 

 

Jean Bayet: “La época ciceroniana. Cicerón” (en su “Literatura Latina”, Ariel, Barcelona, 1972, p. 126-154).

 

Carmen Codoñer (coord..): “Oratoria Latina. Cicerón” M. J. Cantó-C. Chaparro-A. Ramos (en “Comentario de textos griegos y latinos”, Cátedra, 1979, p. 279-299).

 

Carlos A. Disandro: “El sentido político de los romanos” (Thule Antártica, 1985, 2ª ed.). Íd.: “Lo representativo ciceroniano” (en rev. “La Hostería Volante”, nº 16, p. 13-16). Íd.: “El hombre romano” (en su “Humanismo”, Decus, 2004).

 

Azucena M. M. de Fraboschi: “Cicerón y Catilina (...)” (en “Actas VII Jornadas Estudios Clásicos”, Universidad Católica Argentina, 1993).

 

Rodolfo Mondolfo: “”Cicerón” (en su “El pensamiento antiguo”, Losada, 1974, tomo 2, p. 173-182).

 

Giovanni Papini: “cicerón” (en su “Obras”, Aguilar, tomo 2, p. 960-962).

                       

Plutarco: “Cicerón” (en su “Vidas paralelas”, Vergara, Barcelona, 1974, p. 571-609).

 

Alfonso Reyes: “Cicerón o la teoría del Orador” (en su “La antigua Retórica”, “Obras Completas”, tomo XIII, Fondo de Cultura Económica, 1961, p. 403-440). Íd.: “El camino de la Moral- Cicerón: ‘De los deberes’” (en su “Ancorajes”, O. Completas,  ed. cit., tomo XXI, 1981, p. 88-90).

 

Jorge M. Rohde: en su “El mensaje de Roma” 1945.

 

Ambrosio Romero Carranza: “Cicerón y el final de una República” (Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, Bs. As., 1987).

 

Ricardo Sáenz Hayes: “En torno de lo sabido y olvidado” (en  Boletín de la Academia Argentina de Letras, tomo 32, nº 125-126, jul.-dic. 1967, p. 357-368).

 

Matías E. Suárez: “Marco Tulio Cicerón” (en su “Defensa de la Argentinidad”, Plus Ultra, 1978, p. 88-91).

 

Arturo Uslar Pietri: “Cicerón” (en su “Valores Humanos”, tomo 1).

 

(Puede leerse también mis “Cicerón en la vida y obra de Sarmiento” y “Algo más sobre Cicerón y su influencia en la vida y acción de Sarmiento” (en mi blog “sarmientisimo”, 14-5-2008 y 16-08-2008).


Publicado por Desconocido @ 19:31
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