martes, 09 de febrero de 2010

                HOFFMANN: “El hombre de arena” – “La noche de San Silvestre”.-

 

                                                                        Por Guillermo R.  Gagliardi.

 

 

 

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822). Alemán. Escritor, músico, jurista, cantante, pintor.

 

Su obra narrativa parece un sueño demoníaco, una fantasmagoría grotesca.

 

Ejerció influjo literario mundial, en E. A, Poe, en Ch. Baudelaire.

 

Se escinde, por el choque entre la Realidad vista como trivialidad cotidiana y el Sueño, como país de magia y fantasmas (Ironía y Cuento de Hadas).

Cree en las fuerzas supraterrenas que rigen la vida del hombre.

Traza una cruda línea divisoria entre el Hombre Poético, que siente lo maravilloso en la vida y aprehende el Ser de las cosas.

 

Su esquizofrenia (discordia interna): oposición fingimiento y sueño, manía y  entusiasmo.

Su mundo es de Humor y Grotesco.

Su tema favorito del Doble de la persona.

 

Es un renovador. Explora una realidad psicológica y parapsicológica.

Su padre era alcohólico, su madre, histérica.

Su mirada se aclara con la contemplación de una realidad llena de ridiculeces, estrechez espiritual, tonterías y fealdad.

 

Tiene hambre de Integración, aspiración a una armonía final, un Absoluto.

 

Sensible sifilítico, inquieto, fantástico y múltiple, cambiante y neurótico.

El gran amor de su vida será su alumna Julia Marc. Sus autores favoritos: W. Shakespeare y Pedro Calderón de la Barca.

 

En su obra pululan los Autómatas: símbolos del poder maléfico (expresión diabólica del espíritu prometeico del hombre que opone Naturaleza / Arte, en vez de conciliarlos).

El autómata es símbolo de la gran separación,, obstáculo para el desarrollo interior.

 

Autor extraño, extravagante, inimitable. Anticipa el Expresionismo, el Surrealismo y el Naturalismo.

 

 

  • Texto: “El hombre de arena”.

 

Es una carta: “Nataniel a Lotario”.

Estado de ánimo: turbación, “destino pavoroso”, “negras nubes”.

Va a contarle “lo espantoso que me ha sucedido”.

Ubica en el tiempo su relato: el 30 de octubre, a las doce...”.

Retrocede en el tiempo: su infancia.

Se explica el título de la narración. No se contenta con la explicación de la madre. Sospecha.

Otra explicación: tétrica, la de la nodriza (1er. elemento, demoníaco), imagen horrenda que lo tortura por años de su vida (signos de exclamación, noche, sombra).

 

Lotario: ecuánime, sensible.

Resuelve el misterio: es el abogado Coppelius que va de visita. Su retrato espeluznante: maligno.

Escena de horror en el cuarto del padre.

Vuelve Coppelius, muerte del padre.

 

Luego vuelve al relato del comienzo. Carta angustiada.

Hay gradaciones en Nataniel.

Otra carta, de Clara, hermana de Lotario, a Nataniel. Es el otro lado de la realidad.

Clara busca un sentido al relato: carta serena, reflexiva. Practicaban la Alquimia. Es el propio yo el que proyecta sus temores sobre lo exterior, engañándose sobre lo que ve.

 

Otra carta: Nataniel a Lotario. Clases del Prof. Spallanzani. Su hija bella.

El autor se dirige al lector.

Habla de Clara: inteligente, alegre, sensata. Opuesta a Nataniel, místico, lúgubre, creyente del misterio y lo demoníaco. Pelea entre los tres, duelo, reconciliación.

 

Vuelve a su ciudad natal. Hechizo de Olimpia, hija de Spallanzani. Melancolía romántica: muerte del padre (fuerza dramática).

 

Obsesión por la fría, impasible Olimpia, sin ojos. Es una autómata.

Locura de Nataniel, último distanciamiento. Hay en él un desdoblamiento: entre Olimpia y Clara (en su vida fue un torturado y un torturador).

Reencuentro con Clara, la madre y Lotario. Clara es la voz de la burguesía, de la razón de la sociedad.

 

En la torre, escena de delirio. Muerte de Nataniel.

Final trágico, muerte total, desenlace desastroso.

 

Cuento de base autobiográfica y psiquiátrica. Impulsos asesinos e ideas fijas. Alcoholismo. Delirio. Es un maestro del Horror.

Pertenece la obra a uno de sus “Cuentos Nocturnos” 1817.

 

Manejo del Doble (Otto Rank): por un lago lo lógico y coherente, por otro, lo destructivo. Rasgos de Perversidad: monstruo y víctima, dicotomía de nuestro ser.

Lo Sobrenatural irrumpe con una naturalidad pasmosa. Fuerzas del mal (la muerte, los fantasmas).

 

Ver Louis Vax, “Arte y literatura fantásticas” EUDEBA, 1965: analiza lo terrible en este cuento.

 

Adjetivación muy significativo: diminutivos afectivos, redundantes, musicalidad del ritmo. Neologismos. Se regodea en el uso de adjetivos terroríficos.

 

Ver Wolfgang Kayser, “Lo grotesco” Nova, 1964. Humor negro.

 

En dos o tres oportunidades se manera con un recurso romántico: la carta (subjetiva, confesional, íntima).

 

Otro recurso narrativo: uso de los pronombres= se mezclan la 3ª persona del narrador y la persona del personaje y participación del narrador. Planos que se entrecruzan.

 

Distintos puntos de vista: de Nataniel, de Clara, Lotario, del autor.

Otro rasgo expresivo romántico: la hipérbole, dudas del autor.

Manejo del tiempo: irreversible o cíclico (se rompe el límite, entre lo lógico y lo antilógico). Interesa el tiempo psicológico: fluctúa entre pasado y presente.

 

Clara: “mi adorado ángel”, “mi corazón”. “Oscuros pensamientos”. Desdoblamiento de su auto-análisis.

Alucinatorio, noche: terminología reiterativa Escribió un “Diario”. Referencia a padre y madre: apacible.

 

Elementos románticos: motivos autobiográficos, idealización del amor, lo demoníaco, hipertrofia del Yo, visión subjetiva y deformada de la realidad, belleza angelical de Clara. El duelo.

En el Arte Clásico se elude lo siniestro.

 

Ver Kris, “Psicoanálisis del arte y del artista” (Paidós, 1964). Estructura esquizoide. Carga emotiva, diluye lo lógico en función de lo onírico y lo intuitivo. Yo enfermizo.

 

Estilo subjetivo. Se regodea en la minuciosidad descriptiva.

Más naturalista que realista. Exageración de la naturaleza, deformación de la realidad.

 

“Hogar”: “la fantasía tiene su hogar en el alma infantil”. Se retrotrae a su infancia, hipersensible y torturante.

 

Clara es el Super=Yo de Nataniel.

 

“decidí esconderme en un cuarto”: comienza el suspenso, lo policíaco.

 

Brillante pericia del autor, “crescendo” dramático. Se identifica con el Terror. Tos, pasos (cambia: el personaje es ahora impersonal, los pasos).

 

Minuciosidad morbosa en el retrato de Coppelius: adjetivación repetitiva, para que el lector se adentre en esas obsesiones, manías persecutorias. Efecto siniestro (Goya, Beethoven).

 

 

“mamá”: psicoanálisis. Su madre: tierna, protectora, búsqueda interna de la madre protectora. Usa el tuteo: compromete al lector.

 

“Realismo mágico”: verosimilitud entre expresión y mundo al que se alude (”pequeño horno&rdquoGuiño.

 

“Padre”: dos aspectos (familiar – siniestro): desdoblamiento, lo comprensivo-delantal oscuro: visiones sombrías.

El terror del niño le pone horror a una realidad que no la tiene. Angustia, miedo.

 

Uso de exclamaciones, signos de admiración.

 

“Ojos”: la fuerza vital, tema obsesivo, reiterado, constante.

 

Nataniel ofuscado, se distancia de las cosas (fantasía-catarsis, drogas. El Arte).

 

Clara es otra actitud mental y espiritual. Positivista.

Gran dominio en la presentación de los diferentes planos anímicos.

El fantasma de nuestro propio yo nos sume en el infierno o nos alza al cielo.

Sentimiento de culpa: “¿podrás perdonarme Clara?”.

Aproximación a Olimpia: por los ojos, importancia de lo secreto, lo desconocido, hasta que la conoce en el baile.

 

Técnicas plásticas y musicales: ritmo de su prosa.

 

Anteojos: elemento demoníaco. Lo mágico: reiterada presencia de anteojos y telescopios, misteriosa ventana abierta al misterio.

 

Olimpia: división celestial (adjetivo romántico). El Romántico es excesivo (mujer como diosa o como demonio). Mutismo de Olimpia: Nataniel fascinado.

 

Estilo directo libre: acotaciones entre comillas, transcribe lo que cada uno piensa o le diría.

Los personajes simbolizan la sociedad: unos prosaicos, otros poéticos.

 

Exaltación de Lo Siniestro frente al mundo ordenado.

Fuego, pasión, terror por los mecanismos.

 

Elementos musicales: movimientos lentos de su prosa, y a veces va “en crescendo”.

Uso de la lra. Persona. Pasión  por Mozart.

 

 

  • Texto: “La noche de San Silvestre”.

 

Es el diario de un viajero entusiasta. “Le han sucedido tantas cosas extrañas y fantásticas”.

 

“Viajero entusiasta”.

Ab initio 2 elementos románticos: el diablo, la noche.

Una reunión social, noche de navidad en casa del Consejero, ambiente de lujo: presencia de la amada.

 

Mirada de Julia, descripción pictórica. Elemento romántico (“amor y poesía&rdquoGuiño. Elemento autobiográfico (su alumna Julia Marc).

 

Presencia de un músico, Berger: toca una música tempestuosa y luego –pianissimo-.

Duplicación en su visión pictórica de Julia: fresca y angelical = espantosa, mueca grotesca.

 

Escena  romántica del protagonista y Julia en el gabinete, con música de Mozart.

 

Esposo de Julia: imagen grotesca, animal.

Elementos localistas, costumbrista: taberna.

Aparece el hombrecito que perdió la sombra (antecedente: una obra de Adalbert von Chamisso), el tabernero avisa que escondan el espejo.

Metamorfosis: cambia el rostro del hombrecito “Peter Schlemihl”.

 

Alusiones pictóricas: Brueghel, Rembrandt, Callot.

Cambios y desplazamientos fantásticos.

Historia de Erasmo Spikher: ambiente veneciano, el doble. Entre su amor a su esposa y su afiebrado amor a Giulietta.

 

Contrasta este ambiente cálido y alegre con el anterior: frío y tempestuoso.

 

Un hombre rojo y de fuego: visión fantasmagórica, Diablo.

Giulietta: lo hace desgraciado, le roba su sombra. Vuelta al hogar: infelicidad por la pérdida del reflejo.

 

“¡Oh, Julia, Giulietta, imagen celestial, espíritu diabólico, éxtasis y dolor, anhelo y desesperación!”.

 

 

Bibliografía:

 

“Cuentos fantásticos” Selección, traducción y notas Andrea Pagni.  Prólogo Rodolfo Modern, Corregidor, 1979.

 

 

Albert Béguin: “El lirio y la serpiente” (en su “El alma romántica y el sueño”, Fondo de Cultura Económica, México, 1978, p. 364-382).

Sigmund Freud: “Lo siniestro” (“Obras Completas”, Hyspamérica, vol. 13, 1988, p. 2483-2595).

S. Korbin: “Lo inquietante en Freud y Hoffmann” (en su “La literatura en Freud”, Letra Buena, 1992, p. 84-94).

Fritz Martín: “Los románticos. Hoffmann” (en su “Historia de la literatura alemana”, Labor, 1964, p. 348=350).

 

Rodolfo Modern: “E. T. A. Hoffmann” (en su “Autores alemanes de los siglos XVIII, XIX y XX”, Fraterna, 1986, p. 55-85). Íd.: “Historia de la literatura alemana” (Fondo de Cultura Económica, ed. 1986).

 

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 11:47
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