miércoles, 10 de febrero de 2010

                                       GOETHE  , por siempre.

 

                                                            Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

               “Goethe concebía la cultura como un proceso de crecimiento biológico, de

                diferenciación e integración paulatina entre las nociones, partiendo de

                aquel rudimento o célula inicial que veía bullir en todos los orígenes de

               la vida”.

 

               “Su oficio es el ser intelectual, el más universal que existe, el de buen

               entendedor del alma y su contenido, el de maestro”.

 

                                                    Alfonso Reyes.

 

 

Temas relacionados: El Espíritu de Occidente. La Decadencia Mundial, según Oswald Spengler y el “Fausto”. Ideal de Personalidad y Cultura Universal. Interpretación del Mundo y de la Vida. Clasicismo y Romanticismo. Imagen de Dios, la Naturaleza y el Hombre. “Goethe desde dentro” de José Ortega y Gasset: influencia de uno en otro, según Julián Marías. Thomas Mann: su “Nobleza de Espíritu”. Ecos goetheanos en el mundo hispánico.  Relación con el pensamiento de Plotino. El amor como fuerza cósmico-espiritual. Actuar y obrar (José Isaacson: “La revolución de la persona&rdquoGuiño. Problema de la Moral, la Norma ética y la Conducta. Desmesura, “apología de la externidad” en el hombre Moderno. Ciego activismo y Axiología. La acción reflexiva y el “hombre fáustico”. Los dos destinos del hombre: vocación, yo auténtico y Circunstancia, según Ortega.

 

 

Ortega ante Goethe, según Julián Marías en su “La escuela de Madrid”, 1959:

 

Ortega y Gasset (1883-1955) vivió de Goethe (1749-1832), fue heredero de él, afirma categóricamente Marías (1914-2005): “Y no es fácil entender a O. si se omite su relación con G.”.

 

  • “Yo un luchador he sido,

                                    y esto quiere decir que he sido un hombre”

 

                                    “Vivir según capricho es de plebeyo;

                                    el noble aspira a ordenación y a ley”.

                                                                                        (Goethe).

 

Relación estrecha con  el filósofo español, para quien Vivir es Luchar, contra la aspereza del mundo.; en su “La rebelión de las masas” (1930) trata de la Vida Noble y la Vulgar= Exigencia y Selección se oponen a inercia, masificación y vulgaridad. Lógicamente entonces, el Hombre Masa se opone radicalmente al Hombre Auténtico.

 

  • “Sólo entre todos los hombres se llega a vivir lo humano”

(Goethe).

 

En el español, se corresponde con su ecumenismo, su perspectivismo, su  prédica por la superación del provincianismo, y la irreductibilidad de cada Hombre. Entiende asimismo que la Religiosidad es el hogar de la Cultura.

 

  • “Gris, querido amigo, es toda teoría,

y verde el árbol dorado de la vida”.

(Goethe).

 

Para Ortega la Razón ha de ser Vital; la Teoría tiene que verdecer como el árbol  goetheano.

En ambos una  asombrosa vocación de Luz y Claridad:

 

  • “Yo me confieso del linaje de esos

que de lo oscuro hacia lo claro aspiran”.

(Goethe).

 

La vida es concebida para ambos como exigencia de Autenticidad. Como Acción, Quehacer, concreción del Programa Vital, como Tarea personal.

 

 

Ortega en su “Goethe desde dentro”, 1932:

 

El escritor germano es un Heredero Espiritual de los Clásicos. Él también tiene entidad de tal, un clásico en segunda potencia.

 

Por primera vez alborea la conciencia de que la Vida humana es el combate del Hombre con su íntimo e individual Destino.

Por lo que la Vida la contempla como proyecto, como futurición, como trabajo y no cosa.

 

Concepción Botánica, externa, de la vida: dos Destinos (en “Poesía y Verdad” 1ª parte, 1811, 2ª parte, 1833): la real (por influjo de la circunstancia, del mundo ‘perturbador&rsquoGuiño y la Ideal o Superior (vocación inexorable), conforme a nuestro Yo auténtico, “Bestimmung”.

 

El “Programa Vital” es una “entelequia” según el alemán.

Coincidencia de nuestra “vida efectiva” con nuestra “vida-proyecto”: allí nace la Felicidad, el gusto, es el “Sí mismo”.

Cuando ocurre descoincidencia: surge el sufrimiento, el disgusto, la angustia, el vacío y el mal humor” (“Conversaciones con Eckermann” 1829).

 

El genial autor del “Fausto” se pasó la vida buscándose o evitándose a sí mismo, asevera el pensador hispano.

 

Goethe reúne “Sturm und Mass”: impetus, sentimiento, fantasia y mesura.

Weimar, contrariamente, lo petrifica, por la excesiva medida, desaloja la sustancia de su destino.

 

Aspira al Utopismo y al Ucronismo: toda  la trayectoria vital goetheana consiste en el esfuerzo para  libertarse de la servidumbre de la gleba espacio-temporal, de la Concreción de su Destino.

 

  • “En rigor, yo he nacido para ser escritor”.

                                                        (Goethe).

 

Goethe según lo califica Ortega fue el hombre infiel a su yo. Fue el que nos enseñó la Fidelidad para con nuestro Yo:

 

  • “¡Libértate de lo demás hacia ti mismo!”.

                                                       (Goethe).

 

Insta Ortega sabiamente, de manera conclusiva,  a que no debemos hacernos centenarios en el Centenario: la única manera de salvar a los Clásicos es Contemporaneizarnos con ellos, traerlos hacia nuestros problemas.

 

Definitivamente el brillante escritor-pensador de “Ensimismamiento y Alteración” nos invita a instalarnos en nuestro Sí Mismo, en nuestra Personalidad; y a evadirnos de Lo Demás como de una Prisión....

 

 

Juan P. Ramos: “La sabiduría de la vida en Goethe”:

 

El erudito  jurista, educador y exquisito  hombre de Letras Juan  P. Ramos  escribió que la grandeza del escritor alemán “es uno de los insolubles misterios de la potencialidad del espíritu, por la riqueza de su vida, por la vastedad de su obra, por su trascendente lirismo, por  su fuerza dramática, por su infinita cultura, por su amor de la belleza, por su penetración de la verdad, por la dignidad de su conducta, por el valor de saber soportar serenamente la angustia de todo largo vivir...”.

 

Continúa el escritor argentino: “No hay don del hombre que no resplandeciera en su ser. Fue la figura de mayor proyección en la literatura universal, por la suma de sus facultades”.

“Nació para ser la presa del diablo, quizá, pero muere dando al mundo, en un sacrificio de sesenta años, la lección suprema de la ley de Dios, que es la perfección lograda por la propia superación”.

 

“Fundió en unidad increíble tres genios distintos, el de la Voluntad Activa, el de la obra en Belleza Espiritual y el de Maestro de la Mayor Sabiduría que necesita el hombre, para vivir en Dignidad y en Libertad”.

 

La Vida goetheana fue exuberante y colmada. En verdad, una “vida de educación humana”, aunque nunca se propuso educar a nadie, sino educarse a él. .

 

En Francia distínguese “savant” (sabio por los conocimientos) y “Sage”: sabio por la educación de sus facultades y por el dominio espiritual de su vida.

En Alemania, “Gelehrt” corresponde al primer concepto, y “Weisheit” al segundo.

En Inglés, “Scholar, learned” al primero, “Wisdom” al último.

En la Grecia Antigua: “Sofrosine” sintetiza el saber de Prudencia, Temperancia, Cordura, Juicio, Pundonor, en definitiva: Virtud.

 

La vida puede mucho contra la elevación espiritual del hombre, pero éste, a fuerza de perseverancia, puede oponerse a que la vida corrompa los atributos superiores de su espíritu.

 

Ser Hombre consiste en saber decirla a la vida que no, y en saber decirle a la vida que sí. La adquisición de la “Sagesse”, de la verdadera Sabiduría, consiste en un equilibrio armonioso de instintos, inclinaciones y deseos....

 

 

  • Alfredo Cahn, maestro y crítico suizo que residió en Argentina, traductor de renombre escribió en su “Un pueblo perdió su norte” (Claridad, 1941) que el “Fausto” (la. Parte, 1807; 2ª parte, póstuma, 1832) “representa una síntesis del espíritu clásico Griego, del Cristianismo y del Germanismo, una tentativa, tal vez no deliberada, ero no por ello menos efectiva ni eficaz, de estatuir un espíritu europeo, y esa tentativa es, sin duda, un complemento y, por consiguiente, tan importante como la declaración de los derechos del hombre y, por otra parte, no está menos encuadrada en el espíritu liberal que aquélla”.

 

Continúa Cahn, destacado germanista: “Se gusta hablar del hombre fáustico como de la imagen representativa y típica del alemán. Nada más erróneo. Lo esencial de ‘Fausto’ es un anhelo de superación propia, su afán de evadirse precisamente de  su condición fáustico-teutona, para incorporar a sí mismo el ideal estético de la Antigüedad Clásica Griega, y el ético del Cristianismo. Fausto es, pues, en este sentido, no sólo un esbozo del hombre europeo, sino, sobre todo, la personificación de (l)... liberal cabal y honrado...”.

 

  • El filósofo Francisco Romero (1891-1962) lo califica como uno de los mayores poemas filosóficos de la Humanidad. Fausto es el Hombre Moderno, con su avidez de saber, de experimento, de sondeo del abismo inconmensurable.

 

Sentido común, pasión, acción, autoperfeccionamiento, Personalidad, dignidad, autorrealización, búsqueda de la plenitud personal, mejoramiento interior, plenitud terrena del hombre.

 

Ideal de Cultura Universal, de Saber renacentista (Leonardo: inquietud, búsqueda, amplitud); interés por la vida práctica, la experiencia, enérgica afirmación del propio centro espiritual= he ahí la significación de Goethe en la historia del Espíritu humano.

 

Arquetipo de Hombre Completo, de Universalidad.

 

  • Al decir de Rodolfo Modern, uno de los milagros goetheanos reside en su condición simbiótica y sincrética de integrarse con todo lo que existe (Spinoza, Leibniz).

 

Lo que le importaba era la Persona, su libre desenvolvimiento, según las propias aptitudes.  En el “Wilhelm Meister” (1821) está el ideal del Hombre Clásico: pleno, libre.

 

Su vasta obra constituye una auténtica Enciclopedia.

 

Cortesano. Recaudador de impuestos. Poeta. Actor. Novelista, Geólogo. Óptico. Dibujante. Dramaturgo. Director de Teatro. Botánico. Físico. Ensayista. Crítico. Historiador.  Arquetipo singular del Hombre Completo...

 

  • En su “Götz von Berlichingen”(1773)  y en su “Egmont” (1788) se desborda toda su fuerza poética.

 

Es la primera obra citada el inicial drama alemán de asunto nacional, inicia la moda literaria de la Edad Media. Es un grito de rebeldía juvenil. Declinante Medioevo.

En “Egmont” grita la revolución el Heroísmo y el fuerte sentimiento de la Libertad.

 

Señalamos el influjo de Justus Möser (1720-1794) con su escrito “Sobre la ley del más fuerte”: “el mayor sentimiento del Honor, más Virtud Corporal y una Grandeza Nacional Propia”.

 

En Osnabrück encuentra lo originariamente germánico.

María L. Esteve Montenegro, en el Prólogo a los “Escritos Escogidos” de Möser, Editora Nacional, p. 15, señala: “Möser le supo dar a Goethe un gran impulso interior. Sin  su influencia tal vez no se hubiese encontrado a sí mismo”.

 

  • Como expresa Fritz Martín en su “Historia de la Literatura Alemana”, Goethe dotó al Arte de un nuevo sentido, fusionándolo estrechamente con la Vida. Y la Vida recibió una nueva consagración.

 

El mayor maestro de Vida que Europa ha conocido.. Una mente que profundizó en forma implacable en sí misma y en el Universo.

Renovó de raíz la comprensión del Oriente y  de la Antigüedad.

 

Enmienda el Texto de San Juan: ·”En el Principio era la Acción”. Siempre vivió en un terreno práctico, concreto.  Para él la vida activa, justa, resuelta, valía más que toda especulación.

 

En su Fausto simboliza su propia personal: profundiza lo trágico, lo demoníaco, lo lírico y lo heroico.

En esa obra cumbre consagra el problema del Hombre en sí y en sus relaciones con Dios, de la función del hombre en la naturaleza, del individuo en relación con la sociedad, del alma moderna  en relación con el mundo antiguo y de los límites del poder humano.

 

Obra inconmensurable, en que la Poesía por todas partes sale al encuentro del lector. No hay unidad de acción en su texto, ni linealidad ni concatenación. Busca lo principal, una solución a la vida humana por medio de la actividad concreta.

 

Buscó las fuerzas salvadoras y las halló en la Alegría de la vida meridional, en la disciplina de la forma clásica, en la belleza Antigua, en la dedicación práctica a la realidad cercana.

 

 

                        “Nunca he podido alcanzar un gran entusiasmo por Goethe, salvo

                         como autor de algunos maravillosos poemas líricos. ‘Fausto’ me

                         parece un revoltijo, intolerablemente literario y al gusto de Wardour-

                         Street. ‘Wilhelm Meister’ me da la impresión de ser el más monstruoso

                                monumento a un egotismo sereno y satisfecho de sí mismo que haya en

                               la totalidad de la literatura. ‘Werther’ y las ‘Afinidades electivas’ no se

las puede tomar en serio. Tal vez la grandeza suprema aparezca en todas  las demás cosas, que nunca he leído”.

Aldous  Huxley.

                       

 

 

Bibliografía (selección):

 

A.     J. Battistessa, I. de Brugger, G. Marone et al. “Homenaje a Goethe” (Boletín de Estudios Germánicos, Facultad de filosofía y Letras Universidad Nacional de Buenos Aires, 1949).

 

K. Vossler, F. Baldensperger, A. Farinelli y otros: “Homenaje a Goethe” (rev. ‘Verbum’, a. XXV, nº 82, 1932).

 

J. O. y Gasset, M. Sacristán y otros: “Homenaje a Goethe” (‘Revista de Occidente’, Madrid, a. X, nº CVI, 1932).

 

A. Dornheim, A. Tovar y otros: “Goethe” (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 1949).

 

 

Ángel J. Battistessa: “Goethe en algunos de sus textos” (en su “El Poeta en su Poema” Nova, 1965, p. 199-228).

 

Werner Bock: “Comunión con Goethe” (en su “Momento y eternidad. Ensayos sobre literatura alemana” Sur, 1957, p. 13-25).

 

Augusto Bunge: “El sentido fáustico” (en rev. ‘Nosotros’, XXVI, 274/75, p. 225-232, 1932).  Íd.: “Goethe: de su vida y de su obra” (Ibíd.., 276, 1932, p. 5-14).

 

Alfredo Cahn: “Goethe, Schiller y la época romántica” (Nova, 1960).

 

Ernst R. Curtius: “”Goethe como crítico”, “Goethe burócrata” y “Goethe: características de su mundo” (en su “Ensayos críticos sobre la literatura europea” Seix Barral, Barcelona, 1972, p. 40-108).

 

Wilhelm Dilthey: “De Leibniz a Goethe” (Fondo de Cultura Económica, 1946). Íd.: “Goethe y la  fantasía poética” (en su “Vida y Poesía”m 1945),

 

Eugenio D’Ors: “Tener a Goethe a mano”, “Presencia de Goethe”, “Se evoca el Goetheanum”, “O. de Romeú habla de Goethe” (en su “Novísimo Glosario”, Aguilar, 1946).

 

Pedro B. Franco: “La visión pedagógica de Goethe” (en su “Variaciones Pedagógicas” Confederación de Maestros, 1964).

 

V. Frankl: “Goethe e Hispanoamérica” (‘Revista de las Indias’, nº 110, Bogotá, 1940).

 

Antonio Herrero: “Goethe como símbolo posible de la Argentinidad” (en rev. ‘Cultura Proletaria’, I, nº 1, N. York, 1949)

 

Emil Ludwig: “La sabiduría de Goethe” trad. A. Cahn (Claridad, 1938).

 

E. Martínez Estrada: “La serenidad de Goethe” (rev. ‘Sagitario’, La Plata, may.-jun. 1925, 1, nº 1, p. 26-31).

 

Millas, Jorge: “Filosofía de la acción en ‘Fausto’” (BABEL, nº 51, Chile, 1949).

 

Rodolfo Modern: “J. W. von Goethe: un sesquicentenario” y “Goethe o la plenitud en la armonía” (en su “Autores alemanes de los siglos XVIII, XIX y XX” Fraterna, 1986, p. 23-28 y 29-34).

 

Roberto Neumann: “Goethe y el ‘Espíritu de la Tierra’” (en su “Vida pasional de seis genios”, Argonauta, 1945, p. 9-42).

 

José Ortega y Gasset: “Goethe desde dentro”,  “Sobre un Goethe Bicentenario...” y “Goethe, el libertador” (en su Obras Completas, 1983, tomo 4, p. 381-427, tomo 9, p. 551-612 y tomo 12, p. 139-141).

 

Juan P. Ramos: “La sabiduría de la vida en Goethe”  (en Boletín de la Academia Argentina de Letras, , t. XVIII, nº 70, 1949, p. 458-484).

 

Alfonso Reyes: “Goethe y América”, “Sobre la simetría en la estética de Goethe” y “Vida de Goethe. Rumbo a Goethe (...)” (en su “Obras Completas”,  tomo XII, p. 71-82, t. I, p. 86-88 y tomo 26, 1993).

 

José Enrique Rodó: “(Ejemplo típico de renovación personal. El espíritu de Goethe)” (Obras Completas, Aguilar, Madrid, 1967, 2ª ed., p. 406-407).

 

Francisco Romero: “Filosofía de Goethe” (en su “Estudios de historia de las ideas”, Losada). Íd.: “Fausto, Descartes, Sánchez” (en su “Sobre la historia de la filosofía”, Univ. Tucumán, 1943).

 

Ricardo Sáenz Hayes: “A la sombra de Goethe” (en su “Ensayos y semblanzas”, Academia Argentina de Letras, 1970, p. 123-144).

 

George Santayana: “Tres poetas filósofos. Lucrecio, Dante, Goethe” (ed. Losada).

 

Albert Schweitzer: “Discurso en ocasión de la entrega del Premio Goethe...” y “Palabras pronunciadas en ocasión del centenario de la muerte de Goethe...” (en su “El camino hacia ti mismo”, Sur, 1960, p. 193-208).

 

Torre, Guillermo de: “Clasicismo y Romanticismo de Goethe” (La Nación, 28-8-1949). Íd.: “Proyecciones de Goethe” (en su “La metamorfosis de Proteo”, Losada, 1956, p. 262-289).

 

Miguel de Unamuno: “Sobre el paganismo de Goethe” (en su Obras Completas, t. 8, p. 1110-1120).

 

Arturo Uslar Pietri: “Goethe” (en su “Valores humanos”, tomo 3, ed. Mediterráneo).

 

Karl Vossler: “Goethe y el mundo románico” (en su “Romania y Germania”, Rialp, 1956, p. 113-141).


Publicado por Desconocido @ 8:50
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