miércoles, 10 de febrero de 2010

                                                MOLIÉRE.-

 

                                                            Por  Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Jean Baptiste Poquelin, “Moliere” (1622-1673).

 

  • Según Gustave Lanson, únicamente le interesa la pintura de caracteres. Hace ver lo que cada personaje de la sociedad tiene de Universal: el tipo.  Sabe aumentar las menores partículas de Comicidad que lo real encierra.

 

Obtiene todos sus efectos de la realidad, jamás de la fantasía burlesca o de la ingeniosidad verbal.  Moral práctica y laica: Rabelais, Montaigne.

 

Comedia: representación de las costumbres y de los ambientes contemporáneos. Su teatro enteramente nacional, es un “faseur”, un teatro proveniente de la “farsa” popular.

 

Años de vagabundeo y miseria: experiencia profunda de los hombres y las cosas, y el hábito de la observación directa.

Ningún escritor tuvo jamás una formación tan completa:

 

“De tantas experiencias acumuladas en su vida interior como en su vida exterior, sacó un amplio conocimiento de las extrañezas, debilidades y vicios de la Humanidad”.

 

Era la primera vez que un autor tomaba directamente por asunto las costumbres contemporáneas.

 

Estilo improvisado. Realismo Psicológico. Estimación real del Instinto. Lenguaje colorido, brusco. Moral práctica.

Estilo de teatro, enérgico, vital, justo, ajustado.

 

Obras: “Los tres Doctores rivales”, “El Doctor Pedante”, “El Doctor Amoroso”, “El médico volante”, “El Médico a palos”, “El enfermo imaginario”,, “El amor médico”...

 

  • Elevó la Comedia francesa a una perfección insuperada.

 

Iba de la farsa franca y gruesa a la fantasía de la risa en su pompa máxima”;  “es tan grande que nos vuelve a asombrar cada vez que lo leemos. Es un hombre aparte...”(Goethe).

 

Estudió Humanidades en el Colegio de Clermont y el Doctorado en Leyes en la Universidad de Orleáns.

 

No interesa el argumento, como en Shakespeare, sino los caracteres y su ahondamiento moral.

Maestro: Gassendi, antiaristotélico, epicúreo, vivaz.

Tenía la enfermedad del Teatro. Corregir y divertir.. Hizo reír pero él no reía.

 

En 1643 funda el Ilustre Teatro. Muy meditativo. Enfermedades físicas, influyen en su vida y en su concepción teatral..

Envidias personales, amarguras domésticas, ataques de la Corte y de la Burguesía, los pedantes, los falsos devotos, los charlatanes de la Medicina..

Revela “el secreto del carácter”.

 

Infinita tristeza de Moliere. Indefinible expresión de pena, de sensibilidad herida. Serio, descontento, crítico. Era tísico. Amargado por las limitaciones y miserias mundanas, la Verdad Humana.

 

Estupenda agudeza. Fuerza cómica. Vigor de sus personajes. En su teatro importa el diálogo, el gesto y la expresión del actor.

 

En su “Las preciosas ridículas” alcanza el esplendor de su arte. Capta el ridículo. Observa y retrata a la humanidad compleja, contradictoria.

En lenguaje rico, intenso, colorido. Con la voz del corazón

 

Chamfort (moralista francés, siglo XVIII):

 

“Si existiera un ser que no conociese ni al hombre natural ni al que vive en sociedad, la lectura reflexiva de este Poeta podría sustituir a todos los libros de moral y a la convivencia con sus semejantes”.

 

En la Farsa abunda el lenguaje picante, los apaleamientos, puntapiés, que gustan al público.

 

Está solo contra todos (apoyo del Rey, Boileau y La Fontaine). Amplio conocimiento de las debilidades y vicios  humanos. El Contemplador, era serio y soñador. Firme y fino sentido común.

 

Analiza y refleja los motivos de la interioridad del alma. Sus personajes ofrecen la complejidad ordinaria de las personas vivientes.

Retrata la sociedad coetánea, no abstracciones, y a la vez, son, tipos eternos.

 

Sátira social. Sátira moral. Verdad más efecto cómico.

Su moral: seguir a la naturaleza, más las virtudes sociales: simpatía, tolerancia, bienestar colectivo y felicidad individual (matrimonio, hijos).

Estilo coloquial (repeticiones, construcciones paralelas, polisíndeton). Estilo teatral por antonomasia, lenguaje suculento y popular.

 

  • Según John Palmer, “sus comedias son un alegato a favor de la cordura y la dorada medianía, y un desafío a la intolerancia, la impostura y la exageración en todas las clases y profesiones sociales”.

 

Moliere encarnó un espíritu libre y  una diáfana inteligencia.

Acusado de impío, ateo, infame revolucionario. Fue un satírico implacable de la estupidez humana.

Aguda perspicacia, independencia de opinión. Ideal de constante  auto-superación.

 

  • Según Sainte-Beuve (1804-1869) ubica a Moliere entre los Genios que han luchado contra todas las dificultades.

 

El Crítico francés escribe en una prosa semi-conversacional y muy atrayente, matizada e iridiscente. Revela cultura, fundamento universalista, sabiduría humanista.

En una línea S. Beuve va al corazón del mensaje molieresco:

 

“su carácter es la universalidad, la humanidad entera en la pintura de las costumbres o de las pasiones de una época”.

 

Lo ubica entre Shakespeare, Cervantes y Rabelais:

 

“genios libres”, “en círculo de hierro conservan su libertad.”, “trabajan noche y día con admirable ausencia de toda preocupación y fatuidad literaria”,

“sin preocupaciones de culto determinado, de dogma fijo,  de interpretación formal”,

“la tradición viviente, la personificación irrecusable del genio poético de la humanidad”.

 

Primero, S.-Beuve ubica al comediógrafo en la literatura universal. Es el escritor

 

“de todos los tiempos, es el hombre de la naturaleza”;

“el enemigo de todos los excesos del espíritu y de todas las ridiculeces”,

“vio la naturaleza humana en sí misma”.

 

En segundo lugar, lo posiciona en su siglo y en Francia. Lo considera superior a Bossuet y a Racine entre otros, por ser más libre en la elección y tratamiento de la temática teatral.

En una oración resume el contenido de la comedia molieresca y lo hace, como siempre, desde una perspectiva rica y modernamente comparatista:  del siglo de Luis XIV separa como más sobresalientes a Pascal y Moliere: el primero, más religioso, cristiano (cita apropiadamente el juicio del Jansenista Baillet: “M. de Molieres es uno de los más peligrosos enemigos que el siglo y el mundo hayan lanzado contra la Iglesia de Cristo&rdquoGuiño. “Los dos (...) nos aparecen hoy como los más formidables testigos de la sociedad en que vivieron: M. entregando a la risa universal la fatuidad titulada, la hipocresía capciosa, la iniquidad conyugal e hiriendo del mismo golpe la disciplina social, la piedad y el matrimonio”.

 

En tercer lugar. Narra su vida, nace en París, hijo de tapiceros, nace el 15 de enero de 1622, muere el 17 de febrero de 1673. Todos sus discípulos “fueron independientes y bastante libres”.

 

Al crítico por antonomasia, psicologista  y anticipado  comparatista, le interesa la “biografía interna” del escritor. La Biografía del alma.

Todo dato de la biografía externa lo utiliza para extraer observaciones muy agudas sobre la psicología del famoso escritor.

 

“Como se ve, M. empezó por conocer la vida y las pasiones antes de pintarlas”,

 “poseía en alto grado el don de observar y de reproducir, la facultad de sondear las conciencias y de apoderarse de los resortes”.

 

Lo subrayado como característico del comediógrafo es también la  función privativa de la crítica sainte-beuveana: un auscultador atrayente de las conciencias de los escritores. 

No es un moralista que cae en la sátira agria y pesimista nada más, sino un Genio Teatral, joven y activo, constituido  principalmente por el fuego sagrado de la Juventud, siempre llameante en su vida y obras..

 

Analiza también diversas anécdotas de su vida.Hace un análisis ceñido de sus primeras obras y señala la influencia italiana en la concepción de algunos famosos personajes, como Sganarelle, Mascarilla... Destaca su rápido talento de versificador.

 

Luego, dedicándose estrictamente a una crítica “interna”, señala la forma de componer del autor: pergeñaba bosquejos que luego utilizaba para obras más serias; en el transcurso de una vida peregrina, “se había parecido un poco a la de los poetas primitivos, a la de los cantores populares, a la de los rapsodas, los juglares o los peregrinos”.

 

Vida y obra mancomunadas: enfoque global, influencia de la Biografía Externa en la creación literaria: intensa actividad de actor y director celoso junto con una ardiente prodigalidad de poeta.

 

En cuarto lugar, la concepción de su arte literario: fuentes, modo de componer y temática. “Fábulas enteras de Terencio y Plauto, asuntos de Straparola y Boccaccio, caracteres o tipos de Rabelais y Regnier (...), frases de Horacio, de Montaigne y de Balzac, todo esto y más figura en las obras de Moliere, pero todo se tranforma y nada queda lo mismo”. 

 

Destaco el énfasis justiciero que pone el Crítico en la originalidad del genio molieresco. Todo lo que escribe en este invalorable artículo es la demostración de lo prístino y cristalino, lo original de la vida y la obra de Moliére en el mundo, en su país y en la estética de la literatura.

 

Vuelve después a la biografía, asunto siempre presente en sus análisis y juicios. Moliere es “el genio lírico”. Evoca a La Fontaine y Racine como de su época.

 

“Todos los grandes dramáticos han demostrado esta fertilidad primitiva del genio, una fecundidad digna de los patriarcas”.

 

 Evoca un retrato por el pintor Mignard y lo compara con Shakespeare, su par, en “la faz enteramente humana”. El genio dramático crea sus personajes “ a su imagen”, “en su más alto grado” humano. Alcanzó la perfección con observación, estudio y voluntad.

 

Y finaliza S. Beuve valorizando con grandeza impar su obra, su crítica adquiere carácter de alta creación literaria:

 

“En el porvenir se pueden multiplicar los libros, las reputaciones y los genios; las civilizaciones se pueden transformar; pero hay cinco o seis grandes obras que pertenecen al pensamiento humano. Cada hombre que sepa leer será para Moliere un lector más”.

 

“Moliere ha extraído del espectáculo de la vida, del juego animado de las dislocaciones y de las ridiculeces humanas, todo lo que se puede concebir de más alto y de más fuerte en poesía”.

 

“El genio poético más completo y más lleno que hayamos tenido en francés”.

 

 

  • Texto: “Las trapacerías de Scapin”=

 

“Trapacero” es un engañador en ventas o cambios.

 

Acto I: intervienen Scapin y Silvestre, dos criados simpáticos.

Octavio, enamoradizo y temeroso. Jacinto, su amante y Argante. Su padre, autoritario y prejuicioso.

 

Tema: casamiento engañar al padre para que no lo case con quien él desea.

 

Acto II: reflexiones filosóficas aparecen en toda la obra: la educación juvenil, la condición de padre y de hijo, el amor fogoso y el duradero, la Justicia humana. Escena cómica entre Leandro y Scapin: el esclavo pícaro.

Los amos jóvenes son ricos: Octavio y Leandro.

 

Es una obra agradable desde el comienzo. Interesa al lector.

Los diálogos son ajustados, Arte Vital.

 

Cobardía y amilanamiento de Arganto ante la fogosidad agresiva de Silvestre.

Don de la comicidad.

 

 

Bibliografía básica:

 

Miguel Ángel Andreetto: “Al cabo de nuestra lectura de moliere” (en su “Charlas y Antiensayos”, Colmegna, Sta. Fe, 1990).

 

Noemí Vergara de Bietti: “Moliere, 300 años después” (La Prensa, 11-2-1971).

 

J. D’Alembert: “Responso a Rousseau”.

 

R. du Mesnil: “La familia de Moliere”.

 

Humbert: “Moliere y Shakespeare”.

 

G. Huszar: “Études  critiques de littérature comparée. I) P. Corneille et le Théâtre espagnol”, Paris, 1903. II) “Moliére et l’Espagne”, Paris, 1907. III) “L’influence de l’Espagne sur le théàtre français du XVIII et XIX siécles”, Paris, 1912.

 

Gustave Lanson: “S. B,” (en su “Historia de la Literatura Francesa”, Labor, 1956, p. 220-238).

 

Loiseleur: “Los puntos obscuros de la vida de Moliere”.

 

Ernest Martinenche: “Histoire de l’influence espagnole sur la literatura française” (I). “La Comédie espagnole en France de ardí á Racine”, paris, 1900.

 

M. J. Mathou: “Vida privada de Moliere”.

 

José A. Oría: “M. y las mujeres sabias” (en su “Temas de actualidad durable” Academia Argentina de Letras, 1970, p. 143-158).

 

John Palmer: “Moliere. El pintor de la naturaleza humana”, Zamora, 1957.

 

 Juan Jacobo Rousseau: “Carta a D’Alembert sobre los Espectáculos Públicos”.

 

Ricardo Sáenz Hayes:  “Moliere” (en su “Blas Pascal y otros ensayos”, J. Samet, 1924, p. 86-93).

 

Paul de Saint-Victor: “Las dos carátulas”.

 

Sainte-Beuve, Charles A. de: “Moliere” (en su “Grandes escritores”, E. M. C. A., 1944, p. 69-102). Y en su “Retratos literarios”, est. preliminar J. A. Oría, trad. O. Andrieu, Estrada, 1947, p. 91-162).

 

Walter Scott: “Ensayos sobre Moliére”.

 

Claude Pierre Utard: “M., el trágico” (La Nación, 26-8-1973).

 

Louis Veuillot: “Moliere et Boudhaloue”.

 

Voltaire: “Vida de Moliere”.


Publicado por Desconocido @ 11:27
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