jueves, 11 de febrero de 2010

                           Meditaciones  y Poesía de  RAINER  MARIA  RILKE .-

 

                                                            Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Rilke, 1875-1926, República Checa.

 

Lieselott Delfiner-Leopold relató oportunamente que “Un acontecimiento marcó toda mi vida. Fue la toma de contacto con la obra de R. M. Rilke, con sus pensamientos, es el consejero que en todo momento me ayuda en mis luchas más penosas y mis pruebas más dolorosas”.

 

“Habría que esperar y atesorar experiencia durante toda una larga vida para  escribir, al cabo, diez líneas que fueran realmente buenas. Y es que los versos (...) reflejan (...) experiencia”.  El Poeta tenía “un alma provista de millares de antenas que partían en todas las direcciones”.

 

“Las ‘Elegías’ representan la quinta esencia de toda su existencia como filosofía y experiencia; la obra, la creación se compone o, mejor dicho, es la suma de todos sus cambios de ánimo”.

 

Según Lieselott, “Rilke deplora que las  personas no experimenten el deseo de encerrarse en sí mismas y permanecer encerradas, en lugar de dejarse tentar por atracciones exteriores”.

“Los humanos ven a un enemigo en todo el que se aísla, sin darse verdadera cuenta de lo que es, y le arrojan piedras para que se aleje”.

 

  • Su poesía es reflexiva, extraña, solitaria y vibrante, interior..

 

“Señor, da a cada hombre su muerte propia,

 que sea una muerte brotada de su vida

 en la que él encontró el amor, un sentido y su dolor.

 

Pues no somos más que hojas y corteza.

La gran muerte que cada uno lleva en sí

es el fruto que hace cambiar todo”.

 

“Durante toda nuestra vida construimos nuestra muerte”.

 

La muerte golpea rudamente al que está muriendo, “ruda y vivamente, y esencialmente”.

 

Vida no quiere decir ruido, resplandor o estrépito, sino la facultad de sentir la belleza de las cosas, de poseer la paz del espíritu.

 

                        “Lo que se necesita es poder sentir intensamente, y hacer que nuestra

                         alma busque esparcimiento en un ámbito superior; aunque viviendo 

                         en este mundo, saber alcanzar la belleza tanto en el orden psíquico

                         como en el físico, tratar de alcanzar la perfección en todo”.

                                    “La muerte es grande.

                                     Le pertenecemos,

                                     boca risueña.

                                    Cuando en el corazón de la vida nos creemos

                                    ella se atreve, de pronto,

                                    a llorar en nosotros”.

 

  • “Sonetos a Orfeo”, 1922, Ira. Parte, XVIII.

 

“Señor, ¿oyes lo nuevo

 retumbar y temblar?

Vienen los anunciadores

que lo exaltan.

 

Ningún oído escapa

a estar lleno de estrépito,

empero lo mecánico

quiere ser alabado.

 

Mira, la máquina:

cómo rueda y se irrita,

nos deforma y debilita.

 

Aunque tiene su fuerza

de nosotros, empuja

y sirve sin pasión”.

 

Ingresa a la visión poética una “entidad”, la Máquina, y el ámbito que rige, Lo Mecánico.

 

El soneto se articula en la caracterización de Lo Nuevo, su identificación con lo mecánico, la tipificación del mismo, y su relación con el Hombre.

 

Lo Nuevo significa Lo Moderno, lo que implica Negación y Destrucción de la atmósfera numinosa de la Antigüedad.

 

Irrumpe como una “conmoción” fuerte que trae consecuencias importantes: la deformación humana (“entstellt&rdquoGuiño y la pérdida del sentido del dolor y del amor, fundamentales para el ser humano.

 

  • Soneto XIX:       

 

  “Ni las penas son conocidas

                                       ni el amor es aprendido”.

 

Un hombre  que sólo conoce  “un hacer sin imagen”, incapaz ante el Pasado y su misteriosa y profunda significación, cada día pierde más su solidaridad real con las cosas y con sus propios semejantes.

 

 

 

  • Soneto XXIV:

 

“...Más solitarios ahora y el uno al otro

enteramente reducidos, sin conocernos los unos a los otros”.

 

Visión antitética del Soneto I y el XVIII. Oposición dialéctica.

El Mundo Antiguo era el reino de las “cosas acabadas”: con un “fondo”, en relación con la Interioridad humana.

 

El Mundo Moderno es el de Lo Pasajero, de los Cambios, de la serie indefinida de las “cosas-función”: sin trasfondo ni relación con el Hombre, imposible de redescubrir su significación universal (Soneto XIX).

 

La dimensión de Lo Nuevo y Lo Mecánico no es  inmediatamente “significativa”, reduce al hombre a una mera presencia. Consiste en la “búsqueda” de una verdadera significación.

 

A  partir de Lo Mecánico hay una interrupción en el Todo armónico-melodioso, un quiebre.

 

  • Soneto I:

 

“Y todo enmudeció. Al enmudecer empero

un comienzo nuevo, un signo, un cambio se hizo”.

 

El sonido es “sacro”, y transforma el ámbito en un “templo”, en un espacio especial de Contemplación: es la “música órfica” como “Uno”.

 

  • Soneto VI:

 

“¿El uno es de aquí? No de uno y otro reino

se ha nutrido su vasta naturaleza”.

 

Orfeo es el numen de la unidad entre Vida y Muerte.

Orfeo es “arquetipo” del Poeta: “¡Celebrar, esto es!...”.

 

El Mundo Mecánico es el “daimónico”, “desfigurador” de la realidad.

 

La profundidad de esta doble visión, órfica y mecánica, resulta más que antípodas, solidaria, constituirían el ámbito de una experiencia preternatural del mundo.

 

(Ver Héctor Padrón: “Notas al Soneto XVIII”, en Boletín de Estudios Germánicos”, Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo-Facultad de Filosofía y Letras, Mendoza, tomo VI, 1967, p. 35-42).

 

  • “Primera Elegía”:

 

“...Pues lo bello no es más que el comienzo

de lo terrible, que todavía soportamos

y admiramos tanto, porque, sereno, desdeña

destrozarnos. Todo ángel es terrible”.

........

 

“Sólo quien comió con los muertos

su propia adormidera

no volverá a perder jamás

el más leve sonido”.

.....

 

Epitafio para su tumba:

 

                                    “Rosa, oh contradicción pura, alegría

                                     de ser sueño de nadie bajo tantos

                                    párpados”.-

 

 

La Lírica Moderna:

 

Tensión disonante, oscuridad que fascina: “Hay cierta gloria en no ser comprendido” según Baudelaire.

Se alejan del empleo de expresiones unívocas.

Expresión polifónica y autónoma de la pura subjetividad, que ya no puede descomponerse en valores sensibles; evita la familiaridad comunicativa.

 

Dramatismo agresivo, trata de dislocar la correspondencia entre el signo y lo designado, tensión desmesurada entre Lengua corriente y Lenguaje Poético.

Imposibilidad o dificultad de comprensión como rasgo de la voluntad estilística del Lírico moderno (Hugo Friedrich, “La lírica moderna”, Seix Barral, Barcelona).

 

Modernamente se opera una nueva determinación de las funciones de la Poesía y la Belleza.

J.-J. Rousseau (1712-1778) parece que  quisiera estar completamente solo, frente a frente con la Naturaleza. Se sitúa en el punto cero de la Historia, restando a ésta todo su valor.

 

“Poetas malditos”: sufrimiento del Yo incomprendido frente a la proscripción del mundo ambiente. Refugio en la intimidad: acto de orgullo.

 

Descubrimiento del Tiempo Interior: San Agustín, Séneca, etc. se diferencian del tiempo Mecánico rilkeano, de la Civilización.

 

“El país de la ilusión es el único del mundo que merece ser habitado”.

Supresión de diferencia entre Fantasía y Realidad.

 

Según Denis Diderot (1713-1784), al lenguaje le es imposible reproducir exactamente los valores, el contacto entre Poesía y Lector,  es una cuestión de “sugestión mágica”.

Se amplía el concepto de Belleza: el desorden, el caos y lo desconcertante son representables estéticamente.

 

Novalis (1772-1801): la lírica es un arma de defensa contra la vida cotidiana. Poesía / Magia.

Obscuridad e Incoherencia: sugestión lírica.

 

Fantasía (no realidad), mundo fragmentario (no unitario), caos, operar frío, matemático, magia del lenguaje.

 

La Poesía Moderna es Romanticismo desromantizado. Amargura, desolación sabor a ceniza.

 

Para la Literatura (siglo XVIII) el ideal es la Alegría. Desde los pre-románticos, la Alegría y la Serenidad desaparecen, aparecen la Melancolía y el Dolor Cósmico.

 

Chateaubriand (1768-1848): el desgarramiento del alma es una bendición del Cristianismo.

 

Genio Poético más Inteligencia crítica.

 

1859: Baudelaire (1821-1867) usa el término Modernidad.

Decadencia del Hombre. Posibilidad de la Poesía en una civilización comercializada y dominada por la Técnica.

 

Despersonalización. Conciencia formal. Ideal vacuo. “Asco ante la realidad”. Sueño y Fantasía elevados al rango de superior facultad de creación. Misteriosidad.

 

Rimbaud (1854-1891): realización de las ideas teóricas de Baudelaire. El caos irreal de su poesía era una emancipación con respecto a la realidad oprimente.

Su lenguaje nos hiere con sus golpes brutales y es capaz de las más fascinantes melodías.

Ineludible expresión de las “situaciones íntimas”.

 

Poeta: el que trabaja en la explosión del mundo por medio de una imaginación poderosa que penetra en lo desconocido y allí se estrella.

Su grandeza consiste en haber provocado un Caos.

 

Mallarmé (1842-1898): imaginación guiada por el Intelecto, ausencia de una Lírica de Sentimiento e Inspiración, ruptura con la tradición humanística y cristiana, aislamiento con conciencia de superioridad

Justifica ontológicamente la obscuridad en la poesía y su alejamiento respecto a una inteligibilidad limitada. Su obra es lo más solitario que la lírica moderna erigiera jamás.

 

 

Bibliografía:

 

“Obras Completas” de Rilke, edit. Plaza y Janés, Barcelona).

 

Carlos Astrada: “Rilke y la muerte propia” (La Nación, 14-4-1940).

Ángel J. Battistessa: “Rilke. Itinerario y estilo” (Ollantay, 1950).

 

Oscar Bietti: “Breve recuerdo para Rilke” (La Prensa, 2-9-1973).

 

Ilse de Brugger: “El problema de la muerte en R. M. Rilke” (Instituto de Literaturas Anglo-Germánicas, Facultad de filosofía y Letras, 1943).

 

Arturo Cambours Ocampo: “El tema de la creación literaria en el siglo XX. 1903. Rilke” (en su “Teoría y técnica de la creación literaria” Peña Lillo, 1966, p. 90-100).

 

Guillermo de Torre. En su “La aventura y el orden”, Losada, 1960, 2ª. Ed., p. 153-163).

 

Carlos A. Disandro: “R. M. Rilke. Etapas de su Lírica” (La Plata, Colecc. Calíope, 1961).

 

Héctor D. Mandrioni: “Rilke y la búsqueda del Fundamento” (Guadalupe).

 

Rodolfo Modern:  “Poesía alemana del siglo XX” (Fausto, 1974, p. 35-51). “La literatura alemana del siglo XX”, Columba, 1969, p. 63-75).


Publicado por Desconocido @ 11:10
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