BLAS PASCAL, Razón y Fe.
Por Guillermo R. Gagliardi.
El siglo XVI es individualista y anárquico, termina y surge el Gran Siglo, el XVII, el Espíritu Clásico, monárquico y católico.
Se forma en las almas un Estoicismo Cristiano: lecturas de la Biblia y la Sabiduría Antigua en lo que tienen de más fuertes, de más austero: teoría de la Voluntad (Descartes) y del Heroísmo (Corneille).
Triunfa el Jansenismo, áspera religión. El hombre quiere ahora paz y orden, someterse a las reglas, a la disciplina.
Sólo la Monarquía Absoluta puede asegurar la salvación del Estado y la protección de los intereses privados.
La pintura de la Humanidad eterna será el objeto propio de la Literatura. Priva un espíritu serio, práctico, sensato y burgués.
François de Malherbe (1555-1628), lección de paciencia y trabajo de Gran Arte, aspira al rigor y al orden; no expresa sentimientos privados. Sino asuntos generales, de interés común, no a la emoción. Lengua con limpidez geométrica, sintaxis clara, depuración del lenguaje francés. Con sus versos rigurosos instala una reforma de la Poesía.
La Academia (fundada en 1635) reina en base a sus principios incòlumes de la pureza lingüística y la vigencia de las reglas Gramaticales.
El Cardenal Richelieu (Armand-Jean du Plessis, 1585-1642) protege esas doctas tertulias.
Se prepara y edita el “Diccionario de la Lengua” 1694, para uso de la gente culta. Es el francés la lengua de la Inteligencia, por lo cual el Diccionario, la Academia, no recogen palabras pintorescas, vocablos concretos y sabrosos...
Guez de Balzac (1597-1654) cultiva esa disciplina en la Prosa, el ritmo y equilibrio de la frase. Enseña a domeñar la expresión del pensamiento. La elocuencia, el período amplio y sonoro (Bossuet). Y a atender al uso del lenguaje y de la razón, al encadenamiento lógico de las Ideas.
La clase aristocrática se organiza: sociedad mundana, reglas en las costumbres y conductas, para una minoría cerrada, selecta y noble. Influjo de la Italia renacentista y la España italianizante.
Después de un siglo de guerras, la sociedad era grosera y ruda, ignorante.. El Preciosismo (amaneramiento, extravagancias ingeniosas, refinamientos del vestir, hablar y comer, p. ej.; Marinismo, Culteranismo, Eufuísmo).
“Astreé” de Honoré d’Urfé (publicada en 1608), novela pastoril, retrata la vida cortesana.
El primer Salón literario y social fue el de la Marquesa de Rambouillet (1608). Conversaciones ingeniosas, retratos psicológicos, noticias mundanas. Lenguaje hermético refinado. Metáforas, adivinanzas. Galanterías.
Todos los asuntos son subordinados a las conveniencias de la sociedad.
La Rochefaoucauld, con sus 504 Máximas, editadas por primera vez en 1665: todo se reduce al Interés, incluso la Virtud, fundamental corrupción en el hombre.
Madame de La Fayette, reservadamente exquisita. “La princesa de Cléves” 1678, novela, la tragedia corneliana traspuesta a la narrativa. Precisión del análisis, altiva energía de las almas. Confesión del amor virtuoso, derrota del Amor por el honor= temas de Corneille.
También la sencillez y la verdad de la acción, la amargura contenido del tono, precisión, pureza, mesura, forma delicada y sobria= elementos de la literatura de Jean Racine.
Madame de Sevigné. Alegre e impetuosa. Al casarse su hija, ella sola, le escribe cartas sobre noticias grandes y pequeñas de la Corte, chismorreos y reflexiones. Son la historia de un alma y crónicas sociales: más de 1.300 epístolas, publicadas entre 1734-37 y en 1754.
El siglo de Pascal se caracteriza por la incredulidad y el escepticismo que sembraron los pensadores de la anterior centuria, como Montaigne, Naudé, etc. Que también se debió a la Reforma: la duda metódica, el Panteísmo naturalista.
Surgen las costumbres livianas, y se considera a la vida como una pradera de goces y libertades. Licencia y libertinaje: “Memorias” de Louis de Rouvroy, duque de Sainte Simon, que abarcan la vida cortesana desde 1695 hasta 1723.
Fue Pascal, 1623-1662, según nos dice Ricardo Sáenz Hayes (1888-1976), escritor y periodista argentino que tanto lo leyó y estudió, “el hombre más puro y de inteligencia más elevada del siglo”.
Sus dos libros predilectos, la “Biblia” y los “Ensayos” de Montaigne.
Un ser alto, enérgico, ardiente, genial.
Su obra maestra: “Cartas Provinciales” 1656-57. Infl. por las ideas del Jansenismo, comandado por el Abate Saint Cyran, en Port Royal. Significó un movimiento de renacimiento religioso, de moral austera. No al libertinaje. Vida monástica, retirada, disciplina interior. Fe en la Gracia y la Predestinación, en el Cristianismo primitivo. En contra de la moral Jesuítica, blanda y endulzada, casuística, llena de privilegios y absolutamente intimista y maquiavélica.
Sarmientinamente, vio un peligro en la política y en los sistemas pedagógicos de los jesuitas y se puso a combatirlos con toda su fuerza y genialidad.
Pascal, aúna Razonamiento Científico y Vida Mundana. Con su carácter atormentado, vigoroso y completo. Razón + Fe. “Espíritu de Geometría” + “Espíritu de Fineza”. Lógica + Pasión. Esgrime la verdad de las razones del Corazón.
En sus “Pensamientos”, de 1670 construye una apología del Cristianismo. Lanson, entre otros, lo denomina “uno de los mayores libros de la Humanidad”.
Hay que apostar por Dios. El hombre es mezcla de inanidad y grandeza. La religión Cristiana es religión verdadera de Amor.
Pascal es un gran Espíritu ávido de una certeza absoluta e infinita. Entiende que la Razón capta sólo las apariencias.
Su estilo era “la geometría inflamada”. Él expresó la “Poesía de la Religión”.
Considera que el hombre ha nacido para pensar, pero no será completo si no anida en su espíritu dos pasiones: el Amor y la Ambición.
Fue, al decir de Sáenz Hayes, uno de sus principales cultores argentinos, “un Montaigne místico, y, sin embargo, el más alto exponente de la duda, porque la fe no logró paralizar en él las actividades del pensamiento” (ver bibliogr.).
“Tal como fue, amante y ascético, racionalista y místico, afirmando o dudando, nos lo representamos como la más pasmosa síntesis de humanidad” afirma definitoriamente S. Hayes.
Sainte-Beuve (1804-1869) escribió de Pascal: “era un gran espíritu y un gran corazón, y esto último no lo son siempre los grandes espíritus; y cuanto hizo en el orden del espíritu y en el orden del corazón, lleva un sello de inventiva y de originalidad que atestigua la fuerza, la profundidad, la persecución ardiente y como encarnizada de la verdad”. En cuanto a sus “Pensées”, los califica el gran crítico como “una lectura ennoblecedora, y que lleva de nuevo el alma a la esfera moral y religiosa de la cual demasiados intereses vulgares la hacen caer fácilmente”.
Algunas fuentes bibliográficas:
“Pensamientos” de Pascal (traducción y notas Eugenio D’Ors, Prólogo E. M. Aguilera (Barcelona, Iberia, 1955).
Jorge Luis Borges: “Pascal: ‘Pensées’” (en rev. “Sur”, nº 157, nov. 1947, p. 97-99). Y en sus “Obras Completas”, tomo 2.
Margarita Costa: “Grandeza y miseria del hombre” (en su “Filosofía y formación humana”, 1978, p. 41-46)
Hugo Friedrich: “P.” (en su “Humanismo Occidental”, Sur, 1973, p. 100-121).
G. Lanson-P. Tuffrau: “P.” (en su “Manual de Historia de la Literatura Francesa”, 1956, p. 174-191).
Alfonso Reyes: “Pascal y la razón” (en su “Obras Completas”, t. VIII, 1958, p. 243-244).
Ricardo Sáenz Hayes: “Meditación de Pascal” (en su “Blas Pascal y otros ensayos” Samet, 1924, p. 19-42).
Ch. A. de Sainte-Beuve: “Pascal” (en su “Grandes escritores” E.M.C.A., 1944, p. 55-65).
(También, mi “Las ‘razones del corazón’ de Pascal y Sarmiento”, en mi blog “sarmientisimo”, 23-08-2008; “Pascal. Pasteur. Sainte Beuve”, “Diario de mis lecturas. 17”, íd., 12-06-2009).