RICARDO GÜIRALDES, “Don Segundo Sombra”.
Por Guillermo R. Gagliardi.
1886-1927. Ricardo Guillermo Güiraldes.
Según muchos críticos de su obra nunca se amalgamaron del todo en él su sensibilidad Pampeana originaria (era hijo de estancieros, vivió en San Antonio de Areco). Y sus exóticas experiencias europeas (viaje a Paris).
Narrativa: 1915= “Cuentos de muerte y de sangre”, 1917= “Raucho”, 1922= “Rosaura”, 1923= “Xaimaca”. “Don Segundo Sombra” 1926.
En 1915: El cencerro de cristal”: desajuste entre la intención y la revelación de lo que convocan los temas. Libro extraño, prosas y versos, provocaciones formales y reminiscencias de sus temas campestres..
También escribió “Poemas Místicos”, “Poemas solitarios”, “El sendero”, “Pampa”, “El libro bravo”.
Fue camarada del grupo “Martín Fierro”, desde 1914 hasta la década del ’20: Borges, Girondo, Córdova Iturburu, C.Nalé Roxlo, E. González Lanuza.
La Presidencia de M. T. de Alvear (1922-1928) proporciona condiciones favorables para este florecimiento estético, con el grupo de Florida.
Güiraldes vivió en la búsqueda mística. Interesado en introducir el Orientalismo en Argentina. Admiró a René Guénon (1886-1954), hinduista, matemático, autor de “El Teosofismo”, “El error espiritista”, etc., por su seriedad y veracidad, lo leyó en francés. Escribió, desde esa influencia, “El sendero”, su Diario espiritual. Donde vislumbró el éxtasis, la iluminación, la búsqueda por lograr su unidad, comunión con Dios.
Paisaje: la pampa de topografía imprecisa.
Tiempo: ahistórico, sin datos.
Reconstruye en forma nostálgica un estilo de vida agreste, cuestionable sociológicamente.
Dardo Cúneo (ver bibliogr.), entre otros, realiza un paralelo entre “Martín Fierro” y “Don Segundo Sombra”: aquél, un gaucho alzado, desertor, economía natural; éste, un peón de estancia, obediente a una orden, pinta una economía de Colonización.
Hay un tipo intermedio, el resero, que transporta ganado, un gaucho de caminos, sin familia, solitario, ante una significativa intemperie geográfica y social.
Ramiro de Maeztu afirmó que “Con Don. S. S. la Argentina parece despedirse de su gran mito popular”.
Contiene minuciosas descripciones de aspectos de la vida campesina= aire romántico, registro poematizado.
Elementos artificiosos, de disociación: la forma de pensar del muchacho, Fabio Cáceres, expresiones que no se avienen con el personaje.
Lenguaje preciso en Don Segundo: decir lacónico, filósofo intuitivo. Es el típico gaucho, con sus cualidades de voluntad, coraje, sensibilidad artística, valentía, entereza, ingenio, dominio de sí, maña, paciencia y prudencia.
Simboliza el impulso instintivo que en la Pampa convierte en un varón sufrido y diestro, al adolescente flojo e inexperto.
Es la escuela libre de la misma pampa. Tal es el símbolo .
Don Segundo ya aparece en 1915, en “Cuentos de muerte y de sangre”, en el cuento “Politiquerías”, 1916, en la Revista “Plus Ultra” y luego recogido en “Rosaura”.
En Paris escribió los diez primeros capítulos.
“Al gaucho que llevo en mí, sacramente, como la custodia lleva la
hostia”.
Güiraldes, “Poeta de la Pampa”, con Benito Lynch (1882-1951), “Novelista de la Pampa”, y Eduardo Acevedo Díaz (uruguayo, 1951-1921), llevan la Pampa metida en su sangre.
El tiempo transcurre espacioso, lento, desapresurado, más evocativo que activo.
También podemos clasificar a la novela como realista, un documento social y psicológico..Teje prolijamente un verdadero culto de la Amistad: entre Don Segundo y Fabio; como en la otra literatura Gauchesca, en Bartolomé Hidalgo (1788-1822), entre Chano y Contreras: en el “Santos Vega” (1851) de Hilario Ascasubi (1807-1875) entre Santos y Rufo Tolosa: en el “Martín Fierro”, entre Fierro y Cruz, etc.
Intercala, como en el “Quijote” (1605, 1615), relatos, supersticiosos, folklóricos.
Traza perennes aguafuertes: la pulpería, la fiesta, la riña de gallos, el arre y el rodeo.
Uso de Metáforas, comparaciones y adjetivos de origen ganadero.
Rasgos “martinfierristas”: animismo, proyección sentimental, sustantivos no concretos usados como concretos.
Vanguardia artística, reacción contra el lujo retórico modernista (la vacuidad expresiva, lo decorativo).
Lenguaje impresionista, materializa lo abstracto, animiza lo estático y pasivo. Sinestesias (cruce de sensaciones). Cenestesias (naturaleza animada). Predominio de oraciones breves, yuxtapuestas.
Gracia poética, estilo sintético y metafórico, prosa imaginista, ritmo armonioso sin mengua del tema brusco. Comparaciones camperas. Vulgarismos, dichos populares. Animismos, proyección sentimental, formas alusivas: nueva cosmética parisina.
Como sostiene Osvaldo Vargas Molteni: “Era el misterio inasible de la Pampa, la vida arisca de sus alimañas, la sugestión poderosa de la huella, el genio invisible de la noche inmensa, lo que Güiraldes sentía vagamente en la representación mental de la figura del gaucho Ramírez” (en su “La idea de sombra en Güiraldes”, La Prensa, 7-7-1974).
Idea de sombra:pampa lejana, fantasmas, envuelta en las brumas del tiempo, presentación idealizada.
Pinta el campo de su adolescencias, sin gringos, sin trenes, autos ni alambrados, ni agricultura.
El autor revive la pampa de su juventud.
Según W. Kayser (“Interpretación y análisis de la obra literaria”, vs. edic.), distingue 3 tipos de Novela: de acontecimiento (intriga, policial); de espacio (escenarios, ambiente, romántica) y de personaje: “bildungsroman”, de maduración, “Don Segundo Sombra”.
Narración en primera persona.
Educación física y espiritual bajo la protección de un guía o maestro.
Don Segundo: educación básica, fundamental, y de campo.
Raucho Galván: educación ciudadana, culta.
.Retrato animalizado de Don Segundo.
El protagonista y narrador es un “resero” que se convierte en testigo-espectador de lo que cuenta.
Título: es un “mito” encarnado, símbolo de la pampa, de la magia y misterio de una tradición, el espíritu de la tierra, el alma y el ser de la pampa, de lo vernáculo, de las esencias nacionales, de la conciencia de la Argentinidad.
Otorga un “sentido lustral y regenerador” al Gaucho.
Es una obra de transcendencia nacional de la familia ilustre del “Facundo” y el “Martín Fierro.
Antecedente de la obra: “Raucho”, 1917, primera parte, vida en una estancia. Novela realista, documento social y psicológico.
Nacionalismo criollo: exalta al gaucho. Representa un Criollismo Metafísico. Con influjo del simbolismo francés... La salvación moral de la patria está en él.
La preocupación nacionalista está expresada en las novelas y ensayos históricos de Manuel Gálvez y de Ricardo Rojas. La denuncia del cosmopolitismo desnaturalizador y del histrionismo patriotero.
Su Gauchismo no es un recital criollista: sublima al gaucho..
Recoge las mejores esencias de Nativismo y de Vanguardismo. Novela-Poema.
Fabio Cáceres (el país sin identidad, ni desarrollo) y Don Segundo (la madurez, el arquetipo, el maestro) son símbolos de la Argentina.
Fabio es un bracero gaucho, hijo ilegítimo de un rico estanciero. 1) vida encanallada , callejera, hastío en casa de “las tías”; 2) ve a un gaucho domar a su encabritado caballo, medita sobre su destino. Ve a Don Segundo, luego en una tienda. Decide irse a una estancia. Sugestión por el misterio de ese personaje.; 3) por varios años relata la vida pastoril, ruda, vicisitudes y 4) dolorosa separación .
Afincamiento nacional y Ecumenismo Cristiano.
A pesar de haber desaparecido el gaucho, todo argentino, todo hombre puede llevarlo dentro de sí: coraje, libertad, prudencia, esfuerzo, vigor, amor a la tierra..
El autor tenía una prolongada y profunda “visión vivencial” de la “realidad viviente” del gaucho y sus cualidades éticas y estéticas perdurables y esenciales en la constitución del Ser Nacional.
La tesis Negativa: “Facundo” de Sarmiento, 1845.
La antítesis: “M. Fierro” de Hernández, 1872, 1879.
La síntesis: “Don Segundo Sombre” de Güiraldes, 1926.
Fabio Cáceres se hace primero un gaucho y luego culto: simboliza las condiciones para la consolidación argentina: sumar e integrar, campo y ciudad.
Es dicharachero, libre, jugador, andariego.
La obra admite dos lecturas, dos interpretación: a) una exégesis directa (la criolledad, lenguaje rural, escenas, usos, caracteres, descripciones, retratos), b) una interpretación alegórico-mítica.
Lección moral y estética, propone caminos de recuperación a la desconcertada juventud argentina de la década de 1920 (intención docente, ficción de carácter iniciático). Novela-Paideia.
Don Segundo es valeroso, estoico, tiene una resignación fatalista, indiferencia ante el dolor y la muerte, desconfiado con las mujeres y la bebida.
Reservado, por la meditación a que obliga la soledad pampeana. Un decir lacónico. De sensibilidad artística: estilos, versadas, relaciones, cuentos, rimas.
Los personajes sureños son aindiados, por la incorporación aborigen, luego por la Campaña al Desierto.
Ausencia de Erotismo: la mujer aparece accidentalmente.
El libro se desgrana en una galería de cuadros, una sucesión de escenas, vertebrados por el relato de una vida.
Bibliografía (selección):
“Obras Completas” R. Güiraldes. Prólogo de Francisco Luis Bernárdez, Emecé.
Ángel J. Battistessa: “R. Güiraldes. En la huella espiritual y expresiva de un argentino (1886-1986)” Corregidor, 1987).
Carmelo M. Bonet: “R. Güiraldes, novelista de la Pampa” (en su “Pespuntes críticos” Academia Argentina de Letras, 1969, p. 59-70). Y en su “La novela” (en “Historia de la literatura argentina”, R. A. Arrieta, dir. Peuser, tomo IV).
Herminia Brumana: “R. Güiraldes” (en su “Obras completas”, 1958, p. 697-728).
Arturo Cambours Ocampo: “Don S. Sombra” (en su “Lenguaje y Nación”, Marymar, 1983, p. 18-20).. Y en su “El problema de nuestro lenguaje. ‘Don S. Sombra’” (en su “Lenguaje y Creación”, La Reja, 1970, p. 83-85).
Raúl H. Castagnino: “Análisis de ‘Don S. Sombra’” (en su “El análisis literario”, Nova, 1969).
Dardo Cúneo: “Los libros del 30” (en su “las propias vanguardias”, Ediciones Culturales Argentinas, 1973, p. 133-139).
José Isaacson: “Nacionalidad y Humanismo de R. Güiraldes” (en su “Filosofía, literatura y etc.” Corregidor, 2004, p. 54-57).
Noé Jitrik: “R. Güiraldes” (en su “Historia de la literatura argentina” Centro Editor de América Latina, tomo 3).. Y en su “Escritores argentinos”, Del Candil, 1967.
Pablo Rojas Paz: “El resero de la soledad” (en su “El canto de la Llanura. Meditaciones pampeanas” Nova, 1955, p. 168-185).
Federico Peltzer: “Los adolescentes en la novela argentina” (en su “...En la novela argentina” Academia Arkgentina de Letras, 2003, p. 75-77).
Enrique Williams Álzaga: “Novelas rurales. Güiraldes” (en su “La pampa en la novela argentina”, Estrada, 1955, p. 235-253.