sábado, 20 de febrero de 2010

                                  JOSÉ   MÁRMOL, Letras y Política.-

 

                                                            Por José Mármol.

 

 

 

                                “esa fiebre de libertad que ha marcado (...)

                            todos los actos de mi vida”.-

 

 

 

 

Desde niño tuvo  José Mármol  (1818-1871)

 

una vocación ardiente a jugar con las olas del mar, indicación misteriosa de mi destino futuro”.

 

Precocidad erótica e independencia de espíritu. Poeta del Amor y de la Libertad.

 

En 1840 es Proscripto. 1841: poema “Al 25 de Mayo”.

1942: “El Poeta”, “El Cruzado”, dramas.

1843: va a Brasil, Río de Janeiro.

Viaje frustrado a Chile. En la travesía escribe “El Peregrino en el mar”-

También fue un Periodista nato.

 

Esteban Echeverría (1805-1851) en su “Ojeada retrospectiva sobre el movimiento intelectual en el Plata desde el año 37” (Montevideo, 1846) expresa fervorosamente que “Rosas, la Patria y la Libertad, tienen en su labio yo no sé qué mágica potencia”.

 

1849: “Asesinato del Sr. Dr. D.  Florencio Varela”.

1850: “Manuela Rosas”.

Hace suficiente muestra de su elocuencia y ritmo oratorio.

Logra audacias métricas mayores que Echeverría.

 

Influencia literaria de Walter Scott, F. y González, Lord Byron, Lamartine, Victor Hugo, Espronceda, románticos.

 

Bartolomé Mitre en su discurso fúnebre de 1871 lo comparó con Byron, el artista ardoroso y libertario (“J-. M- (15-agosto-1871)”, en sus ‘Obras Completas’, vol. 17, ed. 1959).

Su Prosa, atenta a la tradición literaria de la  Novela Picaresca española y de Quevedo..

 

  • Cultivó la Poesía patriótica: contraste entre la Gloria del Movimiento de Mayo y el terror de la Tiranía Rosista (1829-1852), p. ej. “A Rosas, el 25 de mayo de 1843”.

 

También lució en la Poesía Reflexiva, allí sí con el influjo echeverriano: quejas sobre el destino del Poeta, idea Pesimista del Universo; “Armonías” (1851), deriva de su “Cantos del Peregrino” (los 6 primeros cantos los publica en Montevideo en 1847).

                                    “Todo pasa. ¡Gran Dios!

                                     todo trasmuda

                                     desde el grano de polvo hasta el cometa

                                     y solamente su dolor no muda

                                     el corazón del que nació poeta”.

 

Concibe al Poeta como “ángel en proscripción sobre la tierra”, bajo la égida intelectual y artística  de “Las peregrinaciones de Childe Harold” (1812-1818)  del   bardo Lord inglés (1788-1824).

 

Señalada también la influencia del poeta conceptista español Lupercio Leonardo de Argensola (1559-1613), dramaturgo e historiador, iniciador del teatro clásico hispano, poeta estoico:

 

                                    “Si a ilusión es farsa del alma delirante,

                                     si le quitáis al alma su vaporoso tul,

                                     también quitad al orbe su velo rutilante,

                                     que es farsa en ese cielo la transparencia azul”

                                                                                             

La realidad exterior es reflejo de los estados de alma del Proscripto, el exiliado anti-rosista.

 

  • Quiere un Americanismo literario en el Arte Teatral.

 

Con huellas de los dramas de Scott y de Chateaubriand, publica “El Poeta”, en 1847.

 

Protagonista: Carlos. Con aires del costumbrismo docente de Manuel Bretón de los Herreros (dramaturgo romántico español, 1796-1873)  y del “Chatterton” (1835, sobre el poeta romántico inglés)  de Alfred de Vigny (1797-1863).

 

Elementos Románticos son visibles p. ej. en su Acto V.-

 

En su “El Cruzado”, 1851, retrata la evasión y el exotismo (Asia, Antioquia, Damasco, el desierto, el medievalismo de los Cruzados).

Huellas de “Talismán de Walter Scott (1771-1832), novela histórica  sobre las aventuras de Ricardo Corazón de León en la Tercera Cruzada.

 

  • Sus “Cantos del Peregrino” (1847) fueron fascinación, entre otros ilustres, de D. F. Sarmiento (1811-1888), tal lo atestigua en sus interesantes “Viajes por Europa, África y América” 1847-1849, publicados entre 1849 y 1851:

 

“Me ha dejado atónito, espantado, Mármol, con la lectura de su Poema”.

 

Cada Canto tiene una parte narrativa más una parte lírica.

Variada polimetría, al gusto romántico.. Usa pareados, poco frecuentes en la literatura española, pero sí usados por Alexander Pope y restaurados por Byron: “heroic complet”, en su “Lara” y “El Corsario”.

Cuartetos alejandrinos y endecasílabos, sextinas de dodecasílabos.

 

En el Segundo Canto: amor de una mujer, octavillas, octava italiana (introducida por Juan Boscán y remozada por José de Espronceda y por Byron, en 1817 por Juan Cruz Varela en  su poema autobiográfico “Elvira&rdquoGuiño.

 

Declara, a lo Espronceda (con desenfado), no respetar las reglas.

“Noche oscura”,“grave y amplia religiosidad”, “A la luna” en cuartetos endecasílabos, “A las estrellas”, en redondillas, heptasílabos, “Oración del Peregrino”, octavillas, “Súplica”, sextinas, de alejandrinos.

 

Contiene elementos descriptivos logrados, hermosos así como meditaciones políticas. Dolor por la Patria aherrojada por una Tiranía execrable y evocaciones sublimes de la noche y el mar, la naturaleza...

 

Obra romántica, tanto por los aportes satíricos como costumbristas.

El Poeta como Vate, proscripto de la sociedad burguesa y de la Dictadura.

Un difuso Deísmo filantrópico.

La mujer vista como un ser angélico.

La rima fácil, abundante vocabulario de sonoridades externas.

 

Mármol compuso 8 cantos, Byron, cuatro.

Coinciden en la Idea general. Carlos es el protagonista. En el inglés, Harold. Cantos deshilvanados, descripciones imprecisas, vaguedad...

Semeja a José Zorrilla (1817-1893): indiferentes descuidos, imaginación absorbente, facilidad peligrosa, vacuidad y brillo engañosos.

 

M. Menéndez y Pelayo en su “Historia de la poesía hispanoamericana” (1911)  iguala los versos feroces de Mármol a los yambos de Arquíloco e Hiponacte, poetas líricos griegos del siglo VI a. C.

 

En el Prefacio al Canto CII: comprende una parte descriptiva: “himno en loor de la esplendidez natural de nuestro Continente” y una parte sentimental, “historia del corazón del proscripto argentino”.

 

Aparecen Odas, Silvas, Romances octosílabos.

Señaladas incorrecciones gramaticales.

 

“Tus ojos”, motivo poético que utiliza Gutierre de Cetina (1520-1557), poeta lírico petrarquista, perteneciente al Renacimiento español.

También señala R. A. Arrieta la huella de Ossian  (supuestamente poeta y guerrero en la mitología irlandesa, autor de bellas Baladas recogidas por James Macpherson en siglo XVIII), p. ej. en “Noche oscura”.

 

  • “Amalia”, novela consagratoria. Primera edición en Uruguay, Montevideo, 1851; 2da. edición, Buenos Aires, 1855.

 

Abriga propósitos de Testimonio, verbos en tiempo pretérito.

Punto de partida: 1840, año de terror mayor, convulsiones internas y externas en la nación castigada por Rosas. También  lo testimonian literariamente José María Paz (1791-1854), el general de latines, en sus “Memorias póstumas” y José Rivera Indarte (1814-1845), con su “Es Acción Santa matar a Rosas”, “Rosas y sus Opositores” y “Tablas de Sangre”.

 

Daniel Bello es el personaje portador novelístico del autor. Traduce las Ideas socialistas, opositoras al tirano, de Igualdad, Libertad, Fraternidad,  expuestas doctrinariamente por  Echeverría.

 

Hay capítulos de gran contenido  ideológico, documentos, crítica a los constitucionalistas rivadavianos, observaciones sobre sociología argentina (p. ej., parte 5ª , cap. XI).

Contienden dos fuerzas históricas: el rosismo bárbaro (aún persiste...) y el espíritu asociacionista y renovador de la “Joven Argentina”. Así, p. ej., leemos como Amalia lee a Lamartine (1790-1869), el novelista romántico de “Jocelyn” y “Grazziella”, mientras, Eduardo es atacado por la temida y  sanguinaria Mazorca.

Permanente el sentimiento de tributo devocionario por Mayo.

 

Eduardo Belgrano, personaje doble, enemigo de Rosas pero es de cuño federal,   muere violentamente, Amalia Sáenz de Olavarrieta es perseguida cruelmente. Son personajes simbólicos: ella, tucumana, viuda de un guerrero: él,  de ilustre apellido.

Romance con Florencia Dupasquier, aventura, Daniel parece un enredador de las comedias españolas de capa y espada.

 

Amalia, idealizada. Eduardo, representante de la riqueza económica, y de auténtica prosapia social. Ambos, de belleza física y moral.

La Casa de Rosas: oscura, tétrica, solamente rescata la figura de Manuelita.. La Mansión de Amalia, hermosa y ordenada, triste...

 

Ha sido señalado el parcialismo político de la novela, los recursos románticos, idealizadores, el reiterado uso de antítesis en personajes, ambientes y acciones y vocabularios.  Manuel Corvalán, edecán de Rosas, anciano, es presentado caricaturescamente, al modo quevedesco, p. ej.

 

Otros tipos: Doña Marcelina, alcahueta; Don Cándido, el maestro.

 

La Novela consta de 5 partes. Busca la complicidad del lector, constantemente.

Histórica  (documentación, testimonio), sentimental (Amalia - Eduardo, Daniel –

Florencia), libelo (explicaciones doctrinarias), folletinesca (suspensión del interés).

El narrador, testigo omnipresente y omnisciente.

 

La situación personal en relación con la situación del Gobierno.

Propósito inmediata: destacar la inmoralidad del Régimen despótico.

 

  • Publicó además “Canto a Rosas”, en cuartetos alejandrinos, arrebatados y proféticos.

 

También “Canto de los Proscriptos”, en decasílabos, 16 octavas. “Canto al Ejército Libertador”, dedicado a Urquiza cuando derroca al Tirano, 1852.

 

Mármol fue  durante el período de la Organización Nacional, Ministro Plenipotenciario en Brasil, Senador y luego Diputado, más tarde, coronando una intensa vida, de lucha ideológica, combates periodísticos y apasionamientos políticos, Director desde 1868 de la Biblioteca Nacional...

 

 

Bibliografía:

 

 

Arrieta, Rafael Alberto: “J. Mármol, poeta y novelista de la Proscripción” (en “Historia de la Literatura argentina”, R. A. A., dir., Peuser, tomo II).

 

Blasi Brambilla, Alberto: “J. Mármol y la sombra de Rosas” (Pleamar, 1970).

 

Echagüe, Juan Pablo: “J. Mármol” (en su “Páginas Selectas”, 1945, p. p. 217-231).

 

Gianangeli, Liliana: “Contribución a la bibliografía de J. Mármol” (Universidad Nacional de la Plata-Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, - Departamento de Letras, 1972).

 

Giusti, Roberto F.: “El Poeta de la Libertad” (en su “Poetas de América”, Losada, 1956).

 

González Arrili, Bernardo: “”J. Mármol” (en su “Tiempo pasado” Academia Argentina de Letras,  1974, p. 38-88). Y en su “Historia Argentina” Nobis, tomo 5, 1966, p. 1887-1889.

 

Guardia, Alfredo de la: “Ética y estética en los dramas de J. Mármol” (en su “Poesía dramática del Romanticismo”, Academia Argentina de Letras, 1973,  p. 479-503).

 

Jauretche, Arturo: “Zoncera Nº 23. ‘Como hombre te perdono...’” (en su “Manual de zonceras argentinas”, Corregidor, 2002, p. 141-146).

 

Mitre, Adolfo: “Prólogo” a ‘Amalia’” (en su “Antología”,  Emecé, 1969, p. 52-71). Y en “Amalia”, ed. Estrada, Colecc. Clásicos Argentinos, 2 tomos, vs. ediciones.

                                   

Oyuela, Calixto: “J. Mármol” (en su “Poetas hispanoamericanos”, Academia Argentina de Letras, t. 1, 1949).

 

Rojas, Ricardo: “El poeta J. Mármol” (en su “Historia de la literatura argentina”, (ed. Kraft, 1960, vol. VI, p. 430-476).

 

Solari, Juan Antonio: “J. Mármol, el vate de la libertad” (en su “Rivadavia y ‘Los afectos bien nacidos’” 1946, p. 173-178).

 

Viñas, David: “Mármol: los dos ojos del Romanticismo” (en su “Literatura argentina y realidad política”Centro Editor de América Latina,  1982, p. 115-128).


Publicado por Desconocido @ 16:45
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