SAN MARTÍN, FILOSOFÍA, HISTORIA Y LITERATURA.
Por Guillermo R. Gagliardi.
1.- “El héroe silencioso” . Su ética e Hispanismo.
Su Personalidad Moral fue equiparable a la Militar (Washington, v. gr.).
Fue un Filósofo Práctico, mentalidad concreta.
Lector de Epicteto, Marco Aurelio..
Manejó hechos, realidades, no abstracciones.
Sólo una recia moralidad hará sanas y fuertes a las incipientes nacionalidades americanas: lo cree vigorosamente.
Para su severidad ética la Democracia debe basarse en la Virtud.
Las normas Morales a las que ajustó su conducta fueron: asegurar la independencia de cada nación y respetar su soberanía, considerar sagrada a la Personalidad Humana, sujetarse a la Justicia y la Igualdad Humanas. Mantener a las fuerzas armadas en la órbita de sus funciones específicas, preservarlas de participar en las contiendas civiles. Y la Educación para el Deber Patriótico.
Maestro de la Virtud, la “areté sanmartiniana”. Según Palcos, “Las sencillas y edificantes pragmáticas de San Martín, de ser lealmente observadas en el mundo, depararían a la humanidad un porvenir limpio. Es un precursor Moral”.
Fiero individualismo del español, propicio a la anarquía y el totalitarismo, y a la eclosión de grandes personalidades, solitarias.
Este fondo étnico de valor e independencia de criterio obra fuertemente en su Hacer y su Pensar.
Es español por lo hidalgo y generoso, por el gusto de la carrera militar, por su desprendimiento impregnado en un humano misticismo.
Pero se diferencia en que el español se enceguece, es cruel, guerrea a muerte, a impulsos de su sentimiento trágico de la existencia.
San Martín fue un Educador de la Milicia, humanitario, moderado, le repugnaba entregarse a los furores del venganza.
Tampoco poseía el atávico sentimiento español de hostilidad al extranjero.
Suministró ejemplos de disciplina consciente y hábitos civilizados.
No ha sido un sojuzgador de Naciones, sino que las llamó a la Vida y las Libertades.
Lo mejor de España está en el sentido del Honor, la sensibilidad artística, en el Lirismo de sus místicos, en el afán de Justicia que emana de sus fueros comunales.
El destino de América consiste en labrar su Ser con los más variados elementos étnicos y culturales del Mundo e infundirles un Alma Abierta, amplia, generosa.
Amante del derecho de la Autodeterminación de los Pueblos, grandes y chicos.
Porte Marcial y finísima vibración en Decoro y Dignidad humana.
Abnegado, entero, recto, sensato, astuto, mente calculadora, genialidad militar.
Autodidacta. Fundador de la Biblioteca de Lima y de una Biblioteca de Chile, con aporte propio de dinero y libros.
Amante de la Lectura (franceses, romanos), la Matemáticas, la Filosofía Moral y el arte de la guerra, Ética y Estrategia.
Dominaba sus impulsos encauzándolos rectamente.
Americanista esencial.
Sensibilidad, pasión, entendimiento, ingenio, todo supeditado a una voluntad soberana.
Consciente del peligro de la ambición de poder.
Libertador de Hombres y Libertador de Libertadores.
2.- En la Literatura nacional.
Poeta de los héroes, poeta civil, del progreso. Bajo el influjo de los clásicos Latinos (Virgilio) y los españoles (Quintana, Meléndez, Arriaza), Alfieri entre los italianos, Chenier y Racine, franceses.
En su “Al triunfo de nuestras armas en los Llanos del Río Maipo, el día 5 de Abril de 1818” canta:
“San Martín los furores
gobierna del intrépido soldado,
y el riesgo y los horrores
a despreciar enseña denodado.
Si Marte mismo tal bravura viera
en Marte mismo algún pavor cupiera”.
......
“¡Oh, San Martín!. Tu nombre
de edad irá en edad, de gente en gente
mientras dure el renombre
del grande Americano continente,
y brille de los Andes la alta cumbre
con nieve eterna y con cercana lumbre”.
Versos ampulosos del gran poeta Civil de Mayo.
Luego en su “En elogio de los Sres. Grales D. J. de San Martín y D. Antonio González Balcarce, por el triunfo de nuestras armas a su mando, en los Llanos del Río Maipo, el 5 de abril de 1818”:
del entusiasmo la sagrada llama
enciende, y siento que me inspira Apolo”.
....
“San Martín y Balcarce, dos guerreros,
a quienes justa nuestra edad aclama,
y cuyos hechos cantará la Fama
en la serie de siglos venideros.
Temblad, temblad, Iberos;
vuestro fin se aproxima;
que San Martín la cima
de montes, que su frente han escondido
en las regiones donde el trueno rueda,
amenaza escalar, y destruido,
si lo ejecuta, vuestro imperio queda”.
También en su “A la libertad de Lima, por el Ejército Libertador del Perú, al mando del Exmo. Sr. Gral. D. J. de San Martín, el día 10 de Julio de 1821”:
“¿Cuál embriaguez, cuál entusiasmo mi alma
hoy arrebatan? ¿Y en la sangre mía
por qué un hervor desconocido siento?”
….
“Oigo el eco veloz, que, atravesando
del Pacífico mar la quieta hondura,
resuena de los Andes en la cima.
Ya, ya llega a nosotros, proclamando
de San Martín el nombre, y la bravura
de los que dieron libertad a Lima.
Entra, genio inmortal: anega tu alma
en el placer de libertar al suelo;
entra en la gran ciudad, y los abrazos
recibe de los libres, y la palma
con que tu triunfo coronó tu anhelo”.
“Un héroe al fin no es héroe; que perdido
debe quedar su nombre en las confusas
tinieblas del olvido,
si el sonoroso verso
no recuerda su gloria al universo”.
Versos igualmente grandilocuentes, estrofas extensas.. Imágenes mitológicas. Invocaciones oratorias.
El poeta rivadaviano cantó a la Libertad, a la Paz, al Amor, a la Invención de la Imprenta, al Progreso en general.
Intelectual ilustrado, poeta áulico, del gobierno unitario y progresista de Bernardino Rivadavia (Primer Presidente de la Nación Argentina, 1826-1827)..
Cantó “A la Juventud Argentina”, instándola al Amor por la Patria, a imitar la gloria, el esfuerzo y el honor de nuestra raza de héroes.
Cantó a Manuel Belgrano, “En la muerte del Excmo. Sr. Gral. D. M. Belgrano”:
su doliente clamor levanta al cielo”
…
“¡Oh Jefes de los pueblos!,
Belgrano os ha mostrado los caminos
que llevan a la fama;
oíd la voz que de su templo os llama”.
Un “Elogio de mi amigo D. Esteban de Luca, por su Canto Lírico a la Libertad de Lima, publicado en Buenos Aires, en octubre de 1821”. Canta como un deber patriótico. A Guillermo Brown y al Gral. Alvear. “Triunfo de Ituzaingó”.
Versos siempre solemnes, con alusiones a los héroes griegos.
La Poesía de la Independencia constituye una forma de Periodismo. Al modo de ardorosas proclamas guerreras, celebra el advenimiento de la nueva Nación, los triunfos de San Martín y las victorias de Belgrano.
Poesía declamatoria, enfática, discursiva.
Su credo político era Liberal, pero la forma literaria era colonial, retóricamente conservadora…
Celebra las glorias del paladín cuyas cenizas acababan de ser traídas a la patria (ver en “Obra Poética”, estudio y texto de Eleuterio F. Tiscornia, Academia Argentina de Letras, 1943).
Entrerriano nacido en Alegrete, Brasil. Poeta y periodista.
(Carecía de buen gusto y disciplinada cultura).
Llegó a tener fama de Poeta Nacional. Diputado. Escribió versos resonantes. Temperamento soñador. Publicó “Atlántida”, “Prometeo”, “El nido de cóndores”, “V. Hugo”, “El arpa perdida”.
Poesía grandilocuente. Poeta de la América Democrática.
Cantaba ideas de Libertad, de Patria y de Progreso.
Énfasis oratorio. Grandiosidad escénica en su escritura. Sonora verbosidad.
Sentimiento Cívico. El más famoso de nuestros poetas civiles, lo juzga Ricardo Rojas (en su “Historia de la Literatura Argentina”, ed. Kraft, 1960, vol. VII, p. 276-288; y en su “Retablo español”, Losada, 1938).
Poeta celebrado, del período de la Organización Nacional. (Ver también, Martín A. Noel: “Lo grandioso en la poesía de O. V. A.”, en Boletín Acad. Arg. de Letras, jul.-dic. 1991, p. 545-558, Jorge Vehils: “Los centenarios cóndores de A.”, en su “A la sombra de los robles”, 1988).
En 1877 Nicolás Avellaneda, Presidente de la República, insta a traer los restos de San Martín. Andrade escribe su fantasía “El nido de Cóndores”.
El Cóndor, “viejo morador de la montaña”, se agita, se estremece por la venida de los restos ilustres.
“¡Vendrá (...) el héroe predilecto de esta cumbre gigante”.
Héroe, gloria, grandeza imponente. El cóndor, inquieto, evoca las batallas, la grandeza.
El Héroe y el Cóndor se identifican.
“¡Este es el grande!”. “¡Esa es mi gloria” recuerda la lucha por la Libertad.
En febrero de 1878 se celebró con solemnidad y emoción, el centenario del nacimiento del Libertador.
Los trozos descriptivos andradianos son de escenógrafo, no de paisajista. El pensamiento es declamatorio.
Poeta didáctico a lo Quintana, lo Manzoni, Hugo, etc.
Según Menéndez y Pelayo “Poesía toda boato y pompa, toda estrépitos, tempestades, volcanes y cataclismos”.
“Poeta efectista, que escribió para ser leído en voz alta, y resonante, y para ser aplaudido a cañonazos”. “dotado de grandes condiciones plásticas” (en su “Historia de la Poesía Hispanoamericana” 1911).
Demostró sentimiento fervoroso e imaginación potente.
Recordemos que Juan Meléndez Valdés (1754-1871) en el siglo XVIII español, con su hondo patriotismo, considerado Poeta Nacional, como Herrera y como Juan de Mena. Pedía a los nuevos Poetas que se inspirasen en los temas nacionales.
Poeta anacreóntico, sensual, bucólico, sentimental y ético.
Manuel José Quintana 1772-1857) en su Oda heroica sobre motivos patrióticos y humanitarios, practicó un tono didáctico-oratorio: “Vidas de españoles célebres”, “Oda a Trafalgar”.
Estos poetas neoclásicos, pre-románticos, maldicen a déspotas y opresores.
Cantan calientemente al Progreso, la Razón las Luces, el Saber, la Emancipación Política, el Enciclopedismo.
Nicasio Álvarez de Cienfuegos (1764-1809), en lenguaje de exclamaciones, imprecaciones, repeticiones, adjetivos sonoros, alusiones mitológicas...
Andrade fija las formas mecánicas del sentimiento patriótico.
Patria como ficción verbal, simbólica.
Lo patriótico irreal, no concreto, como en los Poetas gauchescos.
Usa palabras-fantasmas, “idola”. Martínez Estrada lo califica de “falso poeta” (ver en su “Para una revisión de las Letras Argentinas”, Losada, 1967, p. 95-102)..
Juan María Gutiérrez (1809-1878), crítico, profesor, archivista y poeta.
Anti-español, en su “Fisonomía del saber español”, leído en el Salón Literario, 1837.
También en sus “Cartas de un Porteño”, rechazó el Diploma de la Academia de la Lengua Española.
Evocó la gesta sanmartiniana en su “Bosquejo biográfico”.
Juan B. Alberdi conceptúa a Gutiérrez como un continuador de San Martín. De Chacabuco y Maipú al reconocimiento de España sobre nuestra Independencia, en 1859..
Gutiérrez muere en el Centenario de San Martín y después de asistir emocionadamente a su celebración.
Ya en 1863 había publicado “El General San Martín”, luego revisado y ampliado, con un paralelo entre Bolívar y el argentino.
Arturo Capdevila (1889-1967), escritor completo, intelectual de amplias miras y pluma fértil.
Cultivó el tema sanmartiniano con habilidad literaria y propósito didáctico, en “Los romances argentinos”, “El hombre de Guayaquil”, “Remeditos de Escalada”, “EL pensamiento vivo de San Martín”, “La infanta mendocina”, “El abuelo inmortal”..
Múltiples conferencias, escritos y sueltos periodísticos, clases, prólogos, ensayos históricos, adaptaciones escolares, etc.
Siempre desde un didactismo correcto, una finalidad moral, una escritura clara y fluida. Convicciones cívicas permanentes y sostenidas con brillo popular y reconocida elocuencia.
Ricardo Rojas (1882-1957). Idealismo y nacionalismo en sus ideas histórico-filosóficas. En su premiado “El Santo de la Espada” concibió el símbolo de la Nacionalidad.,. Su visión metafísica, religiosa, mítica, tiñe sus conceptos históricos y sus valoraciones.
Con la elocuencia habitual en sus escritos, cultivó el tema sanmartiniano en su “Santo” de 1937, llevada al cinematógrafo, en su “Entrevista de Guayaquil”, en su “Ensayo de crítica histórica sobre la vida internacional argentina” (Raigal, 1951), “Nuestro San Martín en Cádiz” (en su “Retablo español”, Losada, 1938).
Leopoldo Lugones (1874-1938) cultivó el tema y la evocación sanmartiniana, en su “Gesta Magna”. Emoción y Patriotismo, rico lenguaje. También en su “la Guerra Gaucha”, “Roca”, “Historia de Sarmiento”.
Otros: Bartolomé Mitre (1821-1906) con su documentada y monumental “Historia de San Martín” en 3 volúmenes, 1887, 1888, 1890. En su “Las cuentas del Gran Capitán” (ed. Inst. Nac. Sanmartiniano, ed. 1979), en “Introducción a la vida del Gral. San Martín” (“Obras Completas”, vol. 12, ed. 1949).
D. F. Sarmiento (1811-1888) desde su consagratorio artículo chileno sobre la batalla y triunfo de Chacabuco, en Chile (publicado con otros artículos sanmartinianos en “El Mercurio” 1841), su Discurso sobre Guayaquil en el Instituto Histórico de Francia en 1847.
Los recordatorios, necrológicas, en 1850, en diversos medios periodísticos.
Su magnífica “Oración Fúnebre” en 1880 ante los restos del General y finalmente sus recuerdos en la “Introducción a las Memorias Militares” 1884.
El héroe es reverente con las palabras, conoce el distinguido maestro de las Letras, traductor, crítico, poeta, ensayista (1902-1993).
Fue el General, un reposado lector de moralistas y pensadores universales.
Su prosa, limpia de adornos, sin redundancias. La expresión coincide con el temple interior.
Sencillez, precisión, claridad, decoro clásico, austeridad en su personalidad y su estilo literario.
Sintaxis alejada de articulaciones complejas o acumulación oratoria.
La oración yuxtapuesta como tipo de unidad elocutiva más frecuente.
Su ideal es de la continencia expresiva, así en sus cartas y discursos como en su trato habitual con iguales, superiores y subordinados.
Amó los Libros y la Lectura en castellano y en francés.
“La ilustración y fomento de las Letras son las llaves maestras que abren las puertas de la abundancia y hacen felices a los pueblos”.
Existe en su caso una total concordancia del Hombre Moral con el Ciudadano, el Soldado, el Amigo y el Padre de Familia…
En San Martín, observa agudamente Battistessa, todo se corresponde: la hazaña con el pensamiento directivo (la estrategia, el mando), la conducta con la palabra oral, la redacción con el carácter.
Su Persona es su Escritura.
Por ello concluye inteligentemente el crítico y profesor, “El Poeta, cuando es en verdad un poeta, está en su poema; y el Soldado, cuando igualmente es en verdad un soldado, está en su arenga, en su proclama o en su parte de batalla”.
Mi biblioteca sanmartiniana (selección):
“San Martín y la Cultura” Instituto Nacional Sanmartiniano”, 1978).
Adet, Walter: “San Martín, Bibliotecario de América” (en su “Obra literaria”, Secretaría de Cultura, Salta, 2006, p. 455-456).
Álvarez Hayes, J. M.: “El General San Martín y los libros” (Boletín de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, jun.-jul. 1962, nº 66).
Amadeo, Octavio R.: “San M.” (en su “Doce argentinos”, ed. Cimera, 1945, p. 117-133).
Battistessa, Á. J.: en su “El prosista en su prosa” (Nova, 1969).
Berenguer Carisomo, Arturo: “San Martín y los Poetas Argentinos” (internet, Instituto Nacional Sanmartiniano, “San Martín y los Artistas&rdquo
.
Clemente, José Edmundo: “San Martín Bibliotecario” (en Boletín de la Academia Argentina de Letras, nº 257-258, jul.-dic. 2000, p. 405-407).
Ibarguren, Carlos: “Psicología de San M.” (Boletín Acad. Arg. de Letras, nº 73, p. 257-274).
Luna, Félix: “José de San Martín” (en su “Sarmiento y sus fantasmas”, Atlántida, 1997).
Massuh, Víctor: “Héroes de la pluma y de la espada” (en su “El llamado de la Patria Grande” Sudamericana, 1983, p. 128-134).
Palcos, A.: “Hechos y glorias del Gral. San Martín” (El Ateneo, 1950).
Raffo de la Reta, J. C.: “Filosofía sanmartiniana” (Museo Histórico Nacional, 1942). J. C. R. de la R y colab.: “Antología sanmartiniana” Estrada, 1950.
Rivarola, Horacio C.: “San Martín en la educación argentina” (Museo Histórico Nacional, 1963)-
Rojas, Ricardo: “El Santo de la Espada” (ed. Corregidor, 1997).
Seco Villalba, J. A.: “Ética y Magisterio sanmartiniano” (Primer Congreso Internacional Sanmartiniano, 1978).
Weinberg, Gregorio: “San M., Política y Cultura” (en su “El descontento y la promesa”, Edit. de Belgrano, 1982, p. 133-139).