lunes, 22 de febrero de 2010

                  MIGUEL ÁNGEL CÁRCANO  Y  SU HELENISMO   ESPIRITUAL.-     

 

                                                                                  Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Leo el bello librito  de Cárcano (escritor, jurista, historiador, político, diplomático  argentino, 1889-1978), editado por la Academia Argentina de Letras en 1973, “El Mar de las Cícladas”.

 

Prosa cuidada, traduce su experiencia personal del viaje esplendoroso a las islas helénicas, su sensibilidad y pensamientos…

 

  • “En Grecia, el personaje que atrae y fascina es la Naturaleza, que continuamente está delante de los ojos; seduce más que todas las ruinas, estatuas y templos”.

 

Su actividad intelectual fue siempre nutrida, muy activa y amplísima. Una ingente bibliografía  sobre temas históricos, sociales, económicos, políticos…

 

Grecia, país de ruinas memorables, de hombres vitales, del Sol y la Luz iluminando  la Vida y el Pensamiento.  De Alexis Zorba, la Acrópolis, Heráclito, Sócrates…

 

  • Descripción de Hydra: “desierta e inmóvil en su extrema blancura”.

 

      Siempre critica oportunamente a los Turistas, que   “todo lo       ensucian con el mestizaje de sus atavíos grotescos…”.

 

      Exalta el sentimiento existencial,  capacidad de placer y goce     de los sentidos,  constante de los isleños:

     

      “…son bullangueros y alegres. Contentos de gozar, no les          preocupa el porvenir. Para ellos todos los días son semejantes.       En estas islas sólo se trabaja para vivir”.

 

Grecia, cuna de la Ciencia y la Cultura, representa el hito mayor a que pudo llegar la especie humana a través de los tiempos.

 

  • “Gozo con el placer físico que produce la transparencia de la atmósfera y la frescura de los colores, la armonía total…Es la belleza de Grecia, la belleza permanente y eterna…”.

 

La impresión física e intelectual expresan su  reflexión amorosa sobre el ambiente, sobre el Espíritu Griego eterno.

 

El amor al cultivo del físico y del espíritu, su ética-estética, seducen.

Siempre el rigor, la armonía, la lógica y la lucidez embriagadora del Pensamiento, en consonancia con la divina transparencia del paisaje, el Sol ardiente y radiante.

Luz enceguecedora se desprende mágicamente del alma y cuerpo del hombre griego (Hölderlin, Cavafis, Whitman&hellipGuiño.

 

  • “todo contribuye a hacer grata la existencia”.

 

     “Durante quinientos años, desde Esquilo hasta Teócrito, la

      Inteligencia produjo los hombres más extraordinarios. Todavía             seguimos razonando como Aristóteles y filosofando como     Sócrates”.

 

  • “Era un pueblo sin grandes exigencias materiales. Tenía el lujo de la holgazanería y el placer del discurso y  la conversación, cuando no estaba en guerra. El encanto de vagar, de hablar constantemente, de celebrar fiestas, de hacer el amor”.

 

El gusto de la dialéctica, el coloquio, la retórica y la elocuencia distinguían a esta Civilización.

Constituyó no UNA Civilización, sino que representó, encarnó, LA CIVILIZACIÓN.

 

Grecia transmitió al Mundo una lección perenne de amor a la Belleza, una  indeclinable Ejemplarización de la Independencia, la Vida y la Libertad.

 

“Los hombres que crearon  el Partenón, fueron hombres libres de toda libertad,  hombres de diálogo”. “Si alguna palabra podría definir a Grecia, ésa es la de Armonía. Armonía no sólo del paisaje que la concreta, sino también del hombre que la habita”. Esto ha observado Víctor Luis Molinari (escritor y periodista  gallego que publicó abundantes trabajos de poesía, evocaciones nativas, recuerdos de infancia y crítica de arte y literatura en Argentina) en su  artículo “La lección de la Acrópolis” (La Prensa, 26-11-1972).

 

En el contacto con “Lo Griego”, como advirtió sabiamente  el filólogo y helenista germano Werner Jaeger (1888-1961), buscaremos la Salvación y el mantenimiento de nuestra Cultura (“Los Antiguos y el Humanismo”, “Paideia: los ideales de la Cultura Griega&rdquoGuiño.

 

Grecia, Salvadora de la Humana Civilización.

 

La Nación de Hipócrates, Pitágoras, Aristóteles, Fidias:  un pueblo sencillo, humilde, claro, inteligente, amante de la vida, personal, libre, esteta…

 

 


Publicado por Desconocido @ 16:55
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