CORNEILLE y su “Le Cid”.
Por Guillermo R. Gagliardi.
“Todos están convencidos de la eminente e incomparable contribución de Francia al desarrollo del espíritu humano, en los diversos órdenes de la Libertad y la Cultura, dos ideas que casi se confunden. Cuando se ha nombrado a la antigua Grecia y a la moderna Francia, se han reconocido las deudas más importantes de la Civilización Occidental, la cual cada día se convierte más en la Civilización sin distingo alguno. Después del pensamiento griego, en efecto, nada se parece tanto a los ideales del hombre como el Pensamiento Francés. Siempre estuvo presente donde la humanidad se engrandece. Siempre sirvió de contraste y de criterio para apreciar la belleza o la fecundidad de una forma artística o de una idea, de una ley o de una conducta”.
(“Los trabajos y los días”, 1946).-
Se deseaba que Francia, por intermedio de su Rey, alcanzase a heredar el esplendor de la antigua Roma.
La educación primordialmente clásica les había dado un sentimiento de inferioridad con respecto a Roma: sentido de lo heroico, lo majestuoso y lo grandioso.
Los franceses querían –y el Rey- alcanzar ese brillo sólido, en las Artes, Belleza y Grandeza de estilo.
El Rey era aficionado al arte: Música, Poesía, Teatro. Premiaba ricamente a los artistas.
Establece industrias, incrementa el comercio. Apoya las Ciencias e investigaciones. A los 30 años de edad escribe: “Mi pasión dominante es, ciertamente, el Amor a la Gloria”.
Poseía energía, ambición, habilidad diplomática. Seguridad interior, tendencia a amoríos, sensual, de notable belleza física.
Toda la vida del “Rey Sol” fue inmensamente popular. Amaba el aire libre y los grandes espacios.
Fomentó la Arquitectura racionalista, con más Luz que color, cartesiana: también la organización de la Sociedad (geometría, jerarquía).
Mundo de la Mitología en el arte, según la Gloria de Roma como inspiración. Más el mundo de la Geometría: lo mensurable, las ideas claras y distintas, la simetría y unidad. La Belleza y Armonía. El gobierno estable y eficiente, el Orden y las Leyes, las obras públicas....
Autor de las obras teatrales “El Cid” 1636, “Horacio” 1640, “Cinna” 1640, “Polyeucto” 1643, “Nicomedes” 1651, “El mentiroso” 1644. “Don Sancho de Aragón”, “Rodoguna”, “La muerte de Pompeyo”, “Psique” (en colaboración con Moliere y Quinault).
Recibió una educación jesuita, con el ahondamiento en el conocimiento de los Antiguos.
Siguió como fuentes a Tito Livio en “Horacio” (el joven Horacio es temerario, valiente, orgulloso, activo), Séneca en “Cinna” (“Tratado de la clemencia”, Augusto y su voluntad, tuvo éxito y causo discusiones políticas de interés para sus contemporáneos), Surio, cronista alemán del siglo XVI, en su “Polieucto” (el Cristianismo del asunto dramático fue mal recibido, el protagonista es un joven convertido, que derriba los ídolos paganos, es un alma altiva, intrépida), al historiador latino Justino en “Nicomedes” (intriga muy compleja, reina la grandeza de ánimo). En “El mentiroso” sigue al teatro de Ruiz de Alarcón, “La verdad sospechosa).
Principio fundamental de su arte: la Verdad. Parecido con la Vida. Acepta las Reglas porque dan mayor verosimilitud a la acción dramática.
Cada tema tiene su propio carácter y hay que respetar sus exigencias.
Las mujeres de su época eran más intelectuales que sentimentales. Los hombres, más conscientes, activos y voluntariosos.
Su teatro no es melodramático: le interesan los problemas psicológicos nacidos de las situaciones.
La acción rebota del interior al exterior y viceversa.
Un carácter más fuerte y más rudo que Racine (éste, de mayor sensibilidad).
Personajes son excepcionales. Tipo: el romano: dueño de sí, enérgico, altivo, tenaz, con la moral cortesana del hombre del siglo XVII.
Asuntos históricos, garantizados por la Historia. Ésta servía para buscar reglas prácticas de Moral o de Política.
La Historia Romana, la más Política; sacaba consecuencias de los análisis de la Monarquía y la República, que servían para sus contemporáneos.
Los actos resultan de elección voluntaria y no de impulsos ciegos.
Amor: deseo del Bien, perfección (Descartes), está regulado por el conocimiento del bien.
Cada uno de los héroes se hace más digno de amor por los sacrificios que hace, se acrecienta la estima del otro.
La Razón al iluminarse, puede cambiar el amor: el alma pasa su amor del objeto-perfección, al más Perfecto. Por ejemplo, Polieucto ama a Paulina más que a sí mismo, pero menos que a su Dios, cuando es Cristiano.
El Conocimiento, principio del Amor.
Omnipotencia de la Voluntad, libre, poderosa, clara, instrumento de la razón.
Los personajes débiles son rechazados. La Energía es la cualidad propia de las grandes almas y la condición de las grandes cosas.
Su Teatro fue una “escuela de grandeza de almas” según frase de Voltaire.
La lengua, dura, tensa, oratoria y vigorosa.
Lanson lo califica como “uno de los más asombrosos escritores en verso que la Literatura francesa haya tenido jamás”.
Justeza de las palabras, densidad del pensamiento, precisión lógica del discurso.
Es un estilo de acción. Sentido del ritmo en estado puro, sin sonoridades o imágenes ricas.
Personajes puntillosos, rudos, formalistas, extrovertidos, generosos.
Según observación de Sainte-Beuve, “hay poco color y poca pintura en su estilo”.
Fuente. “Las mocedades del Cid” de Guillén de Castro (1569-1631). Toma un episodio: el matrimonio de Don Rodrigo. La gracia caballeresca española.
Guillén de Castro, valenciano, escribió comentarios sobre Mitología, historia, religión y costumbres. “Dido y Eneas”, “El caballero bobo”, “Progne y Filomena”. “Las mocedades del Cid”, “Las hazañas del Cid” (del romancero, hálito de poesía tradicional, el tema de la venganza medieval).
Es el Cid arrojado, juvenil, no el maduro y sereno del viejo Cantar de Gesta. Corneille suprime la aparición de San Lázaro, como leproso que come en el mismo plato con el Cid.
El hombre para el escritor español es siempre atrevido y valiente, audaz. El héroe vence en la guerra y sucumbe en el amor.
En “Las malcasados de Valencia” expresa su aversión por el matrimonio, comedia de enredos, de maestría escénica. En general compuso una obra de gran énfasis dramático.
“Al lado de este tradicionalismo y nacionalismo esenciales, el conflicto amoroso entre los dos protagonistas alcanza una realidad humana de valor universal por la hondura y verdad de sus pasiones” (J. L. Alborg, ver bibliogr.).
De Castro pone en acción un mundo épico, con episodios variados, con movilidad cinematográfica. Mientras que el trágico francés eliminó episodios, condensó su obra en torno al conflicto psicológico, moral (amor-deber) intemtemporalmente humano.
Lo interesante es el Sentimiento, no los hechos.
La acción está en las almas.
En el segundo diálogo entre Rodrigo y Jimena: progreso de la Acción Moral; registra los más tenues cambios de sentimiento y acento,
El interés dramático es Humanístico: la verdad humana, no local o pintoresca.
El Héroe Trágico determina por sí mismo su destino: su voluntad es soberana de sus acciones.
La esencia de la Tragedia es la lucha de Pasión y Voluntad en el interior de un alma.
La presencia de la Infanta se debe a un error imputable a los prejuicios mundanos de la época.
En Ruán había visitado a un funcionario real, el Señor de Châlons, quien le aconseja cultivas los temas españoles: la soberbia, caballería, ímpetu, religión del deber, extroversión, honradez.
Llega a lo Sublime, con un “lenguaje magnífico y sencillo” (S.-Beuve).
Cae en la complejidad de intrigas y detalles.
En Corneille como en Racine, los héroes se analizan despiadadamente en sus momentos de incertidumbre e inquietud. La Infanta, Jimena, luego de la muerte de su padre, Rodrigo al vencer a Don Sancho.
“Le Cid” es la primera obra maestra del teatro francés.
El teatro anterior es demasiado ornamental en su lenguaje y decorados, presenta hechos inverosímiles. Hardy lo vitaliza, con un lenguaje más lógico y preciso, ingenuidad en las situaciones, un lugar de escenificación y no yuxtaposición de escenarios, representación de un solo acontecimiento, concentración dramática..
Se tiende a reducir la acción escénica a su real duración en la vida. Rechazo de lo exuberante y novelesco, concentración de la acción alrededor de la crisis moral. Las Reglas como consecuencia de la razón, no de la autoridad.
Acto I. Comprende 6 escenas.
El drama comienza a mitad de la acción.
Jimena tiene dos pretendientes, Don Rodrigo, de rasgos nobles, guerrero; y Don Sancho, los dos son jóvenes y nobles, típica imagen del pretendiente.
(1). Diálogo Jimena-Elvira, dama de compañía de Jimena.
Ánimo inquisitivo primero y luego inquieto, desasosiego:
“Mi alma turbada parece no querer admitir esta alegría y se encuentra llena de inquietud”,
“en medio de tanta dicha temo algún infortunio”.
(2). Diálogo Infanta de Castilla-Doña Urraca / Leonor, dama de compañía.
La Infanta ama a Rodrigo, pero no es de su rango social.
Largo parlamento de la Infanta donde desnuda su alma y expone los motivos de su afán por casar a Jimena.
Su alma se debate entre la razón y el amor: primer estado de alta tensión dramática= drama interior.
“sufro increíbles tormentos...; trabajo por perderle y le pierdo con pesar..., si es firme mi voluntad, se halla inflamado mi corazón; ese casamiento es fatal para mí, lo temo y lo deseo”.
”Mi reputación y mi amor son tan fuertes que muero si se lleva a cabo, tanto como si no se realizara!”.
“en este himeneo tres personas se hallan interesadas”.
(3). a- Diálogo Don Gómez, Conde de Gormaz, padre de Jimena / Don Diego, padre de Don Rodrigo.
Dos motivos: el honor conferido a Don Diego por el Rey (adelantado por Elvira en (1)), la alianza de familias por el casamiento.
Don Diego es un ejemplo de Héroe: valor, fuerza, esfuerzo, osadía, gloria.
Despecho del Conde: es más joven y tan valeroso como antaño Don Diego.
Insulto, enfrentamiento por la gloria y el honor.
b- Don Diego anciano débil, pide a su hijo que lo vengue ante Don Gómez, por la afrenta de abofetearlo, insultarlo y derribarle la espada: motivo, la venganza.
Monólogo lírico (reflexio-sentimental) y dramático de Don Rodrigo.
Segundo estado de alta tensión= lucha en el alma de Don Rodrigo, entre el honor (lavar la afrenta a su padre, castigo y venganza) y el amor ( su amor a Jimena, debe castigar al padre de su amada).
Estilo interjectivo. Oraciones exclamativas y juego de conceptos, antítesis.
Análisis psicológico..
“Herido hasta en el fondo del corazón por un ataque tan inesperado como mortal...., permanezco inmóvil y mi alma abatida se abandona al golpe que me mata”.
El motivo de la Gloria, la Fama:
“¡Sufrir que España impute a mi memoria el no haber sido capaz de mantener el honor de mi estirpe!”.
Acto II. Con 8 escenas.
(1).- a- Don Arias, gentilhombre castellano exige una respuesta para el Rey al Conde. Éste no la da, orgulloso de su poder y bravura.
b- Rodrigo reta a Don Gómez..
“Es un degenerado el hijo que sobrevive un solo momento al deshonor de su padre”.
(2). Diálogo Infanta de Castilla, Da. Urraca / Jimena / Leonor, dama de compañía de la Infanta.
Malos presentimientos. Desgracia de Jimena. Secreto goce de la Infanta, locura de amor.
(3). Don Fernando, el Rey, es autoritario, prudente, firme. Exige obediencia siempre.
En este diálogo del Rey con Don Arias y Don Sancho, hay dos motivos: uno, la afrenta de Don Gómez y el otro, ajeno a la acción dramática: los moros y sus ataques.
(4). a- Don Alonso, gentilhombre castellano, anuncia la muerte de Don Gómez por Don Rodrigo, decorosamente la muerte no es representada.
b- Jimena, dolorosamente, clama justicia. Evoca a su padre. Imagen sangrienta: sangre derramada por Rodrigo al matarlo, sangre que ha defendido al Rey.
c- Don Diego se ofrece ser inmolado, pues su hijo sólo ha ejecutado lo que él pensó.
El Rey, consternado pero sereno, llama a Consejo para decidir.
Acto III. Tiene 6 escenas.
(1), Diálogo Elvira / Rodrigo. Éste apela a la sentencia de Jimena.
“No vengo más que ofrecerme a mi juez”.
(2). Don Sancho se ofrece para vengar a Jimena, con su brazo de soldado.
(3). Jimena desnuda su alma, torturada.
“¿Y qué puedo esperar, sino eterno tormento, amando al criminal cuando persigo un crimen?”.
“Mi pasión se opone a mi resentimiento; dentro de mi enemigo está mi amado, y siento cómo, a despecho de toda mi ira, Rodrigo combate aún a mi padre dentro de mi corazón”.
“Reclamo su cabeza y temo conseguirla”.
Amor e ira abaten su alma, su corazón y su entendimiento. Jimena, muy “románticamente”, piensa
“para conservar mi honra y concluir con mi desesperación, perseguirle, perderle y morir después que él”.
(4).- Diálogo Don Rodrigo / Jimena.
Escena de lata tensión dramática. Bella imagen de la espada sangrienta, simetría de distribución, construcción geométrica, parlamentos breves.
a- la espada. Rodrigo quiere que Jimena lo mate. Ésta quiere morir.
b- Rodrigo explica su situación y los motivos de su acción: la honra de su padre, extenso parlamento:
“inmola con valor la sangre derramada a aquel que se precia de haberla vertido”.
c- Jimena comenta su situación, justifica la acción de Rodrigo, en un largo parlamento. Su nobleza (razón) exige que (con dolor) lo mate:
“debo perderte después de haberle perdido a él. Así lo exige la honra de mi amor”.
d- Rodrigo y Jimena. Él quiere morir:
“en el nombre de un padre muerto, o de nuestro amor, castígame por venganza o, al menos, por piedad. Menos penoso será para tu desventurado amante morir a tus manos que vivir con tu odio”.
Jimena: “Vete, no te odio”.
Rodrigo: “Debes odiarme”.
J.: “No puedes”.
R.: “¿Tan poco temes el baldón y las murmuraciones?. Pon a salvo tu fama haciéndome morir”.
(5).- Don Diego, monólogo desesperado, busca a su hijo.
Diálogo Diego / Rodrigo.
Agradecimiento del padre. Gloria, nobleza.
Rodrigo:
“Mi brazo, para vengaros, armado contra mi amor, me ha privado del alma por ese acto tan honroso”.
Angustia, honor-amor.
Diego:
“honra no hay más que una...El amor es sólo un juego, el honor es un deber”.
Don Diego alude a la invasión de los moros, incita a Rodrigo para que luche contra ellos, para que el Rey le perdone y pueda reconquistar a Jimena con ese triunfo militar (apareció el episodio de Guadalquivir en Acto II, 3er. Momento). 2da. aparición de un motivo histórico-patriótico.
Acto IV. Con 5 escenas.
(1).- Jimena-Elvira. Infanta.
En los tres primeros actos, Rodrigo es un noble desconocido. Ahora es el Héroe Nacional.
Nos refiera Elvira la victoria de Rodrigo. Gloria, Popularidad y Valor.
Combate de amor y cólera en el alma de Jimena.
“cuanto más conozco su mérito, más aumenta mi ardor”.
La Infanta representa la voz de la Patria, por sobre la de la Sangre.
(2).- Alabanza de Rodrigo por Don Fernando, el Rey. Se da el nombre de “Cid”, del título, así lo llamaban los dos reyes moros vencidos.
El Cid relata la batalla: interrumpido el relato por la llegada de la abatida Jimena que quiere matarlo para vengar a su padre.
El Rey finge que Rodrigo está muerto, para poder así sopesar el amor de Jimena. Ésta se desmaya. Quiere que Rodrigo muera en el patíbulo. Arrebato de Jimena.
Don Sancho, ofrécese para vengar a Jimena luchando con Rodrigo. El vencedor, será esposo de Jimena, decide el Rey.
Acto V. Con 7 escenas.
(1).- Rodrigo quiere morir:
“Acudo al suplicio y no al combate..., para nada quiero mi brazo cuando hay que conservar lo que no queréis”.
Diálogo Jimena / Rodrigo.
Monólogo de la Infanta.
(2).- Diálogo Infanta y Leonor.
Desdicha de la Infanta:
“No amo a Rodrigo, un simple hidalgo...Si amo, es al autor de tan grandes hazañas, al valeroso Cid, al señor de dos reyes”.
(3).- Diálogo Elvira y Jimena. En el alma de ésta contienden el deseo de vengar a su padre y el del amor al Cid.
(4).- Se dice que Sancho mata a Rodrigo por traición.
a- lamentos de Jimena, rechaza a Don Sancho.
b- Jimena se confiesa. Amó a Rodrigo. El Amor cedió ante el deber.
“Su muerte me ha transformado de implacable enemiga en afligida amante”.
Cambia su actitud, ya no es perseguidora, sino amante afligida.
Se desata el nudo del malentendido: Rodrigo venció y no murió. Se arrodilla ante Jimena. Ofrece su brazo para vengar al padre de ella.
Se retrasará un año el casamiento, prudencia por el luto de la dama. Mientras, Rodrigo combatirá contra los moros y Jimena sufrirá su duelo un tiempo, hasta que el Honor esté totalmente limpio por acción del valor y del tiempo.
Juan Luis Alborg: “Historia de la Literatura Española”.-
Raúl H. Castagnino: “Concepciones dramáticas europeas inmediatas a Lope de Vega” (en “Homenaje a L. de Vega”, Facultad de Humanidades, La Plata, 1963).
F. Del Valle Abad: “Influencia española sobre la literatura francesa. P. Corneille” (en Boletín de la Universidad de Granada, XVII, 1945, p. 137-241).
G. Huszar: “Études critiques de littérature comparée”. I) “P. Corneille et le theatre espagnol” Paris, 1903.
G. Lanson-P. Tuffrau: “Hist. de la literatura francesa”, p. 160-173).
E. Martinenche. “Histoire de l’influence espagnole sur la littérature française”. (I). “La Comédie espagnole en France de Hardy á Racine”, Paris, 1900.
Henri Peyre: “Qué es el Clasicismo” (Breviarios).
J. Ruggieri. “’Le Cid’ de Corneille et ‘Las mocedades...’” (en “Archivum Romanicum”, XIV, 1930).
Ch. A. de Sainte-Beuve: “Corneille” (en su “Grandes escritores”, 1944, p. 37-52). Y en su “Retratos literarios”, Estrada, 1947, p. 66-90.