ALGO MÁS SOBRE JACQUES MARITAIN.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Me ocupé de la lectura y comentario de textos de Jacques Maritain (1882-1973) anteriormente en mi “Diario de mis lecturas, 11” (3. El saber y la inteligencia en J. M.)”, “íd., 16” (4. M. según G. Venturini) e “íd., 23” (4. M. y la ‘Primacía de lo espiritual&rsquo
, en mi blog “sarmientisimo” (de 16-4-2009, 16-6-2009 y 26-6-2009 resp.).
“Hemos menester, no de verdades que nos sirvan, sino de una verdad a la cual sirvamos. Pues ella es el alimento del espíritu, y la base de nuestra grandeza es el espíritu”.
“devuelve al hombre su equilibrio y su movimiento..., le descubre en toda la extensión del ser los valores auténticos y su jerarquía”.
Afirma el filósofo francés, se interroga,
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si en definitiva pierde la rectitud de la razón?”.
En estos tiempos de penurias nos insta desde sus imprescindibles páginas de “La educación en este momento crucial” o “Primacía de lo espiritual”, a abrazar el saber filosófico, como
“un fruto, un bien honesto y deleitable, un saber de hombre libre, el saber más libre y más naturalmente real”.
Diagnosticador sagaz y eminentemente Humanista, advierte el colapso de la Civilización Occidental, que ha corrompido el Orden Racional al apartarlo del religioso, del ámbito de la Fe y la Caridad. (J. M.: “El crepúsculo de la civilización”, rev. “Sur”, nº 57, junio 1939).
Filósofo del Ser, del Humanismo Integral Cristiano, del Tomismo.
La razón de nuestra existencia, la perfección a la que debemos encaminar nuestra vida, es la Caridad activa, en el Amor a Dios y al Prójimo. Léase su “Con el pueblo. De un nuevo humanismo” (rev. “Sur”, nº 31, abril 1937).
Ha cumplido verdaderamente con el Deber ineludible del Filósofo, aportar a su tiempo y a los hombres, verdades permanentes y orientadoras.
El Saber Esencial es transcendente, salvador y justificador de la vida terrena, superador de la opacidad de la materia, de lo contingente y particular.
La aspiración a ese Conocimiento elevado y absoluto, es Don del Espíritu que Dios nos ha dado para redimirnos de nuestra vida finita y miserable.
En mi biblioteca:
C. Alberini: “J. M.” (en su “Escritos de Filosofía de la Educación...”, 1973).
L. Castellani: “J. M.” (en rev. “Sur”, nº 23, agosto 1936, p. 62-67). “Libros de M.” (en su “Lugones...”, ed. Dictio, 1976.-
A. Moreno: “De S. Zweig a J. Maritain” (Claridad, 1943).
L. Reinaudi: “M.” (en “L. R.” Bs. As., 1947).
M. J. Ruzzo: “La influencia de J. M. en el pensamiento católico argentino a través de sus obras de filosofía política y social” (en “Estudios sobre Cultura Argentina”, Academia del Plata, t. 1, 1961).
M. F. Sciacca: “El humanismo integral de J. M.” (en su “Qué es el Humanismo” Columba, 1966, 2ª ed., p. 44-47).