EUGÉNE IONESCO y el humanismo de su escritura.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
Diagnostica, advierte, radiografía, denuncia la vanidad de las convenciones, la Locura de este mundo, la “inutilidad” de la existencia, la banalidad de la vida común.
En su literatura abunda el humor negro, las salidas de tono, el Disconformismo.
Una filosofía aguda, mordiente, pesimista, y sobre todo una preocupación humanista y metafísica.
Lo adscribimos al Teatro del Absurdo, subjetivista, político, anti-burgués.
El Anti-Teatro… Padre del Teatro del Absurdo, junto con el Nobel irlandés Samuel Beckett (1906-1989).
Ionesco, rumano-francés (1909-1994). Fue un caricaturista morboso, moralista a contrapelo.
Acre y desesperado. Acusa el influjo terrible de Kafka, de Alfred Jarry y también de Claudel.
Rompe con todas las Trabas de la Cultura Tradicionalmente concebida:
“Es la Cultura la que enmascara y asfixia los problemas fundamentales que el hombre no puede ni debe dejar de afrontar”.
Lo “cómico” es “trágico” en su obra, lo cómico lleva a “Lo Absurdo”.
Sus tragedias son Tragedias de Lenguaje.
Un personaje, de “El Rinoceronte” de 1959, exclama:
“Todos se han vuelto locos. El mundo está enfermo. Todos están enfermos”.
Expresa, exacerbada, una visión apocalíptica de la sociedad. Un marcado Agnosticismo:
“En lo que me concierne estoy totalmente desesperado y considero que la aventura humana debe terminarse”.
“Además, los hombres hacen inconscientemente todo lo que posible para que sus semejantes sean destruidos.
Mucho me temo que lo conseguirán”.
La incomunicación del lenguaje, el vacío, el despojamiento del sentido.
Como aparece en su “La cantante calva” de 1950, sátira del lenguaje vacío y del mundo; Comedia que es Tragedia, de la No Comunicación: Palabras sin Sentido ni Significado.
“La humanidad no es bella”…
El mundo: un desierto superpoblado. ..
En su teatro hay significativa ausencia de personajes presentados a la usanza clásica.
Los diálogos, distorsionados hasta la incoherencia. Véase su “La tragedia del lenguaje”…
Léase “Ionesco: testimonio de un solitario” por Emilio A. Stevanovitch ( Revista ‘La Nación’, 20-1-1974 / “Ionesco: la náusea de un humanista” (rev. ‘Vigencia’, abril 1979).-