SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Leo a Carmelo Melitón Bonet (nacido en Uruguay, 1886-1977, vivió y profesó en Argentina), en su “Apuntaciones sobre el arte de escribir”, 3ª. edición, 1945. La primera se editó en 1929.
Escritor y crítico renombrado. Profesor, conferencista, Académico de Letras en Argentina. Maestro para el amante y estudioso de las Letras.
Autor de “Escuelas literarias”, “La crítica literaria”, “La técnica literaria y sus problemas”, “El realismo literario”, “Las fuentes en la creación literaria”, “Pespuntos críticos”, etc.
- “¡Qué desahogo para el espíritu el saber escribir!. ¡Cuántas veces sentimos urgencia de decir nuestra palabra y debemos condenarnos al silencio porque nuestra voz, prisionera en una caña endeble, no penetra en los oídos de nadie!”.
- Según el genial novelista francés ‘Stendhal’ (Henri Beyle, 1783-1843) “no tiene importancia el hacer lindas frases; lo que importa es tener algo que meter adentro”.
- Para ser escuchado, debemos “dominar la expresión”. “La belleza formal es engarce que amarra las ideas y evita que se volatilicen, es el esmalte que protege al diente...”. La “factura artística” es agente principalísimo de difusión y longevidad de los escritos.
- El Conde de Buffon (Georges Louis Leclercq, 1707-1788), escritor naturalista francés, afirmaba que sólo las obras bien escritas pasan a la posteridad.
- El Arte de Escribir, admite la Crítica Dogmática, consiste en principios de Belleza, que tienen un humilde origen: son cristalizaciones de la experiencia.
- Por ello admite el autor, apoyándose, entre otros, en las ilustres reflexiones de Anatole France (Anatole François Thibault, 1844-1924, Premio Nobel de Literatura 1921), escritor y bibliotecario, que la Crítica Literaria es tornadiza, insegura, voluble, negando a la Estética entidad de Ciencia. De allí el “origen empírico” de las Normas para Escribir correctamente.
- Los Retóricos, los Preceptistas, los Teóricos de la Belleza son las personas, categoría de hombres, cuya misión es “herborizar” en las obras clásicas, las respetadas por el tiempo...
De este hurgamiento resulta un Catálogo de Reglas, “libros-museos a través de los cuales puede apreciarse la evolución del Gusto”. Son seres “dogmáticos, insoportables”, nos brindan un recetario de belleza, con la amenaza de que al no cumplirlo caeremos en la herejía. ..
- Pero surgen personalidades geniales, originales, desmelenados escritores que se alzan contra la ley y rompen estas Poéticas y estas Retóricas. Amplían señaladamente la estrechez, convencional y transitoria, de las Pragmáticas Normativas.
- Por lo cual debemos hacer notar que el Academicismo literario no debe sofocar la libre expansión de la personalidad artística.
- “Muy bien: admito la rebeldía, la acracia, la libertad absoluta, pero en los hombres que puedan darse el lujo de crear”.
- La enjundia y solidez de un escritor ha de medirse por su capacidad de corregir. Para ello ha debido “formarse” su “criterio estético”.
- “¿Cómo se forma este criterio estético?. Primero por asimilación simpática de otros escritores y, en segundo término, repensando la Teoría literaria...Este criterio es un molde individual, un molde que cada uno se fabrica de acuerdo con su idiosincrasia y la educación estética recibida”.
- Primero, todo escritor ha de dedicar parte importante de su jornada a producir borradores. Luego a dejar reposar en el cajón de su escritorio estos escritos...
- Primero, eliminar, las ideas falsas y superficiales y expresar las legítimas según una lógica de razonamiento. “Tales reflexiones me afirman en mi designio primero de arquitecturar mi trabajo ubicando las ideas como si fueran trebejos de ajedrez, de acuerdo con su jerarquía”.
- “¿No es preferible la expansión natural de nuestro espíritu?. Diremos, es cierto, muchas candideces, pero nuestra labor tendrá un sello de espontaneidad y de frescura que no es mérito despreciable”.
- En primer lugar prefiero que expresemos nuestra propia opinión. Luego vendrá nuestro trabajo de acopio de informaciones.
- Respeto virtuoso de la Armonía, es característico de todo “buen estilo”. Tanto la prosa como el verso, requieren su ritmo, su musicalidad.
- Evitando los hiatos, la interrupción brusca de la cadencia, el balanceo de ideas y expresión, las cacofonías..Es esencial la integridad del Concepto. Expresarse con el menor número de palabras, las esenciales, no las adventicias e inútiles. Huir de perífrasis, rodeos, repeticiones.. Depende del tema y de las circunstancias.
- Concisión, condensación del período sintáctico: traen limpieza, nervio y brillantez al estilo.
- “Debemos escribir siguiendo las huellas de los maestros del propio idioma, para lo cual es indispensable chapuzarse en el mundo de los clásicos...Hurgaré, pues, en los Clásicos, como en cofres inexhaustos de riqueza, pero sin esclavizarme”.
“Los grandes libros nos mejoran: llenan de luz nuestros diminutos aposentos espirituales y cortan los airones de nuestra fácil pedantería, al darnos, por el contraste, la sensación de nuestra insignificancia”.
- La Buena Elocución necesita la “propiedad”, el uso de palabras conforme su significado. Requiere la “claridad”, distintivo de los buenos pensadores. No caer en la afectación pedantesca, para lo cual es preferible usar de los “lugares comunes”...
- “Creo que sólo hay un medio de ser original: no empeñarse en serlo y volcarse en la obra todo entero, sin reticencias, con una sinceridad infantil”.
- El estudio de las técnicas de escribir, la lectura atenta y comparativa de los diversos estilos, “pueden mejorar nuestro verbo y capacitarlo para nuestras modestas necesidades”.
“Un hondo temperamento de artista transforma en estilo propio las lecturas más heterogéneas”.
- Estilo y Originalidad son “el sello del Espíritu estampado sobre la producción artística”... El estilo propio se logra absorbiendo el estilo ajeno y trasegándolo por nuestro temperamento...
“Cuando hay fuego adentro, todo se funde: los autores imitados no ahogan la propia personalidad”.-