LECTURAS SHAKESPEAREANAS.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
1.- Theodore Spencer, 1902-1949. Poeta y académico norteamericano. “Shakespeare y la naturaleza del Hombre” 1951 (trad. española, 1954).
Copérnico (1473-1543), problematizó el Orden Cosmológico. Para el sabio polaco como para Galileo Galilei (1564-1642), el Sol es el centro, hay otros Planetas, la Tierra no está inmóvil. El Heliocentrismo trastorna el sistema Ptolemaico.
Montaigne (1533-1592), el Orden Natural: con su “Apología de Raimundo Sabunde” reconoce la vanidad, la transitoriedad y relatividad de todo lo humano:
“la más frágil y vulnerable de todas las criaturas” es el Hombre.
El ilustre autor de los “Ensayos” ataca la arrogancia y debilidad del ser humano “ondulante y variable”.
Nadie sabe de Dios, cree que Dios se ocupa de sus problemas. Nada puede saberse de Dios, ni del Mundo, ni del Alma. Todas las cosas de este mundo son mortales, fluyen, ruedan, cambian...
Nuestros cinco sentidos no nos permiten entender totalmente la realidad, juzgar las apariencias.
Maquiavelo (1469-1527), el Orden Político. Más práctico y especulativo.
Cicerón (106-43 a. C.) en su “De Officiis” analiza la conducta del Gobernante, desde la Teoría Clásica, tradicional en el Medioevo: el hombre es el único animal que tiene sentido del orden, la armonía, la belleza, la justicia, la temperancia: entiende y practica el Bien Moral.
El afamado escritor-pensador de “El Príncipe” y “Discursos sobre Tito Livio” profesa la concepción opuesta. El hombre es naturalmente malo, sólo se lo puede gobernar por el miedo y por la fuerza. Teoría Realista.
El Estado es “una cosa moralmente separada”.
El Gobernante debe ser “zorro y león”; sólo debe cumplir su palabra cuando no se perjudique, los fines justifican los medios.
El Pesimismo, el Escepticismo (de “skepsis”, duda) se expresa, p. ej., en John Donne, poeta metafísico inglés, 1572-1631:
“Todo está en pedazos y la coherencia se ha ido. Todo ha sido cambiado, todo vínculo, roto”.
Según la Teoría Optimista, la Persona se constituye en “Imago Dei”. Orden y Jerarquía, según Aristóteles y Ptolomeo.
Tres Reinos. El Cosmos, la Naturaleza y la Sociedad-gobierno humano. Son el “Primum Mobile”, primer Motor.
Ese Cosmos se subdivide en Sublunar: tierra y sus elementos, Celestial (esferas, planetas) y Empíreo (Dios, morada de los Bienaventurados).
El Orden en el Universo revela la Unidad de la Creación, la perfección infinita de Dios. Existe una Ley Eterna.
En el siglo XVI: Platonismo, Neoplatonismo, Cristianismo. Estoicismo.
El Hombre, creado para conocer y amar a Dios. No es nada por sí solo, es una pieza del orden de las cosas.
El Mundo Sublunar. Criaturas vivientes (piedras, sin alma; plantes, con vida; animales, sensibles), el Hombre: vida vegetativa, sensible y racional, conoce las verdades universales por Abstracción; ángeles (Inteligencia Pura, aprehenden la Verdad sin intervención sensible) y Dios: Acto Puro). Es la Cosmología Aristotélica.
Jerarquía de las Almas: físico / espiritual (sentidos, inteligencia), jerarquización psicológica.
Jerarquía del Cosmos: sublunar y celestial.
Orden del Estado: orden de los cielos: orden de las facultades humanas.
El Estado: orden y jerarquía, como en el Cosmos, y en la Naturaleza viviente y en el Hombre.
Cosmos= Cuerpo. Cuerpo= Estado.
Uso de las analogías. Microcosmos= Macrocosmos. Hobbes, Sabunde, Plutarco.
E. Forset. “Discurso comparado del cuerpo natural y del político” 1606.
“Homo est perfectio et finis omnium creaturarum in mundo”.
En el Discurso de Ulises, de “Troilo y Cresida”:
“Quitad la jerarquía, desconcertad esa sola cuerda,
y escuchad la cacofonía que se sigue...”.
“Oh! Una empresa padece bastante cuando se quebrante la
jerarquía, ‘escala de todos los grandes designios’”.
2.- Sonetos de William Shakespeare.-
Nº 64=
Cuando he visto estropeado por la mano
del Tiempo el brillo de la edad gastada,
por tierra torres de esplendor lejano,
esclavo el bronce de la muerte airada;
cuando he visto que gana el mar hambriento
dominios en el reino de la playa,
y que la tierra quita al mar su asiento
no habiendo aumento sin que merma no haya;
cuando observé la mutación de estado y a la misma grandeza en / su estertor,
las ruinas a rumiar me han enseñado
que vendrá el Tiempo a arrebatar mi amor.
Llorar por lo que pierde: tal la suerte
De esta meditación que es como muerte”.
Nº 147=
Mi amor es una fiebre incontenida
a que la causa de mi mal sustenta
y que estando por ella mantenida
la consume la sed que la atormenta.
Médico es la razón que al amor cura,
mas dolióse no cumpla sus preceptos
y me dejó, y hoy pienso en mi locura
en la muerte, que ofende sus conceptos.
Sin la razón no hay cura, mi demencia
a límites extremos me ha llevado,
y a mi falta de juicios, la evidencia
de la verdad, en vano le ha dictado,
pues juré que eres blanca y eres pura,
tú, negra como infierno y noche oscura”.
Nº 66=
Harto de todo clamo por la muerte,
al ver que nace el mérito un mendigo,
y al ignaro gozando de gran suerte,
y a la fe misma no encontrar abrigo,
y al honor con oprobio desplazado,
y a virginal pureza prostituida,
y al real merecimiento aniquilado,
y al poder por los torpes corrompido,
y que el mandón al arte lo amordaza,
y al necio hecho un doctor, juez del talento,
y a la virtud llamarla una añagaza,
y que el bien es del mal un elemento:
harto de todo, al mundo lo dejara
si al morir a mi amor no abandonara.
Son 154 Sonetos: 1 al 26= a una joven; 127 al 152= a una dama; 153 y 154= sueltos, antorcha de Cupido.
en cuatro períodos su obra:
Primera: “Comedia de los errores”, “Romeo y Julieta”, “Sueño de una noche de verano”, “Venus y Adonis”. Sesgo lírico, juegos verbales, sentimientos frescos, cortesano y preciosista, risas, amores.
Segunda: “El Mercader de Venecia”, “Como gustéis”, Chistes, patetismo, reflexiones más desoladores, escenarios más amplios, argumentos más intrincados, celos, guerra, pasiones.
Tercera: “Hamlet”, “Macbeth”, “Rey Lear”, Conciencia, angustia, lujuria, traición, locura, muerte.
Cuarta: “La tempestad”, “El cuento de invierno”, melancolía, serenidad.
Un carácter noble es destruido por la comprensión de lo que es el Mal. Un ser a quien la vida le produce invencible náusea y angustia (soneto 66).
Cada personaje contribuye a ilustrar la problemática existencial con que cada hombre debe enfrentarse, quiéralo o no.
Vigencia y ejemplaridad de su literatura, de temple superior.
Importancia extrageográfica y extratemporal de su obra.
Es nuestro Contemporáneo. De proyección Ecuménica, Universal.
Genio en el verso, el léxico, la belleza, el sondeo de la conciencia, del alma y la acción humanos.
3.- “Hamlet”.-
Expresión de la Duda. Duda total, hiperbólica. Ésta lo define al protagonista. Reconoce que la Reflexión mata el impulso de la acción.
Personajes humanos, con defectos, pasionales.
Carácter dotado de una perfecta unidad.
Monólogo= clave de la Tragedia. Lucidez, coherencia, lógica extraordinaria. Equilibrio moral de Hamlet, falta de amor por Ofelia.
Lo sobrenatural ligado a lo Natural, íntimamente.
Función dramática trascendental.
La revelación de ultratumba influye sobre la débil voluntad del protagonista.
Miedo a la muerte. El hombre prefiere aguantar los dolores de esta vida antes que afrontar la angustia de perderla: Ser o No Ser.
La Conciencia y la Reflexión aniquilan las grandes empresas.
Paralelismo con el Apóstrofe a la Vida del Duque de Venecia en “Medida por Medida”.
Escepticismo pesimista. “La vida no es más que una sombra que pasa”, “es un cuento contado por un idiota, lleno de furia y estrépito, y que nada significa” (“Macbeth&rdquo
. “La vida va a la muerte siempre”.
Leo Mariano de Vedia y Mitre. “En torno del monólogo de Hamlet. La vida y la muerte” (en Boletín de la Academia Argentina de Letras, tomo XII, nº 45, p. 373-386).
Es soberano su maravilloso Don de Poesía.
Impresionante perspicacia psicológica.
En el magno, terso espejo de su arte, Shakespeare (1564-1616), ha sabido reflejar la entera realidad de lo humano.
Es uno de los pocos autores que lo tienen y lo regalan todo.
Goethe: “¡No hay motivo de la vida humana que él no haya tratado y desarrollado! ¡Y todo con qué soltura y libertad!”.
Hamlet seméjase al mito de Orestes (Freud: Edipo), de Hércules, Servio Tulio, Lucio Junio Bruto.
El carácter del protagonista fluctúa como el ritmo del Drama, rápido y lento, benévolo y cruel, prudente y loco.
Ambigüedad psíquica, de conducta y de lenguaje.
Afición a los juegos de palabras: gusto del público isabelino por los vocablos de doble sentido.
Según August W. Schlegel es la “Tragedia de la Voluntad”....
Hamlet es el Hombre del Renacimiento. Armas y Letras, intrépido, arrogante, héroe de la duda, la melancolía, la irresolución, el fingimiento.
Lo afecta la revelación de la culpa materna.
Hamlet: muerte, intelecto, negatividad.
Claudio, el Rey: sentido positivo, vida, quiere gobernar como un Buen Rey.
Grandeza, Simbolismo y Universalidad de su carácter trágico: conciencia desesperada. En la teoría optimista: orden, luz. En la pesimista: caos, tinieblas, falsedad. Conflicto entre Teoría y Práctica, Verdad / Falsedad.
Tiene una mente generalizadora: conciencia de la podredumbre universal.
Su padre. Un dios. Claudio: un sátiro, corrupto, falso.
Involucra Estado / Mundo / Individuo.
En el primer Monólogo: ritmo entrecortado, jadeante, caos gramatical y de pensamiento.
Ve la Realidad del Mal bajo la apariencia del Bien.
El autor subraya lo Político en la trama, los intereses del Estado.
Segundo Monólogo: violento desprecio de sí mismo. Recobra la calma.
El Tercer Monólogo: orden lógico y gramatical.
Resignación, neo-estoicismo renacentista. Conciencia del Orden Universal. Purificación de su alma, más adulto.
Cumplimiento de la venganza y purificación del Estado.
Fuente: “Spanisch Tragedy” de Thomas Kyd: dinamarqués, del siglo XII. Saxo Grammaticus, en latín.
El desenlace feliz es totalmente ajeno al concepto shakespeareano de la Tragedia.
En el concepto medieval de la Tragedia. Un hombre feliz sufre repentinamente un rudo golpe de la Fortuna= Peripecia de la Tragedia Griega.
La suerte que corre el Héroe afecta el bienestar de todo el pueblo y revela la impotencia del hombre frente al Destino.
Las acciones del Héroe son el factor dominante de la Tragedia. Tiene alguna cualidad que un hombre mediocre posee.
Es un drama enteramente secular, no teológico.
La Tragedia es la forma típica del Misterio de la Vida: la inteligencia, el poder, la gloria personal, se devoran mutuamente.
La Humanidad ansía la perfección y la paz, pero da a luz el mal y sólo lo supera por el auto-sacrificio y el auto-tormento.
Hay mayor artificiosidad, externidad y retórica en el teatro español, de Lope y Calderón. Mayor profundidad psicológica en el Teatro Inglés.
4.-Luis Franco: “Shakespeare y el Renacimiento”.-
L. Franco: “De Hamlet a Lear” (‘La Prensa’, 5-3-1978). “Esquilo y Shakespeare” (Buenos Aires, 1980).
Comprender a Shakespeare como producto típico de su época, como fenómeno típico del Renacimiento.
Observador de la Naturaleza y los hombres.
Sentidor sin par del gozo sagrado de vivir.
Invicta capacidad de justicia y misericordia hacia todos los hombres.
Filosofía no cristiana, no bíblica de sus tragedias.
Intenta la oceanografía del corazón humano.
Buceos psicológicos y metafísicos son centrales en su obra literaria, poesía y teatro.
Se muestra en su Arte incomparable, preocupado por la Injusticia y la Servidumbre de la Vida Humana, por la Deshumanización.
Se anticipa, evidentemente, con total genialidad, a Sigmund Freud y a F. Dostoievski.
Es implacable en la crítica social. Medita sobre la vida anunciando las reflexiones goetheanas y spinozianas.
Grandiosa audacia de su Visión y de su Verbo.., amor por la Libertad, esencia del hombre.
Conciencia angustiante del Tiempo.
Sentido ético de la Belleza.
Filosofía socrática: la posesión de la Belleza confiere Inmortalidad. Belleza es Bien, Verdad, Felicidad.
OTRA BIBLIOGRAFÍA:
E. Anderson Imbert: “Tríptico sobre S.” y “Un anacronismo de S.” (en su “Los domingos del profesor” 1972, p. 207-211 y 292-294).
E. Auerbach: “El Príncipe cansado” (en su “Mimesis”, Fondo de Cultura Económica, 1975, p. 292-313).
J. E. Clemente: “Hamlet” (en su “Guía de lecturas informales”, La Isla, 1988, p. 73-78).
E. R. Curtius: “S.” (en su “Literatura Europea y Edad Media Latina”, Fondo de Cultura Económica, 1975, t. I, p. 466-479).
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W. Kaufmann: “S. y los filósofos” (en su “Tragedia y Filosofía”, Seix Barral, 1978, p. 405-457).
N. Kazantzaki: “S.” (en su “Del Monte Sinaí a la Isla de Venus”, “Obras Selectas”, t. II, Planeta, p. 1153-1166).
M. Mujica Láinez: “Sonetos de S.” (en boletín de la Academia Argentina de Letras, nº 90, p. 608-615).
G. Papini: “S.: el hombre” (en su “Obras”, Aguilar, t. 4, p. 866-878, t. 5, p. 622-624).
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J. Rest: “El príncipe que decidió ser histrión” (en su “Mundos de la Imaginación” Monte Ávila, Bs. As., 1978, p. 25-35).
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G. Steiner: “S. Cuarto Centenario” (en su “Lengua y silencio” 1989, Gedisa, p. 193-209). Íd.: “El desplazamiento hermenéutico” (en su “Después de Babel”, Fondo de Cultura Económica, 1989, p. 417-425 y 434-457).
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A. Uslar Pietri: “S.” (en su “Valores Humanos”, t. 3).
M. de Vedia y Mitre: Traducción poética, Introducción, notas críticas y autocríticas a “Venus y Adonis” (Kraft, Academia Argentina de Letras, 1946). Y Trad. poética, estudio crítico, notas críticas y autocríticas de “Los Sonetos de S.” (Kraft, 1954).