LEÓN FELIPE.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
“Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía”.
(“Versos y oraciones de caminante”,
Madrid, 1920).
“Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
¡cuándo te darás a todos...a todos,
al príncipe y al paria,
a todos...
sin ritmo y sin palabras!.
“Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...”.
----
“Que se quede así ya
-desnudo y vacío- el corazón-
¿A qué vestirle de nuevo,
a qué otra vez colmarle de amor
si otra vez, al fin, ha de venir el tiempo
a llevárselo todo como un ladrón?.
-¿Qué me importa que se borren
los caminos de la tierra
con el agua
que ha traído esa tormenta?.
Mi pena es porque esas nubes tan negras
han borrado las estrellas”.
“Cristo”.
Viniste a glorificar las lágrimas...
no a enjugarlas....
Viniste a abrir las heridas...
no a cerrarlas.
Viniste a encender las hogueras....
no a apagarlas...
Viniste a decir:
¡Que corran el llanto,
la sangre
y el fuego...
como el agua!”
(“Versos y oraciones de Caminante”, N. York,
1929).
¡Oh, paradoja monstruosa! Todas las voces de la Tierra, zumbando en coro, haciendo rueda en los oídos de ese pobre payaso, del gran defensor de la justicia, con este estribillo de matraca: ¡No hay justicia!...¡No hay justicia..., no hay justicia!...¡Ya...ja...ja!”.
“El Poeta Prometeico es el poeta del fuego... de la llama...”.
“La poesía de esta hora para ganar un lugar en las avanzadas del conocimiento no ha de ser música ni medida...sino fuego”.
“El Poeta es carne encendida nada más. Y la Poesía, una llama sin tregua”.
“Don Quijote es un Poeta Prometeico. El genio poético prometeico es aquella fuerza humana y esencial que, en los momentos fervorosos de la historia, puede levantar al hombre rápidamente
de lo doméstico a lo épico,
de lo contingente a lo esencial,
de lo euclidiano a lo místico,
de lo sórdido a lo limpiamente ético.
Tiene esta virtud en la hora de las grandes Revoluciones humanas. De ordinario es una fuerza general, latente, pero aun dormida va ganando a los hombres y a los pueblos para las grandes metáforas, para los grandes trasbordes de la Historia”.
“El poeta no es aquel que juega habilidosamente con las pequeñas metáforas verbales, sino aquel a quien su genio prometeico despierto lo lleva a originar las grandes metáforas: sociales, humanas, históricas, siderales”.
.
“El Cristo es el Hombre...
La sangre del Hombre...
De cualquier Hombre.
Esto lo afirmo. No lo pregunto”.
“Creo
que un hombre honrado
cuando nos da su pan
tiene el cuerpo de Cristo entre los dedos”.
“Español del éxodo y del llanto”...
Se anota el influjo del norteamericano Walt Whitman (1819-1892), en el uso de los apóstrofes, el ímpetu de comunión cósmica...
También la Sagrada Biblia.
Un evidente y extraordinario fondo heroico, quijotesco y de absoluta Libertad, españolísimo.
Poeta “prometeico”: poeta que arde, conciencia en vigilia, protesta pura, alma religiosa.
Fervor religioso prístino.
Escritor “Nunista”, poesía que refleja las conmociones inmediatas y profundas del Tiempo.
Ante la Tragedia de España y del Mundo, este Poeta mayúsculo ha dado la medida de su Lirismo épico. Patetismo comunicativo, vehemencia genuina.
Un lenguaje abundante en fórmulas impactantes. Entremezcla impetuosamente Poesía y Libelo, introspección íntima y arenga multitudinaria.
No habla en nombre de ningún bando o partido; habla, y Escribe..., en representación del hombre.
.
Poeta de la Llama, Ardiente y Liberador. Con un insobornable sentido de la Justicia y del Arte Humanizador.
Consultas bibliográficas:
“Antología rota” de L. F. (ed. Losada, 1957).- “Obras Completas” de L. F., edición ordenada por A. B. Buero y cuidada por A. R. Vázquez. Prólogo de G. de Torre (1963).-
Mauricio de la Selva: “L. Felipe: ‘¡Oh, este viejo y roto violín!’” (“Cuadernos Americanos”, a. XXV, nº 3, mayo-junio 1966, p. 268-272).
Octavio Paz: “El Mar. Elegía y esperanza: L. F.” (en su “Obras Completas”, Fondo de Cultura Económica, México, tomo XIII, 1999).
Luis Rius: “La nueva poesía de L. F.” (en “Cuadernos Americanos”, a. XXV, nº 1, enero-febrero 1966, p. 199-211).
Guillermo de Torre: “L. F., poeta del tiempo agónico” (en su “La aventura y el orden”, 2ª ed. 1960 p. 113-120). Íd.: “Epílogo. Itinerario poético-vital de L. F.”, en “Antología rota”. Íd.: “Poesía del éxodo y del llanto” (en revista “Sur”, Bs. As., nº 76, enero 1941, p. 100-106).
Vicente Trípoli: “L. F.” (en su “Crónicas ilusas” Plus Ultra, 1971, p. 221-223).