LEOPARDI, EL ROMÁNTICO.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
“Los poetas que del resurgimiento de las Letras hasta nuestros días ilustraron a Europa y llevan el nombre común de Modernos, han seguido dos caminos: unos, con la esperanza de reproducir las bellezas admiradas en los griegos y en los romanos, repitieron y, más a menudo, imitaron, modificándolas, las costumbres, las opiniones, las pasiones, la mitología de los pueblos antiguos.
Otros interrogaron directamente a la naturaleza: y la naturaleza no les dictó ni pensamientos ni afectos antiguos sino sentimientos y máximas modernas.
La poesía de los primeros es Clásica, la de los segundos, Romántica. Homero, Píndaro, Sófocles, Eurípides, etc., fueron Románticos en su tiempo porque no cantaron las cosas de los egipcios o de los caldeos, sino las de los griegos.
La poesía italiana debe mejorar las costumbres de los hombres, elevar las almas, contener las necesidades de la fantasía y del corazón...
Para poder lograr ese objetivo, tiene que valerse de cuatro formas elementales : la Lírica, la Didascálica, la Épica y la Dramática...
Si la Poesía es la expresión viva de la naturaleza, debe ser viva como el objeto que expresa, libre como el Pensamiento..., audaz como el objetivo desenfrenado; representa en el Teatro a los hombres tal cual son; la vida humana tal cual es...; pone delante de los ojos a las virtudes y a los vicios en acción...Un puntapié a la unidad de acción, a la unidad de lugar y de tiempo...Es sabido que en el transcurso de veinticuatro horas y no más, debe concluir la acción de un drama. Los menos puristas han concedido otras doce horas...
La única Poesía verdadera es la Poesía Popular...penetrad en el alma del Pueblo, alimentadlo de pensamientos, no de viento”.
Son 40 poemas: “El primer amor”, “La vida solitaria”, “La noche del día de fiesta” (agrega un motivo poético típico, el del “color local”, día de fiesta en la aldea), “Ultimo canto de Safo”, “A su señora”, “A Silvia”, “Los recuerdos”, “El sábado de la aldea”, “A sí mismo”...
Sus temas: la soledad, la luna. Por sus asuntos poéticos, temperamento y sensibilidad es un Romántico.
Musicalidad exquisita del verso. Riqueza de vocabulario.
Trabaja constantemente Imágenes y Comparaciones. Usa el carácter traslaticio, el lenguaje figurado.
Verso egregio, de tipo Clásico.
Texto: “A Silvia”.-
Silvia era la hija del cochero del Conde Leopardi. Murió joven. Fue el único canto de vida, él era un muerto entre libros.
Cada palabra está clásicamente medida.
El título denota, un envío.
Particularidad: la situación ocurre en un espacio-tiempo configurado.
Toda la primera estrofa es una gran pregunta. Evoca a su enamorada, en tiempo verbal pretérito imperfecto. Adjetivación muy particular.
Metáfora, “los umbrales...”, encabalgamiento.
2da. estrofa: continúa la evocación. Reflejo de una vida de paz, tranquila, sosegada. Imagen juvenil de Silvia.
Situación temporal: “mayo oloroso”, confirma el subtítulo.
Hasta aquí evoca a Silvia.
3ra. estrofa. Dos primeros versos, evocación autobiográfica.
“penosa tela”: continúa tratando de las ocupaciones de ella y habla de las suyas.
Viejos folios- verdes años: contraposición.
Vaguedad de la ubicación espacial.
4ta. estrofa: expresa su estado “in crescendo”. Queja profunda hacia la Naturaleza, que le provocó el desengaño.
Dos actitudes: actitud expresionista y a. impresionista.
Anticipa al lector la muerte de ella.
5ta. estrofa: muerte que interrumpe la juventud y su felicidad.
Primavera- felicidad / invierno-tristeza.
La queja de la 4ta. estrofa proviene de lo breve que es la Felicidad, en transcurso temporal.
Menciona otro rasgo físico: “negros cabellos”.
6ta. estrofa: muerte de ella, repercute en él: muere su esperanza.
Preguntas reflexivas, como desengañado.
Metáfora: “el surgir a la vida, / tú, mísera caíste”.
Cuando escribe “Silvia, recuerdas todavía” adopta una posición típica: evocación, recuerdo.
Un ser es perfecto cuando ama. La originalidad no está en el tema, sino en la manera de presentarlo.
“ojos rientes y fugitivos”, “alegre y pensativa”.
El núcleo central de este Canto, así como “Remembranzas”, “El sábado en el suburbio”, “La calma después del temporal”, “El canto nocturno”, “El gorrión solitario”, reside en la manera peculiar del Poeta de Sentir e Imaginar partiendo de objetos simples y cotidianos.
No se describe, ni se cuenta. La palabra Sugiere mediante el ritmo y las pausas la indefinible vida del Sentimiento y del Tormento Interior del Poeta.
Los momentos de asombro, los reclamos del Mundo Exterior, irrumpen seguidos por largas pausas. Los límites y las divisiones de los versos coinciden con la vibración del sentimiento.
Los poemas dejan siempre suponer una zona de silencio al comienzo y al final de cada composición
Alrededor del nombre de la joven se van recogiendo imágenes, afectos y recuerdos.
Silvia lleva consigo las esperanzas, la belleza de sus ojos, el despertar de la primavera, un tiempo transfigurado por el recuerdo.
No sólo Silvia, sino también Nerina (“Las remembranzas&rdquo
, el pájaro (“El gorrión solitario&rdquo
y el pastor (“Canto nocturno&rdquo
son pretextos para imaginar o cantar.
La palabra-canto se construye con desnudez y simplicidad desprovista de los elementos reflexivos y constructivos.
En los momentos de más hondo lirismo, se unen Reflexión y Sentimiento, pasado y presente con naturalidad y soltura.
Los períodos, sintácticamente simples, proceden más por coordinación que por subordinación; las conjunciones son frecuentes y los complementos, en el interior de cada proposición, escasean.
Períodos breves y palabras desnudas resuenan con un ritmo propio e inconfundible.
La canción y el endecasílabo libre transmiten mejor que el soneto, el libre divagar de la fantasía.
Las estrofas con variable cantidad de versos, las rimas en el medio de cada verso, la rima libre y las asonancias, presentan las variaciones del sentimiento.
El canto transfigura las situaciones más trágicas de la vida asumida por el poeta: el pasar del tiempo, la inutilidad de la existencia, la infelicidad, el tedio, el placer como liberación del dolor o como espera.
Tono desolado y profundamente individualista, transfiguración poética del propio universo íntimo, que no traicionó nunca, por otra parte, lo conectan con experiencias líricas características del siglo actual.
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