LA MANO DE DIOS.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
Considerada la decadencia
moral y espiritual, incesante,
de la Humanidad,
podría ver esa Mano,
suplicante, dolorida…
O, podría sentirla
admonitora,
anunciante de castigo…
No, la que advierto,
es la Esplendorosa,
la que brilla y abarca
el Universo.
Dadora, de Bondad incitante
a la Fe, al Bien, a la Armonía,
a la Comprensión.
La que aleja la Oscuridad, la noche del alma.
La que Libera, Sostiene, Acompaña, Ayuda.
Mano de Fraternidad,
Aviso de Unión
y Bandera gloriosa de Amor:
¡Clamamos por Ella!.
Casi, casi, enceguece
su Luz, ¡Sí! ¡Sí!,
ilimitadamente Piadosa.
Reina, Ilumina
a todos los Seres,
sobre todo al Hombre…
¡Agucemos la Mirada Interior
para poder percibirla!.
¡Cultivemos la Nobleza de la acción
y la limpieza del sentimiento!
¡Alabemos al Espíritu,
elevemos, para elevarnos,
cantos de dicha,
Bendigamos para que nos Bendiga!.
¡Beatitud suprema,
Gran Felicidad!:
es lo que transmite,
en su vibración e imagen,
esa Mano, La Mano de Dios.