MÁS LECTURAS DEL “POEMA DE MÍO CID”.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
El Conde de Barcelona dijo al retar al Cid:
“eris ipse Rodericus quem dicunt bellatorem et Campeatorem”.
Fray Prudencio de Sandoval (clérigo benedictino, historiador español, 1553-1620) creyó que era como el “barrâz” de los musulmanes, o sea el que tenía el oficio de desafiar antes de empezarse una batalla, a algún campeón del ejército enemigo.
Nunca se preocupa de los adornos, pero muestra gusto por las gradaciones.
Toda la acción del Poema es una marcha progresiva en que el desterrado va venciendo la injusticia del Rey y el desprecio de la alta Nobleza.
8. No hay en el Poema el menor asomo de galantería frívola y corruptora.
El Cid entra en batalla con el pensamiento puesto en su “querida mugier e ondrada”.-
Juglaría=
Clerecía=
1. poesía culta y erudita en su origen y forma. Narración poética.
2. personal, no anónima.
3. didáctica y moralizante.
4. mayor dominio de la técnica literaria. El relato gana en detalles y emotividad.
5. “cuaderna vía”, cuarteto alejandrino monorrimo.
6. mayor grado de evolución lingüística.
7. vidas de Santos, Literatura Mariana, Héroes nacionales.
(1) Ubicación del fragmento dentro del argumento del 2º Cantar.
(2) Alegría después del combate. Enumeración. Orden a Minaya.
Asonancia 96. Narración, discurso del Cid, nos proporciona toda la intencionalidad: objeto de la embajada.
Estilo indirecto (v. 1815). Altera la costumbre, envía 2 embajadores y siempre fue uno. v. 1820, estilo director tema del Buen Vasallo.
Olvido: el Cid mandó junto a los caballos la tienda; este error en la “Crónica de 20 reyes” estaba corregido.
(3) Viaje de Minaya. Ason. 97 y 98 encadenadas. Narración. Enumeración descriptiva.
(4) Recepción de Minaya y Per Vermúdoz. Ason. 99 y 100.
a- alegría casi infantil del Rey, sale a recibirlo. Estilo narrativo. Mención de los Infantes de Carrión y G. Ordóñez.
b- Discurso de Alvar Fáñez. Es la realización de la orden del Cid.
c- Respuesta de Alfonso.
d- Aparte de García Ordóñez. Desdoblamiento de la escena.
e- El Rey honra a los embajadores. Alfonso se muestra benévolo con el Cid porque puede así obtener fama a través de él. Invoca a San Isidoro (devoción heredada de su padre Fernando I).
(5) Cambio de escena. Ason. 101-102.
a- los Infantes codician en secreto. v. 1879: el juglar se dirige al público. Cuenta su historia teniendo en cuenta siempre al público presente. Deseo de casamiento para acrecer la honra y los dominios.
b- Los Infantes manifiestan su deseo al Rey.
c- El Rey acepta. Pide vistas con el Cid.
d- Los embajadores van ante el Cid. El Rey reconoce que procedió mal ante el Cid y le concede perdón.
e- El Cid consulta con sus sobrinos el matrimonio de sus hijas, pero no consulta a Jimena. Acepta el matrimonio para honrar a su señor y rey. Se fija a orillas del Tajo el lugar de las vistas.
(6) asonancia 103. Narración, estilo directo. Preparativos de la entrevista. Minuciosidad. El juglar nos muestra en conjunto el movimiento de regocijo, decoración de la escena.
Aclara el ilustre historiador y crítico Américo Castro (1885-1972, “La realidad histórica de España” 1954, “Origen, ser y existir de los españoles&rdquo
que todo lo que el juglar dice está pensado como elemento de una construcción. Lo que esencialmente le importa es la valoración de la Figura. Lo Histórico tiene como misión sostener a lo épico-mítico ( a lo poético).-
(I). a- narración. Visión de conjunto: descripción enumerativa, con repetición de “tanta”, enumeración de personajes.
As. 104 - vistas entre Cid y el Rey - as. 111.-
v. 1990: se mencionan colores.
b- v. 1999. Órdenes del Cid, que revelan su precaución, su desconfianza..
c- sale el Cid, parten de Valencia. Viajan prevenidos, como si fueran a la guerra, ya que la zona que deben atravesar es sospechosa.
d- Narración. Entrevista. Hay ceremonias de humillación.
Estilo directo: palabras de Alfonso y del Cid.
Perdón de Alfonso.
Cid agradece a Dios.
e- diálogo del Cid con los Infantes de Carrión, laconismo.
f- Día de comilona.
g- Misa.
h- Formalmente el Rey pide las manos de las hijas del Cid. Éste responde que aún son pequeñas.
i- El Cid hace regalos.
j- El Rey entrega los Infantes al Cid. Estilo indirecto, estilo directo.
(II). Estilo directo. Reitera conceptos: no quiere entregar las hijas por sí mismo. Designa a Minaya. Éste acepta, lacónico (v. 2140). As. 105.
(III). As. 106. “sabed”, v. 2141: habla el juglar, tiene en cuenta a su público.
Diálogo= magnificencia del Cid, verso introductorio / Rey, manifiesta su satisfacción ante los obsequios que el Cid le hace y lo alaba.
(IV). As. 107. Despedida. Se agranda el séquito cidiano.
Aparece Asur González, hermano mayor de los Infantes. El juglar lo caracteriza como bullanguero.
(V). as. 108-109-110= forman una unidad.
Anuncio del casamiento: recepción, alegría, le besan las manos; advertencia, el Cid recela del casamiento.
Narración. Estilo directo: Jimena, Cid, hijas.
“creçremos en honor”: tema de la honra, v. 2188, 2198.
(VI). As. 111. Bodas=
1. preparativos, actualización, enumeración descriptiva.
2. cambia de escena, infantes ricamente ataviados.
3. el Cid apura la ceremonia, llama a Minaya.
4. Minaya, estilo directo (las casa, destaca la “honra” y el origen hidalgo de las hijas del Cid).
5. ceremonia eclesiástica.
6. las bodas duran 15 días, son fastuosas.
7. se despiden los invitados.
v. 2275-75: el juglar aparenta no conocer la suerte que aguarda a las hijas del Cid, para mantener así despierto el interés sus oyentes.
De los 142 v. de la tirada 104, más de la mitad son del refundidor de Medinaceli.
Poetas de Gormaz (composición de la mesnada, excluidos Minaya y el Obispo, anacrónicos).
Rasgo verista insignificante. El Cid deja en Valencia a un castellano y un aragonés (Testimonia B. Alcama).
Son dos obras maestras, los primeros Monumentos de sus respectivas Literaturas.
Mío Cid canta para un público regional (Medinaceli).
Roland, para la alta Nobleza real.
Uno ensalza a un modesto infanzón, espíritu democrático: Castilla. Severa grandeza.
R. glorifica la alta Nobleza de los Doce Pares de Francia, canta hazañas de un sobrino de Carlomagno.
En el Cid, versificación arcaica o juglaresca. Irregular, anisosilábica.
En R. versificación perfeccionada por el arte de Clerecía. Regularidad, evolución técnica y artística.
Cid: verismo histórico, función informativa historial de los juglares primitivos.
R.: ofrece un proceso de “novelización” de la materia épica, con débiles contactos históricos.
Ambiente moral de Clerecía (“sapientia”, Biblia, “Vir Prudens&rdquo
en Rodrigo.
En Rolando, menor evolución ética: “Vir Fortis”, “fortitudo”.
Es un innovador revolucionario. Renuncia a la venganza y rebeldía, según el fuero del Hijodalgo y el uso de la Epopeya. Poema de la Mesura, llana naturaleza, majestuoso decoro. Idealiza una acción de injusticias y odios.
R.: Poema de la Desmesura (hipérboles, imágenes y situaciones inverosímiles, barroco esfuerzo de abultamiento extra-humano). Personajes fantásticos, monstruos, geografías imaginarias, exageraciones, ferocidad, amaneramientos.
Cid, según Américo Castro, posee un carácter subrayadamente humano. Está escrito desde el punto de vista popular.
El Roland señala en su escritura un poeta más docto, un carácter extra-humano…
-1- El poeta juglaresco hace su narración pensando siempre en el público que tiene delante, y al cual se dirige expresamente con un vocativo:
“mala cuita es, señores, haber mengua de pan” , v. 1178.
O con fórmulas de sugestión intuitiva:
“Veriedes cavalleros quexarse ifantes de Carrión” v. 3207.
“Veriedes cavalleros venir de todas partes” v. 1415.
La épica francesa usaba formas semejantes.
-2- Los cambios de escena que en el espectáculo teatral se distinguen por mudanza de decoración y entrada de nuevos personajes los indica el juglar llamando la atención de su público:
“Dirévos de los cavalleros que llevaron el mensaje” v. 1453.
O, más explícitamente, expresando los personajes que se dejan y los nuevos que se van a tratar:
“Alabando se iban ifantes de Carrión,
mas yo vos diré d’aquel Félez Muñoz”, v. 2764.
-3- El poeta abandona a menudo la objetividad de su narración para tomar en los sucesos que narra una parte afectiva, en compañía de sus oyentes. Por ejemplo, al referir la conversación secreta en que los yernos del Cid traman su felonía, dice:
“d’esto que ellos fablaron nos parte non hayamos”, v. 2539.
-4- La recitación de un Cantar de Gesta era larga, y el “Mío Cid” está dividido en sus 3 Cantares que equivalen a los tres actos de una obra teatral.
Como el poeta dramático, busca al final de un acto, lo que se llama, la “suspensión del interés”.
Así el “Mío Cid”, al final del IIº Cantar, después de contar las alegres fiestas en las bodas de las hijas del Campeador, finge ignorar la desdicha que espera a las dos recién casadas, y deja en duda al auditorio, despertando la curiosidad hacia el contenido del Cantar IIIº:
“¡Pleja a Santa María e al Padre Santo
que s’pague de es’casamiento mio Cid o el que lo hobo algo.
Las coplas d’este Cantar aquí s’van acabando;
el Criador nos vala con todos los sos santos”, v. 2277.
El arte juglaresco, arte oral y cantado, utiliza fórmulas tradicionales, aceptadas sin reparo por el público, no exigente de novedad, que en ellas encontraba siempre fresca la natural poesía que las inspira.
-5- La descripción del ardor de una batalla se solía hacer mediante una rápida enumeración de varias imágenes encabezadas con el adjetivo “tanto”:
“Veriedes tantas lanzas premer e alzar,
tanta adágara foradar e pasar,
tanta loriga falsar e desmanchar,
tantos pendones blancos salir vermejos en sangre,
tantos buenos caballos sin sos dueños andar”, vs.. 726-730.
-6- Original del “Mío Cid” es la representación del guerrero combatiente, su espada sangrienta, su brazo cubierto de sangre, fórmula muy repetida en nuestro Cantar:
“Espada tajadora, sangriento trae el brazo,
por el cobdo ayuso la sangre destellando” v. 781, 1724, etc.
-7- La exclamación, tan propia del lenguaje hablado, es muy usada en el “Mío Cid” para dar valor ponderativo al relato. Va siempre encabezada por el mismo vocativo:
“¡Dios, qué bien los sirvió a todo so sabor!” v. 2650.
“¡Dios, qué alegre era!” v. 1305.
La evocación emotiva abrevia emotivamente, y con ventaja, una descripción como ésta del amanecer:
“Ya quiebran los albores e vinie la mañana,
exie el sol; Dios, qué hermoso apuntaba!” v. 456.
-8- Al final de la obra se expresa el deseo de la salvación eterna:
“Passado es deste siglo (mío Çid de Valencia señor)
el día de cinquaesma; de Cristus aya perdón!
Assi fagamos nos todos, justos e peccadores!
Estas son nuevas de mío Cid el Campeador;
en este logar se acaba esta razón”.
Esto es muy común en los poemas franceses.
-9- Otro rasgo importante por reflejar el carácter andariego de los juglares, es la afición a describir viajes y marchas, con detalles del itinerario seguido.
El autor, al lucir así su conocimiento de una región, nos descubre un rasgo personal, revelándonos la tierra que había recorrido o la que le era más familiar.
Ernst Robert Curtius (1886, 1956), el ilustre romanista y filólogo alemán, el autor del influyente estudio “Literatura europea y Edad Media Latina”, examinó el “Carmen Campidoctoris” y estableció que no fue escrito en vida del Cid (Tradición Eclesiástica).
Por su parte el historiador y académico español Pidal (1869-1968) observó que se escribió en 1090 (Tradición Oral).
Los verbos “audite” y “venite” ya estaban en los Clásicos.
M. Pidal se refiere a “juglar” en sentido culto; a “pueblo” como “público en general”, todos los estratos sociales.
El sabio alemán estudió el “Poema de Mío Cid” distinguiendo que existe “irrealidad” (ej.: casamiento de las hijas).
El estudioso español, por su parte, dice que no hay fantasía, que el juglar es un fino poeta que escribe para gentes que ya conocían a esas personas (p. ej. Diego Téllez, los Infantes).
En el “Campidoctoris” se plantea el problema de las fechas; en el “Cid”, el problema de Poesía e Historia.
Reconocido lingüista y crítico español, 1896-1952, en su “Ensayo sobre la Novela Histórica” (1942) Alonso se refiere finamente a los términos “Historia” y “Arqueología”. A aquélla, señala, le interesa lo individual, hay en ella una Creación Literaria, Poesía, y una sucesión de hechos con sentido.... A ésta le importa lo humano despersonalizado, explica, por la Historia, sentimientos, e intuye sucesos, presenta una sucesión de hechos sólo acumulados= pero definitivamente, coexisten, se complementan.
Define a la Historia como “la sucesión de acciones que en su eslabonamiento forman una figura móvil con unidad de sentido”.
Arqueología, como el “estudio de un estado social y cultural con todos sus particularismos de época y de país y cuyo sentido y coherencia no está en sucesión sino en la coexistencia.. Esto significa que una cosa es la sucesión de hechos o acciones ya sean colectivas o individuales, ilustres, y el medio o el ambiente cultural en que se desarrollan”.
También a la Arqueología le compete Lo Humano, pero no lo Individual, sino lo Despersonalizado.
Mientras que la Historia “entendida como un hacer de hombres individuales, se manifiestan las fuerzas creadoras del hombre en lo que tiene de permanente”.
Cuando más extensa y distinta es la personalidad del individuo o individuos, se puede como ejemplo encarar en ese o esos individuos, los valores humanos universales; tal como el caso de Don Juan, Romeo o Don Quijote, donde no importa lo que tengan de histórico sino la personalidad extrema de cada uno de ellos.
Para la Arqueología, tomada como un estado social y cultural peculiar de una época o de un país: lo importante es lo pretérito y caducado, lo condicionado por el tiempo y el lugar, lo primitivo y lo pintoresco.
El Poeta puede, pues, tomar este material llamado histórico y darle una vida personal, que va desarrollándose junto con la acción. En la Tragedia, v. gr., vive dentro mismo del personaje, y lo contempla y valora desde afuera, de modo que según Alonso: “sus momentos diversos van funcionando inscriptos en un orden profundo y universal, en el cual consiste la intuición del mundo”.
En el “Coriolano” de Shakespeare, el “Agamenón” de Esquilo o la “Fedra” de Racine, reconstruyeron un tiempo pasado con arte.
Apenas cuenta que exista fidelidad o anacronismo en dichas obras, sino que forjaron para vidas humanas singulares, almas singulares, donde la influencia de las fuerzas de la vida se presenta con nitidez.
Para el exquisito autor de “Matería y forma en poesía”, verían en la historia, en la leyenda o en el mito, una manifestación ejemplar de su personal visión de lo valioso de la vida y del mundo y sólo tomaban los sucesos lejanos, los valores perpetuos que intuían en ellos.
Es decir que estos valores perpetuos no los extraía el poeta, de la Historia o de la tradición, sino eran invenciones de sentido. Ideas, intuiciones y evidencias de su propia personalidad, las imprimía en los personajes.
Esta relación es característica de ciertas épocas, por ej. los Trágicos Griegos.
Para la Historia constituyen materia todos los documentos eruditos recogidos de sucesos pasados y le da su propia forma al ordenarlos con un sentido.
Explica los sucesos observándolos críticamente desde afuera y dándoles una comprensión intelectual.
La Poesía en cambio hace lo contrario, quiere vivirlos pero desde dentro y adjudicándole un auténtico valor Vital, gracias a que el autor se identifica y vive con sus personajes puede expresar los sentimientos de ello y no explicarlos.
Aunque sucede que muchas veces el historiador no sólo comprende intelectualmente los sucesos sino que también los intuye y son éstos los que pueden dar sentido histórico a los acontecimientos, como “La España del Cid”, monumento histórico-literario de Mz. Pidal.
Pero lo que intuye el historiador profundo y el poeta es distinto. El primero, percibe las relaciones entre acciones y sucesos mientras que el segundo, la presencia de una vida personal.
Son pues, dos tipos de intuición, una intelectual y la otra, sentimental.
Por eso la Historia presenta las acciones sucesivamente e induce entonces la personalidad de los actores, es una clasificación intelectual de acuerdo a una red de tipos y categorías, colérico, ambicioso, etc., hasta llegar al retrato.
El poeta, en cambio, invierte el orden y no intuye por medio de una categorización intelectual, sino que lo hace como una evidencia valedera por sí misma, y luego lo presenta actuando, desarrollándolo y no explicativamente.
Todo esto es la nueva forma que la Poesía brinda a la Historia. Así, la gloria del Cid no se manifestó en la realidad, pero sí la mereció.
Spitzer, hispanista austríaco, 1887-1960 entiende que el problema no es Histórico. Nos interesa la evolución novelesca, la creación literaria que nos permite saltar de un Héroe histórico a un Héroe Epopéyico..
Se manifiestan dos realidades: histórica y geográfica. Y una serie de episodios fabulosos en la obra: la oración de Ximena, las arcas de arena, el ángel, los leones, la afrenta de Corpes.
Pidal expone que el Cid es representante de la Nacionalidad Castellano por excelencia.
Mientras que para el autor de “Estilo y estructura en la literatura española” y “Lingüística e historia literaria”, el Poema es una Biografía novelada.
Se reconoce que Spitzer utiliza sólo el Prólogo de M. Pidal al “Poema” según la edición de “Clásicos Castellanos” (Editoral Espasa-Calpe, Madrid). Y considera a Rodrigo de Vivar un Héroe modelo y al Poema como una “sub especie épica”.
El filólogo español estima fundadamente que no hay ficción en la obra.
El sentir épico español es Verista: un hecho debe ser verdadero y posible.
Diferentemente al francés, que es verosimilista: un hecho es verdadero según su idiosincrasia, su sentir nacional.
Por ello el venerable autor de “La España del Cid” y “Los godos y la epopeya española” considera que el “Poema del Cid” y la “Chanson de Roland” no se pueden comparar, representan, configuran, definen, distintos “sentires poéticos”...