jueves, 29 de abril de 2010

                                El Fragmento poético de “Roncesvalles”.-

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

  • Hallado en 1916 en el Archivo de Pamplona (España).

 

Publicado por Ramón Menéndez Pidal en 1917 en la “Revista de Filología Española”.

 

Consta de 2 folios de grueso pergamino cosido toscamente en su margen para formar una cartera o carpeta.

 

Su escritura es en caracteres navarro-aragoneses del principios del siglo XIV.

Métrica: anisosilabismo, metro de irregular número de sílabas.

Usa casi constantemente la “e” paragógica..

 

  • Comentario del texto=

 

(I). Carlomagno halla el cadáver del  Arzobispo Turpin.

Estilo directo. Introducido por verso narrativo.

 Llora las virtudes del Arzobispo.

       Asonancia en “o”.

 

(II). Halla el cadáver de Oliveros.

        Hay narración, estilo indirecto y directo.

        Le habla a Oliveros como si estuviese vivo.

        Asonancia en “e”.-

 

(III). Descubre el cadáver de Roldán. Estilo directo.

         Se lamenta sobre ese cadáver: lamento en tono narrativo. Asonancia en “e”.

Visión retrospectiva por parte de Carlomagno.

Se detiene el curso de la   acción. Recuerda sus hazañas y las compartidas con Roldán.

 Recapitula su vida: Toledo, Gana Durandarte, Francia, Jerusalén.

 

(IV). Duque Aymón encuentra el cadáver de su hijo Renaut de Montalbán.

        

“deseemos al rey Carlos”: así está dada la transición de la escena.

         Narración – Estilo directo.

 

(V).  Cuatro personajes: duque Aymón, duque de Bretaña, caballero Belart, Terrín d’Ardaña.

 

Dos lugares comunes estilísticos:

                      

1.   Carlos le requiebra a Roldán que dejó la espada Durandarte en tierra de moros y luego se arrepiente.

También en “Los Infantes de Lara”, en boca de Gonzalo Gustioz.

        

2.   El Duque Aymón ante el cadáver de su hijo exclama: 

quién llevará los mandados a tu madre?”.

 

El lamento del Marqués de Mantua ante su sobrino moribundo.

 

Carlomagno se lamenta tres veces: en tono Lírico ante Turpin y ante Oliveros; y

en tono  narrativo, ante Rolando.

 

En el verso 74: “tierras ganabas”= aquí tenemos todo lo que los juglares españoles podían decir de las conquistas de Carlos en España, una mención vaga, expresión que nada concreta.

 

V. 75: este verso no existió en el “Roncesvalles” español coetáneo del “Poema de Almería”, compuesto con ocasión de la conquista de ese puerto del Mediterráneo en 1147 por Alfonso VII y escrito antes de morir éste, en 1157.

 

La versión de Oxford no se ocupa para nada de esos caminos; es, pues, una adición tardía que, en realidad, estorba en el lamento fúnebre.

 

v. 76: es un verso muy antiguo, que singulariza el lamento de la versión española frente a todos los demás textos rolandianos hoy conservados.

 

  • Sobre el hemistiquio  “ont me ferió tal lançada” , Jules Horrent, el historiador romanista, belga, entiende materialmente esa herida y ve en ella un episodio legendario navarro-aragonés: Carlomagno herido de un bote de lanza ante Zaragoza, leyenda que apoya la patria navarra del “Cantar de Roncesvalles”, afirmada por este autor.

 

La belleza trágica del “Roncesvalles” español,  consiste en la honda pesadumbre del Emperador, esa lanza de amargura que Carlos lleva clavada en el alma.

 

  • Esa frase:

 

“non conquís a Çaragoça” ,

 

en la que nadie  ha reparado, al considerarla ahora dentro de toda la tradición rolandiana, me parece que encierra una revelación. Es extraña a todos los textos franceses conocidos.

 

Ese verso pudiera ser inventado por el “Roncesvalles” del siglo XIII, que rechaza el episodio de Baligant; pero dados los arcaísmos de la tradición española,  parece indudable que es un verso heredado del Cantar de Rodlane o Roncesvalles del siglo XI, el cual a su vez lo tomaría de una versión francesa o provenzal arcaica.

 

Antes de llegar a Roland se manifiestan dos lamentaciones, para ir engrandeciéndolo. Procedimientos: gradación y lamentación.

 

  • Nos muestra este poema cómo los españoles son más libres e independientes respecto a sus modelos que los italianos, anglonormandos, etc.

 

Ahora el Roncesvalles se nos presente como paso intermedio entre “Mío Cid” del siglo XII y los “Infantes de Salas” del siglo XIV.

 

Llena un vacío enorme, afirma Mz. Pidal, el de toda una mitad de la Épica Española: la mitad formada por los Temas Carolingios hispanizados.

 Nos  ofrece  clara luz  para conocer la profunda mudanza que los poemas franceses sufrieron al ser recibidos en España...

 


Publicado por Desconocido @ 9:13
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